El CBD está ganando terreno como compuesto medicinal, y como suplemento alimenticio y de bienestar. En los últimos años se ha estudiado a fondo este cannabinoide no-psicoactivo, mostrando resultados impresionantes en cuanto a sus propiedades anticonvulsivas, neuroprotectoras y antioxidantes. Este cannabinoide también está mostrando su eficacia para reducir la inflamación, un factor de dolor y malestar presente en muchas afecciones, y un factor contribuyente a varias enfermedades crónicas.

EL CBD Y EL SISTEMA ENDOCANNABINOIDE

El CBD se produce dentro de los tricomas de las plantas de cannabis, como metabolito secundario. Esta molécula interacciona con el cuerpo humano en varias maneras, ejerciendo sus efectos parcialmente a través de receptores de serotonina y vanilloides. De modo similar a otros cannabinoides, el CBD también influye en el sistema endocannabinoide. Este sistema se compone de receptores cannabinoides (CB1 y CB2), que se encuentran en las membranas celulares de muchos tipos de células diferentes distribuidas a lo largo del cuerpo.

Varios cannabinoides logran sus efectos medicinales uniéndose a estos receptores. Aunque el CBD no se vincule directamente a estos receptores (de hecho se sabe que es un antagonista), sigue influyendo en el sistema endocannabinoide de forma indirecta. El CBD tiene la capacidad de aumentar o reducir la acción vinculante de ciertos receptores, y también ejerce de inhibidor de recaptación de anandamida.

¿Y qué es la anandamida?, te preguntas. Excelente cuestión. La anandamida pertenece a un grupo de moléculas llamadas endocannabinoides. Estas moléculas tienen una forma muy similar a la de los cannabinoides producidos por las plantas de cannabis (llamados fitocannabinoides), y este es el motivo de que sean capaces de unirse a los mismos receptores. Estos mecanismos son los que permiten que el CBD sea tan eficaz contra la inflamación.

 Inflamación del cuerpo CBD

¿QUÉ ES LA INFLAMACIÓN?

A pesar de que a menudo sea denostada y percibida de forma negativa, en realidad la inflamación es un proceso fisiológico vital y un aspecto fundamental de la respuesta inmunológica innata de nuestro cuerpo. Sin embargo, la inflamación excesiva se considera un factor contribuyente en enfermedades crónicas, como el cáncer o la artritis reumatoide.

La inflamación aguda, o grave, suele ser el resultado de una lesión traumática, como por ejemplo un tobillo torcido o una contractura muscular, y se manifiesta a través de dolor, enrojecimiento, inmovilidad, hinchazón y ardor. Este tipo de inflamación es una respuesta que tiene como objetivo proteger la zona lesionada y activar el proceso de curación. Unas células determinadas se dirigen a la zona afectada, y empiezan a limpiar los restos y los tejidos dañados. Aunque los fármacos antiinflamatorios suelen usarse para impedir esta respuesta y controlar el dolor, el cuerpo necesita pasar por esta fase, por lo que el uso de estos medicamentos podría considerarse controvertido. La inflamación aguda también puede estar causada por bacterias dañinas.

La inflamación crónica se define como una inflamación que persiste durante períodos prolongados, y puede estar causada por patógenos, virus, y una respuesta inmunitaria hiperactiva. Este tipo de inflamación puede durar desde meses, hasta años, y puede producirse cuando el sistema inmunológico percibe los tejidos sanos como una amenaza y empieza a atacarlos. Esto se conoce como enfermedad autoinmune. Estas afecciones incluyen el asma, la artritis reumatoide, la enfermedad de Crohn y la sinusitis.

EL CBD Y LA INFLAMACIÓN

El CBD podría tener un rol terapéutico en ambos tipos de inflamación. Este cannabinoide ha demostrado potencial ayudando a mediar la respuesta inmunitaria asociada a enfermedades autoinmunes, como las recién mencionadas, así como al dolor neuropático, la hipertensión, la enfermedad de Alzheimer y la depresión. Un artículo científico sobre este mecanismo afirma que el CBD es prometedor para el desarrollo de fármacos antiinflamatorios. La molécula podría actuar para combatir la inflamación y el estrés oxidativo asociado a ella de varias maneras, que incluyen ejercer un efecto inmunosupresor en células macrófagas y microgliales - unas células que desempeñan una función en la inflamación y la inmunidad.

También se ha demostrado que el CBD reduce significativamente el dolor de la inflamación crónica, posiblemente mediante la activación de los receptores de glicina.

Otras investigaciones publicadas en la revista PLoS One estudiaron los efectos del CBD en la inflamación intestinal. Tras aplicar un tratamiento de CBD a ratones, se produjo una reducción en los niveles de macrófagos en los intestinos de los roedores, apuntando a futuras estrategias terapéuticas con CBD para el tratamiento de enfermedades intestinales inflamatorias.

Inflamación CBD

CBD PARA DEPORTISTAS

Dada su acción antiinflamatoria, el CBD puede usarse como un fantástico suplemento para la salud y un agente de recuperación para el ejercicio. Los deportistas representan una población con un riesgo elevado de sufrir lesiones musculoesqueléticas graves y patologías crónicas. Las lesiones graves siempre empiezan con una respuesta inflamatoria. El CBD podría ser muy útil en esta fase, para combatir el dolor y reducir la hinchazón y malestar. Más allá de las lesiones, la molécula también puede usarse para la recuperación general, contrarrestando el dolor y la inflamación asociados a los micro-desgarros musculares tras practicar un ejercicio intenso. De hecho, recientemente la Agencia Mundial Anti Dopaje (WADA) ha eliminado el CBD de la lista de sustancias prohibidas, lo que significa que los atletas olímpicos y los deportistas profesionales ya no serán penalizados por consumir CBD como suplemento alimentario o terapéutico, antes, durante y después de la competición.

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