Aprende a valorar y colocar las luces de cultivo de cannabis para conseguir la máxima efectividad.

Índice:

LOS 3 TIPOS DE LÁMPARAS DE CULTIVO MODERNAS MÁS HABITUALES

En la actualidad, el cultivo de cannabis en interior implica el uso de al menos una de estas tres fuentes de luz artificial: HID, CFL o LED. A menudo, los cultivadores utilizan una combinación de lámparas de cultivo. Obviamente, existen otras tecnologías de iluminación más anticuadas, pero se podría decir que han quedado obsoletas. Este artículo se centrará en el tipo de iluminación utilizada más habitualmente por el cultivador de marihuana del siglo XXI. Nos basaremos fundamentalmente en consejos prácticos para vuestros cultivos, sin recurrir demasiado a datos "pseudo-científicos".

Las lámparas de descarga de alta intensidad, o HID, han sido las bombillas de cultivo de referencia para todo tipo de cultivador de interior, desde principiantes hasta profesionales, como mínimo desde principios de los 90. Con el paso de los años, estas lámparas han mejorado su eficiencia, los balastos ya son digitales, y los reflectores han mejorado y aumentado de tamaño. Los cultivadores que prefieren las HID, suelen estar convencidos de que los lúmenes son el único dato importante en lo que respecta a iluminación.

Sin duda, las lámparas de haluros metálicos de cerámica o CMH han llegado con fuerza y la bombilla CMH de 315W es impresionante, pero es una evolución bastante cara desde una bombilla de haluros metálicos convencionales o MH. Además, la CMH de 315W no ofrece un rendimiento tan elevado como las HPS de 600W y espectro dual, es decir, lámparas de sodio de alta presión especiales para agricultura. Por otra parte, la tecnología CFL resulta prometedora, pero siempre ha estado a la sombra de la fiable y probada HID.

Los diodos emisores de luz, o LED, son la última tecnología que aspira a desbancar a la HID en el cultivo de cannabis. La generación más reciente de sistemas LED es ahora capaz de producir marihuana de calidad comparable, y en algunos casos superior, a la típica instalación HID. La radiación PAR o fotosintéticamente activa es la variable que los defensores de los LED consideran más importante.

Es mejor no obsesionarse demasiado con las nuevas medidas de iluminación y los últimos espectros de luz modificados. No te compliques. Piensa en la luz en términos de vatios y facturas de electricidad. Luego pregúntate: ¿Cuál es el consumo de electricidad? ¿Cuánto calor y cuánta luz emitirá la lámpara?

HID DE TODA LA VIDA

En términos sencillos para el fumeta de a pie, la tecnología HID ha recibido pequeños avances, pero los principios del cultivo de marihuana con este tipo de luz artificial siguen siendo los mismos. Haluros metálicos para el crecimiento vegetativo y sodio de alta presión para floración. Aunque las bombillas HPS de doble espectro son una alternativa popular, y probablemente incluso más apropiada para cepas autoflorecientes.

Las bombillas de 400 y 600W son las más indicadas para el cultivo de cannabis en interior. Las luces deberán colocarse al mismo nivel. La altura idónea será entre 30 y 50cm por encima de la copa de las plantas. Esto conllevará la instalación del reflector en el techo de la habitación o armario de cultivo mediante colgantes para lámparas o trinquetes de sujección.

Es preferible utilizar sistemas que se puedan ajustar fácilmente para reposicionarlos a medida que las plantas maduran y ganan altura. Sin embargo, para las plántulas y los esquejes, las MH de 600W podrían resultar excesivas, así que una distancia mínima de 60cm sería más apropiada.

No manipules los sistemas de iluminación a menos que tengas conocimientos de electrónica. El cultivo profesional y estandarizado consiste en lámparas fijas que no se balancean, con bombillas perfectamente horizontales y alojadas en un reflector limpio y abierto. Lo ideal es utilizar un reflector grande, del mayor tamaño que puedas meter en tu espacio de cultivo, con un alcance que cubra toda la superficie.

Las lámparas ligeras, con filtros de cristal y refrigeración, son caras. Por lo tanto, los tubos fríos son en realidad la única opción factible para cultivar en muebles, ya que tienen las peores propiedades reflectivas de cualquier reflector en el mercado. Añadir más luces y más ventiladores significaría facturas de electricidad más elevadas.

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ILUMINACIÓN Y ESPACIO DE CULTIVO

En general, entre 400 y 600W por m² es una iluminación más que suficiente para un cultivo casero. Los cultivadores comerciales podrían aumentar la cifra hasta los 1.000W para obtener las máximas cosechas. Pero meter en el espacio de cultivo tantas lámparas como sea posible no garantiza una cosecha abundante. Más lámparas HID significa más luz, pero también mucho más calor. Estos aparatos alcanzan temperaturas muy elevadas. Las bombillas de 250W son solo para microcultivadores.

