El cannabis y la civilización tal y como la conocemos están íntimamente interrelacionados y comparten una historia de al menos 5.000 años. Los primeros usos medicinales de la marihuana se remontan a los tiempos ancestrales del emperador chino Shen Nung, alrededor de 2700 años antes de Cristo. Él comenzó a experimentar con esta hierba y a elaborar las primeras tinturas.

No fue hasta aproximadamente el año 430 d.C., cuando en la obra "Historias" de Heródoto se menciona de nuevo el uso del cannabis, aunque se descubren continuamente pipas para fumar con miles de años de antigüedad en yacimientos arqueológicos de todo el mundo, mientras los investigadores prefieren limitarse a fecharlas con carbono 14 en lugar de analizar trazas de THC.

Aunque las momias egipcias dieron positivo por restos de cocaína y supuestamente hay algunas pirámides ocultas en Bosnia, que podrían ser más antiguas que la gran pirámide de Guiza, ahora mismo parece que nadie puede confirmar la antigüedad exacta de ningún resto previo al año 1700. Y los únicos que se ríen son los ufólogos... La gente de los "aliens ancestrales".

Algo de lo que podemos estar seguros, es que sin duda el cannabis te coloca, pero nadie ha dado con una explicación certera sobre la definición de estar "colocado".

Hasta ahora, porque hemos recopilado las mejores anécdotas de fumetas salidas de las mentes más brillantes, combinadas con una pizca de nuestras propias experiencias con la marihuana, añadiendo un toque de la investigación más reciente y elaborado un artículo que, por fin, aclara el concepto de "colocarse".

Como mínimo, estamos seguros de que la fuente de algunas de las mejores teorías sobre el cannabis te cogerá por sorpresa.

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LA IMPORTANCIA DEL SISTEMA ENDOCANNABINOIDE

A mediados de los años 90, los científicos descubrieron que el cerebro humano consta de un sistema endocannabinoide, que produce sus propios cannabinoides similares a los que se encuentran en la hierba. Además del cerebro, los receptores cannabinoides están localizados a lo largo de todo el cuerpo.

Los receptores CB1 se encuentran en el sistema nervioso, terminaciones nerviosas y principalmente, en gran proporción en determinadas regiones del cerebro. Aunque los receptores CB2 se ubican fundamentalmente en nuestro sistema inmune, específicamente en los intestinos, también están presentes en la microglía del cerebro. Estas células gliales constituyen hasta el 15% de todas las células del cerebro.

En otras palabras, simplemente al fumar un porro podemos estimular hasta el 15% del cerebro. Esto es fascinante si tenemos en cuenta que normalmente sólo utilizamos el 10% de la capacidad de nuestros cerebros.

El THC activa el sistema endocannabinoide mejor o más eficientemente que otros cannabinoides, porque, hablando en términos fumetas sencillos, se asocian mejor con los receptores CB1 y CB2 que todos los demás. Es el THC el que induce la respuesta biológica que experimentamos en forma de sensación de subidón al consumir marihuana.

El CBD es el cannabinoide no psicoactivo, que comúnmente se asocia con la marihuana terapéutica. En cambio, los mecanismos del CBD y precisamente cómo provoca el alivio del dolor son, en buena medida, un gran misterio que debe ser investigado. Sabemos que funciona, pero seguimos sin saber cómo.

A diferencia del THC, el CBD no se asimila con la misma eficiencia, "no tiene afinidad directa por los receptores CB1 o CB2, aunque parece potenciar la actividad del cannabinoide endógeno anandamida", según un estudio reciente sobre los efectos farmacológicos y clínicos del cannabis terapéutico.

420 EN EL CEREBRO

El THC es tan eficaz, porque en realidad es el hermano fitocannabinoide del endocannabinoide "anandamida", producido de forma natural por nuestro organismo. La palabra anandamida, al igual que "ganja", se deriva del sánscrito y "ananda" se traduce como placer, muy apropiado.

Hasta principios de los 90, se creía que la hierba te colocaba porque su efecto consistía en una "inyección de dopamina" liberada en el cerebro. Este mito, todavía perpetuado, quedó desmontado oficialmente por la investigación del doctor Raphael Mechoulam, cuando sintetizó el THC y descubrió el transmisor neuronal conocido como anandamida.

Tanto la ciencia como la naturaleza confirman que tener cannabis en el cerebro es perfectamente normal. El ser humano y la marihuana están hechos el uno para el otro. ¿Si no por qué el THC encaja con los receptores humanos como anillo al dedo?

Hoy en día conocemos al menos 60 cannabinoides y se requiere mucha más investigación científica para expandir nuestros conocimientos más allá de nuestra actual familiaridad con el THC y el CBD.

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¡PROBABLEMENTE LA MEJOR TEORÍA SOBRE EL CANNABIS DE LA HISTORIA!

El difunto astrofísico Carl Sagan era un genio que para lectores jóvenes y no iniciados en el conocimiento representaba la referencia a seguir antes de que Stephen Hawking se convirtiese en el maestro al que recurrir para cualquier asunto relativo a la astronomía, cosmología y ciencia en general.

Por desgracia, Carl Sagan falleció en 1996, justo antes del auge del movimiento por la legalización de la marihuana y el consecuente cambio radical en la opinión pública respecto al cannabis.

Por otra parte, en sus orígenes, Carl Sagan era amigo del famoso doctor Lester Grinspoon y fue el misterioso autor del brillante ensayo titulado “Mr. X” recogido en la influyente obra “Marihuana Reconsidered”, publicada en 1971.

Carl Sagan será recordado por sus contribuciones a muchas ciencias y quizás su genialidad más infravalorada se encuentra perdida en un pie de página dentro de su libro premiado con un premio Pulitzer, "Los dragones del Edén: Especulaciones sobre la evolución de la inteligencia humana" (1977).

Aquí exponemos el fragmento de Carl Sagan que ha pasado desapercibido para muchos y que recoge una interesante teoría sobre el cannabis, para que vosotros mismos la reflexionéis: "La marihuana se describe habitualmente como potenciadora de tu apreciación y de tus capacidades para la música, el baile, artes, reconocimiento de señales y patrones y nuestra sensibilidad a la comunicación no verbal. Hasta donde yo sé, nunca se ha afirmado que mejore tu habilidad para leer y comprender a Ludwig Wittgenstein o a Immanuel Kant, para calcular las cargas de un puente o hacer transformadas de Laplace. […] Me pregunto si, en lugar de potenciar algo, los cannabinoides (los ingredientes activos de la marihuana) simplemente suprimen el hemisferio izquierdo y permiten que las estrellas salgan. Esto podría ser también el objetivo de los estados de meditación de muchas regiones orientales".

Por otra parte, quizás únicamente se trate de un proceso de tres etapas, donde la ciencia no tiene importancia alguna, y menos para estudiar o medir los efectos. Con un poco de hierba tienes ciertas sensaciones, con un poco más te colocas y con mucha te transportas a otra dimensión. Para algunos es así de sencillo.

Para otros, la marihuana despierta su imaginación y elimina las barreras de la percepción. Seas el tipo de fumeta que seas, todos tenemos algo en común, nos entra el hambre después de una buena fumada, ya sea con unos porros bajo las estrellas o pegándole al bong en estado vegetativo en un sótano.

 

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