LA IMPORTANCIA DEL CUIDADO DE LAS PLÁNTULAS DE MARIHUANA

Tras la germinación, o tras cortar un esqueje, tu semilla/esqueje necesita un lugar donde poder echar raíces. El objetivo principal de una planta de marihuana durante la fase de plántula es desarrollar un sistema de raíces saludable. Si tus plántulas crecen con dificultades en esta etapa, puede que nunca se recuperen completamente, o incluso es más probable que no alcancen todo su potencial. En el peor de los casos, las plantitas podrían morirse y el cultivo se habría acabado antes de haber empezado.

LAS CONDICIONES ÓPTIMAS PARA LAS PLÁNTULAS

Las plántulas de marihuana deben tratarse con delicadeza. Cuídalas como si fueran tus bebés. Si necesitan soporte, puedes sujetarlas con un palito o un palillo de cóctel y un poco de alambre de jardinería suave.

La mayoría de cultivadores consideran el ciclo de luz 18-6 como el más ideal. Preferiblemente con luz blanca. Las luces deberían ser CFL, de haluros metálicos o LED. En caso de apuro, puedes poner tus plántulas en un alféizar de ventana soleado.

Las raíces crecen en la oscuridad. Por eso recomendamos un ciclo 18-6 o 20-4, en lugar de un ciclo de 24h de luz ininterrumpidas. Las condiciones ideales para el hábitat de las plántulas son un nivel de humedad relativa elevado, preferiblemente cerca del 70%, y una temperatura entre 20 y 24°C. Para ajustar estos valores puedes usar un propagador, un termohigrómetro y un pulverizador de agua.

El crecimiento estirado o flácido de las plántulas puede deberse a causas genéticas. Pero a menudo indica que la lámpara de cultivo está demasiado lejos de la canopia. Una luz blanca fría CFL de 250W puede situarse tranquilamente 15cm por encima de una docena de plántulas sin chamuscar las hojas.

¿CUÁL ES EL MEJOR SUSTRATO PARA EMPEZAR?

El medio de cultivo debe estar húmedo, pero no encharcado. El objetivo es conseguir un ciclo húmedo-seco efectivo. Resiste la tentación de regar en exceso. En caso de duda, es mejor limitarte a humedecer las plantas con un pulverizador. Toca el sustrato con los dedos para palpar si está seco, y mantén una humedad elevada.

Antes de entrar en detalles más específicos, debemos dejar claro que empezar con un sustrato de cultivo y después cambiar a otro puede ser peligroso. Mantén las cosas simples y sé coherente. No puedes empezar las plántulas en tierra, para después trasplantarlas a un cubo de un sistema DWC.

CUBOS, VASOS Y RECIPIENTES PEQUEÑOS

Los tacos o bloques de lana de roca  están diseñados para el cultivo hidropónico. Iniciar las plántulas en un cubo pequeño facilita enormemente el trasplante. Solo tienes que cortar un cubo de un bloque más grande e introducirlo. El proceso puede repetirse, provocando un estrés mínimo a las plantas.

Pero por desgracia, la lana de roca es una idea muy mala para los cultivadores de tierra, incluso los bloques más pequeños. El bloque retiene más agua que la tierra a su alrededor de forma sistemática. Y en poco tiempo, la aparición de algas verdes con aspecto fangoso se convierte en un problema. Por supuesto, a veces puedes arreglártelas con bloques pequeños, ¿pero por qué arriesgarte?

Un medio rico en oxígeno, con buen drenaje, es la mezcla ideal para los cultivadores de tierra y/o coco. Estos dos estilos de cultivo son los que comparten más aspectos durante la fase de plántula. Los cubos de coco o turba son fáciles de usar y son relativamente baratos. De modo similar a los bloques de lana de roca, puedes controlar visualmente el desarrollo de las raíces, mientras las fibras blancas tipo espagueti sobresalen del cubo. Los cultivadores, tanto ecológicos como hidropónicos, que trabajan con esquejes afirman obtener mayores tasas de éxito iniciando sus plantas en los medios tipo cubo.

