Muchas personas prefieren cultivar marihuana en interior, ya que les permite tener un mayor control sobre el ambiente de la planta. Pero los cultivos de exterior siempre tendrán unas características particulares, que para algunos cultivadores son ideales.

La primera ventaja del cultivo exterior (y la más obvia) es que ofrece un espacio vertical ilimitado y un espacio horizontal considerable. A pesar de no poder controlar la humedad del aire, o si el cielo está nublado, es posible obtener cosechas impresionantes de plantas robustas. Los aromas y sabores de las plantas se desarrollarán tan bien como lo hacen en interior, y de hecho algunos fumadores lo prefieren. Además, es difícil mantener un cultivo interior ecológico. Hay quienes creen que si no ha recibido la luz del sol, nunca podrá ser ecológico.

Aquí están los aspectos más importantes a tener en cuenta al preparar un cultivo exterior de marihuana.

ESCOGER EL LUGAR

Antes de decidir la variedad que vas a cultivar, deberás pensar en el mejor lugar para tu cultivo. Esta decisión puede estar influenciada por varios factores.

Primero, debes tener en cuenta las temperaturas máximas y mínimas. Las plantas de marihuana no deberían cultivarse cuando las temperaturas bajan de 12°C. El frío extremo podría congelar o estresar tanto a las plantas, que podrían llegar a morirse. De igual manera, las temperaturas superiores a 30°C tampoco son buenas.

A continuación, tendrás que asegurar que la planta reciba suficiente luz del sol durante el día. Las diferentes regiones reciben cantidades de luz solar variables según la época del año. Infórmate sobre cómo afectaría esto a tu cultivo exterior de cannabis y, si es posible, habla con otros cultivadores de la zona. Incluso si no cultivan marihuana, los agricultores locales conocen el clima local mejor que nadie.

Finalmente, si es posible, escoge un lugar donde puedas proteger a las plantas de las condiciones climáticas adversas, como lluvia o vientos fuertes. Puedes cubrir las plantas durante la noche, si sientes que no es seguro dejarlas fuera. Si solo tienes un par de plantas, puedes cultivarlas en macetas, ya que si la meteorología empeora siempre podrás meterlas dentro. Evidentemente, cultivar en invernadero es la opción más segura para un cultivo pseudo-exterior.

Mapa De Temperatura De Cannabis

GENÉTICA

Una vez escogido el sitio, es el momento de elegir la variedad. Primero, tendrás que pensar cuándo será el mes de la cosecha y luego retroceder en el calendario para calcular el momento adecuado para la germinación. Si compras semillas de variedades autoflorecientes, podrás aprovecharte de los meses más cálidos para la fase vegetativa y la floración, sin tener que preocuparte por el ciclo de luces. Por este motivo, entre otros, las autoflorecientes son especialmente adecuadas para los principiantes.

Ten en cuenta que, en la mayoría de zonas, cosechar después de octubre supone una invitación al moho y al exceso de humedad. También es importante que conozcas las diferencias entre índica y sativa y sus diferentes rasgos de cultivo. Las variedades de dominancia índica toleran mejor las condiciones ambientales más frías y duras, mientras que las de dominancia sativa son más apropiadas para climas cálidos y húmedos. Además, las sativas suelen tardar unas semanas más en completar la fase de floración, por lo que se cosechan un poco más tarde.

GERMINACIÓN Y TIERRA

El siguiente paso es decidir si quieres germinar las semillas siguiendo algún método específico, o simplemente sembrarlas en la tierra y esperar a que broten. Si las siembras directamente en la tierra, no tendrás que pasar por el estrés de trasplantar las plántulas más adelante. Para este método, primero sumerge las semillas en agua durante 24h. Esto las ayudará a germinar y te permitirá seleccionar las plantas más vigorosas, en caso de tener un número limitado de macetas.

