1. LA GENÉTICA TIENE UN PAPEL ESENCIAL

La calidad de un cultivo de cannabis está determinada en parte incluso antes de plantar la semilla. La selección de semillas es un aspecto esencial del proceso de cultivo e influirá enormemente en el resultado final. En lo referente a las variedades, cada cultivador tiene sus preferencias. Algunos se inclinan por un potente subidón cerebral sativa que les haga sentir revitalizados y motivados. Otros optan por un efecto de colocón índica que les provoque un estado de calma y relajación. Y otros buscan variedades medicinales, así que es muy probable que prefieran genéticas con mayores concentraciones de CBD.

La elección de los genes también dependerá del tipo de entorno al que tengas acceso. Por ejemplo, si vas a cultivar en un pequeño espacio de interior, las variedades autoflorecientes podrían ser la mejor opción. Pero si lo haces en un espacio grande de exterior, tal vez prefieras genes que resulten en unos arbustos enormes y muy frondosos.

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2. USA SEMILLAS Y EVITA LOS ESQUEJES

Otro factor a tener en cuenta antes de empezar a cultivar es si utilizamos semillas o esquejes. Un cultivo con clones tiene sus ventajas, pero es algo arriesgado. Los esquejes producen plantas que son copias genéticas exactas de la planta "madre" original de la que se han obtenido. Entre los rasgos genéticos transmitidos se podrían incluir ciertas deficiencias o enfermedades de la planta original. Por lo tanto, si utilizas un esqueje de una planta de historial desconocido, correrás el riesgo de empezar un cultivo defectuoso.

Además, cuando haces un pedido de esquejes por internet y te los envían por correo, lo más probable es que lleguen a su destino en estado de shock, lo que significa que necesitarán un tiempo para adaptarse, lo que en última instancia prolongará un proceso de crecimiento ya de por sí largo.

3. ELIGE SEMILLAS FEMINIZADAS

Antes de embarcarse en una operación de cultivo con el objetivo de producir abundantes cosechas de excelente calidad, es importante elegir semillas feminizadas. Al hacerlo, evitarás catástrofes que podrían ralentizar considerablemente el proceso e incluso reducir la producción.

Las semillas feminizadas se crían para que no tengan cromosomas masculinos, lo que significa que todas las plantas resultantes serán hembras que producirán flores fumables. Dado que solo las plantas hembra producen marihuana medicinal y recreativa, la mayoría de los cultivadores las prefieren a sus equivalentes masculinas.

Por lo tanto, el cultivo de semillas feminizadas te ahorrará el laborioso proceso de identificar las plantas macho al principio de la fase de floración y eliminarlas del espacio de cultivo.

El uso de semillas feminizadas no solo te ahorra tiempo, también te ayuda a evitar errores potencialmente desastrosos. Si te dejas alguna planta macho, empezará a generar polen y acabará polinizando a las hembras de su alrededor. Una vez que una planta hembra ha sido polinizada, deja de producir cogollos cubiertos de resina y en su lugar concentra todas sus energías en la creación de semillas. Esto es lo último que desearás que ocurra si lo que buscas es obtener una potente cosecha de flores de marihuana.

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4. LAS PLANTAS DE CALIDAD NECESITAN UN SUELO DE CALIDAD

Con el fin de mantener un cuerpo sano que funcione de forma adecuada, todos necesitamos satisfacer ciertas necesidades nutricionales y calóricas. Y lo mismo ocurre con las plantas de marihuana. Para que crezcan robustas y vigorosas, tus plantas deberán estar expuestas a la cantidad y tipo de nutrientes adecuados, que tomarán del suelo a través de su sistema de raíces.

Si las siembras en un suelo básico de mala calidad, lo más probable es que a la larga acaben desarrollando deficiencias de ciertos minerales y sustancias químicas. Estas deficiencias podrían ralentizar su crecimiento y reducir la calidad de las flores. Para asegurarte de que tus plantas reciban los nutrientes que necesitan para prosperar de forma óptima, utiliza un suelo orgánico de calidad, que esté lleno de nutrientes y que apenas necesite modificaciones hasta casi el final del ciclo de cultivo.

