By Luke Sumpter


A los fumetas no solo les une su amor por la marihuana; muchos consumidores de cannabis también se enfrentan a unos problemas similares, y comparten situaciones cómicas e incluso rasgos de la personalidad. Es posible que hayas fumado un montón de porros y cazoletas, pero ¿cómo sabes si eres fumeta de verdad? Si vives con frecuencia muchas de las siguientes situaciones, o presentas algunas de estas características, lo eres sin duda.

1. Se te va la mano con el porro mañanero

Las fumadas mañaneras son una excelente forma de empezar el día. No hay nada mejor que el aroma de los terpenos y el café en el ambiente. Cuando lo haces bien, comienzas el día con motivación y te sientes genial después de una mañana productiva. Sin embargo, fumar temprano no siempre tiene el resultado que esperas. Si se te va la mano (aunque sea solo un poco), puedes colocarte demasiado. Y aunque los porretas con más experiencia pueden ignorar este error fácilmente, quienes tengan una tolerancia baja podrían tener que abandonar sus planes para la primera mitad del día. Sabrás que eres fumeta si alguna vez has fumado demasiado por las mañanas.

2. Toleras los porros con babas

A veces está muy bien colocarte a solas, pero fumar marihuana suele ser una actividad social. Tanto si estás relajándote en casa con tus amigos, como si estáis haciendo senderismo o sentados alrededor de una hoguera, todo es más divertido con un poco de hierba. Sin embargo, parte del ritual de pasar el porro consiste en tolerar la ocasional boquilla babeada. Aunque esto resulta desagradable para la mayoría de la gente, los auténticos fumetas llevan años soportando esta molestia, y no ha hecho que dejen de dar caladas ni seguir pasando el canuto.

3. No te tomas las cosas muy en serio

Esta es una característica de la personalidad de un verdadero fumeta. Una corriente constante de cannabinoides entrando en el cuerpo hace que sea difícil estresarse por nimiedades. Muchos porretas sostienen que fumar hierba les ayuda a ver las cosas desde una perspectiva mucho más amplia. La vida se vuelve más simple, y la naturaleza más hermosa. Preocuparse por pequeñeces parece trivial cuando te das cuenta de lo maravillosa que es realmente la vida, sobre todo con un porro en la mano. Si eres un/a verdadero/a fumeta, lo más probable es que tengas un carácter más relajado o tranquilo que la persona promedio.

4. Te pierdes por internet durante horas

Todos somos culpables de haber consumido contenido de forma compulsiva en las redes sociales. Tan pronto estamos sentados en el sofá, el autobús o el váter, como nos hemos pasado 30 minutos viendo vídeos de gatos o cualquier otro tema viral. Sin embargo, somos mucho más propensos a hacerlo compulsivamente cuando estamos colocados, ya que la marihuana agudiza los sentidos y hace que todo resulte más interesante.

Cómo saber si eres fumeta

5. No te gusta quedarte sin hierba

Sabes que eres fumeta si quedarte sin hierba es un acontecimiento entristecedor. Si tus provisiones empiezan a disminuir, guardas algunos cogollos para ocasiones especiales, pero cuando se te acaba la marihuana del todo, la música ya no suena igual, y la comida no sabe tan rica. Esperas con impaciencia a que aparezca tu camello o a que termine el curado de tu cultivo casero.

6. Has desarrollado una habilidad especial para liar porros a la intemperie

Los auténticos fumetas son gente dura que puede con todo. Independientemente del clima, son capaces de liar un cono perfecto y, de alguna manera, consiguen encenderlo y mantenerlo seco incluso con lluvias torrenciales y vientos fuertes. Los aficionados a la marihuana que prefieren fumar al aire libre desarrollan una impresionante habilidad para liar porros en unas condiciones climáticas en las que los novatos no podrían ni en sueños.

7. Tienes las mejores listas de reproducción

El cannabis suele hacer que la gente desarrolle un gusto musical muy refinado y amplio a la vez. La hierba nos acerca a melodías que nos hacen sentir bien, desde el martilleo del psytrance hasta los relajantes ritmos sincopados del reggae, pasando por los orgásmicos riffs de guitarra y el constante golpeteo de la batería del heavy metal. Si eres fumeta de verdad, tu móvil estará a menudo conectado a unos altavoces, y tu música creará el ambiente ideal para tus fumadas.

8. Dominas el arte de la discreción

Fumar y cultivar marihuana en países donde todavía está prohibida empuja a la gente a desarrollar habilidades secretas. De alguna manera, los fumetas consiguen encontrar los lugares más aislados pero tranquilos para disfrutar de la hierba, y los cultivadores ingeniosos modifican cajas y torres de ordenador para cultivar sus plantas donde nadie pueda descubrirlas. Algunos consumidores incluso se arriesgan a fumar en sus cuartos con la ayuda de sploofs y grandes cantidades de ambientador.

