El cannabis ha sido utilizado por el ser humano con fines medicinales durante miles de años, para tratar una multitud de enfermedades. Sólo en la historia reciente de la humanidad, esta poderosa hierba cayó víctima de la avaricia y se vio atada por las redes del prohibicionismo. Sin embargo, estas redes se siguen rompiendo constantemente en muchas regiones del mundo, a medida que numerosos descubrimientos científicos y casos empíricos están demostrando que el cannabis es una herramienta medicinal válida que necesita ser investigada correctamente y distribuida legalmente a quienes necesiten de sus propiedades curativas. La marihuana tiene aplicaciones terapéuticas en una gran variedad de trastornos, y uno de los campos más esperanzadores es la epilepsia.

¿QUÉ ES EXACTAMENTE LA EPILEPSIA?

La epilepsia es una enfermedad neurológica que afecta directamente al sistema nervioso y causa episodios de ataques en los sujetos que la sufren. De hecho, la epilepsia no se suele diagnosticar hasta que el paciente no sufre una serie de ataques. El catalizador de estos ataques es una alteración que afecta a la actividad eléctrica del cerebro. El motivo que provoca estos ataques todavía se desconoce, pero se sospecha que quizás tenga su origen en factores genéticos y traumas cerebrales.

La friolera de 65 millones de personas han sido diagnosticadas con epilepsia en todo el mundo, y 3 de esos millones sólo en los Estados Unidos, donde se descubren 150.000 nuevos casos cada año. Quizás lo más sorprendente sea que, aproximadamente la tercera parte de los pacientes diagnosticados con epilepsia sufren ataques incontrolables porque no existe ninguna medicación efectiva para tratar su enfermedad.

TRATAMIENTOS CONVENCIONALES

Uno de los objetivos en el tratamiento de la epilepsia es permitir que el paciente lleve una vida normal y productiva. Dicho tratamiento consiste en una cirugía y ciertos cambios nutricionales y de estilo de vida. Sin embargo, el enfoque más habitual para luchar contra la enfermedad es la medicación farmacológica, que en muchos casos será permanente para el resto de la vida del paciente. La mayoría de los ataques epilépticos se controlan con la administración de medicamentos anticonvulsivos, que suelen reducir su gravedad y calmar la hiperactividad del cerebro.

Aunque en ocasiones estos medicamentos pueden resultar efectivos, los médicos suelen comenzar con dosis pequeñas que aumentan progresivamente para controlar la evolución de los numerosos efectos secundarios que conlleva su consumo. Existe una larga lista de anticonvulsivos y otra igual de extensa con los efectos secundarios que sufren los pacientes. Algunos de ellos son visión doble, fatiga, somnolencia y malestar de estómago. Las reacciones adversas son menos habituales, pero incluyen escozor de piel, problemas de hígado y disminución de las células sanguíneas. Algunos medicamentos en concreto tienen sus propios efectos secundarios específicos, que podrían ir desde inflamaciones en las encías hasta ganancias de peso o incluso caída del pelo.

Cannabis por el tratamiento de la epilepsia

CANNABIS COMO TRATAMIENTO POTENCIAL

Para el 70 por ciento de los pacientes de epilepsia que no pueden controlar sus ataques y tienen que recurrir a medicaciones que pueden generar importantes efectos secundarios, no es una vida fácil. Afortunadamente, parece que podría haber opciones alternativas en el horizonte. El cannabis es considerado como un tratamiento potencial para ataques epilépticos y hasta el momento se han obtenido éxitos significativos, dando lugar a un gran movimiento y a organizaciones que apoyan su aplicación y su utilización con fines terapéuticos. El cannabinoide no psicoactivo CBD ha despertado mucha atención gracias a sus aparentes efectos positivos sobre los ataques. Y debido a las enormes trabas legales justificadas por la naturaleza psicoactiva de la planta de la marihuana, el CBD podría ser una vía alternativa todavía infravalorada para el tratamiento de la epilepsia en muchas partes del mundo.

La Fundación de la Epilepsia es una de esas organizaciones que defiende la idea de utilizar cannabis terapéutico para pacientes que necesiten aliviar sus ataques, declarando: “Cuando los tratamientos convencionales no funcionan, lo que ocurre en un 30% de los casos de epilepsia, no es descabellado considerar el cannabis. Por eso algunos estados han aprobado su acceso limitado. Sin embargo, esto sólo se debería considerar tras una profunda evaluación en un centro especializado en epilepsia y una vez que los tratamientos convencionales (farmacológicos y no farmacológicos) hayan sido razonablemente probados.”

El CBD podría ser una vía de acceso más sencilla para los pacientes que deseen comenzar un tratamiento con marihuana terapéutica. Sin embargo, existen ciertas evidencias, de que el THC, el cannabinoide psicoactivo, pudiera ser también efectivo para el tratamiento de la enfermedad. Varios estados norteamericanos, como Texas, Nueva York, Luisiana, Tennessee, Alabama, Utah y Wisconsin han aprobado ya la legislación que permite a los pacientes el acceso a tratamientos basados exclusivamente en el CBD. Aunque se trata de un paso en la buena dirección, también bloquea en la práctica el acceso a otros compuestos medicinales que podrían contribuir al tratamiento de la epilepsia, como el THC y muchos otros cannabinoides presentes en la planta de la marihuana.

