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By Luke Sumpter


Desde que fue clasificado como virus en 1981, el VIH se ha cobrado más de 35 millones de vidas. Esta enfermedad mortal se originó en animales y se extendió a los humanos como consecuencia de la caza. Una vez que entra en el cuerpo, este patógeno afecta a células inmunológicas críticas, haciendo que los pacientes queden afectados y sean susceptibles a las infecciones. Mientras la ciencia sigue examinando el cannabis y sus componentes para una gran variedad de enfermedades, los investigadores están estudiando si esta planta podría tener alguna relación con los síntomas del VIH.

¿Qué es el VIH?

El VIH, o virus de la inmunodeficiencia humana, es un patógeno que daña el sistema inmunitario. Las células que componen el sistema inmunitario, como los glóbulos blancos, ayudan al cuerpo a combatir las infecciones causadas por bacterias, virus, hongos y otros organismos externos. Sin este sistema, no nos mantendríamos sanos durante mucho tiempo. Estas células contribuyen a desarrollar nuestra inmunidad innata (la primera línea de defensa) y nuestra inmunidad adquirida (la respuesta de los anticuerpos para evitar determinadas infecciones). Dado que el VIH destruye componentes esenciales del sistema inmunitario, las personas afectadas son menos capaces de combatir las infecciones cotidianas y los agentes patógenos más graves.

Como ocurre con todos los virus, el VIH funciona de forma parasitaria, y su supervivencia depende de las células del huésped. Mientras que las células humanas y animales contienen ADN (la molécula formada por dos hebras, que contiene las instrucciones necesarias para que las células fabriquen proteínas), los virus contienen ARN (una molécula de una sola hebra). Una vez que los virus consiguen entrar en las células huésped, utilizan su ARN para apoderarse de los ribosomas, que son unos orgánulos que fabrican proteínas. Al hacerlo, logran utilizar los aminoácidos (los componentes básicos de las proteínas) disponibles en la célula para poder multiplicarse a sí mismos. Cuando la célula alcanza su máxima capacidad, entonces revienta y los virus recién creados empiezan a infectar las células cercanas. En un solo día, el VIH puede multiplicarse entre 10 millones y 10.000 millones de veces.

Sin embargo, el VIH no ataca a cualquier célula inmunitaria con la que entre en contacto, sino que se centra en un tipo específico de células T, conocidas como linfocitos cooperadores CD4. En general, las células T se encargan de producir anticuerpos[1] para combatir las infecciones. Se producen en la médula ósea y luego se envían a la circulación sistémica, y acaban diferenciándose en tipos de células con funciones más concretas en el cuerpo. Durante la respuesta inmune, los linfocitos cooperadores CD4 desempeñan un papel crucial[2], ya que producen moléculas de señalización diseñadas para reclutar todos los demás tipos de células del sistema inmunitario.

¿Pero por qué el VIH se centra en atacar a las células CD4? Porque las utiliza como centros reproductivos. El virus toma el control de estas células y aprovecha su maquinaria interna para reproducirse. De este modo, reduce la vida útil[3] de estas células y su número total, comprometiendo el sistema inmunitario de los pacientes con VIH.

Una vez que el virus se establece, la infección se desarrolla en tres fases distintas:

Fase aguda: Durante las semanas siguientes a la infección, el virus se replica rápidamente y ataca a las células CD4, y los pacientes experimentan síntomas similares a la gripe.
Fase crónica latente Durante esta etapa, el cuerpo desarrolla anticuerpos y consigue reducir la replicación del virus. Los pacientes no suelen mostrar síntomas en esta fase, pero el número de linfocitos CD4 sigue disminuyendo.
Infección avanzada Anteriormente conocida como SIDA, esta fase avanzada suele desarrollarse en pacientes que no reciben tratamiento para el VIH. Se caracteriza por un daño extremo del sistema inmunitario.

¿Dónde se originó el VIH?

