Continúan las investigaciones para descubrir el potencial de la marihuana en el ámbito de la salud y el bienestar. Pero, ¿podría la hierba ayudar a combatir la ELA? Salvo que hayas vivido en una cueva los últimos años (no te juzgaremos, es una elección personal) es probable que recuerdes el Ice Bucket Challenge. Esta campaña publicitaria mostró a todo tipo de personas, desde famosos de primera categoría hasta tu primo lejano, echándose agua helada por la cabeza con el objetivo de recaudar dinero para la investigación de la esclerosis lateral amiotrófica (ELA). Esta enfermedad, comúnmente conocida como enfermedad de Lou Gehrig, no tiene cura en la actualidad.

Sin embargo, los estudios que se están realizando analizan el efecto de la marihuana y sus componentes sobre la enfermedad. A continuación, encontrarás todo lo que necesitas saber sobre la ELA, qué tratamientos están disponibles actualmente y cómo se estudia la marihuana para los pacientes con esta enfermedad.

¿Qué es la ELA?

La ELA es una enfermedad neurodegenerativa progresiva que destruye gradualmente partes del sistema nervioso. Más concretamente, la enfermedad afecta en gran medida a las células nerviosas que controlan las contracciones musculares voluntarias. El músculo esquelético (a diferencia del músculo liso que forma los vasos sanguíneos y varios órganos), es el tejido especializado en el que confiamos para la simple acción de movernos. Mucha gente a menudo piensa que la piel es el órgano más grande del cuerpo pero, en realidad, el músculo esquelético ocupa el lugar más alto en el podio[1].

Pero dependemos de los músculos para mucho más que la locomoción. Nuestro músculo esquelético desempeña el papel de órgano secretor. Al contraerse durante el ejercicio, nuestros músculos liberan sustancias químicas especializadas que influyen en nuestro cuerpo a nivel sistémico. Estas moléculas están relacionadas con un menor riesgo de enfermedades crónicas, incluidas las enfermedades metabólicas.

El músculo juega un papel fundamental en la salud y bienestar de las personas. En el caso de la ELA, los componentes de los que depende el cuerpo para mover los músculos se dañan. El movimiento muscular voluntario comienza en el cerebro; las señales eléctricas se transmiten a través de células nerviosas llamadas neuronas motoras, que hacen que los músculos esqueléticos se contraigan. La ELA hace que estas células mueran.

La ELA puede afectar las dos categorías de neuronas motoras. Causa daño en las neuronas motoras superiores, responsables de transmitir señales a través del cerebro, el tronco del encéfalo y la médula espinal, y también afecta a las neuronas motoras inferiores, que envían impulsos desde la médula espinal a los músculos inervados.

La ELA tiene muy mal pronóstico. Una vez que se diagnostica, los pacientes tienen una esperanza de vida media de 2 a 5 años. Sin embargo, hay casos excepcionales, como el famoso físico Stephen Hawking, que han vivido más de 50 años después del diagnóstico.

¿Qué es la ELA?
  • ¿Qué causa la ELA?

Los investigadores todavía están buscando la causa exacta de la ELA. La investigación en curso sigue estudiando el papel de la genética y los factores ambientales que desencadenan la muerte de las neuronas motoras. Hasta ahora, los científicos creen que los factores que sustentan la enfermedad son varios, entre ellos:

Lesión por radicales libres Disfunción mitocondrial
Defectos genéticos Muerte celular programada (apoptosis)
Infecciones virales Autoinmunidad e inflamación
Acumulación de grupos de proteínas
  • ¿Cuáles son los síntomas de la ELA?

Los síntomas de la ELA varían de un paciente a otro, y no todas las personas diagnosticadas con la enfermedad experimentan los mismos síntomas o patrón progresivo. Sin embargo, muchos pacientes con ELA experimentan síntomas comunes que incluyen:

Espasmos musculares y calambres Debilidad en el músculo que controla el habla y la deglución
Lentitud o dificultad para hablar Reducción de la función de brazos y piernas
Reducción de la función de manos, brazos y piernas

¿Cuáles son los tratamientos actuales para la ELA?

