Lavar las raíces de tu marihuana antes de cortarla puede suponer la diferencia entre el mejor cogollo y la peor hierba. Esta tarea es sencilla y muy fácil de hacer. ¡Simplemente echar agua! Pero ten mucho cuidado, porque escoger el momento oportuno para el lavado puede ser crucial.

Por fin has terminado tu cultivo, obteniendo una preciosa planta cubierta de cogollos tremendos, que ahora están secos, curados y listos para fumar, pero aún así hay algo que falla. Casi no eres capaz de quemar el material, y cuando das una calada parece que un caballo te da una coz en los pulmones, terminando por toser como si se te fuera la vida! El sabor es desagradable y decepcionante. Si has sufrido esta situación, lo más probable es que las raíces de tus plantas no hayan sido lavadas adecuadamente antes de la cosecha.

Esta desagradable experiencia es provocada por los nutrientes y minerales usados durante el crecimiento que aún están presentes en la planta, afectando a la manera en la que se quema. El lavado de raíces elimina esos nutrientes restantes, mejorando la calidad del los cogollos. Afortunadamente, lavar tu marihuana es una tarea fácil y sencilla, y te ayudará a conseguir cogollos suaves y deliciosos en poco tiempo.

¿QUÉ ES EL LAVADO DE RAÍCES?

La acción de lavar las raíces de una planta usando agua corriente para eliminar activamente todos los nutrientes de la tierra. Se hace pasar una gran cantidad de agua a través de la tierra y se drena habitualmente. Cualquier mineral o nutriente presente en el suelo se lava con el tiempo, dejando el terreno limpio.

¿Por qué ibas a querer retirar todos los nutrientes de la tierra? ¿No daña eso la cosecha? En realidad, contribuye a la calidad de tu cosecha de una manera significativa. Cuando los nutrientes se eliminan del suelo, fuerzan a la marihuana a consumir el alimento residual que todavía está presente en la planta. Es muy parecido al cuerpo humano. Ingerimos mucha comida, y la que no utilizamos se convierte en grasa. En casos extremos, cuando escasea el alimento, el cuerpo utiliza esa grasa acumulada para usar su energía.

Dado que el lavado fuerza al cannabis a utilizar los nutrientes residuales de la planta, no debería quedar ninguno que pueda echar a perder la cosecha. Sin embargo, si se hace muy temprano, puede empeorar la salud de la planta, así que el momento escogido es clave.

EL MEJOR MOMENTO PARA LAVAR LAS RAÍCES DE TU MARIHUANA

El lavado se comienza normalmente dos semanas antes de la cosecha. Si la planta tiene un período de floración de 8 semanas, el lavado empezará seis semanas después del inicio de la etapa de floración. Pero es preferible analizar los tricomas de tu planta para intentar predecir cuando la planta estará lista. Si los minúsculos tricomas que eran traslúcidos empiezan a volverse más oscuros, es un buen indicador de que podemos iniciar el lavado de la planta. Deberías planificarlo de manera que la mayoría de los tricomas tengan el color deseado para la cosecha tras dos semanas. Esto mejora con la experiencia, así que sigue practicando!

El lavado puede ser también una buena manera de restaurar la tierra mientras la planta está en fase de crecimiento. A veces los cultivadores sobrealimentan accidentalmente su hierba, haciendo que la punta de las hojas empiecen a cambiar de color y a marchitarse. Se conoce como “quemado por nutrición”. Un lavado de raíces puede retirar el exceso de nutrientes, ayudando a corregir el problema. Sin embargo, es una medida drástica en esa fase de crecimiento, así que primero asegúrate de que el problema es el exceso de nutrientes, y no cualquier otra causa.

lavado de raices marihuana

CÓMO LAVAR ADECUADAMENTE LAS RÁICES DE LA MARIHUANA

Hacer un lavado de las raíces de tu hierba es un proceso sencillo. Cada vez que te tocase abonar, en realidad lavarás. Agua del grifo sin tratar es todo lo que necesitas para hacer un lavado, simplemente cerciórate de que el nivel de pH es seguro para la marihuana. La mayoría del agua corriente tiene un nivel de pH saludable y no necesitará ser tratada, pero si no es así, adelante, puedes corregirlo. El ajuste del pH es el único factor del que te tienes que preocupar.

Encharca el terreno con tanta agua como pueda absorber. Deja que el agua recoja los nutrientes durante unos minutos y luego vuelve a inundar el terreno otra vez para aclararlo. Si plantas en interior usando macetas, analiza el color del agua que sale del fondo de la maceta. Seguro que estará muy sucia. En este momento sería útil tener un medidor de TDS (total de sólidos disueltos en inglés). Si pudieras recoger y medir los TDS del agua evacuada, podría estar próxima a los 1300ppm, que es bastante alto. Es importante seguir lavando las raíces de la planta hasta que esta cifra baje al nivel de 50ppm, o al menos hasta que es cercana al del agua del grifo que estás usando para el lavado. El color del agua saliente irá volviéndose más clara y parecerá más limpia. Necesitas extraer de la planta tantos minerales disueltos como sea posible.

EL RESULTADO TRAS UN LAVADO DE RAÍCES

Una vez hemos cosechado, tómate tu tiempo para curar los cogollos hasta su máximo potencial. Un curado bien hecho, podría reducir aún más esa sensación desagradable, ya que elimina el exceso de clorofila, por ejemplo. Te sorprendería la diferencia que este pequeño esfuerzo puede suponer para tu producto. Todo el arduo trabajo se verá recompensado con la primera calada de ese delicado humo que pasa por tu garganta como si fuese miel. Esto es naturaleza en su estado más suave. ¡Puedes mejorar la calidad de tu marihuana simplemente añadiendo agua!

Carrito

Artículos GRATUITOS incluidos

Sin producto

Transporte € 0.00
Total € 0.00

Confirmar