Se calcula que 147 millones de personas[1] en todo el mundo consumen cannabis cada año. A nivel recreativo, la gente lo fuma, lo come, lo vaporiza e incluso lo añade al café del desayuno. Millones de personas también utilizan la hierba por razones médicas. Sin embargo, la verdad es que todavía sabemos muy poco sobre la hierba y cómo funciona en el cuerpo humano.

La guerra contra la marihuana en el periodo de los años 30, liderada por EE.UU., cambió enormemente la percepción pública de la planta, y el gobierno federal acabó clasificándola como droga de la Lista I en la Ley de Sustancias Controladas de 1970[2].

Hoy en día, la legalización del cannabis medicinal y recreativo sigue extendiéndose por todo el mundo, pero la planta no ha conseguido deshacerse de gran parte del estigma que le queda. Esta situación enreda a los investigadores en una serie de regulaciones estrictas y a menudo ilógicas, poniendo barreras que les hacen la vida muy complicada.

Sus esfuerzos por comprender plenamente la planta, su funcionamiento en el organismo y sus usos médicos se ven ralentizados e incluso completamente obstaculizados por la legislación y la burocracia.

Sin embargo, esta investigación es vital. Ahora que el cannabis se está convirtiendo en algo habitual, nunca había sido tan importante y necesario investigarlo en profundidad. La investigación educa mejor a los legisladores, los médicos, los pacientes y el público en general, destacando lo que el cannabis puede y no puede hacer y ayudando a acabar con su estigma.

Esto conduce a un uso más seguro, a la regulación, a la mejora del tratamiento de los pacientes y al desarrollo de productos específicos.

Los investigadores del cannabis solo han arañado la superficie

Los químicos han identificado más de 120 cannabinoides[3], unas moléculas fascinantes y en gran medida exclusivas de la hierba. También han descubierto la presencia de más de 200 terpenos aromáticos[4] y una serie de otras moléculas, como los flavonoides.

Los biólogos siguen desvelando el misterio del sistema endocannabinoide (SEC), una red reguladora de todo el cuerpo que mantiene el funcionamiento óptimo de nuestros otros sistemas. Los compuestos que se encuentran en el cannabis son capaces de modular el SEC a un nivel sorprendente.

Sorprendentemente, los académicos que están detrás de estos descubrimientos han conseguido dar estos pasos pioneros dentro de un marco normativo estricto y prohibitivo. Podría parecer que han hecho grandes progresos en el campo del cannabis, y es cierto. Pero en realidad, están años por detrás de donde les gustaría estar debido a las duras restricciones de la investigación.

Ahora, examinemos los obstáculos a la investigación a los que se enfrentan los distintos países, junto con algunas posibles soluciones.

Los investigadores del cannabis solo han arañado la superficie

La situación en Estados Unidos

16 estados del país han legalizado el cannabis recreativo, lo que significa que los adultos de estas regiones pueden entrar en un dispensario, comprar algunos cogollos y fumar, dabbear y comer maría a su antojo.

Los estados son libres de aprobar sus propias leyes, pero la ley suprema del gobierno federal puede anular dicha legislación, siempre que no vulnere la Constitución. Aunque muchos estados ofrecen cannabis medicinal y/o recreativo legal, el gobierno federal mantiene un punto de vista drásticamente diferente.

Barreras regulatorias

La Administración Federal para el Control de Drogas (DEA) clasifica el cannabis como una droga de la Lista I[5]. Las sustancias clasificadas en esta categoría cumplen la definición de no tener "ningún uso médico actualmente aceptado y un alto potencial de abuso".

Extrañamente, tanto la cocaína como la metanfetamina están clasificadas como sustancias de la Lista II, donde se les reconoce su potencial médico. Dado que el cannabis comparte el mismo estatus legal que la heroína a ojos del gobierno federal, los científicos están obligados a solicitar una licencia a la DEA y a la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) para realizar investigaciones sobre la hierba.

La mayoría de los estudios sobre el potencial terapéutico del cannabis han utilizado versiones sintéticas de sustancias químicas que se encuentran de forma natural en la planta. Esto llevó a la FDA a aprobar tres medicamentos basados en cannabinoides derivados de aislados sintéticos: Marinol, Syndros y Cesamet.

En 2018, la agencia aprobó el Epidiolex[6] (cannabidiol) como la primera terapia derivada del cannabis. Pero el estudio de la hierba sin procesar sigue siendo difícil debido a la dificultad de acceso y a la mala calidad del material.