El VIH se originó en poblaciones de chimpancés de África Central[4]. Inicialmente, el virus existió en estos animales como "virus de la inmunodeficiencia de los simios" (VIS), y probablemente pasó a los humanos debido a la caza de estos animales por parte de los nativos locales para obtener su carne. Se desconoce el momento exacto de la primera transmisión de chimpancés a humanos, pero podría haberse producido en el siglo XIX.

Causas y síntomas del VIH

El VIH se transmite de una persona a otra por medio de fluidos corporales específicos[5]. Estos incluyen:

Sangre Semen
Leche materna Fluidos rectales y vaginales

Cuando una persona se infecta con este virus, puede experimentar una serie de síntomas[6], como:

Fatiga Dolor de garganta<
Ganglios linfáticos inflamados Úlceras en la boca
Fiebre Escalofríos
Sarpullidos Sudores nocturnos
Dolores musculares

Comprender el papel del sistema endocannabinoide

Entonces, ¿dónde encaja el cannabis en esta ecuación? ¿Fumar o ingerir marihuana tiene algún efecto sobre los síntomas? Lamentablemente, los estudios científicos siguen en fases tempranas, por lo que no podemos sacar ninguna conclusión. Sin embargo, varios estudios (aunque son escasos) realizados en células, animales y humanos han examinado los efectos del cannabis en relación con el VIH.

Antes de profundizar en estos estudios, resulta útil conocer el sistema endocannabinoide (abreviado como SEC). Dicho simplemente, el SEC funciona como un regulador universal[7] en una gran cantidad de especies de animales, incluidos los humanos. Este sistema está presente en todo el cuerpo; los investigadores han localizado sus componentes en las neuronas, los huesos, la piel, el aparato digestivo, el sistema inmunitario, el aparato reproductor y en otras partes. En definitiva, el SEC ayuda a mantener la homeostasis (el equilibrio biológico) dentro de estos sistemas; los mantiene funcionando eficazmente, sin que se adormezcan o funcionen a toda marcha. ¿Pero cómo lo consigue?

  • Componentes del SEC

Los componentes del SEC están presentes en todos los ámbitos fisiológicos mencionados. Las tres piezas principales del puzzle del SEC son: los receptores, las moléculas de señalización y las enzimas. Los receptores se encuentran en la membrana plasmática de diferentes tipos de células (y en el interior de las células en los orgánulos) y esperan la activación de las moléculas de señalización. El SEC consta de dos receptores principales, concretamente el CB1 y el CB2; pero hay muchos otros receptores incluidos en el SEC ampliado, conocido como endocannabinoidoma[8].

Las moléculas de señalización del SEC reciben el nombre de endocannabinoides ("endo" significa "dentro" o "en el interior"). La anandamida y el 2-AG son los dos principales endocannabinoides producidos por el cuerpo. Varios tipos de células producen y liberan endocannabinoides bajo demanda; cuando se unen a los receptores del SEC, generan los cambios bioquímicos deseados dentro de las células diana.

Por último, están las enzimas del SEC. Estas proteínas trabajan para producir endocannabinoides a demanda, y los desmontan poco después de que se unan a los receptores.

Como probablemente ya sabrás, la planta de marihuana también produce cannabinoides. Estas moléculas (con una estructura en parte terpénica y en parte fenólica) tienen una forma similar a la de nuestros endocannabinoides, hasta el punto de que son capaces de unirse a los receptores del SEC. Básicamente, esto significa que las moléculas del cannabis tienen la capacidad de modular el regulador universal del cuerpo humano; una facultad realmente impresionante.

Actualmente se están realizando estudios para determinar si este mecanismo podría aprovecharse para ayudar con una larga lista de enfermedades, incluido el VIH. Por ejemplo, los investigadores están probando los cannabinoides en modelos de inflamación[9] crónica, dolor neuropático[10] y en la reducción de la función del sistema inmunitario[11].

