El ser humano lleva miles de años consumiendo tanto alcohol como cannabis, y ambos están muy arraigados en diversas culturas. Sin embargo, estas dos sustancias son bastante diferentes entre sí, y a menudo se emplean en entornos muy distintos. A continuación exploramos las diferencias más notables entre la hierba y el alcohol.

PRINCIPALES DIFERENCIAS

Dependiendo de la cultura y la región donde vivas, fumar hierba podría estar más aceptado socialmente que el alcohol. No obstante, podría decirse lo mismo al revés. En algunas culturas es perfectamente normal disfrutar de un porro a solas mientras ves una película, mientras que beber por tu cuenta podría estar peor visto.

Las diferencias principales entre el cannabis y el alcohol se comienzan a mostrar cuando observamos la forma en que estas sustancias afectan al funcionamiento normal del cerebro. El cerebelo es una parte del cerebro a la que el alcohol afecta en gran medida. El cerebelo controla el equilibrio y el movimiento, razón por la cual la gente se suele volver patosa cuando ha bebido demasiado. El alcohol también afecta al córtex cerebral, responsable de la toma de decisiones. Como consecuencia, quienes beben podrían tomar decisiones impulsivas.

El cannabis funciona de manera distinta. Su efecto se centra en los receptores que están presentes de forma natural en el cerebro, así como en el sistema nervioso central y en el resto de tu cuerpo. Los cannabinoides como el THC son muy similares a los cannabinoides endógenos, y se unen a receptores como el CB1 y el CB2 para influir y obtener resultados potencialmente beneficiosos. Esta es la razón por la que mucha gente prefiere estar colocada a estar borracha. Si bien es cierto que el subidón del cannabis puede disminuir nuestras propias inhibiciones, es mucho más probable que el alcohol termine provocando comportamientos desconocidos o inapropiados en quien lo consume.

DIFERENCIAS RESPECTO A LA SALUD

Hemos cubierto unas cuantas formas en las que estas sustancias afectan al cuerpo, pero ha llegado el momento de que las analicemos con mayor profundidad. Al fin y al cabo, el alcohol es mortífero, ya que es posible morir tanto a causa de una sobredosis como de la abstinencia. En cambio, nunca se ha producido una sobredosis letal de cannabis. Tan solo en los Estados Unidos, cada día se producen 6 muertes por intoxicación etílica, según el Centro para el Control y Prevención de Enfermedades.

Beber puede producir enfermedades del hígado que acaben desarrollando cáncer. E intentar dejar de beber también puede ser peligroso, debido a la gravedad del síndrome de abstinencia. Si no se hace de forma adecuada, podría provocar que nuestro sistema dejara de funcionar, provocando la muerte. El cannabis no muestra estos efectos negativos a largo plazo, aunque existen muchas menos investigaciones en torno al cannabis que sobre el alcohol.

Otro factor importante que conviene mencionar es que el alcohol no tiene aplicaciones médicas reales. Si bien se afirma que beber con moderación ofrece algunos beneficios para la salud, no existen pruebas clínicas de esto. En cambio, el cannabis está generando toda una nueva industria en el ámbito médico. Sus aplicaciones medicinales son amplias, y ya se ha utilizado con grandes resultados para tratar algunas enfermedades.

Al analizar toda la información que hemos visto previamente, comenzamos a ver un patrón. Y es que, pese a legalidad generalizada del alcohol en comparación con el cannabis, este es, sin lugar a dudas, una alternativa mucho más segura.

Cannabis joint

POR QUÉ EL CANNABIS ES MEJOR

Para empezar, no produce resaca. Aunque si te colocas en exceso experimentarás algo similar a un blancazo, normalmente no es lo suficientemente grave como para afectar a tu productividad, estado anímico o condición general al día siguiente. Pero no podemos decir lo mismo del alcohol. Esta es la razón por la que los consumidores crónicos de cannabis suelen ser más funcionales que los de alcohol.

El consumo de cannabis no está relacionado con desvanecimientos, aunque sí con la pérdida de memoria a corto plazo. Pero simplemente te olvidarás de la razón por la que te has levantado para ir a la nevera, en vez de tener lagunas de una noche entera. Después de colocarte, al día siguiente te despertarás sintiéndote bien. No te invadirá esa sensación de "dios mío, ¿pero qué hice ayer?" La única sensación que tendrás será: "¡Qué gran noche la de ayer!". O quizás te despiertes al lado de tu pareja, y recuerdes la fantástica experiencia sexual que habéis tenido. Porque ese es otro aspecto genial sobre la marihuana: ¡hace que el sexo sea aún mejor!

El alcohol no funciona de la misma forma. En vez de concentrarte en lo que estés haciendo, estarás más preocupado de las náuseas y de los mareos. Un artículo publicado en 2016 por la New York University analizó cómo afectan el cannabis y el alcohol a la experiencia sexual. El equipo investigador concluyó que, mientras el alcohol adormece el cuerpo, el cannabis potencia las sensaciones, haciendo que la actividad sea más placentera. También existe un estudio de 2017 de Stanford que sostiene que los fumetas practican sexo un 20% más que los no fumadores. Por lo tanto, queda demostrado que quienes fuman practican más y mejor sexo

Ahora comprendes por qué somos fumetas devotos. El alcohol no es para todo el mundo ni para cada situación, pero solo tú puedes juzgar qué es lo que más te conviene. Bebe y fuma de forma responsable, y sin duda pasarás un buen rato.

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