La pandemia de COVID-19 ha cambiado por completo la mayoría de nuestras vidas. Los cierres de negocios como consecuencia han devastado la economía, nos han aislado de nuestros amigos y familiares e incluso ha cambiado la forma en que trabajamos. Aunque las cosas están volviendo poco a poco a la normalidad, seguimos viviendo tiempos inciertos. ¿Ayudarán las nuevas vacunas y terapias a desarrollar la inmunidad colectiva y eliminar el virus? ¿Serán las constantes nuevas variantes una señal de que tendremos que aprender a convivir con el patógeno?

Independientemente de los resultados a largo plazo, los científicos están buscando tratamientos que puedan ayudar a los pacientes a superar los casos de infección. Actualmente, los profesionales médicos pueden elegir entre un arsenal[1] de diferentes tipos de tratamiento, que incluyen antivirales, anticuerpos monoclonales, anticoagulantes y plasma de pacientes que hayan pasado la enfermedad.

Ahora, los investigadores están centrando su atención en la marihuana como una posible fuente de terapias contra el COVID-19. La planta de marihuana produce cientos de fitoquímicos, y algunos de ellos han despertado el interés de los científicos por su efecto sobre el sistema inmunológico.

Consulta nuestro análisis de cómo funciona el virus, los síntomas de la enfermedad que causa y cómo el sistema endocannabinoide y la marihuana podrían desempeñar un papel en los futuros tratamientos del coronavirus.


SARS-CoV-2: la fuente del caos

Los orígenes exactos del SARS-CoV-2 siguen siendo objeto de debate[2]. Independientemente de si surgió de la manipulación humana o como un virus zoonótico de la naturaleza, sabemos que el patógeno causa una enfermedad potencialmente mortal conocida como COVID-19. El virus apareció por primera vez en la ciudad china de Wuhan y pronto se extendió por casi todos los países de la Tierra.

Cómo el SARS-CoV-2 infecta el cuerpo

Entonces, ¿cómo infecta el virus al cuerpo en primer lugar? A estas alturas, todos hemos visto imágenes del patógeno con forma de corona. El virus presenta una envoltura esférica externa salpicada de proteínas puntiagudas. Dentro de esta bola existe una sola hebra de ARN, un fragmento de código biológico capaz de crear proteínas en el cuerpo.

Cuando el virus pasa a través del tracto respiratorio superior y llega a los pulmones, utiliza las proteínas de la punta para adherirse a los sitios de unión de las células pulmonares llamados receptores ACE2[3]. Una vez que se acopla, la envoltura libera la hebra de ARN en la célula huésped. Aquí, el fragmento de código se apropia del aparato de formación de proteínas de la célula para hacer copias de sí mismo. Luego, estas partículas virales recién creadas abandonan la célula huésped en busca de otras células que infectar, lo que impulsa el proceso de replicación.

Síntomas de COVID-19

Después de la exposición al SARS-CoV-2, una persona corre el riesgo de desarrollar la enfermedad que causa: COVID-19. La gravedad de esta enfermedad varía en base a varios factores, incluida la edad y las condiciones de salud subyacentes. Algunas personas no experimentan ningún síntoma. Otros, solamente experimentan síntomas leves, mientras que algunos pacientes padecen casos graves de la enfermedad. Los síntomas iniciales de COVID-19 generalmente se desarrollan durante 2-14 días e incluyen:

Dificultad respiratoria Fiebre
Fatiga Pérdida del gusto y el olfato
Tos persistente Dolor y opresión en el pecho



Aproximadamente el 80% de las personas[4] se recuperan por completo después de un breve episodio de estos síntomas. Sin embargo, el 20% restante experimenta casos más graves de la enfermedad. Estos síntomas más intensos incluyen:

Dificultad respiratoria Acumulación de líquido en los pulmones
Lesión pulmonar Neumonía

El virus también puede migrar a otras zonas del cuerpo y causar daño a otros órganos y sistemas, como:

Riñones Sistema nervioso
Sistema gastrointestinal Sistema cardiovascular

La tormenta de citocinas

Los casos más graves de COVID-19 provienen de una reacción del sistema inmunológico demasiado agresiva[5]. Cuando el virus infecta una célula pulmonar, la célula infectada envía una señal para reclutar una gran cantidad de glóbulos blancos, miembros del sistema inmunológico que luchan contra los intrusos. Estos pequeños soldados liberan sustancias químicas llamadas citocinas inflamatorias que trabajan para atraer más glóbulos blancos al sitio de la infección, creando un circuito de retroalimentación positiva.

Aunque este mecanismo sirve para proteger al cuerpo contra el virus, el sistema inmunológico a veces sobrepasa la marca, dando como resultado un estado de hiperinflamación. La acumulación de citocinas inflamatorias a veces causa una "tormenta de citocinas", que puede conducir al síndrome de dificultad respiratoria aguda (SDRA). A medida que el líquido se acumula en los pulmones, los pacientes experimentan dificultad para respirar. Cuando las cosas se ponen realmente mal, esta reacción puede causar insuficiencia pulmonar y requerir ventilación.

La tormenta de citocinas

El papel del sistema endocannabinoide en la inmunidad

Entonces, ¿dónde encaja la marihuana en todo esto? Para resolver esto, primero debemos analizar cómo funciona la marihuana en el cuerpo. La planta contiene cientos de moléculas interesantes. Las dos clases principales de fitoquímicos que se encuentran dentro de las flores son los cannabinoides y los terpenos.

