Cuando alguien se decide a cultivar cannabis, es fácil entender por qué cosechar puñados de cogollos se considera el punto culminante del proceso. Todo el trabajo, tiempo y dinero invertidos conducen a este momento final tan esperado. Sin embargo, el trabajo no acaba tras la recolección.

El cultivador deberá asegurarse de procesar correctamente su producto para evitar que resulte dañado o que no sea apto para fumar. El secado y curado de las flores de marihuana es una medida esencial para minimizar el riesgo de contaminación por moho.

Además, este último paso también mejora considerablemente el sabor de una cosecha. Esto se debe en parte a ciertos procesos que descomponen la clorofila con el paso del tiempo, lo que resulta en un sabor menos áspero. Este aspecto es especialmente importante para los que desean compartir su producto o consumirlo con fines medicinales. El secado y curado también reducen la ansiedad asociada con el hábito de fumar marihuana; y puede que incluso aumenten la potencia de los cannabinoides.

Estos procedimientos pueden aumentar la vida útil de las provisiones de hierba, lo que significa que el cultivador podrá disfrutarlas durante muchos meses.

Manicurar Tus Cogollos

MANICURAR ANTES DE SECAR

El proceso de secado comienza nada más cosechar las plantas y empezar a recortar los cogollos. Al hacerlo, notarás que las flores están pegajosas y húmedas. Si bien esta textura es un indicador de la cantidad de resina psicoactiva de los cogollos, también es un excelente caldo de cultivo para la aparición de hongos y bacterias. Dejar los cogollos en este estado suele ser una receta para el desastre, por lo que es mejor actuar cuanto antes.

Hay varias formas de recortar las plantas al comienzo del proceso de secado. La "manicura en fresco" consiste en recortar las plantas en cuanto estén maduras. Corta las ramas una a una con unas tijeras afiladas para reducir el exceso de material vegetal. Aunque lo que nos interesa son los cogollos, las hojas también contienen un menor nivel de cannabinoides, y pueden almacenarse por separado para convertirlas más adelante en comestibles.

La "manicura en seco" es una técnica principalmente utilizada cuando un cultivador tiene una gran cantidad de material vegetal y muy poco tiempo para procesarla. Consiste en cortar las ramas y colgarlas enteras en cuerdas de secado. Una vez que están secas, se recortan y procesan. El recortado en seco es más difícil debido a que las pequeñas hojas de azúcar se curvan en torno al cogollo. Además, se puede perder algo de resina debido al movimiento de las ramas al colgarlas y manipularlas.

Independientemente del método que utilices, es muy importante procesar tu cosecha en un entorno adecuado. Lo ideal es un cuarto de secado fresco y oscuro con una temperatura de entre 15 y 22°C.

EL PROCESO DE SECADO

Si optas por la manicura en húmedo, ten preparados tus cogollos pegajosos. Tendrás que esparcirlos sobre una superficie grande. No se aconseja colocarlos directamente sobre un cartón o periódico, ya que las flores no tendrán una aireación total. Lo mejor es ponerlos sobre una rejilla de secado cubierta con una malla o tejido de alambre. Esto permitirá que el flujo de aire llegue a todas las partes de los cogollos. Si puedes, utiliza una rejilla lo suficientemente grande como para esparcir los cogollos de forma uniforme, separados por unos centímetros.

Usar una rejilla pequeña significa amontonar los cogollos unos encima de otros, lo que podría resultar en un secado desigual y una posible aparición de moho. Cuando se dejan secando, los cogollos sueltan mucha agua. Si esta agua no puede escapar, comenzarán a formarse bolsas de humedad. La humedad es una de las múltiples variables que el moho necesita para proliferar.

Una vez que los cogollos estén bien espaciados sobre la rejilla, comienza el proceso de secado. La velocidad del proceso dependerá completamente de las preferencias del cultivador. Se puede acelerar y hacer que termine en un breve período de tiempo, pero lo bueno siempre se hace esperar. Apresurar el proceso de secado exponiendo los cogollos a altas temperaturas puede reducir enormemente la calidad de la cosecha, y podría resultar en una hierba con un desagradable sabor y un incómodo subidón.

Proceso De Secado Cannabis

CUANTO MÁS LENTO, MEJOR

Lo ideal es que el proceso de secado sea lento. Una temperatura ambiente de 21°C, junto con una humedad del 50%, es lo óptimo. Se pueden utilizar diversas herramientas, como aire acondicionado, deshumidificadores, humidificadores o calefactores, para ajustar el entorno a estos niveles. También puedes utilizar un termohigrómetro para medir la temperatura y la humedad del cuarto.

Mantén la habitación dentro del intervalo óptimo y comprueba tus cogollos cada 3-7 días. Estarán más secos cada día, y podrás manejarlos para observar su progreso. Con el tiempo, tu cosecha estará tan seca que podrás quebrar los cogollos fácilmente con las manos. Si se rompen con un corte limpio y sin filamentos, quiere decir que han sido secados correctamente. Si se doblan es una indicación de que todavía tienen agua, y de que el proceso de secado aún no ha concluido.

PON LOS COGOLLOS EN FRASCOS

Una vez que tus cogollos estén perfectamente secos, deberás almacenarlos en un entorno controlado para empezar el proceso de curación. Los frascos de vidrio de boca ancha son perfectos para ello. Estos frascos almacenan alrededor de 28 gramos de cogollo seco en cada uno. Llena sólo ¾ del frasco para que quede espacio para el aire. El entorno ideal de curado para tu marihuana envasada es una temperatura ambiente de unos 21°C y una humedad de alrededor del 60%.

Manicurar Tus Cogollos De Marihuana Después De Secarlos

CÓMO CURAR TU PRODUCTO

El curado es otro proceso que lleva tiempo y paciencia, pero que al final compensa con creces. El curado te dejará con un material de sabor increíble y subidón agradable. Durante las dos primeras semanas, se aconseja comprobar los frascos al menos una vez al día, o incluso dos si tienes tiempo. Al abrirlos, comprueba cada cogollo en busca de señales de moho o putrefacción. Si notas algún síntoma, elimina los cogollos afectados para evitar la propagación. Al abrir las tapas de los frascos, permitirás que se renueve el aire de su interior, proporcionando a tus cogollos un ambiente fresco.

Si los cogollos todavía están demasiado húmedos, puedes sacarlos de los frascos durante un par de horas para que liberen el exceso de agua. Si están ligeramente mojados, deja la tapa abierta durante unas dos horas.

Durante las semanas de curado, se aconseja fumar pequeñas muestras para comprobar su sabor y potencia. Cuanto más tiempo cures tus cogollos, mejor será el sabor que ofrezcan.

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