Componentes del SEC

Las investigaciones sobre la marihuana y el VIH

Ya sabes más sobre el proceso de la enfermedad causada por el VIH y la importancia del SEC en el cuerpo humano. Ahora es el momento de sumergirnos en algunos de los estudios científicos que exploran la relación del cannabis y el VIH.

  • El cannabis y la inflamación

La inflamación crónica es la base de muchas enfermedades. Pero, aunque la inflamación tenga una mala reputación, en realidad nos ayuda a sobrevivir. Cuando se encuentra con un patógeno infeccioso, el sistema inmunitario despliega células inflamatorias y moléculas de señalización para lanzar un ataque contra los intrusos. Sin embargo, algunos problemas de salud impiden que el cuerpo desactive este ataque agresivo. A largo plazo, este proceso puede causar daños en los tejidos corporales.

Como consecuencia de la infección por VIH, algunos elementos del sistema inmunitario se reducen, mientras que otros componentes (como los monocitos) se activan crónicamente[12]. Esto puede provocar una inflamación sistémica, que expone a los pacientes a un mayor riesgo de desarrollar enfermedades cardiovasculares, óseas y neurológicas. Muchos pacientes con VIH también presentan un desequilibrio en su microbioma intestinal; los trillones de microorganismos que ejercen una influencia significativa sobre la inflamación y la inmunidad.

Muchos pacientes con VIH experimentan un deterioro neurocognitivo y cambios de comportamiento derivados de la neuroinflamación causada por el virus. Ahora, varios equipos de investigación están intentando comprobar si el cannabis puede contribuir a amortiguar las señales inflamatorias que dan lugar a este síntoma.

Por ejemplo, un trabajo publicado en la revista "AIDS Care" analizó el consumo de marihuana en el pasado[13] de 138 pacientes con VIH para ver si el cannabis afectaba a la neurocognición. Un estudio similar, publicado en la revista "Journal of Acquired Immune Deficiency Syndromes", también examinó el impacto de la exposición al cannabis[14] en el deterioro neurocognitivo de 679 pacientes afectados con esta enfermedad.

Además, un estudio realizado en 2021[15] trató de determinar si el cannabis está asociado a una menor inflamación del sistema nervioso central en pacientes con VIH. Los investigadores reclutaron a pacientes VIH-negativos que no consumían cannabis, pacientes VIH-positivos que no consumían cannabis, pacientes VIH-positivos con un consumo moderado, y pacientes VIH-positivos que consumían marihuana a diario.

  • El cannabis y la inmunidad

Dado que los problemas de inmunidad son la esencia del VIH, tiene sentido que los investigadores hayan tratado de analizar el impacto del cannabis en la inmunidad de los pacientes con VIH. Aunque los datos obtenidos en ensayos con humanos siguen siendo escasos, en 2019 un equipo de investigadores propuso un protocolo de estudio para comprobar los efectos de los cannabinoides orales en la activación inmunitaria de los pacientes con VIH.

El diseño del estudio[16] detalla el reclutamiento de 26 pacientes con VIH que habían vivido con una carga viral indetectable durante al menos tres años. Entonces, los investigadores distribuyeron aleatoriamente a los pacientes en dos grupos y les administraron cápsulas orales durante 12 semanas; un grupo recibiría cápsulas con una proporción THC:CBD de 1:1, mientras que el otro recibiría una proporción de 1:9. El informe menciona que el Instituto de Investigación del Centro de Salud de la Universidad McGill aprobó el estudio, pero los resultados todavía no se han publicado[17].

  • Cannabis y dolor

A miles de pacientes de todo el mundo se les prescribe cannabis legalmente para una serie de afecciones, y el dolor crónico es una de las más comunes[18]. A medida que la ciencia sigue descubriendo el **rol del SEC en la señalización del dolor[19], algunos estudios se están centrando en el sistema endocannabinoide con la esperanza de controlar el dolor neuropático asociado al VIH.

