Tanto si cultivas tu marihuana en interior como en exterior, la llegada de la época de la cosecha es extremadamente gratificante y un motivo de celebración. Has superado todos los desafíos a los que te enfrentabas. Has conseguido mantener a raya las plagas, has controlado perfectamente los niveles de humedad, has podado tus plantas de marihuana a la perfección y les has dado toda la luz, nutrientes y agua que necesitaban para sobrevivir. Sin embargo, aún quedan las últimas etapas.

Ahora deberás secar y curar tu marihuana correctamente para almacenarla de forma segura. Esta parte del proceso no debería ser infravalorada ni acortada por la emoción del momento de la cosecha. Hacerla correctamente evitará la formación de cualquier tipo de mohos u hongos en tus preciados cogollos, que podrían arruinar tus provisiones.

Uno de los factores clave, es la presencia de humedad, ya que el moho la necesita para surgir y extenderse. Para eliminar la humedad de tus plantas y evitar el desarrollo de moho primero deberás secar tu marihuana.

SECADO

El secado es un paso esencial para eliminar la humedad de tus cogollos. Una forma sencilla de secar tu hierba recién cortada es simplemente colgarla. Esto le dará un amplio margen para secar, sin hacerlo demasiado rápido con técnicas artificiales que podrían dañar los valiosos cannabinoides y compuestos activos del producto final de tu cultivo. La forma en la que cuelgues tu hierba dependerá básicamente de los recursos y el espacio que tengas a tu disposición.

Los dos factores principales que necesitarás tener en cuenta son la humedad y la luz. Tu espacio tendrá que tener un nivel de humedad bajo para minimizar las posibilidades de formación de mohos. También tendrá que estar a oscuras para evitar la descomposición o una degradación de la calidad de tu hierba. Si tienes una habitación vacía, un garaje o un armario, estupendo. Si no, una caja de cartón grande será suficiente.

Luego crea algún tipo de tendedero para colgar tus cogollos usando el material que te encuentres por casa. Podrías emplear cualquier cable o cuerda que sea resistente y fiable. Lo siguiente sería bloquear la entrada de luz excesiva en el espacio o cuarto, sin levantar demasiadas sospechas, a ser posible. Una vez tienes esto listo, coloca un ventilador en la zona para proporcionar una circulación de aire adecuada que ayudará a evitar la aparición de mohos.

Las condiciones ideales son unos 20 grados centígrados y una humedad de aproximadamente el 50%. Esta temperatura debería ser fácil de alcanzar. La humedad se puede medir con un higrómetro y controlar con humidificadores o deshumidificadores, dependiendo de las condiciones del entorno. El proceso de secado debería tardar un total de 9 días. Asegúrate de vigilar constantemente tus cogollos para detectar cualquier señal de moho.

El Secado Cannabis

CURADO

Curar la marihuana es esencial para asegurar que todo el exceso de humedad se elimina. Esto se puede hacer fácilmente colocando el material vegetal en una bolsa de papel marrón. Asegúrate de utilizar una bolsa de papel y no de plástico, porque retendría la humedad e incentivaría el crecimiento de mohos y hongos. Mete tu material en la bolsa, pero no la llenes demasiado. Échale un par de vistazos todos los días y analiza algún cogollo. Retira cualquier material que resulte sospechoso.

Existe otro método para curar la marihuana que exige un poco más de esfuerzo. Necesitarás poner el material de tu cosecha en contenedores herméticos, como tarros de cristal. En este caso tampoco conviene llenarlos demasiado. Deberías dejarlos cerrados durante unas 3 horas y luego abrirlos para permitir que salga la humedad. Continúa con este proceso una semana y luego deja los tarros cerrados durante 12 horas antes de volver a abrirlos.

Si estás dispuesto a hacer una inversión que proteja tus cogollos de mohos y aumente su contenido de THC durante la fase de floración del ciclo de cultivo, quizás podrías plantearte adquirir una luz ultravioleta. Al usar radiación ultravioleta, tendrás que tener cuidado de no exponer tu piel a ella. Sin embargo, este peligro potencial es la razón de su efectividad para proteger tu cultivo de una infección fúngica. La luz ultravioleta daña el ADN de las esporas del moho y las puede destruir. Eso sí, intenta no enfocar la luz directamente a tus plantas porque en caso contrario podrías dañar parte de su contenido de terpenos.

 

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