9. Sueles tener los ojos rojos

Es posible que tus amigos ya se hayan acostumbrado a verte con los ojos rojos. De hecho, es muy probable que hoy en día forme parte de tu look natural. Y seguramente tus compañeros de trabajo piensan que tienes alergias primaverales durante todo el año, o algún tipo especial de alergia al polvo.

10. Pierdes mecheros todo el tiempo

¿En serio has perdido tu encendedor? ¿O has sido víctima de ese delito tan extendido en el mundo del cannabis: el robo de mecheros? Los encendedores son el artículo que más se manga del mundo (muy probablemente), y la mayor parte del tiempo se hace sin querer. Di la verdad, seguro que te has quedado unos cuantos mecheros durante una fumada. En cualquier caso, perder el tuyo te ha obligado a meter los porros en la tostadora o a usar placas eléctricas para conseguir una llama.

Cómo saber si eres fumeta

11. A veces te colocas demasiado

Tienes una tolerancia impresionante, pero a veces te falla. Puede que hayas ingerido demasiados comestibles, o consumido moonrocks con un nivel astronómico de THC. A veces, simplemente te colocas demasiado. Es posible que en más de una ocasión hayas dado unas caladas de más antes de ir a trabajar o de algún compromiso social, tras lo cual te has prometido a ti mismo/a que en el futuro tendrás más cuidado.

12. Conoces de sobra la sensación que produce la sequedad bucal

Después de varios años fumando hierba, para ti tener la boca seca es de lo más normal. A diferencia de cuando asistías a una fumada sin prepararte, ahora sabes qué hacer al respecto. Siempre que vas a fumar al bosque o a la playa, llevas contigo unas cuantas botellas de agua o zumo de frutas para combatir esa inevitable sensación de deshidratación.

13. Has tenido una mala experiencia con los comestibles

Los comestibles nos sorprenden a todos, especialmente las primeras veces. Después de devorar un brownie con marihuana, el hígado convierte gran parte del THC en una molécula psicoactiva más potente llamada 11-hidroxi-THC, la sustancia química que produce un subidón casi psicodélico que puede pillar por sorpresa incluso a los fumetas con más experiencia.

14. Sientes desprecio por los camellos impuntuales

Has dedicado una buena parte de tu tiempo a esperar al "florista" de tu barrio en esquinas y bancos del parque. A veces, los repartidores cannábicos solo llegan 10 minutos tarde al lugar acordado, y otras, te hacen esperar durante horas. Pero ¿qué más les da a ellos? No les van a echar del trabajo. En cualquier caso, sabrás que eres fumeta si te has pasado horas en un lugar recóndito esperando a que aparezca tu camello.

15. Valoras el protocolo de las fumadas

Has dejado atrás la época de los canutos mal liados y la hierba de baja calidad, y has desarrollado respeto por la marihuana. Ahora lías buenos porros, cultivas cogollo de calidad, y esperas que la gente de tu grupo siga el protocolo adecuado durante una fumada. No hay nada peor que pasar el porro a tu colega y que empiece un monólogo sobre que los pájaros no existen, para poder seguir fumando durante el mayor tiempo posible.

16. Tu caja para liar despierta envidias

Tienes claro cómo te gusta fumar: con estilo. Y tienes tus papeles, grinder, boquillas y mecheros favoritos. Pero no vas por ahí con todos esos artículos en los bolsillos, sino que los tienes guardados ordenadamente en una caja de madera para liar, en la que cada uno de ellos tiene su propio lugar. Cada vez que fumas con gente nueva, alucinan con tu nivel.

Cómo saber si eres fumeta

17. Desarrollas tolerancia a menudo

Tu tolerancia ha aumentado con los años. Antes te colocabas con un par de caladas, pero ahora tienes que fumarte dos porros. Sabrás que eres fumeta si a veces no consigues colocarte del todo. Independientemente de cuántos canutos líes o cuántas cazoletas fumes, no habrá forma de disfrutar de las sensaciones que supuestamente te esperan.

18. De vez en cuando te entra paranoia

No importa cuántos años lleves colocándote; a veces, la marihuana se vuelve contra ti. Tanto si has fumado demasiado como si simplemente tienes un mal día, en ocasiones, todos los vehículos te parecen coches de policía, y por algún motivo, todas las personas con las que te cruzas saben que estás colocado/a (o eso es lo que crees). No hay duda de que eres un/a fumeta si puedes contar historias graciosas sobre cómo has tirado tu marihuana en un arbusto porque tu paranoia ha llegado a un punto insoportable.

¿A qué categoría perteneces?

¿Cuántos de los puntos anteriores te resultan familiares? Si has experimentado o te identificas con más de la mitad, para nosotros eres un/a fumeta. No es solo la marihuana lo que une a la gente. Los porretas a menudo se hacen amigos porque comparten muchas experiencias, comportamientos y hábitos relacionados con la hierba. Seguro que también reconoces muchas de estas características en tus amigos fumetas.