Parte 1 - Luz

Para empezar, debemos asegurarnos de que el espacio está completamente aislado de la luz. Para que una planta de cannabis florezca al máximo, necesita 12 horas de oscuridad sin interrupciones y 12 horas de luz. Si el periodo de 12 horas de oscuridad se interrumpe, la cosecha disminuirá e, incluso, la podemos perder. Por esta razón, tenemos que poder visitar el espacio y asegurarnos de que no entra la luz. Si entra, podemos utilizar cinta adhesiva resistente a la luz que nos permita tapar los agujeros y las ranuras. Una zona de cultivo que no esté aislada de la luz puede aturdir las plantas y estropear la cosecha. Una de las situaciones que nos pueden pasar, fácilmente evitables, es la aparición de flores masculinas en las plantas femeninas debido al estrés que les hemos provocado. En un instante, un par de plantas macho pueden fertilizar toda la plantación femenina y, entonces, sólo conseguiremos buds llenos de semillas.

espacio de crecimiento para el cannabis

Un buen productor siempre observa las plantas con el fin de eliminar cualquier flor macho que aparezca. Una flor macho tarda unas cuantas semanas antes de empezar a dispersar polen activo. A menudo, si se permite que los rayos del sol entren, las plantas tienen dificultades para empezar a florecer; en consecuencia, producen una cosecha muy pobre. Debemos vigilar, especialmente, con los aparatos eléctricos que se instalan en la zona de cultivo porque, normalmente, suelen tener pequeñas bombillas que emiten una gran cantidad de luz y pueden perturbar el sueño nocturno de las plantas. Pega un trozo de cinta adhesiva resistente a la luz en todas las bombillas o lámparas.

Parte 2 - Cierres herméticos
Cuando las plantas ya están en pleno proceso de floración y están produciendo buds preciosos, también empieza a desarrollarse su olor característico. Nuestras plantas empiezan a desprender un olor fragante y potente, que hace que sea de vital importancia que la zona de cultivo sea completamente hermética. La zona de cultivo debe tener el mínimo de ranuras o agujeros por donde se escape el olor de marihuana e, incluso, si es posible, ninguna. Cuando las plantas empiecen a oler, probablemente ya las habrás visitado tantas veces que ya estarás acostumbrado. De esta manera, puedes llegar a convencerte de que las plantas ya casi no huelen cuando, de hecho, los vecinos o compañeros de casa están sufriendo la peste. Otro factor importante de tener un espacio hermético, además de los aspectos de seguridad, es el control del clima. La creación de un buen clima es muy importante si quieres obtener los mejores resultados de tus plantas. Así que, cuando prepares el espacio, debes asegurarte de que los olores indeseables no pueden salir ni las corrientes de aire pueden entrar. Un tercer punto importante es que cualquier bicho o parásito no encuentre la manera de entrar en tu espacio. Un buen espacio de crecimiento es, por supuesto, una especie de celda de cuarentena donde nada puede entrar ni salir sin nuestro permiso.
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Parte 3 - Clima
Una vez solucionados los puntos anteriores, habremos llegado a nuestro objetivo final de diseñar una zona de cultivo, con un clima ideal donde las plantas puedan desarrollarse como auténticos gigantes, y puedan crecer y florecer a velocidades insólitas. Puesto que el clima debe ser constante y uniforme en toda la zona de crecimiento, necesitamos un ventilador (o más de uno) para asegurarnos de que existe un buen movimiento del aire. Las plantas también crecerán con un tallo más gordo y resistente y, al final, tendrán un rendimiento más elevado que las plantas que crecen sin ventilador. Si dispones de un buen bolsillo, puedes invertir en un termostato, en un higrostato o en un termohigrostato. Puedes conectar el termostato en el extractor; de esta manera, podrás ajustar la temperatura máxima que quieras en la zona, por ejemplo 28 grados. Si la temperatura sube por encima, entonces el extractor la baja hasta los 28 grados. El higrostato también se puede acoplar al extractor para mantener la humedad relativa. Si el espacio es demasiado húmedo, se absorbe aire hasta que se logra el nivel correcto. Con un regulador de intensidad, puedes ajustar el ventilador para que funcione continuamente a velocidad lenta y conservar así el flujo de aire fresco en la zona.