La única ventaja que ofrece un foco de 250W es que la parte superior de las plantas puede acercarse a hasta 20cm de la bombilla. La emisión de calor es muy inferior a la de bombillas de 600W, pero la luz no penetrará tanto. Las ramas inferiores de las plantas más altas recibirán una iluminación muy limitada.

La incorporación de una HPS de 600W adicional, podría aumentar dramáticamente las temperaturas del entorno de cultivo. Invertir en evolucionar el cuarto de cultivo suele ser una solución más efectiva y económica. Podrías cubrir las paredes con Mylar, pasar de un balasto magnético a uno regulable o digital, o simplemente cambiarte a LED.

¿CUÁNTAS PLANTAS?

La respuesta depende de las preferencias del cultivador. Puedes meter 16 plantas de marihuana en macetas cuadradas de 11 litros en un espacio de cultivo de 1m² con SOG. En cambio, otro cultivador podría llenar el mismo espacio con una planta grande usando el método ScrOG. En cualquier caso, la cosecha sería comparable. Por lo tanto, todo depende del uso que hagas de la luz y el espacio de cultivo.

COMPLEMENTAR CON CFL

Las luces fluorescentes compactas o CFL son realmente efectivas en el espectro de blanco frío como alternativa a las bombillas MH. Una CFL de 250W puede ofrecer resultados similares a una MH de 400W. Esto se podría conseguir colgando la CFL a solo 10cm de la copa de las plantas. La tecnología CFL es más fría y se puede acercar mucho a las plantas sin quemar sus hojas. Además, las luces CFL apenas incrementarán la temperatura en el espacio de cultivo. Por eso las CFL son ideales para plántulas, esquejes y la fase de crecimiento vegetativo. En ocasiones, las luces CFL son la única alternativa para microcultivadores.

Por desgracia, las CFL no proporcionan cifras interesantes de lúmenes ni PAR. Es decir, podríamos afirmar que las luces CFL no son muy efectivas para la marihuana en floración. Durante esta etapa, las plantas de cannabis necesitan una iluminación mucho más intensa de lo que las CFL podrían aportar. Cuenta con cosechas escasas y cogollos sueltos usando luces CFL en la fase de floración.

LED DE ÚLTIMA GENERACIÓN

Los sistemas LED más recientes por fin se han puesto a la altura de los sitemas de iluminación HID tradicionales. En la actualidad, la situación es similar al momento en que las televisiones de pantalla plana llegaron al mercado a principios de siglo. Las ventajas y los inconvenientes eran obvios. Sin embargo, el factor limitante eran los precios prohibitivos de las marcas líderes.

Los kits LED de alto rendimiento y espectro completo, que consumen 350-400W y pueden superar el rendimiento de MH y HPS de 600W, no son baratos. Existen algunos modelos que pueden hacerlo todo. Los mejores sistemas no emiten calor y son increíblemente rentables a largo plazo. La separación con las plantas puede variar enormemente, así que asegúrate de comprobar las instrucciones del fabricante.

A continuación, indagamos en la ciencia que hay detrás de la proyección de la luz para que puedas valorar la potencia y la colocación más adecuadas de tus luces de cultivo de cannabis. Abordaremos términos como fotones, lúmenes y PAR, además de los principales tipos de luces de cultivo y sus diferencias.

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ESPECTRO LUMÍNICO, PAR Y LÚMENES

La luz está hecha de fotones, unas partículas diminutas que inevitablemente viajan a la velocidad de la luz. Los fotones de los rayos de luz vibran con frecuencias y longitudes de onda diferentes. Las personas pueden ver radiaciones fotónicas en longitudes de onda de 380-680nm, mientras que la sensibilidad de las plantas a la luz oscila entre 200-800nm. No todas las longitudes de onda dentro de este espectro producen los mismos efectos en la fotosíntesis, las que más activan los procesos bioquímicos de las plantas se denominan PAR (radiación fotosintéticamente activa), que tiene una banda espectral de 400-700nm.

La luz se puede medir en cantidades fotométricas derivadas de la sensibilidad del ojo humano a los colores, o también con cantidades radiométricas relacionadas con la energía transportada por los rayos de luz. Los lúmenes y lux son unidades fotométricas que se suelen utilizar para referirse a la luz percibida por el ojo humano.

