Una de las peores cosas que puede pasar con tu marihuana es dejar que se seque por completo. De hecho, quizás ya has vivido esta experiencia.

Ayer, sin querer te dejaste tu bolsita de hierba a la intemperie, expuesta al calor del verano. Y hoy, cuando vas a coger un cogollo, prácticamente se desintegra en polvo en tus manos. Al encender un porro, en seguida notas el picor áspero en tu garganta, sin los agradables sabores y aromas a los que estás acostumbrado.

Los cultivadores novatos suelen tener bastantes dudas a la hora de secar sus cosechas. Secarlas demasiado no es nada extraño. Secar en pleno invierno es muy diferente a secar durante el verano. Incluso cuando una bolsa de marihuana tiene el nivel de humedad ideal, si se transporta a un clima más seco puede deshidratarse a una velocidad récord.

Por suerte, esta situación no es la más desastrosa. Puedes rehidratar tu marihuana con unas simples técnicas. Algunas podrían incluso aportar nuevos sabores, mientras que otras podrían destruir tus reservas si se hacen sin cuidado. Sin embargo tus cogollos ya no serán exactamente como eran antes.

EL MEJOR MÉTODO: LA PREVENCIÓN

Las dos principales causas de que la hierba se seque más allá de su punto óptimo son el secado excesivo tras la cosecha y el almacenaje inadecuado.

La marihuana se seca desde fuera hacia adentro. Las hojas exteriores pueden parecer secas, mientras que el interior del cogollo y los tallos aún retienen cantidades considerables de agua. Por tanto, es habitual que los cultivadores valoren la sequedad de la hierba usando el truco de romper el tallo.

Cuando se corta una planta para secarla, poco tiempo después los tallos pierden mucha de su rigidez y dureza. Si manipulas un tallo, se doblará sin romperse. Así pues, la regla general es que cuando el tallo de un cogollo se rompe con un chasquido, está lo suficientemente seco. Si el tallo aún se dobla, necesita más tiempo. Aunque este truco funciona para los más experimentados, no es el método más científico en absoluto. En los climas moderados con niveles de humedad medios, se puede conseguir un secado lento y uniforme. Pero en los climas húmedos, podría ser necesario usar un deshumidificador, e inspeccionar frecuentemente los cogollos.

Tras el manicurado final, los cogollos deberían introducirse en un recipiente hermético para curarse. Si se dejan en una bolsa de papel o plástico, seguirán intercambiando agua con el aire circundante y, con el tiempo, se secarán del todo. Al introducir la marihuana en un recipiente hermético, conservas el contenido de humedad, a la vez que fomentas las mejores condiciones para el curado, lo que mejorará el sabor, el olor y la potencia.

Curado De La Planta De Cannabis

DEMASIADO TARDE, MI HIERBA ESTÁ TOTALMENTE SECA: ¿Y AHORA QUÉ?

Afortunadamente, al igual que la marihuana puede liberar agua en el ambiente, también puede reabsorber las moléculas de agua en los cogollos.

La solución es relativamente simple. Lo único que necesitas es un recipiente hermético (otra vez), o algo similar. En esta situación de rescate, el cierre hermético no es esencial para obtener buenos resultados. Pero tras la rehidratación, necesitarás el recipiente hermético para el almacenaje a largo plazo.

La idea general es aumentar la humedad relativa dentro del recipiente para crear un microclima. Las moléculas de agua se dispersan desde las zonas de concentración elevada hacia las zonas de concentración más baja, hasta que los niveles de humedad estén equilibrados.

Hay varias técnicas para hacer esto, y algunas de ellas pueden incluso usarse independientemente del exceso de sequedad. Todos estos métodos son ligeras variaciones entre sí (excepto el método súper exprés descrito más adelante), pero cada uno tiene sus matices.

