¿Prefieres tomar una cerveza fresca en una tarde de verano? ¿O fumarte un buen porro? Es posible que también optes por disfrutar de ambos de forma simultánea. Existe un acalorado debate entre el alcohol y el cogollo, tanto a nivel interpersonal como internacional.

La marihuana y el alcohol tienen un par de cosas en común: ambos alteran la consciencia y se han enfrentado a la prohibición en determinados momentos del siglo pasado. Pero ahí es donde terminan sus similitudes. Estas sustancias funcionan de manera muy diferente en nuestro cuerpo, dan lugar a unos estados mentales prácticamente opuestos, y producen efectos muy distintos a corto y largo plazo.

¿Qué diferencia hay entre estar fumado y estar borracho? ¿Es buena idea mezclar marihuana y alcohol? Aquí tienes nuestra postura en este debate.

El eterno debate: marihuana vs alcohol

El ser humano ha consumido sustancias que alteran la mente, como el alcohol y el cannabis, durante miles de años. La aversión generalizada de nuestra especie a la sobriedad ha hecho que estas sustancias hayan permanecido entre nosotros durante milenios. En la actualidad, se calcula que unos 2300 millones de personas[1] disfrutan del alcohol, y 200 millones aprecian un porro de vez en cuando.

Muchas personas pertenecen a ambos grupos, y algunas incluso consumen las dos sustancias al mismo tiempo. Pero también existe una gran división entre quienes toman alcohol y quienes consumen marihuana.

Las preferencias personales influyen mucho en esta decisión, pero muchas de estas opiniones son producto de la desinformación.

Por ejemplo, muchos bebedores se embriagan con chupitos de vodka sin ningún problema a la vez que rechazan la hierba por ser una droga peligrosa e ilícita. Y numerosos puristas del cannabis critican el alcohol por sus peligros inherentes y tendencia a incitar un comportamiento violento y ridículo.

A continuación, analizamos en profundidad las diferencias que hay entre un colocón y una borrachera. También veremos los efectos físicos y psicológicos de cada caso, la opinión de la sociedad sobre ambas sustancias, y si es buena idea mezclarlas.

El eterno debate: marihuana vs alcohol

Estar fumado vs estar borracho

Pimplarse una caña y fumar un bong producen dos estados mentales muy distintos. Beberse otras tres cervezas o volver a llenar la cazoleta un par de veces, refuerzan aun más esas diferencias.

Pero estas diferencias psicoactivas y conductuales no son la única razón por la que la gente tiene puntos de vista opuestos sobre la marihuana y el alcohol. Décadas de propaganda también han ayudado a que la sociedad acepte una sustancia y rechace la otra.

  • Colocón vs borrachera: aceptación cultural

La aceptación cultural del alcohol y el cannabis varía enormemente de un país a otro. Si visitas el mundo islámico te encontrarás una estricta repulsa contra el alcohol. Pero, si vas a un pub inglés, verás cómo la gente empina el codo como si no hubiera un mañana. Haz un viaje a Colorado y encontrarás tiendas que venden marihuana recreativa, algo que está estrictamente prohibido en muchos países de Asia, Europa, etc.

En la mayor parte del mundo occidental, el alcohol sigue siendo la droga preferida de la gente. Aparte de un breve período de prohibición, ha desempeñado un importante papel histórico en muchas zonas. Y no solo nos referimos al hecho de emborracharse. En la Edad Media, cuando la calidad del agua era cuestionable en el mejor de los casos, el alcohol era conocido como "aqua vitae", que significa "el agua de la vida", y era una fuente de líquido aséptico y calorías para llenar el estómago.

En la actualidad, no dependemos del alcohol para sobrevivir, pero, aun así, ocupa una posición cultural destacada. Muchos de nosotros nos sometemos a un rito de iniciación de carácter festivo cuando alcanzamos la edad permitida para consumir alcohol (aunque esto suele ocurrir mucho antes). A partir de entonces, el alcohol está en el centro de muchas relaciones personales. Es una especie de lubricante social en bares y restaurantes, y una parte esencial de las experiencias gastronómicas más sofisticadas.

Todos sabemos que el alcohol también es la causa de un comportamiento difícil de controlar. Enardece la violencia, la promiscuidad, el vandalismo, la mala salud, y las muertes en accidentes de tráfico. A pesar de este historial tan horrible, muchos seguimos teniendo una opinión positiva sobre el alcohol, y solemos hacer caso omiso de estos problemas.