5. FERTILIZANTES Y ESTIMULANTES

Con un suelo de calidad te evitarás añadir ciertos suplementos que podrían hacer más daño que bien a tus plantas. Si la tierra está agotada, las plantas sufrirán las consecuencias. Aquí es donde algunos cultivadores optan por añadir productos sintéticos con el fin de restablecer la salud de sus plantas.

Sin embargo, el uso indebido de estos productos podría resultar en diversos problemas como quemaduras en las raíces o debilitamiento de las hojas. Estas situaciones pueden provocar el bloqueo de nutrientes e impedir que se produzca una fotosíntesis adecuada.

6. EXPÓN TUS PLANTAS A LUZ ABUNDANTE

¿Te acuerdas del tema de la fotosíntesis en clase de ciencias naturales? Pues ha llegado el momento de aplicar esos conocimientos a la vida real. Las plantas necesitan luz para crear energía; energía que les permite sobrevivir, desarrollarse y producir unos excelentes cogollos escarchados.

Cuando la luz llega a la superficie de las hojas, el pigmento verde de la clorofila desempeña un papel esencial en la transformación de la energía en azúcares. Estos azúcares son el alimento de las plantas, y cuantos más creen y consuman, más grandes y vigorosas serán. Es fácil entender por qué las plantas deben recibir tanta luz como sea posible durante todo su crecimiento.

Pero hay que tener en cuenta que no todas las fuentes de luz son iguales. Aunque creas que es suficiente una lámpara normal de escritorio, tus plantas pronto se marchitarán y debilitarán. Cuando se cultiva en interior, se necesitan lámparas potentes y de gran intensidad, como las HPS o las LED, para que la cosecha tenga suficiente luz y crezca rápido y fuerte. Las luces potentes harán maravillas con tus plantas, lo que resulta en una mayor potencia y mejores cosechas.

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7. FLUJO DE AIRE Y VENTILACIÓN

El flujo de aire desempeña un papel importante en el resultado general de un cultivo. No solo ayuda a mantener la buena calidad del aire, también reduce la posibilidad de que se desarrolle moho, que prefiere los ambientes estancados, húmedos y con poca ventilación. Para mantener una constante circulación del aire, se pueden usar ventiladores. Y para ventilar el espacio de cultivo, puedes utilizar un sistema de extracción junto con ventiladores que renueven el aire.

8. MANTÉN UNA TEMPERATURA ÓPTIMA

Las plantas de cannabis proporcionan mejores resultados cuando sus necesidades térmicas se satisfacen de forma adecuada. Durante la fase de floración, la temperatura diurna ideal es de 18 a 26°C. Y en cuanto a las temperaturas nocturnas, parece que las plantas prosperan mejor con entre 20 y 24°C.

Las temperaturas demasiado bajas podrían tener efectos perjudiciales sobre la salud de las plantas, e incluso causar su muerte.

Para controlar la temperatura del cuarto de cultivo, puedes usar un termómetro de pared, y herramientas como radiadores o aire acondicionado para modificar la temperatura.

9. CONTROLA LA HUMEDAD

La humedad es un aspecto muy importante del cultivo de cannabis que a menudo se ignora. Hace referencia a la cantidad de vapor de agua que hay en el aire, y se puede ajustar mediante humidificadores y deshumidificadores. La humedad se puede medir con un higrómetro.

Durante la etapa vegetativa, las plantas prefieren un entorno húmedo y prosperan con una humedad alta. Durante la floración, prefieren menos humedad, con un nivel óptimo de alrededor de un 40%. Una humedad baja durante la floración reduce la posibilidad de que se forme moho.

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10. SECADO Y CURADO

El secado y curado de la cosecha es igual de importante, o más, que cualquier otra etapa del ciclo de crecimiento. Los errores que comentas en este momento podrían costarte la cosecha entera. El moho crece en entornos húmedos y oscuros, por lo que para reducir las posibilidades de que se forme, es primordial secar y curar los cogollos con el fin de eliminar cualquier resto de humedad.

El secado se puede realizar esparciendo los cogollos sobre rejillas de secado en un ambiente seco y con buena ventilación.

Una vez secos, es hora de comenzar con el curado. Mete los cogollos en frascos de vidrio de boca ancha y vigílalos una vez al día para ver cómo va el proceso. Abre la tapa para que se renueve el aire y elimina los cogollos que presenten signos de moho. Cuanto más cures tus cogollos, más agradable será fumarlos.

 

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