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Cultivo y floración
El cultivo de una planta de cannabis depende del número de horas de luz que reciba al día. Cuantas más horas de luz perciba, más fuerte crecerá. El periodo en que se utiliza más luz en el cultivo del cannabis es de 18 horas de día y 6 horas de noche. Corresponde al 21 de junio, el día más largo del año, y el de más sol. Engañamos a la planta fingiendo que siempre es el día más largo y más bonito del año. Pero también podemos darle 19 horas, 20 horas, etc. hasta 24 horas de luz por día.

Con un periodo de 24 horas de luz, evidentemente, las bombillas consumen continuamente. Pero si les damos menos de 18 horas de luz, aumentamos la posibilidad de que la planta empiece a florecer. Algunas de las variedades florecen cundo reciben 15 0 16 horas de luz. Siempre que hablamos de "poner la planta a florecer", nos referimos a la práctica de ajustar el temporizador de las bombillas a 12 horas de día y 12 horas de noche. Este es el periodo óptimo de floración. Si la planta recibe más horas de oscuridad, empezará a florecer más rápidamente, pero el rendimiento será inferior, porque la hemos convencido de que el invierno está a punto de llegar
groei en bloei van cannabis planten
A veces, es importante darles un poco más de oscuridad al final del período de floración para avanzar la cosecha un poco antes. ¿Por qué sólo 12 horas? Porque la planta necesita luz para desarrollar sus buds y producir el THC. Cuanta más luz reciba, más buds y mayor producción de THC obtendremos. Por lo tanto, la frontera perfecta es de 12 horas, para que la planta pueda florecer correctamente y pueda desarrollar un bud de buena calidad y rico en THC, con un rendimiento adecuado. Y ahora, ya sé lo que piensas: "¡así pues, le daré un poco más de luz a la planta!" Esto simplemente alargará el periodo de floración, sin añadir ni un centímetro al tamaño ni aumentar el rendimiento de la cosecha. El período de floración depende de la variedad de la planta, y puede ir desde las 5 semanas hasta las 16 semanas. A pesar de todo, las variedades más comunes florecen después de las 8 o 10 semanas.

Plantas hembra versus plantas macho
La planta de cannabis hembra es muy fácil de reconocer gracias a la producción de pequeños filamentos blancos. Los primeros filamentos blancos los encontramos en las "axilas" de la planta, donde surgen dos filamentos de un pistilo. El pistilo es el lugar de la planta donde la hoja se une al tallo principal y desde donde brota una rama lateral. Por el contrario, la planta macho no produce filamentos blancos y, en consecuencia, es fácil distinguirla de la planta hembra.

La planta macho tiene unas pequeñas bolas que siempre aparecen en grupos y que cuelgan de la planta a partir de un hilo. Cuando estas bolitas se abren después de un prolongado periodo de floración, entonces, las partes en forma de banana se hacen visibles. Los cristales de THC prensados son el ingrediente para el hachís y los podrás observar con una lupa. Cuanto más brille el bud, de mejor calidad será. Además de todas estas partes, también podemos observar el polen que fertiliza las plantas hembra.
diferencia entre las plantas de cannabis macho y hembra
En el primer estadio de la floración, las bolitas de la planta macho y los pistilos de la planta hembra son parecidas, con un tamaño de un milímetro más o menos, pero si observas atentamente, podrás ver que las bolitas de la planta macho crecen fuera del tallo principal, cuelgan de un hilo y se multiplican para formar diversas bolas. El pistilo de la planta hembra permanece cerca del tallo principal hasta que en un momento determinado, cuando ya es bastante grande, aparecen los dos filamentos blancos.

Así que si observas que en un pistilo crecen dos bolas, entonces, existen muchas posibilidades de que estés delante de una planta macho. De esta forma, desde el primer momento de la etapa de floración, podremos localizar las plantas macho y eliminarlas para dejar más espacio y más recursos para el desarrollo de las plantas hembra. Las hermafroditas son plantas de doble sexo, es decir, tienen características masculinas y femeninas.

Dentro de esta clasificación, encontramos diferentes tipos. Algunas hermafroditas son 90% macho y 10% hembra; otras son 90% hembra y 10 % macho, o 50% macho y 50% hembra. En el caso de las hermafroditas que son un 90% hembras, simplemente podemos eliminar las flores macho y, de esta forma, aún podrán desarrollar buds no fertilizados, y en consecuencia, sin semilla. Normalmente, el polen de estas hermafroditas produce semillas hembra.