Pero, ¿qué ocurre con la marihuana? Esta planta tiene una rica historia de consumo en los sistemas holísticos, agricultura e industria tradicionales. La hierba ha desempeñado un papel importante en el desarrollo del mundo occidental, e incluso ocupó un lugar muy respetado en la farmacopea estadounidense hasta 1942[2].

Sin embargo, la opinión pública sobre el cannabis ya estaba previamente dañada. La prohibición de los años 20 y la "Locura de la marihuana" de los 30 cambiaron drásticamente la forma en que la gente concebía el hecho de colocarse, lo que situó al cannabis en la categoría de drogas peligrosas que distorsionan la mente. La Guerra contra las drogas, iniciada por presidente Nixon a principios de los 70, perpetuó ese mito hasta hoy.

Pero la marihuana ha tenido una posición comprometida en varios momentos a lo largo de su historia. En 1387, las autoridades árabes la prohibieron, y muchas naciones declararon la planta ilegal durante el siglo XIX.

A pesar de un pasado difícil, una legislación generalizada ha contribuido enormemente a la normalización del cannabis. Varios países han dado luz verde al consumo de marihuana tanto medicinal como recreativa, restituyendo en parte la imagen deteriorada de esta hierba. Millones de personas de todo el mundo consumen cannabis con frecuencia, en un entorno social y de manera responsable, incluso en países donde sigue estando prohibido.

Colocón vs borrachera: aceptación cultural

  • Marihuana vs alcohol: efectos físicos

El alcohol y el cannabis actúan sobre el cuerpo de formas muy distintas que dan lugar a unos estados físicos y psicológicos contrapuestos. En el caso del alcohol, esta droga se une directamente a los receptores de ácido gamma-aminobutírico (GABA). El GABA y el glutamato son dos de los principales neurotransmisores del cerebro. El GABA amortigua la actividad del sistema nervioso central, mientras que el glutamato acelera las cosas.

Por medio de su capacidad para unirse a los receptores GABA, el alcohol imita los efectos de esta sustancia química cerebral. Después de beber unas cervezas o tomar unos chupitos, este mimetismo químico da lugar a los efectos físicos del alcohol, entre los que se incluyen:

Dificultad para pronunciar Somnolencia
Visión y audición distorsionadas Disminución de la percepción y la coordinación
Vómitos y pérdida del conocimiento debido al consumo de grandes cantidades

La marihuana funciona de otra forma. El THC, su principal componente psicotrópico, se une a los receptores CB1. Estos centros pertenecen al sistema endocannabinoide (SEC), una red que regula casi toda nuestra fisiología. Al igual que el alcohol, el THC ejerce sus efectos imitando a nuestras moléculas internas. En este caso, a la anandamida, un neurotransmisor endocannabinoide.

En lugar de imitar al GABA, el THC hace que nuestras neuronas liberen una mayor cantidad de este neuroquímico amortiguador. Esto interrumpe las señales GABA que obligan a ciertas células del cerebro a limitar la producción de dopamina. ¿El resultado? Nuestras neuronas liberan más dopamina, lo que se traduce en un subidón muy agradable. Pero el THC también afecta a los receptores de fuera del cerebro. Juntas, ambas acciones producen los siguientes efectos físicos:

Aumento del apetito Ojos enrojecidos
Sequedad bucal Aumento de la frecuencia cardíaca
Relajación muscular Malestar estomacal
  • Colocón vs borrachera: efectos psicológicos

Al modificar la química de nuestro cerebro, tanto el alcohol como el cannabis alteran nuestro estado de ánimo, percepción y comportamiento.

Los efectos psicológicos de una borrachera incluyen:

Interrupción del pensamiento racional Comportamiento violento
Alteración de la memoria Reducción de la ansiedad social a corto plazo
Confusión Menor capacidad de atención

Los efectos psicológicos del subidón son:

Ánimo exaltado Euforia
Pensamientos profundos Intranquilidad/pensamiento obsesivo
Deterioro de la memoria a corto plazo Pánico
Paranoia Percepción alterada del tiempo
  • Efectos sobre la salud

El cannabis y el alcohol presentan diferencias importantes en lo que respecta a los riesgos para la salud. Ambas sustancias pueden causar problemas físicos y psicológicos si se abusa de ellas durante mucho tiempo. Sin embargo, si se consume con moderación, la marihuana puede ofrecer ciertos beneficios para la salud, mientras que el alcohol se considera de forma unánime una sustancia sin ningún potencial terapéutico.