Problemas con el suministro federal

Cuando los investigadores reciben una licencia, solo pueden estudiar muestras de cannabis proporcionadas por fuentes aprobadas por la DEA. Por ahora, la Universidad de Mississippi es la encargada de suministrar cannabis al mundo académico. Pero hay serios problemas con el suministro federal de hierba. La universidad cosecha cada año unos 510 kg de cannabis[7] de sus instalaciones interiores y exteriores. Tras la cosecha, los técnicos muelen las flores hasta convertirlas en un polvo fino y lo almacenan en congeladores a -20ºC, a veces durante años.

Cuando el material llega a manos de los investigadores, contiene muy pocos terpenos y niveles de THC de alrededor del 6%, así que los científicos no ven con buenos ojos este nivel de calidad. El médico y miembro de la junta directiva de Doctors for Cannabis, Peter Grinspoon, la describió como "basura marrón y fangosa[8]".

Problemas con el suministro federal

Cómo los bloqueos a la investigación impactan en el mercado del cannabis en Estados Unidos

Estas duras restricciones no solo ralentizan los esfuerzos por comprender mejor la planta, sino que también afectan directamente al propio mercado del cannabis. Los científicos especializados en cannabis están deseando explorar cómo afectan a los clientes los productos con alto contenido de THC disponibles en los dispensarios. Estos hallazgos contribuirían a la salud pública, al marketing empresarial y a la educación, permitiendo a los clientes tomar decisiones más informadas.

Pero no pueden producir resultados válidos y relevantes cuando tienen que trabajar con hierba de tan baja calidad. Jahan Marcu, cofundador del Centro Internacional de Investigación sobre el Cannabis y la Salud Mental, opinó sobre la situación[9] declarando que "el sistema federal parece estar preparado para que los investigadores del cannabis fracasen".

Marcu también ha destacado lo difícil que sigue siendo llevar a cabo una investigación sólida sobre la marihuana, afirmando[10]: "Bajo este régimen, es imposible obtener la aprobación para un ensayo de fase II o superior, y hay fuertes limitaciones en la publicación de datos clínicos relacionados con el cannabis". Marcu también ha mencionado que, en muchos estados, los adultos pueden acceder al cannabis con la misma facilidad que a la cerveza, pero a los científicos no se les permite investigar lo que están consumiendo.

Por suerte, la DEA ha reconocido las quejas[11] de los investigadores en relación con su mala hierba. La agencia está revisando actualmente las solicitudes que podrían permitir a más cultivadores apoyar a los investigadores con licencia de la DEA. Esperemos que estos nuevos cultivadores puedan producir cannabis de una calidad similar a la que está disponible en los dispensarios de todo el país.

Barreras burocráticas en Canadá

Los procesos burocráticos también están impidiendo una investigación óptima sobre el cannabis al norte de la frontera, en Canadá. Los científicos están expresando su preocupación por el laberinto con el que se encuentra la investigación imparcial en la red de ideologías políticas.

El país legalizó el cannabis recreativo en 2018. Desde entonces, las principales multinacionales farmacéuticas eligieron Canadá en lugar de Estados Unidos basándose en un proceso de solicitud de patentes más fluido[12].

A pesar del gran interés empresarial en el mercado emergente del cannabis en Canadá, existe una gran brecha entre el mundo académico y el industrial, y el gobierno se niega a construir un puente para unificar a ambos. Antes de profundizar en algunas de estas cuestiones, Canadá merece cierto reconocimiento.

Por un lado, el gobierno reguló la producción y venta[13] de comestibles, extractos y tópicos de cannabis en 2019, una ley que permitirá que llegue a las tiendas una mayor variedad de productos. El Parlamento también ha destinado fondos a programas de educación para jóvenes, centros de adicción y organizaciones de salud mental tras la legalización del cannabis. A pesar de este buen trabajo, sigue habiendo discrepancias entre los científicos y los representantes del gobierno a la hora de abrir las puertas a la investigación.

Barreras burocráticas en Canadá

Los investigadores universitarios contraatacan

El artículo 16 de la Ley del Cannabis[14] de Canadá prohíbe a los investigadores universitarios asociarse con empresas de cannabis como colaboradores o patrocinadores reconocidos. Sin embargo, los académicos son libres de desarrollar este tipo de relaciones con empresas del sector del petróleo y el gas, así como con empresas farmacéuticas.

Los científicos se sienten frustrados por la separación de estos dos sectores. Abrir las puertas a estas asociaciones desencadenaría un enorme flujo de ingresos para impulsar estudios que en la actualidad carecen de financiación. Estos estudios ayudarían a dibujar una imagen adecuada del impacto del cannabis en la salud pública, la sociedad y su posible papel como terapia.

Los expertos en cannabis canadienses niegan que estas asociaciones solo beneficien a las inversiones comerciales. Aunque estos factores sirven para atraer a las grandes empresas, los resultados de esta investigación favorecerían al país y al mercado del cannabis en su conjunto.