MÉTODO DEL PAN, LA LECHUGA O EL PAPEL ABSORBENTE HUMEDECIDO

Esta técnica no aporta sabor. Coge un trozo de pan y humedécelo (sin empaparlo). Como alternativa puedes usar unas hojas de lechuga. O incluso puedes usar un papel absorbente humedecido, aunque vigila que no contenga demasiada agua.

Colócalo sobre la marihuana en una bolsa de plástico gruesa, o una bolsa sellada. Cierra la bolsa firmemente y déjala durante 1-2 horas. Pasado este tiempo, echa un vistazo a la hierba y remuévela un poco. Comprueba el nivel de sequedad de la lechuga, el pan o el papel absorbente. Esta es una clara indicación de la cantidad de agua atrapada por los cogollos.

Según la cantidad de hierba que tengas, puede que tengas que repetir esto un par de veces. El truco está en no intentar acelerar el proceso. Por ejemplo, no humedezcas el pan o el papel excesivamente, ni dejes la misma hoja de lechuga durante demasiado tiempo. Esto podría provocar la formación de moho, que podría transferirse a los cogollos.

Revisa los cogollos minuciosamente y, cuando estés satisfecho, mételos en un recipiente hermético para guardarlos a largo plazo.

Aprende A Rehidratar Tus Reservas De Marihuana

MÉTODO DE LA PIEL DE FRUTA

Este truco añade un toque de diversión y es genial para poder experimentar. Puedes usar varios tipos de pieles de fruta o hierbas para rehidratar tu marihuana, de la misma forma que acabamos de describir. La diferencia es que este método también añade aroma y sabor.

Las frutas más usadas para esta técnica son naranjas y limones. Son muy útiles para rehidratar los cogollos, a la vez que aportan sus sabores cítricos al cannabis. No deberían usarse para el almacenaje a largo plazo, ni para el proceso de curado, ya que podrían provocar la aparición de moho o podredumbre en los cogollos. Es necesario inspeccionar minuciosamente a diario, para evitar cualquier tipo de brote fúngico. Con solo sustituir la piel cada dos días, te aseguras de que perdure el sabor añadido.

Las mondas de plátano también se usan a menudo. Actúan más rápidamente, pero también se pudren con mayor rapidez. Algunas personas afirman que aumenta la potencia de la hierba, aunque no hay pruebas concretas que apoyen esta afirmación.

Las pieles de manzana no aportan tanto sabor, pero liberan humedad de forma lenta y consistente, lo cual es ideal para una rehidratación uniforme.

Sea cual sea la fruta escogida, el truco está en dejar la piel dentro durante un par de horas y luego echar un vistazo. El proceso para que los cogollos valgan para fumar de nuevo puede tardar desde unas horas, hasta un día.

También puedes añadir menta, cilantro, romero, tomillo, o cualquier otra hierba aromática culinaria. Estas plantas no solo ayudan a rehidratar la marihuana, sino que añaden un toque de sabor a tu paladar.

LA SUPERHIDRATACIÓN EXPRÉS

Si tienes prisa y no puedes esperar tanto tiempo, hay una forma de acelerar el proceso. Pero conlleva una gran advertencia: corres el riesgo de cocer tu marihuana, o de humedecerla demasiado para poder fumarla.

Coge una olla grande, llénala de agua y ponla a hervir. Cuando el agua esté en plena ebullición, retira la olla del fuego y ponla sobre una superficie segura. A continuación, cubre la olla con un trapo o trozo de tela resistente, y sujeta la tela al borde de la olla, con cuidado de no quemarte (¡usa manoplas de horno!).

Ahora, coloca los cogollos sobre la tela, y deja que la evaporación haga el resto. El vapor de agua atravesará el trapo y los cogollos, proporcionando una hidratación máxima en un tiempo récord.

Asegúrate de ir girando los cogollos frecuentemente, para que el vapor se distribuya uniformemente. Pasados entre 30 minutos y 1 hora, ¡tus cogollos deberían estar listos para fumar!

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