By Max Sargent


En la vida de todo fumador de marihuana, llega un momento en que el frasco de hierba empieza a vaciarse, y es un periodo que puede vivirse como una crisis. Teniendo esto en cuenta, a lo mejor te preguntas cómo puedes hacer para que tu hierba dure más tiempo o cómo consumir menos cuando ves que la catástrofe es inminente. Bueno, pues aquí tienes 21 consejos para aprovechar al máximo tu hierba, evitando así una crisis.

1. Cultiva tu propia hierba

“Dale un pez a un hombre, y lo alimentarás un día. Enséñale a pescar, y lo alimentarás para toda la vida”.

Sabias palabras.

Evitar una crisis siempre es mejor que lidiar con ella cuando llega. Según el lugar en el que vivas, conseguir hierba puede ser complicado, y los periodos de sequía acechan con fuerza y rapidez. Así que, lo mejor que puedes hacer es ¡cultivar tu propia hierba! Incluso unas pocas plantas, altamente productivas, pueden producir suficientes cogollos para salvarte del apuro hasta la siguiente cosecha. No dejes que tu destino dependa de los demás y ¡toma las riendas!

Cultivar tu propia hierba es la mejor manera de garantizar que tus frascos se mantengan llenos.

2. Invierte en calidad

Todos hemos escuchado la frase "la calidad por encima de la cantidad". Cuando se trata de hierba, la calidad es cantidad. Un gramo de hierba con un 20% de THC (en teoría) rendirá el doble que un gramo de hierba con un 10% de THC. Por tanto, vale la pena invertir en variedades de primera. Una bolsa de la mejor marihuana te durará mucho más que una de menor calidad.

Pero a esto hay que añadir cierto grado de moderación. La marihuana de buena calidad resulta mucho más tentadora, cuesta mucho parar de fumar y no podemos confiar en que el ciego que nos pillemos nos frenará. Una buena marihuana, junto con un poco de autocontrol, te ayudará mucho.

3. Invierte un poco también en una calidad inferior

Dicho esto, también puedes guardar un poco de hierba de menos calidad para los momentos de auténtica desesperación. Consérvala siempre al fondo del frasco, hasta que llegue el fatídico día en el que no puedas comprar calidad de la buena. Pero no te preocupes, ¡porque tendrás un as en la manga!

4. Búscate un escondite con hierba para las emergencias

Trata esta reserva como si fuera una hucha. Elige un lugar por el que no sueles pasar todos los días y guarda un poco de hierba de reserva. Apártalo de tu mente, finge que no existe y no dejes pruebas de su existencia. Luego, si llega un día en el que es imposible encontrar nada, podrás acudir a ese tesoro escondido y sentir orgullo del ingenio y el autocontrol que has demostrado.

4. Búscate un escondite con hierba para las emergencias

5. Conserva la hierba en estado perfecto

Conservar la hierba adecuadamente supone una doble ventaja. En primer lugar, mantiene la potencia durante mucho más tiempo, lo que significa que rendirá más y fumarás menos. En segundo lugar, reduce el peligro de estropearse. No hay nada peor que encontrar moho en la hierba, tener que tirarla y descubrir que no tienes marihuana por ningún lado. Un frasco de vidrio hermético en un lugar oscuro puede ahorrarte muchos disgustos.

Aunque te organices de la mejor manera posible, las tragedias pueden llegar a ocurrir igualmente. Es importante contar con un plan B para las ocasiones en las que simplemente no podrás conseguir hierba en ningún sitio.

6. Raciona

Puede que no suene demasiado guay, pero racionar de forma estricta te ayudará a superar tu peor momento. No te asustes y no te fumes la poca hierba que te queda en un ataque de pánico. Respira hondo, haz un balance de lo que te queda y organiza un plan factible sobre cómo dividir la hierba para que te dure más.