Para germinar las semillas, también puedes colocarlas entre dos hojas de papel de cocina húmedas y mantenerlas así en un lugar cálido y oscuro. Tras unos días, verás como la raíz brota de la semilla. Entonces, coloca la pequeña plántula delicadamente en la tierra. Haz un agujerito con un bolígrafo. Como regla general para cualquier semilla, debería enterrarse a una profundidad de 3 veces su tamaño. Si se siembra demasiado profunda, la planta tendrá dificultades para desarrollarse.

La tierra es otra variable esencial que hay que tener en cuenta antes de sembrar. Si planeas hacer tu propia mezcla de tierra, tenemos un gran artículo sobre el tema. Pero si quieres comprar sacos de tierra preparada, no compres los más baratos. Es importante que hagas justicia a tus semillas. Si vives en una zona donde el cultivo de cannabis es legal, puedes preguntar en tu growshop local si tienen alguna recomendación sobre tierra. Si no, intenta usar una mezcla de tierra específica para marihuana, que puedes comprar en internet. Investiga un poco para asegurarte de no comprar el producto equivocado.

Germinación De Semilla Cannabis

MANTENER LA PLANTA

Ahora que ya está todo montado y creciendo, es el momento de asegurar que el resto del proceso fluya sin complicaciones. No vale la pena que te esfuerces con la preparación previa, si no vas a preocuparte de cuidar bien las plantas mientras crecen. El riego es muy importante. Y también es importante saber que es posible un exceso de agua. Hay quienes riegan en exceso, pensando que no puede dañar a la planta. Pero, haznos caso, desde luego que puede. Deberías regar las plantas en función del nivel de humedad de la tierra. Deja que la tierra se seque antes de regar más la maceta. Y cuando riegues, deja que el sustrato se drene hasta que toda el agua sobrante haya salido por los agujeros de la base de la maceta.

Si vives en una zona de clima lluvioso y cultivas en bancales de tierra, asegúrate de que se drenen adecuadamente. Por otro lado, ten cuidado con el agua que aportas a las plantas. Las plantas de marihuana de exterior prefieren un pH entre 6,0-7,0, por lo que es importante que el pH de tu agua se mantenga en este rango. Si tu mezcla de tierra no está proporcionando todos los nutrientes necesarios para las plantas, siempre puedes complementarla con abonos líquidos. Pero, al igual que con el agua, el exceso de fertilizante puede dañar a las plantas, y en algunos casos incluso matarlas.

PREVENIR PLAGAS Y OTROS PROBLEMAS

Esta es una de las mayores desventajas del cultivo al aire libre. En interior, puedes controlar prácticamente cada aspecto del ambiente, y es mucho más fácil mantener fuera a las plagas. Si te encuentras con un problema imposible de solucionar, puedes probar con algunos insecticidas/pesticidas ecológicos para marihuana. Asegúrate de que cualquier producto que compres sea seguro para usar en una planta que vas a fumarte o consumir más adelante.

Puedes proteger fácilmente a las plantas de animales más grandes con la ayuda de una valla o alambre de gallinero. Pero, en el caso de animales más pequeños y perversos, la forma más fácil de mantenerlos alejados es asegurando que las plantas estén lo más sanas posibles. Para esto no existe ningún truco sencillo. Revisa las plantas a diario para ver si aparecen plagas. Esta es la forma más fácil de prevenir una invasión. También puedes lavar las plantas con una mezcla de agua y un poco de jabón. Esto puede ser un truco muy efectivo para evitar a los grillos. Puedes leer más sobre estos pequeños bichos aquí.

Al cultivar en exterior, tus plantas estarán expuestas a una amplia lista de factores ambientales incontrolables. Puede que tengan que pasar por una ola de extremo calor o una sequía, además del frío. Pero con cada reto que afrontes aprenderás más y más, con lo que acabarás siendo un mejor cultivador. Siempre y cuando lo cuides correctamente y tengas una verdadera pasión por tu cultivo, es bastante probable que tengas éxito. Solo tienes que asegurarte de vigilar cuidadosamente tus plantas. ¡Buena suerte con la cosecha!

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