¿Cómo se crean los buds y qué partes de la planta podemos fumar?
Con el fin de entender el proceso de creación de un bud, desde la flor hasta el producto final para el consumo, necesitamos verlo con nuestros propios ojos. Una simple descripción de cómo una planta fabrica un bud ayudará a responder las dudas de mucha gente. Como puedes observar, la planta hembra produce muchos filamentos pequeños de color blanco que salen de un pequeño capullo; cuanto más avance el proceso de floración, más se hincharán estos buds y más crecerán.

En muchos casos, los buds crecen unos dentro de los otros, lo que parece que exista sólo un enorme bud. Al final del proceso de floración, los buds dejan de crecer y estos filamentos blancos se vuelven de color. Cuando esto suceda en el 80% de los buds de las plantas, habrá llegado el momento de recogerlas. Las únicas partes de la planta de cannabis que se pueden fumar son los buds. Los buds cultivados se secan en un lugar oscuro y fresco (15-20 ºC).
planta de cannabis bruma amnesia listo para la cosecha
Aquí experimentarán el proceso de un secado lento y tranquilo y, al mismo tiempo, podrán desarrollar la “conversión” de las sustancias que provocan la euforia.No sirve de nada secar los buds rápidamente ya que para conseguir el auténtico efecto eufórico al fumar cannabis, deben madurar durante el proceso de secado. El follaje cortado alrededor del bud se puede fumar pero no tiene un sabor tan agradable como los auténticos buds. Es mejor aprovecharlo para fabricar hachís, pero de este tema ya hablaremos más adelante.

Diferencia entre hachís y hierba
En estos momentos, ya deberíamos saber que la hierba se obtiene a partir de los buds secos de la planta de cannabis hembra. Sólo las hembras producen hierba tan potente. Por otro lado, el hachís se obtiene a partir de los cristales que se recogen de los buds, de las hojas y del tallo de la planta. Puesto que una foto vale más que mil palabras, es mejor que observes con tus propios ojos la cantidad de cristales que podemos encontrar en un bud de cannabis.

Las pequeñas bolas transparentes que se observan con una lupa son los cristales, y las podemos encontrar en los pequeños tallos. Cuando la planta de cannabis ya está madura, estos cristales adoptan un tono amarillento dorado. Al secar las hojas y los buds de la planta, los cristales caen fácilmente de la planta, especialmente cuando dejamos todo este follaje en un "polinador", una caja cuadrada con un tambor en el interior y una criba que lo rodea, parecido a una lavadora.

El tambor gira, los cristales se agitan y caen en la criba; a continuación, los recogemos en un montón que bautizaremos con el nombre de polen, o hachís sin prensar. Podemos prensar este polvo de hachís en un fantástico bloc, tal y como lo vemos cuando lo venden. Por lo tanto, el hachís se obtiene a partir de los cristales de THC que encontramos en la planta de cannabis, invisibles a simple vista. Es una concentración pura y, por lo tanto, el colocón es más energético y claro. Si liamos un porro con un bud, observaremos que los dedos quedan cubiertos de un polvo dorado cuando lo rompemos y desmenuzamos; este polvo son los cristales que acabamos de mencionar.

¿Cultivo de interior o de exterior?
¿Cultivo de interior o de exterior? Se ha debatido mucho sobre este tema y debemos decir que ambos sistemas tienen sus ventajas. En el cultivo exterior, podríamos conseguir hasta tres cosechas entre la primavera y el invierno si no dependiéramos de los dioses del clima. Por lo tanto, podemos confiar poco en los cultivos de exterior. Las cosas pueden torcerse mucho, y después de meses de trabajo, nos podemos quedar con una simple cosecha de cuatro buds raquíticos. Un golpe duro.

La ventaja del cultivo exterior es que, económicamente, casi no supone ningún gasto. Sólo necesitamos un buen trozo de tierra, o una maceta grande, donde poder plantar una semilla o un esqueje, para que se convierta en un arbusto hembra y nos dé unos cuantos gramos de buds. Si el tiempo lo permite... Un esqueje es un trozo que obtenemos de una rama y que estimulamos para que produzca raíces. El cultivo exterior es una excelente manera para que los novatos se familiaricen con la planta de cannabis y con sus necesidades de alimentación.
cultivo de cannabis al aire libre
El periodo de cultivo exterior empieza a principios de abril y dura hasta mediados de agosto, así que si una planta se estropea, sólo deberemos germinar otra. Si empiezas con el cultivo exterior, obtendrás unos conocimientos que, más adelante, te servirán para iniciarte en el cultivo de interior. En resumen, el cultivo de exterior es ideal para los novatos, ya que podrán disfrutar de todas las sorpresas que se irán encontrando mientras ayudan a las plantas a crecer.