7. Aprovecha el kief del grinder

Llegará el momento en que agradecerás haber pagado un poco más por un grinder con recolector de kief cuando te quedes sin hierba. De hecho, incluso puedes verlo como un premio. Cuando la hierba escasea, una dosis de kief puede proporcionarte un buen subidón. Al ser bastante fuerte, notarás incluso que te basta con muy poco. Raspa, raciona y fúmate un bong. Puede que no te dure para siempre, pero ayudará a que te olvides de ello durante un rato.

8. No tires los recortes: prepara una bebida con ellos

Hacer con los recortes maximiza tu ingesta de cannabinoides. En los recortes no hay mucha chicha, pero bueno, ¡algo es algo! Además, tienen todo el sabor de la marihuana y te proporcionarán un té relajante. Incluso aunque no te coloques demasiado, es una forma reconfortante de superar la sequía.

9. Líate porros perfectos

Liar los porros correctamente optimizará tu ingesta de cannabinoides. Puede que los conos gordos con mucho tabaco tengan un aspecto increíble, pero también pueden ser un desperdicio. Liar porros finos con menos papel hará que se quemen más despacio, enviando más humo a los pulmones y menos al aire exterior.

Para dar un paso más allá, puedes usar la técnica de poner el pegamento del papel hacia fuera al liarte los porros y minimizar la cantidad de papel que fumas, permitiendo que ardan lo más despacio posible. ¡O también puedes fumar en bong simplemente!

10. Usa una bandeja para liar y no desperdicies ni una pizca

Una bandeja para liar ayuda a no desperdiciar nada. Despídete de los tiempos en los que podías permitirte el lujo de desperdiciar cualquier mínima cantidad de hierba. Te sorprendería saber el desastre que pueden hacer algunas personas al liarse un peta. Si recoges todo lo que va sobrando de los porros que te lias, acumularás una buena cantidad de hierba y en poco tiempo tendrás suficiente para hacerte un peta entero.

11. Haz porros más pequeños

Un placebo puede ser casi tan poderoso como su equivalente real. Usar tabaco u otras hierbas junto con la marihuana puede ayudar a aumentar el volumen de tus petas y reducir la cantidad de hierba que necesitas echar. Por supuesto, no te colocarás tanto ¡pero te quedará la sensación de haberte fumado un porro bien gordo!

Adaptar tus hábitos de fumar también puede ayudarte a aliviar la falta de marihuana. Los canutos están muy bien, pero no son la forma más eficaz de fumar. Adoptar otros métodos puede ayudarte a aprovechar hasta la última molécula de THC de tu hierba y conducirla hasta tu cerebro.

12. Queda con tus amigos

A la gente le encanta compartir. Así que comparte tu problema con tus amigos y espera que compartan su hierba contigo. Pero sin gorronear. Sé sincero con tus colegas y prepárales una buena cena a cambio.

13. Usa otros medios

Usar una pipa de vidrio, un bong o un vaporizador puede hacer que tu hierba rinda mucho más. Si usas correctamente una pipa o un bong, no deberías desperdiciar mucha hierba. Un vaporizador es todavía mejor, ya que no quema el material y saca el máximo partido de los cannabinoides. Además de esto, puedes guardar tu hierba vapeada y convertirla en comestibles, para extraer todo lo que haya podido quedar.

14. Prepara comestibles

Cuando ingieres THC tu cuerpo lo convierte en 11-hidroxi-THC. Este compuesto es más potente y duradero que el THC fumado. Entonces, si cocinas tu hierba y te la comes, la potencias literalmente. Por supuesto, los efectos no son idénticos a los de fumar, pero aunque será una experiencia distinta, te colocarás igualmente.

Además, para hacer comestibles, no tienes por qué usar solamente cogollos de primera calidad. Conserva tus recortes, cogollos vapeados, unas pocas flores frescas y júntalo todo. El resultado final será un producto narcótico muy potente y, con suerte, delicioso.