En cambio, los responsables del gobierno trabajan como intermediarios. Recogen los impuestos generados por el sector del cannabis y los distribuyen a las universidades, pero se niegan a que los dos sectores trabajen juntos de forma independiente.

La Universidad de Alberta ha propuesto varias recomendaciones para ayudar a levantar estas barreras de investigación. Estos puntos incluyen:

  • Levantar las restricciones a la investigación entre la industria del cannabis y las universidades
  • Aceptar los logros de la investigación científica sobre el cannabis y considerarlos iguales a los asociados a cualquier otro producto agrícola
  • Aprovechar las oportunidades de asociación existentes permitiendo que las empresas cannábicas se involucren como colaboradores
  • Desarrollar una guía de prácticas para conseguir unas relaciones éticas entre investigadores y empresas
  • Destinar la misma financiación a los estudios que examinan los beneficios terapéuticos del cannabis y a los que investigan los efectos negativos para la salud

Investigación sobre la marihuana en Israel: Un modelo líder

Israel tiene un enfoque relativamente relajado con respecto al cannabis. Aunque no es legal, los ciudadanos pueden estar en posesión de cantidades inferiores a 15 gramos sin ser sancionados. A pesar de estar atrasado en lo que respecta a la hierba recreativa, el país está a la cabeza del mundo en cuanto a la innovación en cuanto al cannabis medicinal.

A diferencia de los Estados Unidos, el gobierno israelí facilita enormemente la investigación sobre el cannabis. La nación también sirve de ejemplo para Canadá; han demostrado lo que puede suceder cuando las universidades y la industria del cannabis tienen libertad para colaborar.

En 2019, la Universidad Hebrea de Jerusalén acogió una conferencia sobre el cannabis[15] que pretendía establecer relaciones entre la institución y los grandes agentes del sector. Lejos de ser novatos en el campo, la Universidad Hebrea ha sido cuna de míticos científicos del cannabis como el Dr. Raphael Mechoulam, el hombre que descubrió el THC.

La Universidad Hebrea también ha creado el Centro Multidisciplinar de Investigación sobre Cannabinoides. Este organismo apoya a más de 30 laboratorios en todo el país y se centra en cuatro áreas principales de investigación:

  • Tecnologías agrícolas relacionadas
  • Métodos de formulación y fabricación
  • Nuevas terapias
  • Tratamientos combinados

La conferencia de un día celebrada por la universidad facilitó las reuniones cara a cara entre los empresarios del cannabis y los miembros de la facultad. Este tipo de entorno permite a los dos sectores aportar ideas, planificar y allanar el camino sin demasiada intromisión de intermediarios burocráticos. El año anterior, en 2018, la universidad también consiguió 25 acuerdos de licencia y colaboraciones de investigación con la industria.

Los investigadores del cannabis también reciben apoyo del Ministerio de Sanidad. En 2018, el organismo donó 8 millones de shekels[16] a varios programas de investigación sobre la hierba. Las autoridades son partidarias de que se realicen más investigaciones para fomentar un enfoque del cannabis medicinal basado en pruebas, un objetivo que solo puede alcanzarse mediante el fomento de la investigación y el avance de los conocimientos científicos en la materia.

Investigación sobre la marihuana en Israel: Un modelo líder

Avances actuales en la investigación del mercado del cannabis en Israel

Los investigadores de Israel están superando los límites en lo que respecta a la investigación del cannabis. ¡El mayor cultivador con licencia cultiva actualmente 230 variedades[17] en su invernadero!

Otros avances interesantes son:

  • Pruebas con cannabinoides[18] en los glóbulos blancos de pacientes con COVID-19
  • El desarrollo farmacéutico[19] de los ácidos cannabinoides
  • Análisis del papel del cannabis contra la enfermedad de Alzheimer[20]
  • Exploración del potencial terapéutico[21] de las combinaciones de cannabis, hongos medicinales y otras hierbas

A Israel aún le queda camino por recorrer en lo que se refiere al cannabis recreativo, pero no cabe duda de que está a la cabeza en el campo de la investigación y la innovación médica.

Cómo afectan las leyes sobre el cannabis a la investigación en Europa

Europa presenta una legislación diversa sobre el cannabis. Muchos países, como Alemania, Italia, Bélgica y los países escandinavos, tienen un programa de cannabis medicinal de una forma u otra. Sin embargo, sigue siendo difícil para la mayoría de los pacientes acceder legalmente al cannabis medicinal.

En países como Alemania, el precio del cannabis medicinal[22] sigue siendo elevado porque las compañías de seguros suelen negarse a cubrir los costes. En el Reino Unido, solo un puñado de pacientes puede acceder al cannabis. La prescripción de medicamentos con cannabis también está limitada a muy pocas afecciones, como la epilepsia infantil, las náuseas inducidas por la quimioterapia y la esclerosis múltiple.