CASO DE ESTUDIO

Quizás el caso de estudio más conocido acerca de la aplicación del cannabis en cuadros de epilepsia es el del niño de 9 años de edad y residente de Colorado, Charlotte Figi. Tras no responder a tratamientos convencionales, su enfermedad experimentó una drástica mejoría con la administración de aceite de cannabis, que contenía tanto CBD como THC. Charlotte pasó de sufrir unas horribles 50 convulsiones al día, a sólo 2 o 3 al mes. Se trata de un avance espectacular, algo que prueba que el CBD y el THC son medicinas efectivas y su investigación debería ser la prioridad absoluta. Su caso fue publicado en la revista Epilepsia, donde los autores hacían referencia al aceite con THC y CBD: “Este extracto, administrado progresivamente durante semanas, en conjunción con su tratamiento de antiepilépticos habitual, redujo la frecuencia de los ataques epilépticos de Charlotte desde casi 50 ataques de convulsiones diarios hasta 2-3 convulsiones nocturnas al mes en la actualidad. Este efecto ha continuado durante los últimos 20 meses, y a Charlotte se le han retirado con éxito sus otros medicamentos antiepilépticos. Hemos revisado brevemente los registros documentados, datos preclínicos y clínicos, y las controversias en torno al uso de marihuana terapéutica para el tratamiento de la epilepsia, llegando a la conclusión de que el efecto de aislar y tratar con compuestos procedentes del cannabis a nivel farmacéutico (en concreto el CBD) podría ser inferior al de terapias con extractos a partir de la planta completa.”

INVESTIGACIÓN

Se han llevado a cabo diversos estudios para investigar los efectos que el cannabis tiene sobre los ataques epilépticos. Investigadores de los departamentos de Neurología y de Farmacología y Toxicología de la Universidad de Virginia han estudiado los efectos del cannabis sobre la epilepsia durante algún tiempo y demostrado que los cannabinoides son eficaces para el tratamiento de los episodios, al interactuar con el receptor CB1, un componente del sistema endocannabinoide. Estos investigadores estudiaron los efectos de los cannabinoides en animales que sufrían ataques, afirmando que, “aunque la marihuana sea ilegal en los Estados Unidos, existen muchos casos de pacientes a nivel nacional e internacional, que defienden que la marihuana ha tenido efectos terapéuticos para ellos en el alivio de una variedad de enfermedades, incluyendo la epilepsia”.

Cannabinoides sintéticos anticonvulsivos

Los científicos administraron extracto de cannabis, cannabinoides sintéticos y medicamentos anticonvulsivos comunes a los animales. Tanto el extracto de cannabis como los medicamentos con cannabinoides artificiales eliminaron por completo los ataques. Miembros de este equipo declararon, “Este estudio indica que los cannabinoides podrían ofrecer ventajas únicas para controlar los ataques en comparación con los anticonvulsivos que se prescriben actualmente”, añadiendo, “Demuestra no sólo la actividad anticonvulsiva de los cannabinoides aplicados exógenamente, pero también sugiere que el sistema endocannabinoide del cerebro trabaja para limitar la duración de los episodios al activar los receptores CB1. Entender los factores que influyen en la duración de los ataques y su fin, tiene implicaciones importantes para nuestra capacidad de tratar la epilepsia y para el desarrollo potencial de nuevos agentes anticonvulsivantes”.

Entre muchos otros estudios, podemos mencionar una encuesta publicada por la revista Epilepsia y Comportamiento. Los participantes eran padres que usaban un grupo de Facebook como plataforma para compartir y debatir sobre información relativa a la aplicación del cannabis para tratar a sus hijos con ataques epilépticos. La información obtenida de las encuestas muestra que la cantidad media de medicamentos convencionales administrados a los niños antes de recurrir al cannabis había sido de 12. Los resultados del cannabis parecen ser realmente efectivos. El 84% de los pacientes afirma que el número de ataques de su hijo disminuyó. El 11% declaró haber logrado un éxito rotundo, con una desaparición total de los ataques. El 42% declaraba que su hijo había experimentado una reducción superior al 80% en el número de episodios y otro 32% afirmaba que la frecuencia de los ataques había disminuido. Los únicos efectos secundarios habían consistido en somnolencia y fatiga. Sin embargo, los niños también experimentaban una mayor capacidad de concentración, mejor estado anímico y una calidad de sueño superior.

LA NECESIDAD DE SEGUIR INVESTIGANDO

Los estudios aquí mencionados resultan muy alentadores para quienes buscan un tratamiento seguro y efectivo para los ataques epilépticos, y esto son sólo algunos ejemplos de la investigación que se ha llevado a cabo hasta el momento. Sin embargo, es fundamental que se permita continuar estudiando y que la legalidad y la prohibición no se interpongan a unos avances que podrían mejorar la calidad de vida de una persona. El CBD y el THC son sólo dos de los cientos de cannabinoides diferentes que componen la planta de la marihuana. La investigación está progresando, y demuestra que algunas de esas otras moléculas también tienen efectos terapéuticos. El futuro parece muy positivo para los pacientes de epilepsia y de multitud de otras enfermedades, gracias a lo que el cannabis puede alcanzar como poderosa medicina herbal.

 

Carrito

Artículos GRATUITOS incluidos

Sin producto

Transporte € 0.00
Total € 0.00

Confirmar