15. Prueba una pipa one-hitter

One-hitter: el nombre lo dice todo. Aquí no hay lugar al desperdicio, ya que todo se quema y se inhala en una sola calada. Puede que elimines parte del ritual de fumarte un porro largo y placentero, pero lo compensarás con un subidón prolongado y agradable.

Para asegurarte de que valga la pena, aprende a fumar una pipa one-hitter de manera efectiva, porque sería una pena desperdiciarlo.

Cambiar tu actitud a la hora de fumar te ayudará a superar un periodo sin marihuana. De hecho, cambiar tu actitud podría ser bueno en general.

15. Prueba una pipa one-hitter

16. No fumes a primera hora de la mañana

No necesitas colocarte a todas horas. Y puedes tener la seguridad de que una vez que empieces a fumar, querrás seguir fumando. Así que, desgraciadamente, es mejor no fumar desde por la mañana. Guarda tu marihuana para las tardes, cuando puedas fumar una o dos pipas y pasar el resto del día felizmente colocado/a.

Si fumas demasiado temprano, intentarás conservar ese subidón durante todo el día, y cuando te des cuenta, habrás consumido la hierba de toda la semana antes de acostarte. ¡Seguro que no es lo que quieres!

17. Fuma de manera eficiente, no con ansia

Bebe a sorbos, no de un solo trago. O en este caso, da caladas pequeñas. Nuestros pulmones no pueden procesar todo lo que entra en ellos, incluso reteniendo el aire de las caladas. Así que, la forma más eficiente de fumar marihuana es dar muchas caladas pequeñas. De esta manera maximizas la cantidad de THC que sale del humo, llega a nuestros pulmones, y luego a nuestro cerebro.

Puede que dar caladas gigantescas parezca lo mejor, pero acuérdate del cuento de la liebre y la tortuga: quien va lento y constante, gana la carrera.

18. Haz ejercicio

Hacer un poco de ejercicio antes de fumar potenciará la sensación del subidón. Endorfinas, anandamida, aumento de los niveles de oxígeno: todos estos factores contribuyen a un subidón más potente. Además, hace que te sientas bien contigo mismo/a.

A lo mejor descubres otras formas para sentirte bien, aparte de la marihuana, y adquieres hábitos saludables durante el proceso.

19. Potencia el subidón comiendo los alimentos correctos

Hay ciertos alimentos que pueden potenciar los efectos del THC, incluidos:

Mango Brócoli
Batata Frutos secos



Los mangos, por ejemplo, contienen el terpeno mirceno, que también se encuentra en muchas variedades de marihuana. Se cree que este compuesto podría aumentar la velocidad a la que el THC cruza la barrera hematoencefálica, aumentando así la fuerza del subidón. Y aunque no fuese así, tus picoteos consistirán en cosas ricas.

20. Haz descansos de tolerancia

Hacer un descanso de tolerancia aumenta tu sensibilidad a la marihuana. De hecho, hace que cada gramo de hierba rinda más. La mejor manera de llevar a cabo este consejo es organizando tus descansos de tolerancia. No esperes a quedarte sin hierba para querer ser más receptivo/a a los efectos de la planta de marihuana, que antes eran tan potentes. Para que tu cerebro se reinicie, no consumas nada de marihuana durante unos días, y repite cada pocas semanas. Esto no solo ayuda a disfrutar más del efecto, sino también a despejar la cabeza.

21. Acéptalo

Es posible que tengas que aceptar el hecho de que simplemente te has quedado sin hierba. Y, en realidad, eso también es bueno. Pasar demasiado tiempo bajo el estrés de cómo aprovechar al máximo lo que te queda puede convertir algo que no es un problema real en una causa de ansiedad y pánico.

Disfruta de lo que te queda, entiende que ese periodo de sequía pasará, probablemente muy pronto, y mientras tanto ¡disfruta de esa nueva sensación de sobriedad!