La planta de cannabis alberga una familia de compuestos conocidos como cannabinoides. Se estima que la planta produce más de 100 cannabinoides, incluido el cannabinoide más polémico, medicinal y también psicoactivo: el THC. Varios de estos cannabinoides apenas han sido estudiados por la ciencia y, aunque cada vez hay más investigaciones sobre el THC y el CBD, muchos de los mecanismos biológicos de estos compuestos no han sido descubiertos.

Los cannabinoides producen efectos únicos en el cuerpo humano de diversas maneras. Una de ellas es mediante la interacción con múltiples receptores que componen el sistema endocannabinoide.

Este sistema consta de dos tipos de receptores de cannabinoides primarios: CB1 y CB2. El THC activa el receptor CB1, mientras que el CBD afecta a estos receptores de manera indirecta. Los receptores CB1 se encuentran en el cerebro, los nervios espinales y los nervios periféricos. Los receptores CB2 se encuentran en todo el sistema inmunitario, en especial dentro del bazo.

Lo que hace que los cannabinoides activen estos receptores es su similitud molecular con las moléculas producidas en el cuerpo conocidas como endocannabinoides. Por ejemplo, el THC tiene una estructura muy similar al endocannabinoide anandamida, que se sabe que produce estados alterados de consciencia, como el "subidón del corredor".

No obstante, los efectos de los cannabinoides abarcan más que los receptores CB1 y CB2; es posible que un receptor descubierto recientemente, llamado GPR55, cumpla una función importante en el modo en que los cannabinoides afectan al cuerpo. A este receptor se lo conoce ya como "el tercer receptor de cannabinoides".

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GPR55: ¿UN POSIBLE TERCER RECEPTOR DE CANNABINOIDES?

El sistema endocannabinoide se descubrió en la década de los 40, y su función y su estructura básica se empezaron a comprender en los 60. El receptor GPR55, un receptor acoplado a proteínas G, no se descubrió hasta 1999.

Desde ese entonces, se ha descubierto que este receptor se activa con diferentes cannabinoides, incluidos el THC, la metanandamida (análogo a la anandamida) y el JWH015, por lo que el GPR55 se considera un receptor de cannabinoides diferente a los CB1 y CB2. Se descubrió que el GPR55 tiene una similitud del 13% con el receptor CB1 y del 14,4% con el receptor CB2, y que se encuentra en el cerebro y en el sistema nervioso periférico.

¿ES POSIBLE QUE LA CLAVE DE LA EFICACIA DEL CBD SEA EL RECEPTOR GPR55?

El CBD ha levantado mucha expectación y se ha hecho tremendamente conocido en los últimos años por ser un cannabinoide no psicoactivo con amplio potencial medicinal. Se han investigado las propiedades antitumorales, anticonvulsivas y antiinflamatorias del compuesto con resultados muy prometedores. Sin embargo, el CBD muestra poca afinidad con los receptores CB1 y CB2, y se dice que logra activarlos fundamentalmente por otros medios. Este cannabinoide es atraído por los receptores vaniloides y los receptores 5-HT1A.

Aunque se ha demostrado que otros cannabinoides se adhieren al receptor GPR55, el CBD podría bloquear la actividad del receptor y, de ese modo, producir algunos de sus beneficios para la salud.

Por ejemplo, en investigaciones in vitro, se demostró que GPR55 puede cumplir una función en el desarrollo del cáncer. La expresión de GPR55 tiene relación con el potencial invasivo de las células metastásicas y de formación de metástasis ósea de diferentes tipos de tumores. Es posible que la señalización de los GPR55 participe en la progresión del cáncer, por ejemplo, en enfermedades linfoproliferativas.

Por otro lado, se ha demostrado que la reducción y el bloqueo de la actividad de GPR55, como induce el CBD, produce efectos antitumorales en algunos tipos de cáncer, incluido el cáncer colorrectal, de mama, pancreático y cerebral.

Receptor Cannabinoide Gpr55

CBD, GPR55 Y EPILEPSIA

Parte del reconocimiento del CBD se debe a su eficacia como anticonvulsivo demostrada en ensayos clínicos y testimonios anecdóticos. Aunque el mecanismo de acción sigue siendo un misterio, es posible que la interacción entre el CBD y el receptor GPR55 cumpla una función clave.

En casos de síndrome de Dravet, una forma rara de epilepsia que produce convulsiones causadas por altas temperaturas o fiebre, se demostró que el CBD produce un efecto positivo sobre la frecuencia, la duración y la gravedad de las convulsiones en modelos de ratón. Los efectos terapéuticos del CBD pueden estar mediados por el bloqueo de la actividad del receptor GPR55 dentro del hipocampo, una zona del cerebro asociada a la memoria a largo plazo y la navegación espacial.

ENFERMEDAD INFLAMATORIA INTESTINAL

Muchas personas que sufren de la enfermedad de Crohn dicen sentir alivio tras el consumo de cannabis, y esto puede deberse, en parte, a la inhibición que produce el CBD a la actividad de los GPR55. La enfermedad de Crohn se clasifica dentro del síndrome de intestino irritable, una afección caracterizada por dolor abdominal, flatulencias, diarrea y estreñimiento, y mucosidad en las deposiciones. Varios factores pueden desencadenar esta afección, por ejemplo, la alimentación, el estrés y las hormonas.

El síndrome de intestino irritable se produce, en parte, por la inflamación en los intestinos. Es interesante observar que el bloqueo de los GPR55 reduce la inflamación intestinal en modelos de ratón. Debido a la capacidad del CBD de bloquear este receptor, es prometedor como tratamiento de estas afecciones en el futuro.

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