Actualmente no existe una cura conocida para la ELA, pero algunos tratamientos parecen retrasar la progresión de la enfermedad. Por ejemplo, el fármaco riluzol aprobado por la FDA podría ayudar a reducir la velocidad de progresión bloqueando la liberación de glutamato, un neurotransmisor excitatorio que puede dañar las células nerviosas cuando se produce en exceso. También existe una serie de tratamientos e intervenciones que ayudan a mejorar la calidad de vida de los pacientes con ELA, que incluyen:

Posición adecuada del cuerpo Férulas y sistemas ortopédicos
Sondas de alimentación Dispositivos respiratorios
Sillas de ruedas personalizadas Programas nutricionales

¿Cómo podría la hierba ayudar a los pacientes con la enfermedad de Lou Gehrig?

Dado que no existe cura, y los tratamientos solo ayudan a retrasar la progresión de la enfermedad, ¿qué podría hacer la humilde planta de marihuana ante una enfermedad tan devastadora?

En realidad, los científicos no lo tienen claro. Los estudios siguen siendo increíblemente tempranos, pero algunos descubrimientos ofrecen un rayo de esperanza. La marihuana produce alrededor de 500 moléculas interesantes, incluida una gran cantidad de cannabinoides, terpenos y flavonoides. La planta ha despertado un interés increíble en una amplia gama de enfermedades debido a la forma en que estos compuestos actúan en el cuerpo.

Aunque los cannabinoides están presentes en numerosas especies de plantas y hongos, la marihuana contiene más de 100 de estos compuestos tan interesantes. El nombre de estas moléculas se debe a su capacidad para unirse a los receptores cannabinoides del sistema endocannabinoide (SEC).

El SEC, descrito como el "regulador universal" del cuerpo humano, juega un papel clave en el sistema nervioso y el sistema inmunológico. Hay dos partes principales del SEC. El SEC clásico presenta receptores CB1 y CB2, los endocannabinoides anandamida y 2-AG, y las enzimas que producen y descomponen estas moléculas de señalización.

Las investigaciones posteriores han descubierto el sistema endocannabinoide expandido, también conocido como "endocannabinoidoma", que consta de muchas otras moléculas de señalización, enzimas y receptores, incluidos los receptores activados por proliferadores de peroxisomas (PPAR) que participan en la expresión génica y el potencial receptor transitorio (TRP), canales implicados en la detección del dolor.

  • Lo que dice la ciencia sobre la ELA y la marihuana

Actualmente, los estudios están investigando el papel de este sistema expansivo en la causa de la ELA. Se han realizado ensayos en humanos en los que han observado un aumento en las células inmunes que poseen receptores CB2 en áreas con daño de las neuronas motoras, lo que sugiere una participación del SEC[1] en la enfermedad.

Los estudios en animales también han arrojado luz sobre el papel potencial del SEC en la enfermedad. Los investigadores observaron niveles más altos de anandamida y 2-AG en la médula espinal inferior de los ratones, lo que apunta a algún tipo de mecanismo de defensa[2]. Dado que la marihuana contiene tantas sustancias químicas que se dirigen al SEC, los estudios actualmente están determinando su papel en la reducción de los síntomas y posiblemente en la causa raíz de la ELA.

En particular, los investigadores están estudiando el THC y el cannabinoide sintético WIN 55,212-2 por su potencial para retrasar la progresión de la enfermedad.

Un artículo[3] publicado en el American Journal of Hospice & Palliative Care analiza la idea de un régimen de varios medicamentos para abordar todos los aspectos fisiológicos subyacentes de la ELA. Los autores afirman que el conjunto debería incluir antagonistas del glutamato, antioxidantes, un agente antiinflamatorio, moduladores de células microgliales, factores de crecimiento neurotróficos y un agente mejorador de la función mitocondrial. Después indican que la marihuana encaja perfectamente, ya que presenta una importante actividad en todas estas funciones.

