Cómo mantener las algas fuera de tu cultivo

Las algas son uno de los organismos más importantes del planeta. Estos seres acuáticos producen hasta el 50% de todo el oxígeno del planeta, y sirven de alimento para la mayoría de la vida acuática. Pero, a pesar de su función esencial, las algas pueden convertirse rápidamente en un problema en un cultivo de marihuana.

Las algas amantes de la humedad se establecen rápidamente en los cultivos hidropónicos, aunque pueden aparecer en cualquier medio de cultivo. Una vez establecidas, suponen varias amenazas para las plantas de cannabis.

Además de dificultar la absorción de oxígeno, las algas son un caldo de cultivo para los patógenos y pueden convertirse en un hogar acogedor para las plagas. A continuación, te explicamos cómo crecen las algas, por qué debes evitarlas en la zona de cultivo, y qué puedes hacer cuando aparecen.

¿Cómo crecen las algas?

Básicamente, las algas necesitan tres factores principales para crecer:

  • Humedad
  • Luz
  • Nutrientes esenciales

Estos requisitos también son los pilares de todo sistema de cultivo hidropónico y aeropónico. Las algas son especialmente problemáticas en estos sistemas ya que disponen de más luz y nutrientes, y también tienen mayor acceso a las raíces.

Sin embargo, también pueden aparecer en otros medios de cultivo, como la tierra o fibra de coco. Pero en los sustratos más densos, como la tierra, las algas solo pueden prosperar en la superficie.

Al cultivar hidropónicamente, es casi imposible evitar la formación de algas, especialmente cuando se utilizan fertilizantes ecológicos y agua con bacterias beneficiosas. Los niveles elevados de nitrógeno, potasio y fósforo (nutrientes esenciales para el crecimiento del cannabis) también favorecen el desarrollo de las algas.

Pese a su fascinante comportamiento y su importante función en los ecosistemas, las algas son unos organismos sorprendentemente sencillos. Al igual que las plantas de marihuana, estos organismos fotosintéticos necesitan luz para producir energía para sobrevivir; pero las algas carecen de hojas, tallos y raíces.

Inicialmente, las algas entran en los sistemas hidropónicos a través de unas esporas microscópicas transportadas por el aire. En cuanto estos pequeños packs de ADN aterrizan en un ambiente propicio, empiezan a desarrollarse convirtiéndose en células totalmente formadas. Las algas se reproducen mediante un proceso llamado mitosis, en el cual el núcleo se divide y produce células hijas genéticamente idénticas.

Cuando la mitosis se pone en marcha, las algas empiezan a tomar el control del sistema de cultivo hidropónico. Tras multiplicarse considerablemente, pueden causar varios problemas, poniendo en riesgo el cultivo y las cosechas.

¿Cómo crecen las algas?

¿Pueden las algas matar a mis plantas de marihuana?

Si no se controlan, las algas pueden causar daños importantes a las plantas de marihuana. Pero las algas por sí mismas no atacan directamente al cannabis. En lugar de esto, causan daños al atraer a plagas y patógenos que devoran o infectan al cannabis, además de asfixiar a las plantas y al equipo.

Las algas asfixian a las plantas y obstruyen el material

A medida que las algas proliferan en la superficie del agua en un cultivo hidropónico, con el tiempo forman grandes cúmulos alrededor de las raíces. Las algas se aferran a las raíces como estructura de soporte y proliferan rápidamente, especialmente si usas materiales naturales como lana de roca. Si se dejan crecer de forma descontrolada, las algas alteran la función de las raíces y perjudican la absorción de oxígeno y nutrientes. No solo impiden que las raíces absorban oxígeno, sino que además roban esta molécula esencial para sí mismas.

Las algas absorben dióxido de carbono y expulsan oxígeno durante la fotosíntesis. Pero estos roles se intercambian durante la noche. En ausencia de luz, las algas empiezan a transpirar y absorber oxígeno, dejando a la planta con un suministro mínimo, lo que podría asfixiar a las raíces. A medida que las algas absorben oxígeno y liberan dióxido de carbono, provocan la acumulación de ácido carbónico en el agua; y esto provoca una bajada significativa del pH. Cuando las algas producen el cambio entre estos gases dan lugar a grandes fluctuaciones del pH, alterando el equilibrio óptimo del pH.

El desarrollo de las algas no se limita a las raíces de las plantas de cannabis. Antes de que te des cuenta, estos organismos pueden invadir las tuberías, filtros y depósitos de agua externos. Las algas también pueden bloquear las bombas de aire, impidiendo los sistemas de flujo y reflujo; además, esto podría causar inundaciones en los sistemas automatizados, si se dejan desatendidos.

Las algas atraen plagas que se comen las plantas de marihuana

Por suerte, las células de las algas no tienen boca o dientes para devorar los tallos, hojas y raíces. Sin embargo, proporcionan un hábitat ideal para otros bichos que disfrutan comiéndose las plantas de marihuana. Estos incluyen:

  • Jejenes
  • Pulgones
  • Nematodos
  • Cochinillas
  • Moscas del mantillo

Todas estas plagas se alimentan de diferentes partes de las plantas de cannabis, incluyendo las hojas y raíces. Cuando estas estructuras sufren demasiado a manos de estos bichos, las funciones fisiológicas esenciales se ven afectadas. Si las hojas tienen demasiados agujeros no podrán hacer la fotosíntesis correctamente, y si las raíces están dañadas no podrán satisfacer las demandas de oxígeno y nutrientes.