Parte 4 - Humedad del aire
Para regular el contenido de humedad del aire, necesitamos un humidificador de aire. No son demasiado caros y son una buena inversión. El aspecto positivo es que normalmente vienen con un higrostato integrado y, por lo tanto, sólo se debe ajustar la humedad del aire necesaria y el humidificador se ocupa de conservarla. Especialmente durante la época de floración, funciona de maravilla. Una planta puede duplicar su índice de crecimiento con aire húmedo; esto ayuda a reducir el periodo de la fase de crecimiento. El hecho de calentar una sala grande o una zona de cultivo pequeña marca una gran diferencia. El aumento de la humedad en un espacio pequeño durante las primeras semanas es fácil, pero tarda un poco más en toda la sala. También es muy sencillo en un espacio grande pero necesitarás una serie de dispositivos caros y, como novato, es mejor que trabajes con un presupuesto bajo. En estos momentos, es mejor que inviertas un cantidad de dinero decente para aislar el espacio correctamente; cada cual según sus necesidades. También tenemos que asegurarnos de que en un lateral del espacio, en la parte inferior, existan unos cuantos agujeros para que entre el aire rico en CO2. En el otro lado de este espacio, justo en la parte superior, instalaremos una bomba de aspiración para chupar y eliminar el aire caliente. Puesto que el aire sube, colocaremos la bomba en el punto más alto o, como mínimo, en el punto más alto posible. Si colocamos un filtro de carbón en la bomba de succión podremos eliminar, al mismo tiempo, todos los olores fuertes. El filtro de carbón y la bomba de succión van unidos y son absolutamente primordiales en un jardín como el que estamos diseñando. Con un filtro tendremos bastante para unas cinco cosechas, o para un año aproximadamente. La bomba debe tener la capacidad adecuada para el tamaño de la zona de cultivo; por lo tanto, primero tenemos que calcular el volumen del espacio. Volvamos a la época escolar; sabemos que si multiplicamos la longitud por la anchura por la altura, obtendremos el volumen del espacio. Compraremos siempre una bomba con una capacidad ligeramente superior al volumen del espacio. Durante los calurosos meses de verano, marcará una gran diferencia a la hora de conservar la zona de cultivo a una temperatura razonable. Por lo tanto, escogeremos una capacidad más grande; por ejemplo, para un espacio de 500 m3, tendremos que seleccionar un ventilador adecuado para un espacio de 750 - 1000 m3.
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La gran ventaja de todo esto es que durante los meses más fríos de invierno, la podemos dejar que funcione a menor potencia, con un consumo bajo de energía; durante los calurosos meses de verano, podemos aflojar la válvula reguladora y conservar la temperatura cómodamente por debajo de los 30 grados. Un ventilador grande que funcione a velocidad media produce menos ruido que un ventilador pequeño que funcione a toda velocidad. Así mismo, si algún día quieres ampliar el tamaño de la zona de cultivo, no tendrás que comprar otro ventilador. Nunca compraremos un ventilador que sea demasiado grande; sólo uno que sea demasiado pequeño. No tiene mucho sentido mantener un ventilador a pleno funcionamiento si se puede renovar el aire de la zona a velocidad media igual de bien. Al realizar agujeros de entrada de aire en la parte inferior de la zona e instalar el extractor en la parte superior, conseguiremos crear una corriente de aire que lleve el aire nuevo y enriquecido desde la parte inferior hasta la parte superior del otro lado del espacio, fluyendo por encima de las plantas. Esto es excelente para las plantas ya que pueden disfrutar del aire fresco al máximo, antes de que se empobrezca con el CO2, se aspire hacia fuera y se elimine del espacio. Con el fin de mantener las plagas en el exterior, podemos utilizar una media de nailon o un unos calcetines especiales colocados en los agujeros de entrada de aire para que nada pueda volar o arrastrarse hacia dentro. Esto nos ayudará, mas adelante, a evitarlas. Obviamente, no debemos olvidarnos de que por estos agujeros no puede entrar nada de luz. Los tubos de PVC curvados funcionan estupendamente para permitir la entrada de aire y evitar la luz. Existen miles de maneras para asegurarnos de que la zona dispone de un buen suministro de aire; todas son buenas, pero existen dos normas básicas que debemos tener en cuenta: preferentemente, la entrada de aire debe ser en la parte inferior y el espacio debe ser resistente a la luz. En caso de que no podamos realizar un agujero para la bomba en cualquier parte, entonces, la mejor solución es comprar una puerta barata y agujerearla para la extracción del aire. Es un método que los productores profesionales utilizan muy a menudo.

