Es probable que alguna vez, mientras admirabas tu cannabis, te hayas fijado en esos preciosos cristales minúsculos que lo cubren. ¿Pero a que no sabías que lo que estabas observando era kif? En esta publicación vas a descubrir qué es el kif, cómo se obtiene y cuáles son sus múltiples usos.

¿QUÉ ES EL KIF?

Si nunca has oído hablar de él, te diremos que el kif es un tipo de forma concentrada de cannabis. Al retirar los tricomas de las flores de cannabis, el resultado que se obtiene es kif (también conocido como kief o kifi). Y como quizás ya sepas, los tricomas contienen la concentración más alta de cannabinoides en comparación con otras partes de la planta. Dicho esto, la extracción de esas glándulas resinosas de la planta ofrece algo mucho más potente que el cogollo en sí.

CÓMO OBTENER KIF

La mayoría de personas que fuman hierba suelen emplear un grinder para recolectar su kif. Cuando uses un grinder, retira la parte superior y coloca el cogollo entre sus dientes. Después vuelve a montar esta tapa y, tras un par de giros, el kif terminará cayendo al espacio del fondo. Sin embargo, si deseas obtener cantidades más grandes de forma más rápida, existen unos cuantos trucos para hacerlo, como por ejemplo utilizar hielo seco. El único inconveniente es que para ello necesitas más cogollos de marihuana.

Aunque necesitarás más hierba para probar el método del hielo seco, lo cierto es que esta es la forma más fácil y eficiente de extraer el kif. Tan solo necesitas dos utensilios para recolectar kif con hielo seco: bubble bags y un cubo. Para empezar, pon unos cuantos gramos de hierba y hojas secas en un kit de bolsas de extracción. Entonces separa unos 500g de hielo seco y añádelo a las hojas que están dentro del cubo. Una vez hayas terminado, coge una bolsa de 220 micras o de un tamaño más grande, y colócala encima del cubo, como si fuera una especie de condón. A continuación, agita varias veces el cubo sobre una superficie limpia y lisa. Dale la vuelta y continúa agitándolo hasta que ya no puedas conseguir más kif. Por último, recógelo usando una tarjeta, ¡y a disfrutar!

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LOS MÚLTIPLES USOS DEL KIF

Ahora que en resumidas cuentas ya sabes lo que es el kif, ha llegado el momento de aprender qué hacer con él. La mayoría de la gente se lo fuma, por supuesto. Pero no creas que lo único que puedes hacer con tu kif es ponerlo en una pipa y ya está, porque puedes desde liar un porro hasta cocinar con él. Así que a continuación te sugerimos 6 formas fantásticas de emplear el kif.

1. PONLO EN UNA PIPA

No eres el único al que no le van las complicaciones. De hecho, poner algo de kif en tu cazoleta es una de las formas más populares de fumarlo. En la mayoría de ocasiones no tienes más que encenderlo una vez para disfrutarlo hasta el final. Tan solo ten cuidado con no cargarlo demasiado, ya que es bastante potente.

2. VITAMÍNALO Y VAPORÍZALO

Si conviertes tu kif en una recarga de cigarrillo electrónico, podrás cargar fácilmente tu vaporizador y llevarlo donde quieras. Para hacer esto necesitas propilenglicol y glicerina vegetal que puedes encontrar online en muchos sitios y a un precio muy ajustado. Además también necesitas un filtro de café, una cacerola para baño María y una jeringuilla. También puedes añadir un toque de tu sabor de cigarrillo electrónico favorito, como por ejemplo fresa o algodón de azúcar.

Por lo general necesitarás un ratio 1:1 de glicerina vegetal y propilenglicol. Cuando estés listo, simplemente añade la mezcla a la olla para el baño María y pon también tu kif. Una vez que todo esté dentro, déjalo que se caliente hasta que se derrita y tenga una consistencia suave. Ahora es el momento de añadirle un sabor adicional a tu elección. Si deseas hacerlo, asegúrate de dejarlo reposar un par de minutos más. A continuación, vierte los ingredientes en el filtro para café. Sitúa un cuenco o copa debajo para que puedas filtrar los restos de la planta. No querrás que se introduzca ningún tipo de compuesto de la planta en tu recarga de cigarrillo electrónico.

Una vez que la mezcla se haya enfriado, ha llegado el momento de coger la jeringuilla, llenarla y rellenar tu vaporizador con este líquido. Por último, ya solo te queda darle una calada, ¡y disfrutar de tu mejunje casero!

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3. HAZ UN PORRO CON ÉL

Hacer un porro con un poco de kif es tan sencillo como pringoso. Pero si de veras quieres hacerlo y echarle un poco, mézclalo primero con tu cogollo para que el kif se asiente. La mejor forma de hacerlo es preparar una especie de sándwich con el kif entre la hierba, para luego enrollarlo con el papel.

4. COMBÍNALO CON UNA COMIDA DELICIOSA

¿A que no sabías que se podía cocinar con kif? El kif no solo tiene el doble de sabor que los cogollos, sino que además no se entromete en el sabor original de tus recetas. Otra ventaja de cocinar con kif es que tan solo necesitas la mitad o incluso un tercio de la cantidad de hierba que tendrías que usar habitualmente. Para hacer que la receta sea más potente, puedes mezclar el kif con un cogollo. Y si quieres preparar mantequilla de cannabis, siéntete libre de hacerlo.

Lo más importante de todo para cocinar con kif es que tienes que descarboxilarlo antes de usarlo, o de lo contrario no estarás ingiriendo THC psicoactivo. Lo creas o no, las plantas puras de cannabis solo contienen un cannabinoide precursor, THC-A (o ácido). Pero mediante la descarboxilación, el THC-A se convierte en THC psicoactivo. No te preocupes, el proceso es bastante sencillo. Simplemente pon tu kif en un plato que puedas meter en el horno y caliéntalo durante unos 20 minutos a 120 ºC. A continuación retíralo del horno y deja que se enfríe. Cuando lo esté, tu kif estará listo para que cocines con él.

5. CONVIÉRTELO EN HACHÍS

Quizás no sea de la mejor calidad, pero puedes usar tu kif para hacer hachís sin problemas. Los principiantes tendrán que conseguir primero un trozo de papel de pergamino y una plancha. Si tienes una plancha para alisar el pelo, mucho mejor. Cuando estés listo, comienza a doblar el papel de pergamino. Pon el kif dentro y utiliza tu plancha convencional o del pelo para presionarlo. Asegúrate de no estar demasiado tiempo apretando, porque solo conseguirás quemar el papel. Cuando hayas terminado y tengas tu hachís, podrás usarlo para lo que quieras.

6. EMPAQUÉTALO Y GUÁRDALO

¿Tienes un montón de kif pero no estás seguro de qué hacer con él? En ese caso puedes guardarlo para conservarlo de forma segura mediante el uso de recipientes para prensar polen. Estos pequeños envases de metal se atornillan por ambos lados creando presión, lo que hace que el kif forme pequeños cilindros compactos. Con un cuarto de gramo será suficiente, pero también puedes usar un par de gramos más. Simplemente pon todo lo quieras poner dentro del recipiente para prensar el polen, asegúrate de que ambos lados están cerrados herméticamente, desatorníllalo para sacar su contenido y verás tu kif perfectamente compactado.

 

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