Muchos cultivadores de tierra y coco empiezan sus cultivos en vasos de plástico/cartón o en macetas de plástico pequeñas; normalmente cualquier tamaño entre 0,5 y 5 litros. Las mezclas de sustratos más comunes para las plántulas son tierra de fertilización ligera mezclada con perlita, o fibra de coco mezclada con un 30-50% de perlita. Siempre y cuando el recipiente tenga suficientes agujeros de drenaje en la base y pueda contener el volumen de sustrato necesario, servirá como maceta inicial. No tengas miedo de improvisar. Si perforas unos agujeros con una aguja en la base de un vaso de plástico o cartón, se convierte en una maceta.

Cuándo Trasplantar Plántulas De Cannabis

CUÁNDO TRASPLANTAR LAS PLÁNTULAS

El momento adecuado para trasplantar las plántulas es justo antes de que sobrepasen la capacidad de su maceta actual. Si usas cubos puedes ver cómo las raíces se asoman, indicándote que es el momento de trasplantarlas. Pero si usas un vaso o maceta pequeña, dependes de las pistas que están por encima del nivel del suelo. Normalmente el momento adecuado para el trasplante es cuando el par o pares de hojas verdaderas de la plántula se extienden, cubriendo la circunferencia del recipiente. El crecimiento vertical también es un indicador claro.

No esperes demasiado para trasplantar. Si tardas demasiado, las raíces no tienen espacio para extenderse y empiezan a crecer enmarañadas en la maceta. Cuando sucede esto, las plantas pueden tardar en recuperarse y quedar atrofiadas para siempre. Generalmente, una plántula tarda 7-10 días en echar raíces y superar la capacidad de las macetas de 1 litro o menos.

CÓMO TRASPLANTAR LAS PLÁNTULAS

Los tacos son el método más fácil. Puedes cortar un agujero a medida en un bloque más grande, o escarbar un agujero con los dedos en el sustrato y meter el taco para que quede bien ajustado. Cambiar de macetas requiere un poco más de delicadeza. Para empezar, no llenes la maceta grande del todo. Deja un poco de espacio para poder regar adecuadamente más adelante. Si llenaras la maceta con sustrato hasta arriba del todo, el agua de riego se saldría casi toda y no llegaría a las raíces.

A continuación, presiona una maceta pequeña sobre la maceta grande para marcar su huella en el sustrato, o puedes usar la maceta donde está tu plántula si no tienes otra. Haz esto después de haber regado el sustrato. Esto crea una impresión perfecta para el trasplante.

A la hora de trasplantar, es mejor que el sustrato de la plántula esté seco. Si la tierra está húmeda, puede desintegrarse en trozos mientras la toqueteas. Ahora coge la macetita con la plántula y gírala boca abajo; mientras con una mano sujetas el tallo de la planta por la base, con la otra mano presiona suavemente la maceta o dale unos golpecitos en la parte inferior. Saca el sustrato compactado de la maceta de una sola pieza. Se caerá un poco de tierra, pero no te preocupes.

Finalmente, introduce la plántula en la maceta grande, con las raíces primero. Puedes reponer la tierra o el coco perdido, añadiendo un puñado o dos por encima y un poco más de agua. Ese es el secreto de un trasplante sin estrés.

Trasplante De Plantas De Marihuana

CAMBIAR DE MACETAS O EMPEZAR EN MACETAS GRANDES

Si el tamaño final de las macetas de tu cultivo es de 11 litros, tienes la opción de sembrar las semillas directamente en estas macetas. Esto solo es viable si cultivas a partir de semillas. Los esquejes no enraizarán en macetas tan grandes. Al principio, las plántulas en macetas grandes crecerán más lentamente que las de macetas más pequeñas. Pero tras unas semanas de crecimiento vegetativo, la diferencia es insignificante.

Al no trasplantar, eliminas el riesgo del shock por trasplante. Pero también limitas el potencial de tus plantas de marihuana. Dicho esto, en el caso de las variedades autoflorecientes con un ciclo de vida corto, a veces la mejor opción es un primer y último trasplante.

A no ser que prefieras plantas pequeñas porque tienes un espacio de cultivo limitado, cuánto más grandes sean, mejor. Los cultivadores principiantes no tienen motivos para evitar los trasplantes. La única forma de aprender es la práctica. Si quieres cultivar plantas de marihuana monstruosas, tendrás que dominar el trasplante de las plántulas.

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