El sistema endocannabinoide cumple una función importante en el crecimiento, la conservación y el fortalecimiento de nuestros huesos. Al interactuar con otros sistemas de nuestro cuerpo, como el inmune, los receptores CB1 y CB2 también actúan como barrera ante enfermedades óseas. Por desgracia, todavía estamos empezando a entender cómo funciona este mecanismo y aún no hay terapias estandarizadas. A pesar de esto, muchos pacientes han optado por terapias alternativas o complementarias con cannabinoides para tratar sus problemas de huesos, tal y como ya se hacía en China o la India hace miles de años.

PRUEBAS CIENTÍFICAS SOBRE LA INFLUENCIA DE LOS CB1 Y CB2 EN EL CRECIMIENTO ÓSEO

Estudios llevados a cabo en los últimos años acerca de los compuestos de la planta de cannabis, han descubierto que los cannabinoides pueden proteger frente a enfermedades óseas, artritis, lesiones y los dolores asociados. El THC, el CBD y otros cannabinoides incluso podrían fortalecer los huesos tras una fractura. Los síntomas de dolencias como la osteoporosis o la osteoartritis podrían mitigarse con nuevos tratamientos cannábicos.

Un estudio de 2015 descubrió que los receptores cannabinoides pueden estimular la formación ósea y fortalecer los tejidos que conectan huesos rotos. Los investigadores aplicaron CBD o una combinación de CBD y THC a ratas con huesos rotos, descubriendo que las tratadas con CBD curaban más rápido y con un callo más sólido. Este reciente estudio valoraba hipótesis previas acerca del efecto que el sistema endocannabinoide podría tener sobre el metabolismo óseo y la consecuente renovación de tejidos antiguos. Este mecanismo fue detectado en este estudio y otro estudio de 2009 ya había descubierto que el receptor celular CB1 está relacionado con el proceso de desarrollo de la osteoporosis en la vejez. El sistema endocannabinoide parece regular la cantidad de material óseo que se descompone, la grasa acumulada en el interior del hueso y cuántas células óseas nuevas se producen. Otro estudio de 2009 encontró una conexión entre los receptores CB2 y la densidad ósea en ratones. Este informe señalaba también que una de las funciones de los receptores CB2 es equilibrar el metabolismo óseo, reduciendo de esa manera la decadencia de los huesos con la edad.

LOS CANNABINOIDES PUEDEN TRATAR LOS DOLORES DE LAS ENFERMEDADES DE LOS HUESOS

Cuando hablamos de enfermedades óseas, una de las amenazas más importantes es la artritis, que se refiere a un trastorno que se manifiesta en dolores, rigidez e inflamaciones en articulaciones y movilidad reducida. No existen curas para la osteoartritis, una enfermedad degenerativa de las articulaciones relacionada con la edad, ni para la artritis reumatoide, un tipo de trastorno autoinmune. Tampoco hay tratamientos efectivos para otras enfermedades reumáticas. El dolor es el síntoma común en cualquier tipo de artritis. Los calmantes de receta pueden desarrollar tolerancia, efectos secundarios adversos y adicciones. Muchos pacientes mueren por la acción supresora de los opiáceos sobre el sistema nervioso central. Ahora muchos pacientes utilizan productos cannábicos como tratamiento para la artritis porque puede reducir el dolor y las inflamaciones.

Las evidencias científicas, tanto de investigaciones en laboratorio como de ensayos clínicos en humanos, sugieren que la química del cannabis podría tener aplicaciones terapéuticas en el tratamiento de estos tipos de dolores crónicos. Este estudio de 2014 sigue investigando la función del sistema endocannabinoide en la percepción del dolor en casos de osteoartritis, mientras otro estudio de 2016 indica que algunas aplicaciones tópicas con CBD alivian los dolores de la artritis y la inflamación sin causar efectos adversos evidentes.

Receptores cannabinoides osteoartritis dolor terapias cannabis CDBTambién existen estudios que señalan que nuestros nervios están repletos de receptores cannabinoides y que los receptores CB1 periféricos pueden ser factores importantes para controlar el dolor osteoartrítico. Los receptores cannabinoides son ahora la diana para tratamientos del dolor tanto en casos de artritis reumatoide como de osteoartritis, como confirmaba este estudio en 2008. Otro estudio de 2014 comprobaba la participación del sistema endocannabinoide en la modulación del dolor de la osteoartritis. El receptor CB2, que asimila el CBD, también regula las respuestas de dolor de la osteoartritis en la articulación de la rodilla, según este estudio de 2013.

Si pasamos del laboratorio a las famacias, GW Pharmaceuticals, una compañía británica especializada en medicamentos con cannabinoides, también demostró en ensayos clínicos que su compuesto patentado Sativex, basado en el cannabis, causaba un "efecto analgésico significativo en el tratamiento del dolor causado por la artritis reumatoide y una disminución de la actividad de la enfermedad". GW Pharmaceuticals también posee la patente de la aplicación terapéutica del CBG como tratamiento para la osteoporosis. El CBG, o cannabigerol, no es psicoativo y se encuentra en pequeñas cantidades en las plantas de marihuana. Sus propiedades se están investigando actualmente como posibles agentes cicatrizantes para los huesos.

La ciencia también ha empezado a valorar el CBD como una sustancia con el poder de combatir la artritis, como sugiere este estudio. Otra reciente investigación concluye que un cannabinoide sintético derivado del CBD podría constituir un nuevo medicamento para la artritis reumatoide. La acción de aplicaciones tópicas con CBD para esta enfermedad también se recoge en un estudio de 2016, en el que se observaba un alivio evidente de los dolores e inflamaciones de la artritis en ratas.

UN EFECTO SECUNDARIO

Hace poco escribimos acerca de cómo la marihuana puede reducir el dolor y la inflamación de la artritis. Por desgracia, también tenemos que mencionar que un reciente estudio de la Revista Americana de Medicina ha descubierto que los fumadores de marihuana habituales tienen presentar un menor peso corporal y mayor tendencia a sufrir fracturas de huesos. Dentro del campo de estudio, 170 adultos consumían cannabis con fines recreativos, mientras 114 eran fumadores de tabaco que no consumían marihuana. Los consumidores intensivos de marihuana tenían menor peso e índice de masa corporal que los no consumidores, lo cual podría ser positivo o negativo. Pero sin duda es negativo saber que los fumetas más empedernidos suelen sufrir más fracturas que los fumadores de tabaco. Los científicos midieron la densidad ósea de los participantes en el estudio, descubriendo que los consumidores habituales de marihuana tenían menor densidad mineral. Esto provocaría un mayor riesgo potencial de osteoporosis y fracturas.

 

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