Además, una revisión sistemática[20] publicada en 2021 examinó los datos preclínicos y clínicos procedentes de estudios que habían investigado los cannabinoides, endocannabinoides e inhibidores de la enzima del SEC en modelos de VIH. En cuanto a los datos clínicos, la mayoría de estudios implicaban fumar cannabis. Los autores sugirieron que en futuros estudios se exploren otras vías de administración.

Las investigaciones sobre la marihuana y el VIH
  • ¿Cuáles son los posibles inconvenientes de usar cannabis para el VIH?

De momento, no hay datos concluyentes sobre la relación entre el cannabis y el VIH. Además, el cannabis tiene algunos inconvenientes obvios que supondrán un reto para los investigadores y fabricantes en los próximos años. Aunque la planta de marihuana tiene más de 100 cannabinoides, el THC y el CBD son los más abundantes en la mayoría de cepas. El THC presenta el inconveniente de los efectos secundarios psicotrópicos (que pueden agravar ciertos trastornos mentales); y aunque el CBD no provoca un colocón, se sabe que puede causar malestar estomacal y somnolencia en algunas personas, y presenta posibles interacciones con un gran número de fármacos.

VIH y cannabis: ¿qué nos depara el futuro?

Afortunadamente, la legalización de la marihuana tiene cada vez mayor respaldo, y varios países ya cuentan con programas de cannabis medicinal. A medida que crece la aceptación del cannabis y se obtienen más datos de ensayos en humanos, podríamos llegar a más conclusiones sobre los efectos del cannabis en pacientes con VIH.

Fuentes Externas
  1. T cell | Definition, Function, & Facts | Britannica https://www.britannica.com
  2. helper T cell | Description & Function | Britannica https://www.britannica.com
  3. HIV 1: epidemiology, pathophysiology and transmission | Nursing Times https://www.nursingtimes.net
  4. About HIV/AIDS | HIV Basics | HIV/AIDS | CDC https://www.cdc.gov
  5. Transmission VIH / sida | Sidaction https://www.sidaction.org
  6. Quels sont les symptômes du VIH ? | Plate-Forme Prévention Sida https://preventionsida.org
  7. The Endocannabinoid System, Our Universal Regulator https://www.jyi.org
  8. The Endocannabinoid System and PPARs: Focus on Their Signalling Crosstalk, Action and Transcriptional Regulation - PMC https://www.ncbi.nlm.nih.gov
  9. The endocannabinoid system in pain and inflammation: Its relevance to rheumatic disease - PMC https://www.ncbi.nlm.nih.gov
  10. Cannabinoids suppress inflammatory and neuropathic pain by targeting α3 glycine receptors - PMC https://www.ncbi.nlm.nih.gov
  11. Cannabinoids and the immune system: an overview - PubMed https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov
  12. Systemic Effects of Inflammation on Health during Chronic HIV Infection - PMC https://www.ncbi.nlm.nih.gov
  13. The neurocognitive effects of a past cannabis use disorder in a diverse sample of people living with HIV - PubMed https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov
  14. Cannabis Exposure is Associated With a Lower Likelihood of Neurocognitive Impairment in People Living With HIV - PubMed https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov
  15. Daily Cannabis Use is Associated With Lower CNS Inflammation in People With HIV - PubMed https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov
  16. Oral cannabinoids in people living with HIV on effective antiretroviral therapy: CTN PT028—study protocol for a pilot randomised trial to assess safety, tolerability and effect on immune activation | BMJ Open https://bmjopen.bmj.com
  17. Cannabinoids in PLWHIV on Effective ART - No Study Results Posted - ClinicalTrials.gov https://clinicaltrials.gov
  18. Consensus recommendations on dosing and administration of medical cannabis to treat chronic pain: results of a modified Delphi process | Journal of Cannabis Research | Full Text https://jcannabisresearch.biomedcentral.com
  19. The role of the endocannabinoid system in pain - PubMed https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov
  20. Targeting the endocannabinoid system for management of HIV-associated neuropathic pain: A systematic review - PubMed https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov
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