Parte 5 - Metro cuadrado
Se ha escrito mucha literatura sobre este tema, pero el trabajo real aún no ha empezado: la auténtica construcción de la zona de cultivo. No necesitamos muchas cosas: sólo un metro cuadrado, que todo el mundo tiene en algún rincón, sea en la buhardilla, en el sótano o en el salón. Necesitamos: una pistola grapadora para madera, una sierra, un plástico blanco y negro, un taladro, tornillos, tijeras, unas cuantas planchas de madera y el metro cuadrado. Construiremos una pantalla alrededor de la zona de cultivo. Supongamos que sólo utilizamos un metro cuadrado de una sala grande; entonces, es útil dividir la zona de cultivo del resto de la sala para poder usarla para otras actividades. Si no lo haces así, toda la sala apestará cuando las plantas florezcan. La gran ventaja de construir una pantalla es que aprovecharemos toda la luz de la bombilla. La luz es peso. Esto significa que la cantidad de luz que recibe una planta determina, de alguna manera, su posible rendimiento. Al construir una pantalla alrededor del metro cuadrado, que después cubriremos con un plástico blanco reflector, conservamos la luz dentro de la zona de cultivo y en las plantas. Si no lo hacemos de esta manera, entonces la luz se esparcirá por toda la sala y, por lo tanto, perderemos una buena cantidad de luz. Debes comprobar que los laterales de las pantallas que envuelven las plantas son de color blanco reflector; es la manera más económica de aumentar la producción. No existe nada más barato o más fácil aunque, actualmente, el revestimiento de Mylar es la mejor opción para reflectar la luz de las plantas. Es un poco más caro que el plástico blanco y negro pero refleja casi el 99% de la luz de la bombilla y la devuelve a las plantas. El Mylar debe instalarse tan recto y tensado como sea posible. Es muy importante para la construcción del espacio de cultivo que las pantallas sean reflectoras, tanto si son pantallas blancas como plásticos colgados.
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Cuando tengamos todos los materiales necesarios a mano, la construcción de una pantalla es un trabajo de media hora. Cortamos 8 piezas de madera de unos 1,2 metros de largo y 6 piezas de unos 1,70 metros. Esta longitud (1,70 m) la consigo porque el techo de mi sótano tiene esta altura. Es mejor que la longitud que decidas sea un poco más corta que la altura de la sala o espacio donde situaremos la zona de cultivo. Si la altura de la zona es de 2 metros, cortaremos ocho trozos de unos 1,97 metros. En otras palabras; eliminaremos unos cuantos centímetros de la altura real de la sala. El paso 1 es muy sencillo: construimos una estructura de madera uniendo dos piezas de 1,2 metros de anchura con dos piezas (en mi caso) de 1,70 metros de altura. Se hace de manera muy rápida utilizando una fresadora en la que colocaremos las dos partes que deben unirse, las agujerearemos y las atornillaremos. Cuando tengamos la estructura de madera fijada, podemos estirar y tensar el plástico blanco y negro por encima con la ayuda de una grapadora. Una vez tensado, podemos recortar el trozo que sobra. Ahora ya tenemos nuestra primera pantalla reflectora. Encima, deberemos enganchar otra pantalla de la misma forma que lo hemos hecho con las otras dos, utilizando sólo un trozo de los marcos de madera de 1,70 metros. Sólo utilizaremos la plancha de 1,70 a la pantalla que acabamos de construir y la fijaremos a las dos piezas de 1,20 metros y a una de 1,70 metros. Engancharemos y tensaremos el plástico por encima y, de nuevo, recortaremos la parte que sobra. Ahora, tenemos dos piezas de pantalla fijadas una con la otra. De esta forma, no construimos pantallas individuales separadas. Al otro lado, realizaremos la misma acción y también construiremos una pantalla, fijándola al marco de madera de la primera pantalla. El resultado es que ahora tenemos tres pantallas atornilladas unas con las otras, con superficies reflectoras. Ahora ya podemos instalar esta construcción al metro cuadrado que hemos seleccionado como zona de cultivo. Tal y como ya habrás observado, las