Un agua de buena calidad es base de un excelente cultivo de marihuana. Entender ciertos aspectos sobre el agua, y sobre cómo afecta al cannabis, nos puede ayudar a llevar las cosas a otro nivel.

La calidad del agua es un aspecto del cultivo de cannabis que a menudo se ignora. Puede causar todo tipo de problemas, incluidos los relacionados con los nutrientes. Sabemos lo tentador que es echar un vistazo a la tabla de nutrición y alimentar más a tus plantas. Aparta los botes, deja de rascarte la cabeza, no te asustes y hazte esta simple pregunta: "¿He comprobado últimamente la calidad del agua?"

En la primera parte de nuestra guía sobre la calidad del agua, veremos por qué es importante y cómo afecta el pH al cultivo.

AGUA Y MARIHUANA

Todo ser vivo sobre la tierra depende de ella. Nuestro cuerpo se compone principalmente de agua. Incluso la superficie del planeta tiene más agua que tierra. El cannabis es un 90 por ciento agua, y lo utiliza de diversas maneras para vivir y crecer.

El agua transporta los nutrientes, le da a la planta su rigidez y lozanía, o "turgencia", y desempeña un importante papel en la fotosíntesis. Durante el día, el agua sube por el tallo hasta las hojas, donde se evapora a través de unos pequeños orificios denominados estomas, y se sustituye por dióxido de carbono. A esto se llama transpiración. El dióxido de carbono se utiliza, junto con la luz, para crear azúcares que son el alimento de la planta; esto se denomina fotosíntesis.

CÓMO AFECTA UN AGUA DE MALA CALIDAD AL CANNABIS

Esta pequeña lección de biología no está mal, pero ¿qué tiene que ver con la calidad del agua? Una mala calidad del agua significa que estos procesos no se pueden llevar a cabo de forma correcta, y el resultado es una pobre cosecha. Así que, tanto en el interior como en el exterior, la calidad del agua es importantísima.

Muchos de los problemas derivados de la inconsistencia del agua afectan a la planta de cannabis. Aparte de la cantidad de agua, entre estos se incluyen síntomas de un exceso o defecto de fertilización y hasta de estrés térmico, y, por lo general, el único que distingue la diferencia a simple vista es un cultivador con experiencia.

Antes de que te pongas a jugar con los intrincados brebajes que conforman la mayoría de nutrientes, haz una cosa. Comprueba el agua.

ph del agua marihuana

PH

El primer aspecto que hay que comprobar es el pH. El pH afecta a la capacidad de una planta de marihuana de transportar nutrientes y carbohidratos. Los síntomas de un exceso o un defecto de pH son muy parecidos a los problemas de nutrición - por lo que podrías pasarte semanas buscando una solución en círculos. Lo que afecta a la capacidad para transportar nutrientes de tus señoritas, podría ser un pH inadecuado. Hemos visto plantas con varios síntomas diferentes a la vez, y el problema ha resultado ser un agua con un pH malo.

El cannabis prospera con un pH de alrededor del 6,5. Un poco más o un poco menos también sirve; de hecho, algunas Indicas prefieren un 6,2, pero no pasa nada por mantenerlo a un 6,5. Con las técnicas modernas de cultivo, se aclaran las plantas con bastante frecuencia para evitar fluctuaciones de pH en el medio de cultivo, debido a la acumulación de nutrientes, por lo que es aconsejable prestar atención al agua que se utiliza.

Comprobar el pH es tan fácil como pasar un pH-metro por una muestra de agua.

Hay tantos productos para medir el pH como hendiduras en una hoja Sativa. Deja que tu presupuesto decida si vas a comprar una simple sonda analógica o una digital más cara - con todos los extras.

Estos metros no necesitan calibración y están listos para usar nada más sacarlos de la caja. Acuérdate de comprobar el agua corriente, ya que será la lectura correcta de lo que obtienen las raíces de las plantas, y ajusta el pH según convenga.

Si utilizas el sistema DWC (hidropónico), comprueba el depósito de forma habitual, ya que el pH puede variar con las fluctuaciones de la solución de nutrientes.

ph-metro cannabis

CÓMO REGULAR EL PH

Alterar el pH solía ser un proceso delicado, pero en la actualidad es mucho más fácil, gracias a la invención de los kits de pH para marihuana. ¡Hay kits que lo ajustan de forma automática!

Algunos trucos de la vieja escuela que nos gusta usar para ajustar el pH del agua:

Aumentar el pH: para hacer que el agua sea más alcalina, disuelve cal de jardín en el agua. Hazlo poco a poco, hasta encontrar la cantidad que mejor funciona por litro.

Reducir el pH: para hacer que el agua sea más ácida, utiliza vinagre blanco. ¿Qué? Te oigo gritar: ¡¿vinagre?! En serio, es mano de santo.

Cuando se corrige el pH, es buena idea aclarar las plantas con el agua nueva, para ayudar a que el suelo se acostumbre.

Lo mejor es hacerlo con agua oxigenada antes de apagar las luces, para que las plantas obtengan un estímulo nocturno que imita a la madre naturaleza, y absorban el oxígeno por las raíces, creando una raíz más grande.

Los cultivadores de exterior y los de interior en tierra, tienen una ventaja en lo que respecta al pH. Tienen un mayor margen de error. Las colonias de microorganismos de un suelo orgánico actúan como amortiguadores y filtros que ayudan a mantener un pH de entre 6,5 y 7, la mayor parte del tiempo.

La acumulación de nutrientes no suele ser un problema cuando se cultiva en el exterior de forma orgánica, ya que la lluvia es un estupendo neutralizador, y las plantas de cannabis tienden a engullir tanto alimento que de todos modos acabarás teniendo que añadir suplementos al suelo.

Esto no significa que debas confiarte. Aunque para tener un problema de pH en el exterior, hace falta que ocurra algún tipo de desastre tóxico en el suministro de agua, esto puede suceder.

La moraleja es que siempre debes comprobar el pH; es fácil de medir y de corregir si está mal, pero si no se hace, podría causar todo tipo de estragos. No seas perezoso. Comprueba el pH.

En nuestro próximo artículo sobre la calidad del agua, veremos la importancia de las PPM y la CE.

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