En países donde la hierba es legal, los médicos pueden recetarla para ciertos trastornos aprobados. Aunque la investigación aún no dispone de resultados concluyentes en relación a sus beneficios para la salud, los estudios en curso sobre el sistema endocannabinoide indican que ejerce un efecto generalizado en todo el cuerpo.

Ningún médico receta alcohol. Aun así, aunque la bebida afecta de forma negativa a la salud, algunas formas de alcohol proporcionan moléculas que benefician al cuerpo humano. El vino, por ejemplo, contiene resveratrol, un antioxidante que se está estudiando por su potencial para proteger el organismo contra la inflamación y el estrés oxidativo. El whisky también contiene polifenoles, que podrían ayudar a promover un nivel de colesterol saludable. Pero, los efectos negativos del alcohol a largo plazo superan con creces los posibles beneficios.

Tanto el alcohol como la marihuana pueden hacer mella en nuestra salud a corto y largo plazo. Echa un vistazo a continuación a las posibles consecuencias para la salud de ambas sustancias.

A corto plazo La marihuana y el alcohol pueden exponer al consumidor a problemas de salud física y mental a corto plazo.
Dolor de cabeza
Alcohol Diarrea y vómitos
Dificultades para respirar
Sensación de nerviosismo/ansiedad
Marihuana Paranoia
Pérdida del sentido de identidad
Mayor riesgo de ataque cardíaco en personas propensas
A largo plazo Cuando se abusa de ellas durante largos periodos de tiempo, ambas sustancias también plantean problemas de salud graves.
Adicción
Pérdida de memoria
Fibrosis hepática
Hepatitis alcohólica
Alcohol Pérdida de la capacidad de atención
Disminución de la materia gris y blanca del cerebro
Embolia cerebral
Cáncer
Ritmo cardíaco irregular
Hipertensión
Adicción
Deterioro del desarrollo cerebral cuando se abusa en la adolescencia
Posible disminución del coeficiente intelectual cuando se abusa en la adolescencia
Marihuana Mayor susceptibilidad a las enfermedades mentales
Problemas cardiovasculares relacionados con el tabaquismo
Síndrome de hiperemesis cannabinoide

¿Se pueden mezclar el alcohol y la marihuana?

Depende. Algunas personas tienen una relación muy sana con el alcohol y el cannabis, y son capaces de llegar a un punto ideal a la hora de combinarlos. Si se hace bien, esto puede dar lugar a un estado psicológico muy agradable. Sin embargo, es muy fácil pasarse. Si sueles excederte cuando bebes y fumas, deberías evitar mezclar el cannabis con el alcohol.

La superposición de los efectos de ambas sustancias, también conocida como "crossfading", aumenta enormemente las posibilidades de que te de un blancazo. La ciencia ha descubierto que la combinación de alcohol y marihuana conduce a unas concentraciones mucho más altas de THC en sangre[3]; es decir, el alcohol intensifica los efectos de la hierba.

En resumen, estar fumado y borracho puede ser una combinación muy desagradable para algunas personas, y muy satisfactoria para otras. Asegúrate de tener mucho cuidado, y escucha a tu cuerpo.

Subidón vs borrachera: ¿qué es mejor?

Dejando a un lado la fisiología, este debate es una cuestión de preferencias personales. A todos nos gusta desconectar después de un día ajetreado, y deberíamos reservarnos el derecho de elegir la sustancia con la que nos relajamos. La marihuana ayuda a potenciar la creatividad, nos permite explorar unos pensamientos más profundos, y despertarnos sin resaca. El alcohol funciona como un lubricante social que nos ayuda a conectar con los demás, pero hace que nos sintamos bastante mal al día siguiente.

Fuentes Externas
  1. Global status report on alcohol and health 2018 https://www3.paho.org
  2. Medicinal Cannabis: History, Pharmacology, And Implications for the Acute Care Setting https://www.ncbi.nlm.nih.gov
  3. Controlled Cannabis Vaporizer Administration: Blood and Plasma Cannabinoids with and without Alcohol | Clinical Chemistry | Oxford Academic https://academic.oup.com
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