Sin embargo, las mediciones fotométricas no indican cuánta energía lumínica envía una lámpara a una planta para realizar la fotosíntesis porque no incluyen las variables PAR. A pesar de ello, los lúmenes y lux pueden darnos una idea inicial sobre la potencia de una bombilla específica, y podemos comparar productos diferentes midiendo su rendimiento luminoso con la relación lumen/vatio, independientemente de las posibles diferencias en la potencia del espectro lumínico a longitudes de onda distintas.

Los lux y lúmenes van bien para medir luces MH, HPS, CFL y T5, pero no miden con precisión la eficiencia de una luz LED al cultivar cannabis.

PAR Y PPFD EN CÁLCULO DE VATIOS    

En términos generales, la cantidad mínima de luz de amplio espectro necesaria para una planta de cannabis es de alrededor de 9.000 lúmenes por metro cuadrado, mientras que la ideal es de más de 20.000lm/m². Sin embargo, que una planta de interior crezca y florezca vigorosamente, va a depender de los umbrales de luz que se hayan alcanzado en longitudes de onda específicas que desencadenan la fotosíntesis. Por eso, las luces LED de cultivo utilizan sistemas radiométricos para medir la cantidad de fotones irradiados en las frecuencias de color de la PAR que hemos mencionado antes.

La medición radiométrica más utilizada en horticultura es la PPFD (densidad de flujo de fotones fotosintéticos), que mide el flujo de micromoles fotónicos PAR por segundo en un metro cuadrado (μmol/m²/s). Suponiendo que contamos con la PPFD de una luz de cultivo, podemos calcular su eficacia radiométrica y comparar sistemas de iluminación diferentes a través de la relación PPFD:vatio.

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SOL, BOMBILLAS Y PRESIÓN FOTÓNICA ADECUADA 

El sol del mediodía de pleno verano llega a la Tierra en latitudes de alrededor de 45° con una potencia fotosintética de 1200-2000 PPFD. Sin embargo, las plántulas de cannabis, los esquejes y las plantas madre están bien con una PPFD de solo 200-400μmol/m²/s. Las plantas de cannabis en su fase vegetativa necesitarán 400-600μmol/m²/s, y las plantas en floración normalmente requieren una PPFD de 600-1500μmol/m²/s, con los niveles de CO₂ atmosféricos normales. Un estudio descubrió que la PPFD más productiva para el cannabis es de 1500-2000μmol/m²/s a una temperatura de 25-30°C con un CO₂ natural aumentado a 750ppm.

A pesar de que el cannabis es una planta muy exigente, si superamos el límite del umbral de irradiación de cada variedad, etapa de la vida o condiciones ambientales, no necesariamente aumentará su productividad. Al contrario, un exceso de presión fotónica puede dañar las hojas y las flores. En otras palabras, la producción de flores aumenta cuando la planta de cannabis recibe entre 20-30 moles de luz PAR al día, luego se nivela entre 30-40 moles y se reduce por encima de 40 moles.

¿CUÁNTA LUZ NECESITA TU CUARTO DE CULTIVO?

Para establecer la cantidad de luz correcta para tu cultivo, tienes que multiplicar la longitud de tu cuarto de cultivo por el ancho, obteniendo así la superficie de cultivo. Después hay que multiplicar la cifra obtenida por el nivel deseado de PPFD.

Si tu armario de cultivo mide 250cm de largo y 80cm de ancho, tu espacio de cultivo será de 2,50m×0,80m=2m². Si deseas una copa de plantas con flores de alrededor de 2 metros cuadrados y quieres probar con un nivel de PPFD de 500μmol, solo necesitas 1000μmol/m²/s. Tienes que dividir este resultado por el PPFD por vatio de luz para determinar la potencia necesaria.

LA REGLA DE LOS VATIOS POR METRO CUADRADO: ¿CUÁNTAS PLANTAS PUEDES CULTIVAR?

Los sistemas LED producen más PAR que las MH, HPS y otros tipos de lámparas. A pesar de ello, tus plantas necesitarán aproximadamente la misma cantidad de vatios por metro cuadrado para que consigas cosechar unos cogollos similares a los que se obtienen con luces HID. También tienes que tener en cuenta que los sistemas de luz LED en realidad suelen consumir menos energía eléctrica de la que indican, pero esto no significa que una LED de 400W pueda cubrir los mismos metros cuadrados que una bombilla HPS de 1000W. Aquí tienes unos cuadros generales de la potencia necesaria para cultivar plantas de cannabis vigorosas, dependiendo del sistema de iluminación que utilices. Durante la primera fase de la etapa vegetativa, necesitarán la mitad de la potencia, aproximadamente.