Además de su potencial para ralentizar la enfermedad, la investigación sigue analizando el papel de la marihuana en la gestión de los síntomas de la ELA, que incluyen:

El manejo del dolor Relajación muscular
Broncodilatación (ensanchamiento de las vías respiratorias de los pulmones) Reducción de saliva<
Estimulación del apetito Inducción del sueño

Los investigadores también están estudiando la activación de los PPAR[4] para reducir la neuroinflamación y bloquear la neurodegeneración. Da la casualidad de que la marihuana produce unos cuantos agonistas de los PPAR (moléculas que activan estos receptores), incluidos los cannabinoides CBD, THC y CBG.

  • La importancia de las proporciones de CBD frente a THC

A medida que la investigación sigue avanzando, es probable que descubramos beneficios únicos asociados a determinados cannabinoides, terpenos, etc. Sin embargo, el uso de cannabinoides en conjunto también es una oportunidad interesante.

Como el THC y el CBD son los protagonistas en este momento, es posible que dentro de poco se puedan realizar pruebas exhaustivas en humanos que prueben sus efectos aislados y sinérgicos. Estos cannabinoides tienen diferentes mecanismos de acción. El THC se une directamente a los receptores CB1 y CB2 y el CBD actúa de forma más indirecta. Como resultado, el THC produce efectos psicotrópicos, mientras que la influencia del CBD está subestimada.

Aunque el CBD tiene una baja afinidad por los receptores cannabinoides tradicionales, funciona como un modulador alostérico del receptor CB1, cambiando la forma en que responde al THC. El CBD también se une directamente a los receptores del endocannabinoidoma, incluidos los receptores TRPV1 y PPAR, e interfiere con una enzima llamada hidrolasa de amidas de ácidos grasos (FAAH), que descompone la anandamida.

A medida que van aumentando las pruebas del efecto séquito, una teoría que postula el potencial de la relación sinérgica entre los fitoquímicos, los pacientes con ELA pueden notar que se benefician de cepas con niveles variables de THC, CBD, otros cannabinoides y una gran cantidad de terpenos.

¿Cómo podría la hierba ayudar a los pacientes con la enfermedad de Lou Gehrig?

¿Es la marihuana segura para las personas con esclerosis lateral amiotrófica?

Por lo general, la marihuana es segura y bien tolerada, y las sobredosis por consumo de marihuana son muy poco probables. Los principales efectos secundarios de la marihuana medicinal incluyen ansiedad, confusión y deterioro cognitivo. Algunos cannabinoides, incluido el CBD, también interactúan con una amplia gama de medicamentos.

En general, la investigación sobre la marihuana medicinal y la ELA sigue siendo increíblemente temprana. Un número limitado de estudios apunta hacia el posible manejo de los síntomas y el aumento de los analgésicos. Sin embargo, necesitamos más ensayos clínicos para confirmar la eficacia y, lo que es más importante, la seguridad de la marihuana como medicamento para la esclerosis lateral amiotrófica.

Fuentes Externas
  1. Muscle as a secretory organ - PubMed https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov
  2. COX-2, CB2 and P2X7-immunoreactivities are increased in activated microglial cells/macrophages of multiple sclerosis and amyotrophic lateral sclerosis spinal cord - PubMed https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov
  3. The endocannabinoid system as a target for the treatment of neurodegenerative disease https://www.ncbi.nlm.nih.gov
  4. Cannabis and amyotrophic lateral sclerosis: hypothetical and practical applications, and a call for clinical trials - PubMed https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov
  5. Preferential PPAR-α activation reduces neuroinflammation, and blocks neurodegeneration in vivo | Human Molecular Genetics | Oxford Academic https://academic.oup.com
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