Las algas: un caldo de cultivo para los patógenos de las plantas

Si robar el oxígeno y atraer plagas no son razones suficientes para desterrar las algas de tu cuarto de cultivo, los patógenos serán una razón de gran peso. Hay varias especies de hongos que prosperan en condiciones húmedas y estancadas, incluyendo:

  • Fusarium
  • Pythium
  • Alternaria
  • Verticillium
  • Septoria

Estas especies pueden provocar el desarrollo de varias enfermedades, incluyendo la podredumbre de la raíz y la septoriosis (también llamada mancha foliar amarilla). Las algas también ayudan a algunos de estos patógenos a establecerse, dañando incluso las plantas que crecen por encima de la superficie.

Las algas: un caldo de cultivo para los patógenos de las plantas

Síntomas de la acumulación de algas en las plantas de cannabis

Los síntomas de la presencia de algas son muy variados. La aparición de enfermedades en las plantas dependerá de cómo afectan exactamente las algas a tu cultivo, directa o indirectamente. Los principales síntomas de una infestación de algas incluyen:

  • Falta de oxígeno (marchitamiento, crecimiento deformado, hojas amarillas, hojas marchitas).
  • Fluctuaciones de pH (crecimiento atrofiado, manchas en las hojas, marchitamiento, deficiencias nutricionales).
  • Infestaciones de plagas (insectos visibles alrededor de las hojas, agujeros en las hojas, amarilleamiento).
  • Enfermedades fúngicas (marchitamiento, pardeamiento, raíces podridas negras/marrones, cancro, supuración de savia).

Cómo detectar las algas

Antes de sumergirnos en las técnicas para prevenir y combatir las algas, deberías saber exactamente cómo identificarlas.

A menudo aparecen en forma de una capa verde sobre la superficie del depósito y en el interior de las bombas de agua, tubos y tuberías. También pueden tener tonos marrones, dorados, rojos y negros.

Aunque las algas pueden detectarse fácilmente a simple vista, también puedes detectarlas con la nariz antes de verlas. Si percibes un olor terroso o a moho al pasar cerca de tu cultivo, deberías comprobar si se han formado algas.

Cómo prevenir y tratar las algas

Las medidas preventivas para evitar la formación de algas en hidroponía solo funcionarán hasta cierto punto, ya que las algas son un problema inevitable en los sistemas hidropónicos. Lo más probable es que este organismo aparezca en un momento u otro, especialmente en los cultivos ecológicos que tienen como objetivo la acumulación de microorganismos. Por suerte, si la infestación de algas es pequeña no afectará demasiado la salud de tus plantas, y hay ciertas medidas que puedes tomar para reducir al mínimo el desarrollo de las algas.

Monta un sistema oscuro

Como dice el refrán, más vale prevenir que curar. Aplicar algunas medidas para limitar el crecimiento de las algas te ahorrará más trabajo a largo plazo.

Las algas necesitan luz para crecer, establecerse y proliferar; por tanto, privarlas de este recurso vital hace maravillas para reducir su desarrollo. Para mantenerlas en la oscuridad, sigue estos consejos:

  • Al hacer o comprar el depósito y las tuberías, opta por un plástico negro y grueso.
  • Escoge tubos negros (en vez de transparentes)
  • Si usas el método Kratky, oscurece los tubos y los frascos con pintura en espray.

Al oscurecer todo el material y las superficies que entran en contacto con el agua y la luz, tendrás una gran ventaja inicial contra las algas.

Mantén un rango de temperatura óptimo

Además de prosperar ante la presencia de luz y nutrientes, las algas también disfrutan del calor. Estos organismos se multiplican con mucha más rapidez y eficacia en aguas más cálidas. Sin embargo, si reduces demasiado la temperatura tus plantas se verán afectadas.

Por tanto, intenta mantener la temperatura del agua en torno a 21-23°C para evitar el desarrollo de las algas, a la vez que mantienes a tus plantas felices. Para controlar la temperatura del agua y mantenerla constante puedes usar termómetros, así como calentadores y refrigeradores hidropónicos.

Mantén un rango de temperatura óptimo

Cómo tratar una infestación de algas

Ahora que hemos visto las medidas preventivas más eficaces, veamos cómo eliminar las algas una vez hayan aparecido.

Tienes varias opciones para deshacerte de las algas. Algunas son ideales para el cultivo estéril, mientras que otras son adecuadas para los sistemas de cultivo ecológico.

El peróxido de hidrógeno (H₂O₂, también llamado agua oxigenada) elimina las algas.

Mezcla 3ml de H₂O₂ con 5 litros de agua, y friega bien todas las superficies con esta mezcla. El agua oxigenada, un químico altamente volátil y soluble en agua, destruye las paredes celulares de las algas, eliminándolas del espacio de cultivo.

Utiliza un poco de extracto de semilla de uva.

Úsalo como una alternativa natural para fregar los depósitos, tubos, tuberías y superficies. Los fitoquímicos de este extracto ayudan a eliminar las algas rápidamente.

Mantillo de cebada.

Añade una capa de paja de cebada al depósito después de limpiarlo. Este material formará un mantillo que mantendrá las algas a raya, a la vez que contribuye a la recuperación de los microorganismos beneficiosos.

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