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Parte 1 - Introducción
Se acerca el final; espero que te haya servido de ayuda para que tus jardines estén llenos de bonitas señoritas de color verde. En cualquier caso, ahora ya sabes cómo cultivar plantas de cannabis de excelente calidad aunque, como novato, puedas haber cometido algunos errores que inevitablemente repercutirán en el tamaño y, hasta cierto punto, en la calidad de la cosecha.

Si has tenido algún problema durante este tiempo, aprende de los errores e intenta no cometerlos de nuevo. Al final, suelen ser errores estúpidos, así que asimila toda la información que puedas. ¡La información es el poder! Si todo ha ido más o menos bien durante las últimas 8 o 10 semanas de floración, tiempo necesario para que la mayoría de variedades terminen de florecer, ya habrá llegado la hora de empezar la cosecha. Si has conseguido evitar una sobredosis de nutrientes, ya habrás podido observar unos buenos buds en las plantas.
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Los excesos pueden causar daños; vale más que peques de menos que de más. Cuanto más cerca esté el final del proceso de floración, más podrás reducir la cantidad de alimento líquido e, incluso, dejar de alimentarlas durante la última o las últimas semanas. Si las plantas se vuelven de un bonito color amarillento no es perjudicial para ellas; de hecho, es una buena señal. Las plantas absorben hasta la última gota de nutrientes de sus hojas, lo que quiere decir que al final quedarán menos residuos de nutrientes en los buds. El resultado será mucho más agradable para fumar.

Parte 2 - Manicurado húmedo
Existen diferentes métodos para recoger tus queridas plantas. La elección depende principalmente del número de plantas que tengas y de su tamaño. El método más común, y mi preferido, es el manicurado "en húmedo" de los buds. Se cortan las plantas de una en una justo en el momento en que terminan de madurar. Elegimos una planta madura, le cortamos las ramas de una en una y le arrancamos las hojas que están alrededor de los buds.

Este follaje contiene una cantidad muy elevada de THC; per lo tanto, lo guardaremos para fabricar hachís de agua o polen. Con el fin de mejorar aún más la calidad inicial del hachís, intenta no mezclar los trozos con las hojas más grandes que casi no tienen cristales de THC visibles. De hecho, las hojas más grandes se pueden arrancar 2 o 3 días antes de empezar el auténtico manicurado o, incluso, antes. De esta forma, el manicurado será más rápido y más fácil.

Tú decides cómo hacerlo. Una ventaja de arrancar las hojas grandes un poco antes, más o menos una semana antes de la cosecha, es que los buds inferiores de la planta son mucho más pequeños que los buds de la parte superior, ya que no han recibido tanta luz. Con el aumento repentino de luz que reciben, pueden disparar su crecimiento durante esta última semana y madurar mejor.

Al recortar las plantas en húmedo, puedes manicurarlas con más precisión de lo que podrías hacer con los buds secos; de esta manera, los buds presentarán todo su esplendor. Al principio, es un poco difícil hacerlo bien. Pero al cabo de diez minutos, ya habrás descubierto la técnica más rápida y precisa. El manicurado en sí no es difícil, pero si lo haces con una técnica precisa, obtendrás unos resultados finales excelentes. Las manos femeninas son más adecuadas para el manicurado ya que son más finas y pueden trabajar con más delicadeza.
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Cuando empieces el auténtico trabajo, comprueba que siempre tienes a mano unas tijeras de manicurado de reserva. En el mercado encontrarás diferentes tipos, pero me atrevo a decir que es mejor que pruebes unas cuantas hasta que encuentres realmente las tuyas. Una vez encontradas, ya podrás utilizarlas en las futuras sesiones de manicurado. Si quieres dedicarte verdaderamente a este tema, las tijeras baratas y poco afiladas, o se estropean enseguida o no son muy adecuadas.

A la larga, provocan más problemas de lo que valen y se tarda más en hacer el manicurado. Al cabo de poco rato de empezar, las tijeras ya rebosan de THC. Si no tienes algún producto que elimine los filamentos pegados, será muy difícil limpiarlas. Si hay demasiado THC, las tijeras baratas se rompen fácilmente. Por lo tanto, es importantísimo que tengas otras de recambio por si surge algún problema.

Parte 3 - Manicurado en seco
Un segundo método que puedes utilizar es el manicurado de las plantas en seco. En esta técnica, primero tienes que dejar secar las plantas antes de empezar a recortarlas. Las ramas se cortan y se cuelgan o se dejan en la sala de secado. Este método implica un poco menos de tiempo que cuando los buds se manicuran en húmedo. Se utiliza principalmente cuando hay muchas plantas y tenemos poco tiempo. Los buds secos son más difíciles de manicurar y no quedan tan pulidos.

Se pierde bastante THC ya que, cuanto más secos están la planta y los buds, más fácilmente se desprende el THC con el movimiento, aunque la pérdida sea relativa. Este método también se utiliza principalmente para el cannabis de cultivo exterior. Las enormes plantas de exterior se cuelgan boca abajo en una zona de secado, para después recogerlas.

Cuando se tienen muchas plantas pequeñas en un cultivo de interior, también se utiliza este método de colgarlas boca abajo. No existe una manera correcta o incorrecta de manicurar; el método más adecuado tan sólo depende del sistema de cultivo que se aplique.
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Parte 4 - Zona del manicurado
A la hora de seleccionar el lugar para la cosecha, busca una habitación que tenga una ventilación adecuada. Si el espacio de cultivo es lo bastante grande, puedes hacerlo aquí, siempre que el ventilador funcione correctamente. Si decides hacerlo en una habitación diferente, notarás que las plantas desprenden un olor bastante fuerte; por lo tanto, debes tener la puerta cerrada y sólo la podrás abrir para ir a buscar la siguiente planta para manicurar.

