Conocida frecuentemente como la "molécula de la felicidad", la anandamida se considera un endocannabinoide. Antes de analizar qué es la anandamida y su relación con el cannabis, es importante saber en qué consiste un endocannabinoide.

¿QUÉ ES UN ENDOCANNABINOIDE?

El prefijo "endo" de endocannabinoide significa endógeno, es decir, producido de forma natural dentro del cuerpo. Cannabinoide se refiere a un tipo de compuestos del cannabis que interactúan con los receptores CB1 y CB2 de nuestro cuerpo. Por lo tanto, un endocannabinoide es el equivalente a los cannabinoides producido de forma natural por el cuerpo que interactúa con esos receptores.

Anandamida Y Cannabis

Las interacciones con los receptores CB1 y CB2 pueden tener efectos sobre la memoria, el apetito y la motivación. Este proceso natural se puede potenciar mediante el consumo de marihuana. La razón por la que experimentamos euforia, sensaciones de felicidad y un aumento del apetito (por nombrar algunos de sus efectos) cuando fumamos ciertas variedades de hierba tiene que ver con el aporte de cannabinoides que proporciona el cannabis. Inundan nuestros receptores cannabinoides en grandes cantidades y provocan que nuestros cuerpos reaccionen de determinadas formas.

Entonces, ¿cómo nos afecta una molécula que recibe su nombre de la palabra del sánscrito para referirse a "felicidad o alegría"? ¿Cuál es su función en el sistema endocannabinoide? Ahora que comprendemos los conceptos básicos del sistema endocannabinoide, podemos decir que la anandamida es uno de los pocos cannabinoides descubiertos hasta el momento que nuestro cuerpo es capaz de producir.

¿QUÉ ES LA ANANDAMIDA?

Descubierta en 1992, la anandamida puede unirse a los receptores CB1 y CB2. Es importante aclarar que estos receptores se encuentran repartidos a lo largo de todo el cuerpo, por eso los cannabinoides pueden tener efectos tan diversos. Sin embargo, a diferencia de los efectos de fumar cannabis, saturando estos receptores de cannabinoides y provocando una reacción excesiva o prolongada, los endocannabinoides se consideran moléculas muy frágiles.

El cuerpo sólo las produce cuando son realmente necesarias. Una vez liberadas, son rápidamente descompuestas por enzimas como los inhibidores de la hidrolasa de amidas y ácidos grasos (FAAH) y monoacilglicerol lipasa (MAGL). Gracias a la naturaleza lipófila de este cannabinoide, es soluble en grasa pero no en agua. Por este motivo el cuerpo produce ácidos grasos para ayudar a descomponerlo.

Anandamida y CBD

¿QUÉ PAPEL JUEGA LA ANANDAMIDA?

A pesar de ser uno de los primeros endocanabinoides descubiertos, su función en el cuerpo humano y cómo se puede manipular son básicamente un misterio.

Hay multitud de hipótesis sobre los efectos que puede tener, pero concretar un impacto general todavía no es posible. Como sabemos, el cuerpo y mente del ser humano son un organismo complejo, y como tal, la forma en que nuestros cuerpos reaccionan a los cannabinoides varía en cada individuo.

Algunos científicos han llegado a afirmar que el consumo de anandamida podría resultar útil para combatir e inhibir el crecimiento de células cancerígenas. El endocannabinoide se adhiere a los receptores CB1 actuando como una barrera para la proliferación celular que el cuerpo experimenta cuando sufre un cáncer. La investigación, aunque todavía en fase inicial, empieza a explorar las posibles aplicaciones de la anandamida como mecanismo de curación propio. Sin embargo, sin manipularla, la producción de anandamida en el cuerpo humano no sería suficiente para poder percibir ningún resultado.

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¿Que es el THC?

Teniendo en cuenta la frágil naturaleza de la anandamida, es fácil comprender por qué las sensaciones de felicidad asociadas con ella son efímeras. Su función consiste en la regulación del dolor y el apetito, además de los de placer y recompensa. Esta reacción placentera y gratificante es similar a la que experimentan los corredores con el "subidón del runner" o la sensación de euforia cuando nos ejercitamos físicamente. Se cree que estas actividades estimulan la liberación de anandamida, que se adhiere a los receptores cannabinoides de nuestro sistema ubicados en las regiones del cerebro encargadas de esas sensaciones. Cuando tenemos en cuenta que el THC, otro cannabinoide que también interactúa con los mismos receptores, produce lo que definimos “como un colocón eufórico”, ese razonamiento parece acertado. La principal diferencia es que los efectos del THC son más duraderos y llegan al sistema endocannabinoide en cantidades superiores, dejándonos colocados. Mientras tanto, la anandamida se descompone tan rápido que rara vez se acumula en concentraciones comparables.

Las aplicaciones concretas de la anandamida y cómo manipular su producción son aspectos todavía debatidos ampliamente. Lo que sí sabemos, es que la anandamida podría ser clave para tratar una serie de trastornos físicos y mentales a medida que se avance en su estudio.

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