¿Hacia dónde puede dirigirse Europa?

La gran escasez de ensayos en humanos ha frenado la comprensión científica y las aplicaciones médicas de la hierba en Europa durante las últimas décadas. Al fin y al cabo, las restricciones a la investigación son parte de la prohibición de la marihuana.

Stuart Lambie, Secretario General de Medical Cannabis Europe, ha destacado el daño causado por las importantes barreras a la investigación[23] en el continente, declarando:

"El cannabis ha sido sometido a muy poca investigación real a lo largo de los años y, debido a su ilegalidad, estamos partiendo básicamente de cero. Lo importante ahora es definir unos objetivos de investigación muy claros: hay todo tipo de enfermedades que podrían aliviarse con el uso del cannabis o los cannabinoides, pero en las que actualmente no hay investigación oficial".

¿Hacia dónde puede dirigirse Europa?

Lambie también ha apuntado a una posible solución que ganará fuerza en Europa en los próximos años: "Hemos recibido la confirmación de que la Comisión Europea acogerá las solicitudes de financiación de la investigación sobre el cannabis medicinal a través del programa de financiación de la investigación Horizon".

El programa Horizon de la Unión Europea, con un presupuesto de 100.000 millones de euros, presume de ser el mayor programa multinacional de investigación e innovación del mundo. Horizon convocó su primera fase de solicitudes de subvención[24] durante febrero de 2021 y seguirá repartiendo dinero durante los próximos siete años. Horizon se centrará en temas clave como la salud y el cambio climático, y los investigadores del cannabis esperan conseguir una parte del pastel.

La revolución de la investigación sobre el cannabis: Avances y retrocesos

Está claro que, incluso con los progresos realizados, todavía estamos muy lejos de utilizar la hierba de la mejor manera posible. En última instancia, limitar la investigación sobre cualquier tema nunca es bueno. Más investigación significa una mejor comprensión de cómo el cannabis puede ayudar a una mayor cantidad de problemas de salud, por no hablar de la economía, creando puestos de trabajo y aumentando los ingresos fiscales. Esto, a su vez, generará un efecto en cadena, mejorando la educación de los profesionales de la medicina, las autoridades públicas y la ciudadanía en general.

Fuentes Externas
  1. Alcohol, Drugs and Addictive Behaviours https://www.who.int
  2. About Cannabis Policy | APIS - Alcohol Policy Information System https://alcoholpolicy.niaaa.nih.gov
  3. CSIRO PUBLISHING | Australian Journal of Chemistry https://www.publish.csiro.au
  4. The Cannabis Terpenes https://www.ncbi.nlm.nih.gov
  5. Drug Scheduling https://www.dea.gov
  6. FDA Approves First Drug Comprised of an Active Ingredient Derived from Marijuana to Treat Rare, Severe Forms of Epilepsy | FDA https://www.fda.gov
  7. Cannabis research stalled by federal inaction https://cen.acs.org
  8. Legal weed is everywhere — unless you’re a scientist - POLITICO https://www.politico.com
  9. Marijuana researchers shackled by federal laws, regulations https://www.mercurynews.com
  10. Regulators need to rethink restrictions on cannabis research https://www.nature.com
  11. US DEA moves to expand cannabis for research https://cen.acs.org
  12. Why is Big Pharma Heading to Canada for its Cannabis Patents? - Canna Law Blog™ https://harrisbricken.com
  13. Health Canada finalizes regulations for the production and sale of edible cannabis, cannabis extracts and cannabis topicals - Canada.ca https://www.canada.ca
  14. Cannabis Act https://laws-lois.justice.gc.ca
  15. Hebrew University hosts cannabis conference to forge way forward | The Times of Israel https://www.timesofisrael.com
  16. Israel to legalize medical cannabis this year | Biz Israel http://www.bizisrael.com
  17. Israel to legalize medical cannabis this year | Biz Israel http://www.bizisrael.com
  18. Israeli Researchers Say Medical Cannabis Could Treat Some COVID-19 Symptoms https://nocamels.com
  19. Father of cannabis research plans a new revolution nearly 60 years later - The Jerusalem Post https://www.jpost.com
  20. Notes From The Cutting Edge: Israeli Researcher Dedi Meiri On Cannabis, Alzheimer’s And Dementia https://www.forbes.com
  21. An Israeli company combines mushrooms with marijuana to treat diseases https://drugsinc.eu
  22. Medical cannabis policy and practice in Germany https://www.healtheuropa.eu
  23. Medicinal cannabis policy and research in Europe https://www.healtheuropa.eu
  24. How Europe’s €100-billion science fund will shape 7 years of research https://www.nature.com
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