Una base radicular sana es importante para que las plantas de marihuana crezcan fuertes. Aquí tenéis una guía para mantenerlas lo más sanas posible.

El cultivo de marihuana en la sociedad moderna se ha convertido en una forma de arte. Aunque es fácil plantar unas semillas de cannabis y cultivar un par de plantas en tu terraza, la facilidad con la que ahora se transmite el conocimiento, permite que el cultivo de marihuana se convierta en algo bastante técnico. Un aspecto de este conocimiento que todos los cultivadores de hierba deberían considerar como vital es aprender sobre la salud de las raíces. No es una exageración decir que raíces sanas conducen a plantas de cannabis sanas, así que echamos un vistazo a los problemas habituales que los cultivadores se pueden encontrar y cómo tratarlos.

Se han realizado muchos estudios acerca de los efectos del alcohol y de la marihuana sobre la agresividad. Recientes análisis sugieren que uno puede incrementarla mientras otro la reduce. Adivina cuál es cuál.

LA IMPORTANCIA DEL SISTEMA RADICULAR PARA UNA PLANTA DE MARIHUANA

Desde la semilla al cogollo, existe una parte de la planta de cannabis que juega un papel fundamental en su salud, y su importancia no puede ser más destacable: las raíces. Las raíces son literalmente los cimientos de toda la planta. Su función principal es absorber nutrientes y agua, y la proporción con la que lo hacen se asocia directamente con el tamaño y la salud que una planta de marihuana conseguirá. Por tanto, mantener una buena salud radicular es crucial para un cultivo exitoso.

Puede sonar exagerado, pero sin raíces sanas el resto de la planta de cannabis sufrirá: aumenta las posibilidades de crecimiento limitado, hojas y tallos marchitos y amarillentos, enfermedades y muerte. Para evitar que esto suceda, es importante saber cómo mantener un sistema radicular sano y manejar problemas comunes con efectividad.

nutrientes raíces de cannabis se alimentan plantas de oxígeno de drenaje

CAUSAS DE LOS PROBLEMAS DE RAÍCES Y POSIBLES SOLUCIONES

Exceso de riego:

Uno de los problemas más habituales entre los cultivadores principiantes es el exceso de agua. Así como las raíces necesitan agua, también necesitan oxígeno para llevar a cabo sus funciones eficientemente. El oxígeno interviene en muchos procesos de la planta, además de la absorción de nutrientes. Sin él, las raíces se ahogarán y debilitarán, haciéndolas susceptibles a los patógenos. Si están continuamente empapadas sin ningún período seco también incrementa el riesgo de raíces podridas.

En la mayoría de casos, el exceso de riego es el resultado de un drenaje insuficiente, dejando a las raíces encharcadas con más agua de la que pueden consumir. Es un riesgo para las plantas jóvenes en especial, cuando el sistema de raíces aún es pequeño. Asegúrate siempre de que tu medio de cultivo está bien drenado.

Los síntomas iniciales del exceso de agua son hojas que se rizan hacia abajo y se endurecen. Es decir, las plantas están recibiendo tanta agua como pueden y las hojas rebosan de agua. Esto es un indicador de que estás regando demasiado a menudo, impidiendo que el medio tenga tiempo suficiente para secarse. Posteriormente, esto conlleva la putrefacción de las raíces si no se soluciona pronto, causando numerosos problemas, como crecimiento atrofiado, marchitamiento, deformidades, despigmentación o la muerte. Básicamente, las raíces no pueden funcionar correctamente, privando de alimento al resto de la planta.

Prevenir el exceso de agua es fácil. Conocer el consumo de agua de tu planta y cómo detectar cuando el suelo necesita más agua es bastante sencillo. Una prueba habitual es meter un dedo en la tierra hasta el primer nudillo. Si lo notas seco, es momento de añadir más agua. También puedes determinar si tu planta necesita más agua comprobando el peso de la maceta. Repite esto cuando estás seguro de que se necesita regar, y haz una comparación mental de las diferencias de peso. Si lo notas pesado, probablemente es demasiado temprano para regar.

Exceso de aporte de nutrientes:

Otro problema común en las plantas de cannabis es el exceso de nutrientes. Esto no daña a las raíces directamente, pero aportar demasiado alimento, especialmente cuando son químicos, puede hacer que se acumulen sales en el medio de cultivo, lo que bloquea a los nutrientes e impide que las raíces puedan absorberlos. Esto, por tanto, afecta a toda la planta, causándole una deficiencia de alimento (a pesar de que haya demasiado, pero sólo en la tierra). Para que las raíces hagan su trabajo eficientemente, hay que controlar los niveles de nutrientes, y se debería hacer un lavado de raíces si se detectan demasiadas sales.

hoja de cannabis nutrientes alimentan el riego excesivo raícesEspacio de crecimiento para las raíces:

Al cultivar en tierra, otro aspecto que muchas veces se descuida es el tamaño de la maceta o contenedor donde se siembra la semilla. La marihuana es una planta de crecimiento rápido, en la cual las raíces se desarrollan aún más rápido que el follaje y el tallo sobre la superficie. Si no se proporciona espacio suficiente para que las raíces se expandan, la planta sufrirá de raíces entrelazadas. La masa radicular supera la capacidad del medio de cultivo en sí, impidiendo la retención de agua y la absorción de nutrientes. Plantas de cannabis con raíces restringidas sufrirán crecimiento atrofiado, deshidratación y hojas amarillentas.