pantallas son un poco más grandes que la zona de cultivo. Esto se debe a que necesitaremos espacio para el ventilador y otros elementos. Para terminar, necesitaremos construir otra pantalla independiente con dos piezas de madera de 1,20 y dos planchas de 1,70. La pantalla individual suelta es la puerta de entrada de la zona de cultivo. La instalamos en el lado abierto del receptáculo de tres pantallas, y nuestro espacio de cultivo ya estará completamente sellado. Ahora sólo necesitamos mover la puerta de la pantalla para inspeccionar y cuidar las plantas. Puesto que la luz de la bombilla ya se queda en la zona de cultivo, más adelante, observarás la diferencia cuando empieces a recoger las plantas. El olor de las plantas también se queda en el interior y se puede eliminar fácilmente con una bomba con filtro; de esta manera, podremos utilizar el resto de espacio de la sala. Evidentemente, los productores creativos se pueden construir una auténtica joya de zona de cultivo.
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Parte 6 – Caja de recogida
Una zona de cultivo se debería poder limpiar fácilmente y, por esta razón, he decidido construir una especie de “caja de recogida” donde colocaremos las macetas de las plantas. Para hacerlo, construiremos una estructura de 1,10 metros de anchura, con la longitud que quieras, y una altura de 15 cm. La forraremos con el mismo plástico blanco y negro, comprobando que no existan agujeros. La ventaja de este tipo de caja es que permite que el cultivo sea más limpio y, por lo tanto, que las enfermedades tengan menos posibilidades de hacer estragos. Toda la suciedad como por ejemplo, arena, hojas muertas y el agua vertida caen directamente en la caja. Una vez terminada la cosecha, la limpieza es muy fácil; sólo debemos barrerlo todo, tirarlo a la basura y en un momento, todo estará limpio y listo para volver a plantar. Si no utilizamos la caja de recogida, como hacen muchos productores, entonces, en pocos días, toda la zona estará llena de suciedad.Además, si tenemos que regar el cultivo con abundante agua, una caja de este tipo nos irá estupendamente. El riego con abundante agua permite eliminar el exceso de nutrientes o fertilizantes del medio de cultivo. Al proporcionar mucha más agua pura a las plantas, los residuos de los nutrientes se eliminan, igual que las sales que se acumulan por un exceso de fertilización. Algunos productores, como norma general, deciden regar con abundante agua cada dos semanas para conservar el medio cuanto más sano mejor.Con una caja de recogida, puedes regar las plantas con abundante agua sin ningún tipo de problema y sin dejar charcos en la zona. Otra ventaja es que si cultivas en sustrato, puedes llenar toda la caja con agua y dejar que las plantas absorban los nutrientes cuando los necesiten. Es el mismo efecto que dejar una maceta en una bandeja.De hecho, hemos construido una bandeja gigante. El aspecto positivo de todo esto es que será más difícil que las plantas tengan un exceso de fertilizantes porque ellas mismas decidirán la cantidad que deben absorber. Si tienes que salir 3 o 4 días, puedes dejar la caja llena de agua; las plantas tendrán bastante alimento para todos estos días. La caja hace la misma función que un sistema de riego automático. Más adelante, puedes cambiar fácilmente hacia un sistema hidropónico de flujo y reflujo o inundación.En resumen: nuestro objetivo es construir una zona de cultivo hermética, resistente a la luz, donde el aire fresco y rico en CO2 entre por la parte inferior de uno de los lados de la zona, circule hacia la parte superior y salga por el otro lado. Una bomba de succión lo bastante grande garantiza que el aire circule y que los ventiladores mezclen el aire fresco que entra con el aire que calienta la bombilla para que la temperatura del espacio sea siempre la misma. Sólo debemos añadir las paredes reflectoras para maximizar el efecto de la luz, una caja de recogida para conservarlo todo limpio ¡y listos!¡La zona de cultivo ya está preparada para empezar a plantar!

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