En cualquier caso, comprueba que no molestas a los vecinos. Aunque el olor de cannabis fresco es divino para los fumadores, mucha gente piensa que es un olor insoportable. Un extractor con filtro de carbón ayuda a disimular el olor durante el manicurado; si no tienes, busca un lugar donde no molestes. Puesto que ya estás acostumbrado, pronto te darás cuenta de que no notas aquel olor penetrante del cánnabis. Este hecho hace que muchas veces subestimemos el impacto que puede causar en otras personas.

Parte 5 - Zona de secado
Es muy importante que la cosecha llegue a buen puerto porque, después de tantos meses de trabajo, sería una lástima que los buds se enmohecieran. El lugar ideal para dejar que los buds se sequen es una habitación oscura y fresca, con una temperatura de entre 15 y 22 grados. No tiene que ser muy cálida porque los ingredientes activos necesitan un poco de tiempo para madurar de manera adecuada, con el fin de conseguir un efecto agradable cuando nos fumemos la maría. Es mejor secar los buds lentamente durante dos semanas; olvídate de secarlos en una habitación caliente para conseguir que estén listos para fumar lo antes posible.

Esto, ciertamente, no mejora la calidad. Asimismo, también es una enorme estupidez intentar secar los buds rápidamente en el microondas o en el horno; te quedarás sin maría. No sólo tendrán un sabor áspero y desagradable, sino que el efecto será flojo y repulsivo. El cannabis necesita su tiempo para liberar toda su potencia. No sólo con ponerlo a secar ya estará listo para el consumo. Cuando ponemos los buds a secar en la habitación, tenemos que asegurarnos de que el aire circula correctamente tanto por encima como por debajo. No recomiendo para nada que los dejes secar encima de un papel de periódico o algo parecido.

Si puedes, compra unas estanterías especiales para secar que encontrarás en el mercado y que se han fabricado a partir de hilos tensados por donde circula el aire. Si secas los buds sobre un trozo de cartón, la zona de contacto con el cartón perderá más lentamente la humedad y aumentará considerablemente el riesgo de moho. En lugar de amontonar los buds, es mejor que los coloques uno al lado del otro. De esta forma, si el moho ataca, le costara más extenderse.
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Aproximadamente un 75% del bud es agua que debe eliminarse. Cuando esta humedad no se puede eliminar fácilmente, aparece el riesgo de moho. Si empiezas con 500 gramos de buds frescos, terminarás con 125 gramos de maría para fumar. Una temperatura demasiado baja también puede favorecer la aparición del moho porque los buds están húmedos demasiado tiempo.

Siempre existen esporas de moho en el aire pero sólo consiguen introducirse en los buds cuando se crean las condiciones adecuadas. Una de las causas más frecuentes de la aparición de moho es la poca ventilación, o bien porque están en un espacio demasiado pequeño o cerrado, o bien porque los hemos dejado secar en una superficie dura en lugar de en una zona ventilada. Si tienes todos estos factores en mente, no tienes que preocuparte por el moho.

Parte 6 - Maduración
Existe una gran diferencia entre la maduración y el secado del cannabis. Normalmente, en el plazo de una semana, los buds pequeños ya están secos, mientras que los buds más grandes necesitan unas dos semanas. Si tienes unos cogollos sorprendentemente grandes en el jardín, es posible que necesites unos cuantos días más.

Siempre podemos decidir si queremos secarlos enteros o en trozos más pequeños, ya que la estructura de un bud grande está hecha a partir de buds más pequeños que han crecido juntos. Los buds pequeños se secan más rápidamente; si el tiempo es un factor importante para ti, es mejor que los dividas. El truco para saber si el cannabis está bien seco, es coger un bud e intentar romper la ramilla. Si se rompe fácilmente, el bud ya está seco y listo.

No te intentes autoconvencer con un bud pequeño. Todos los buds deben estar bien secos antes de ponerlos a madurar; aunque no es el punto perfecto, al cabo de dos semanas ya podrás empezar a fumártelos. Finalmente ha llegado la hora de probarlos, teniendo en mente que con el tiempo aún mejorarán más. Cuando estén completamente secos, tenemos que guardarlos. Para conservar intacta la calidad, tenemos que conservarlos en un sitio oscuro y fresco. Déjalos en un tarro de plástico o de cristal resistente a la luz y guárdalo en un lugar oscuro.
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La luz destruye el THC. Si algunos de los buds no están lo suficientemente secos y los guardas con el resto, es probable que la humedad se transmita, incluso entre los que ya estaban secos. Ahora tienes que dejar que maduren dos semanas más, lo que hará un total de un mes desde que empezamos la cosecha. Gracias al proceso de maduración, los buds tendrán mejor sabor y el colocón será más fuerte. Como ya he dicho anteriormente, el cannabis requiere tiempo. Al cabo de un mes, el sabor ya estará bastante desarrollado, aunque algunas variedades necesiten más tiempo que las otras para llegar a ser perfectas para fumar.

Naturalmente, los buds serán buenos, pero aún podrían ser mejores... Y como todo lo que empieza bien acaba bien, ahora nos queda un montón de trozos de hojas llenas de THC que podemos aprovechar para obtener algo bueno. Así que no sólo tenemos una buena reserva de maría, sino que además podemos obtener un buen hachís de agua o aceite de hachís, podemos preparar recetas de cannabis y mucho más...

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