Para evitar este problema, asegúrate de trasplantar tus plantas jóvenes para una maceta del tamaño adecuado. A veces también se comete el error de trasplantar una pequeña planta en un contenedor demasiado grande. Por supuesto que eliminará el problema de raíces entrelazadas, pero existe un alto riesgo de exceso de agua. Una maceta de gran tamaño puede recibir muchísima agua, pero una planta joven con un sistema radicular poco desarrollado sólo puede absorber una mínima parte, dejando a las raíces encharcadas, a no ser que se drene correctamente.

Temperatura de la zona radicular:

Mantener una temperatura estable en la zona radicular es fundamental para raíces felices. A la marihuana no le gustan las grandes oscilaciones de temperatura, y probablemente desarrolle problemas si se expone a ellas. Mucho calor suele ser un problema al cultivar con instalaciones hidropónicas, ya que el calor disminuye la capacidad del agua para transportar oxígeno. Las raíces necesitan oxígeno para crecer sanas, y pueden ahogarse fácilmente si se expone a altas temperaturas en sistemas hidro. Temperaturas muy frías también pueden afectar a las plantas, causando marchitamiento y crecimiento ralentizado.

Manteniendo unos agradables 22ºC en la zona radicular conseguirás que tus plantas crezcan sin los efectos secundarios de las fluctuaciones de temperatura. Si tienes problemas en este sentido, instala aire acondicionado en tu plantación. Puede ser caro, pero te puede salvar la cosecha.

Los patógenos invasivos:

Todos los factores de estrés para la planta comentados anteriormente debilitarán sus defensas naturales, haciéndola vulnerable al ataque de patógenos. Existen dos tipos fundamentales de patógenos bacterianos de la zona radicular que pueden causar estragos si no se les presta atención.

La Rhizoctonia es un hongo transmitido por el suelo, cuyos ataques son más frecuentes en plántulas y plantas jóvenes. Este patógeno causa la pudredumbre del cuello y las raíces principales, cortando el suministro desde ellas hacia el tallo. El hongo es visible en la tierra, ya que produce unoa hilos blancos finitos. La planta infectada puede desarrollar manchas rojas o marrones en tallos y hojas. La Rhizoctonia aparece en medios con exceso de agua y temperaturas altas.

El Pythium es el patógeno más temido, y es, sin duda, más agresivo. Prospera en configuraciones hidro o aero, donde no hay medio terroso, pero se puede encontrar prácticamente en cualquier parte. El Pythium ataca plantas débiles, causando putrefacción de raíces o "damping off". Las plantas afectadas sufrirán crecimiento raquítico y hojas amarillentas que acabarán muriendo y cayendo. Las raíces se vuelven pringosas y de un color marrón poco saludable.

Mantener tu cuarto de cultivo limpio es la forma más efectiva de prevenir las plagas, pero incluso las plantaciones más cuidadas pueden sufrir ataques aéreos como el Pythium. Introducir bacterias benignas en el medio de cultivo es una buena manera de combatir pestes y puede suponer una gran diferencia para el cultivo de marihuana. No sólo eliminarán a los invasores sino que crearán una conexión simbiótica con las delicadas raíces, incrementando su capacidad de absorción y fortaleciéndolas.

Una de las bacterias beneficiosas más conocidas es la Micorriza. Es un hongo que vive en la zona radicular de la planta y contribuye a la alimentación de las raíces con nutrientes, descomponiéndolos en elementos que son más fáciles de absorber. Este proceso permite a las raíces asimilar más nutrientes a mayor velocidad, acelerando el crecimiento y activando el desarrollo de la planta. La Micorriza se puede conseguir en tiendas de hidroponia e incorporarlas en tu medio de cultivo es seguro y extremadamente beneficioso.

Otro gran amigo de las raíces es un hongo llamado Trichoderma. Es un hongo muy común, presente en la mayoría de suelos naturales. Actúa como una defensa para las raíces, invadiendo zonas del medio con agresividad mientras elimina a los intrusos que compiten por el terreno. Además de la ventaja de exterminar los hongos perjudiciales, también penetra en varias capas de las raíces, activando el mecanismo de autodefensa de la planta y haciéndola más fuerte y más resistente a todo tipo de estrés.

 

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