Si optas por plantas de semillero en tierra dura, no tendrás otro trabajo que hacer más que sentarte y esperar a que maduren para recogerlas. En el cultivo de interior, nosotros somos la madre naturaleza y, por lo tanto, tenemos que controlar todos los aspectos del cultivo: garantizar el flujo y la ventilación de aire, los niveles de humedad, etc. El cultivo de interior es un poco más seguro que el cultivo de exterior ya que, en el interior, las plantas están protegidas.

Los vecinos cotillas pueden ver fácilmente las plantas que crecen en el exterior y pueden causar enormes problemas. En el interior, puedes conseguir hasta cuatro, cinco e incluso seis cosechas anuales, en función de la duración del periodo de crecimiento de la variedad en particular que cultives. No estás limitado por las estaciones y, por lo tanto, puedes decidir cuándo te interesa empezar una cosecha. Con el cultivo de interior disfrutarás de libertad total.

Puedes cultivar cualquier variedad en cualquier momento. Por otro lado, tendrás que prestar mucha más atención a las plantas con el cultivo de interior. Hay un poco más de trabajo, aunque evidentemente es agradable. La inversión inicial para adquirir los artículos más esenciales también es notable. La plantación debe controlarse cada día y las plantas tienen que recibir su alimentación con agua siempre que sea necesario. Si te decides por el cultivo de interior, también deberás dedicar una parte de tu tiempo libre a la actividad. Si crees que con plantar las plantas de cualquier manera y, cuando te parezca, echar un vistazo rápido por la esquina, pronto te darás cuenta de que te estás engañando a ti mismo.

Debemos controlarse la mayoría de los factores climáticos y trabajar continuamente para obtener el máximo rendimiento con una maría de excelente calidad. Es posible controlar la temperatura dejando que las bombas de aire funcionen a un determinado nivel; el contenido óptimo de humedad del aire se puede conseguir con la instalación de un humidificador, y una buena corriente de aire con uno o dos ventiladores en la zona de cultivo. El cultivo de interior, igual que el de exterior, puede ofrecer marihuana de excelente calidad en sorprendentes cantidades. En función de tus posibilidades y deseos, deberás elegir la opción que más te plazca.
cultivo de cannabis en interiores
pH y CE
El valor del pH es el número que indica la acidez del suelo. La escala del pH va del 1 al 14. Una solución con un pH entre 1 y 7 es "ácida", un pH de 7 es "neutra" y entre 7 y 14 es "alcalina". Cuanto más bajo es el pH, más acida es la solución. Si el pH es demasiado alto o bajo, las plantas no pueden obtener algunos de sus alimentos esenciales, lo que les puede provocar enfermedades por deficiencias. Un buen pH se sitúa entre 5.6 y 6.6. Con un pH en estos niveles, las plantas de cannabis pueden obtener mejor los nutrientes de su medio de cultivo.

El pH también influye en la vida del suelo (bacterias). Una vida activa aumenta la fertilidad de la tierra, lo que permite que las plantas crezcan más sanas y más fuertes. Si medimos el agua de riego con un medidor de pH, podremos acidificarlo hasta el valor correcto. La mayoría de agua del grifo tiene un pH de 7.0 aproximadamente; por lo tanto, deberemos añadir un poco de pH ácido para disminuir el pH hasta 6.3. Podemos hacerlo para todo el cultivo o sólo para una parte. Cuando empecemos a regular el pH, no podremos interrumpirlo.

Incluso sin un medidor de PH, podemos obtener excelentes rendimientos, pero si quieres conseguir esta cantidad adicional, un pH correcto garantiza un mejor crecimiento y floración. El pH es más importante que la CE, así que si tienes que elegir, es mejor que te decidas por un medidor de pH. El pH del suelo es de 6.3 aproximadamente para que la vida bacteriana pueda desarrollarse plenamente; ten en cuenta que el pH de la fibra de coco es de 6.0. La CE es el índice de conductividad de una solución.

Cuantas más sales existan una solución, mayor será la conductividad. Los fertilizantes no son más que sales. Cuantos más fertilizantes se añadan en el agua, más elevado será el nivel de CE. Por lo tanto, la CE es el índice total de concentración de fertilizantes en el agua que se proporciona a la planta. Durante todo el proceso de cultivo, la CE se sitúa entre 1.2 y 2.8. Se empieza con una concentración baja de alimentos de 1.2 que va aumentando durante el periodo de crecimiento, hasta un máximo de 2.8. Si te arriesgas con concentraciones más elevadas, existen muchas posibilidades de que quemes las raíces. Así que colocaremos el medidor de CE en el cubo de agua, añadiremos los nutrientes necesarios hasta que obtengamos la lectura de CE que deseamos, ¡y listos!

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