Como referencia, las luces HPS pueden cubrir aproximadamente la siguiente superficie de copa:

250W ≈ 0,5-1m² ≈ 2 plantas
400W ≈ 1-1,5m² ≈ 4 plantas
600W ≈ 1,3-2m² ≈ 8 plantas
1000W ≈ 1,8-3m² ≈ 10 plantas

Las luces LED pueden cubrir aproximadamente la siguiente superficie de copa:  

120W ≈ 0,5m² ≈ 1 planta
200W ≈ 0,8m² ≈ 2 plantas
280W ≈ 1m² ≈ 4 plantas
350W ≈ 1,5m² ≈ 6-8 plantas

Para hacerte una idea de la cantidad de luz que estás proporcionando a tus plantas, puedes comprar un luxómetro y medir la intensidad lumínica en varios puntos de la copa. Como alternativa, puedes hacer un cálculo teórico que tenga en cuenta los lúmenes emitidos por la lámpara en relación con la superficie de cultivo. Para calcular la presión de lux en la copa, solo tienes que dividir los lúmenes de la lámpara por los metros cuadrados de la superficie iluminada. Si colocas una lámpara que produce 100.000lm a una distancia de 1m de la parte superior de la planta, iluminará un área de 1m² con una intensidad de 100.000lx (100.000lm÷1m=100.000lx). Si la lámpara está a solo 0,5m de distancia, recibirá 100.000lm÷0,5m=200.000lx.

Por desgracia, la intensidad lumínica disminuye por un factor igual al cuadrado de la distancia de la fuente desde el objeto iluminado, por lo tanto, la misma lámpara colocada a dos metros aumentará el ancho del haz, cubriendo 4m², pero con solo 25.000lx. En consecuencia, necesitarías cuatro lámparas para alcanzar tu objetivo hipotético de 100.000lx en toda tu zona de cultivo.

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HID (MH, HPS): REGLAS PARA LA DISTANCIA CORRECTA

Las bombillas HID vienen en una versión de halogenuro metálico (MH) con luz fría adecuada para la fase vegetativa, y una versión de sodio de alta presión (HPS) con un espectro mucho más amplio para la etapa de floración. Estas lámparas se calientan y requieren un sistema adecuado de enfriamiento y ventilación. También emiten menos luz con el tiempo, por lo tanto, las bombillas nuevas deben estar más alejadas que las bombillas antiguas, y después de un par de años, hay que reemplazarlas.

La distancia adecuada para las bombillas MH y HPS depende principalmente de la potencia. Empieza siempre colocando la luz en el extremo superior del rango y ve bajando de forma gradual. Suponiendo que la ventilación en tu cuarto de cultivo esté configurada correctamente, puedes empezar a una distancia de 35cm con una bombilla más pequeña, de 250W, y descender progresivamente en dirección a la copa hasta alcanzar los 25cm desde los cogollos, hacia el final de la etapa de floración. Con una bombilla de 600W, puedes empezar a 50cm, y descender hasta 30cm; si has optado por una lámpara de 1000W, es mejor que le dejes al menos 80cm de distancia.

Lo que suele hacerse es poner el dorso de la mano de cara a la luz justo encima de la parte superior de las plantas; si no te genera incomodidad, tampoco se la generará a tus plantas. Pero no te fíes demasiado de las reglas generales. Revisa siempre que las plantas no tengan signos de sobrecalentamiento o demasiada presión fotónica.

LED: REGLAS PARA LA DISTANCIA CORRECTA

Los sistemas LED se enfrían más rápido que las bombillas HID, pero siguen necesitando algo de enfriamiento para evitar que las plantas se quemen de forma accidental. Las luces LED emiten una gran cantidad de presión lumínica, incluso a temperaturas relativamente bajas. Esta cantidad de luz en sí, y no el calor, puede causar quemaduras leves y decoloración de las hojas.

Hay varios modelos de luces de cultivo LED, con diferentes distancias óptimas de las plantas, y los fabricantes suelen indicar recomendaciones en sus productos. Solo tienes que empezar a una distancia media dentro del rango recomendado y observar las plantas en los días siguientes. Si notas que las hojas se están poniendo blancas, o que las puntas se están quemando, apaga las luces. Si las plantas están contentas, acerca el panel LED, pero nunca hasta el punto en el que las hojas superiores empiecen a decolorarse, amarillearse o volverse marrones.

Los paneles LED de alto voltaje con más de 300W deben mantenerse al menos a 70cm de distancia de la copa, para luego poder acercarlos durante la etapa de floración. Como referencia general, las luces LED de 200-400W deben colocarse a 30-70cm de distancia de las plantas, mientras que las luces de 450-600W requieren una distancia de 50-80cm. Los sistemas con una potencia mayor deben aumentar todavía más la distancia. No te olvides de hacer un seguimiento cuidadoso de las plantas cada vez que cambies de tipo de luz.

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