Da la casualidad de que los cannabinoides, incluidos el THC y el CBD, funcionan de una manera muy específica en el cuerpo humano. Interactúan con una red reguladora de todo el cuerpo llamada sistema endocannabinoide (SEC). Este sistema consta de receptores, moléculas de señalización y enzimas situadas por todo el cuerpo. Están en el sistema nervioso, el sistema inmunológico, el aparato digestivo y más.

No es una casualidad que el SEC esté por todas partes. Este sistema sirve como regulador universal en el cuerpo ayudando a mantener todo en equilibrio y funcionando sin problemas. Gobierna una cantidad increíble de procesos, incluida la activación de neurotransmisores, el apetito y la respuesta inmune.

Nuestros propios cannabinoides internos, conocidos como endocannabinoides, son responsables de mantener el correcto funcionamiento de este sistema. Se unen a los receptores de cannabinoides y crean los cambios necesarios en las células diana. Sorprendentemente, los fitocannabinoides (los derivados de las plantas) comparten una estructura molecular similar a nuestros endocannabinoides. Esto les permite unirse a los mismos receptores y crear cambios similares en nuestra fisiología.

Como el SEC juega un papel clave en la inmunidad, algunos cannabinoides podrían ayudar a modular la respuesta inmune. El sistema consta de dos tipos principales de receptores, conocidos como CB1 y CB2. Este último se encuentra en grandes cantidades por todo el sistema inmunológico[6] y también en varios glóbulos blancos, así como en el bazo, las amígdalas y los ganglios linfáticos.

La pandemia de COVID-19 ha llevado a muchos investigadores a comenzar a analizar el SEC en un contexto de nuevos tratamientos para la enfermedad. Hasta ahora, la investigación sugiere que la activación del CB2 podría producir un efecto antiinflamatorio e inmunosupresor[7] que podría ayudar a controlar una respuesta inmune demasiado agresiva.

La inmunosupresión mediada por SEC incluye varios procesos clave que los investigadores consideran relevantes para el COVID-19[8]. Entre ellos se incluyen la supresión de citocinas, inhibición de la proliferación de células inmunitarias, producción de anticuerpos y control sobre el desarrollo de enfermedades virales.

El papel del sistema endocannabinoide en la inmunidad

¿Es la marihuana la clave para las futuras terapias de coronavirus?

Si imaginas el SEC como un candado, los cannabinoides serían las llaves bioquímicas. Nos permiten modificar este sistema a nuestro favor en determinadas circunstancias. Sin embargo, la investigación sobre cannabinoides y coronavirus sigue siendo extremadamente temprana, y en este momento, la mayoría de las afirmaciones son solo especulaciones.

Emplear la marihuana en el contexto del COVID-19 probablemente no implicará sentarse y fumarse toda la hierba que podamos. Aunque esto haría que los cannabinoides llegasen directamente al sitio previsto, consumir marihuana de forma crónica y de esta manera podría dar lugar a peores resultados clínicos[9] debido a sus efectos en el sistema respiratorio.

Sin embargo, muchos medicamentos a base de marihuana aprobados no utilizan este método de administración. Si alguno se desarrolla específicamente para COVID-19 en el futuro, probablemente vendrá en forma de espray, cápsulas y posiblemente preparaciones intravenosas. Dicho esto, algunos medicamentos se inhalan específicamente para tratar infecciones pulmonares[10]. ¿Podría la marihuana unirse al arsenal de terapias vaporizadas?

Marihuana y coronavirus: análisis de la investigación

Entonces, sabemos que el SEC juega un papel importante en el manejo de la respuesta inmune. También sabemos que las moléculas de la marihuana pueden ayudar a modular el SEC. Pero, ¿qué dice la investigación actual sobre la marihuana y el coronavirus? ¿Qué pasa con el CBD y el coronavirus? El virus apareció hace poco, así que es normal que no tengamos muchos datos a mano. Pero algunos estudios iniciales han mostrado algunos descubrimientos importantes, y las investigaciones en desarrollo esperan continuar con esta tendencia.

La investigación publicada en la revista Preprints analizó el efecto del CBD en los receptores ACE2. Como el virus depende de estos sitios para ingresar a las células huésped, reducir su expresión podría ayudar a reducir la susceptibilidad al patógeno. Los investigadores probaron extractos de marihuana rica en CBD en modelos de vías respiratorias humanas artificiales en 3D y encontraron la fórmula para alterar favorablemente la expresión del ACE2[11]. El equipo admite que hacen falta más estudios a gran escala.

Otras investigaciones, publicadas en la revista Cannabis and Cannabinoid Research, analizaron los efectos del CBD en la tormenta de citocinas[12] que causan el ARDS. Los científicos crearon un modelo de la enfermedad en ratones y luego administraron el cannabinoide. Después midieron los niveles de inflamación y daño pulmonar, y lo compararon con ratones que no recibieron tratamiento.

Los investigadores concluyeron que "el CBD podría reducir la tormenta de citocinas" y mitigar los efectos de una respuesta inmune exagerada. Una vez más, el equipo declaró que se requiere más investigación para validar estos descubrimientos.

Marihuana y coronavirus: análisis de la investigación

¿Qué pasa con los terpenos?

Aunque los cannabinoides reciben la mayor atención, la marihuana también contiene más de 200 terpenos. Estos químicos aromáticos ofrecen efectos únicos de forma aislada, pero también se relacionan de forma sinérgica con los cannabinoides[13]. Un equipo de investigación en Israel probó una mezcla de terpenos y CBD en células pulmonares humanas contra un coronavirus humano que no requiere una instalación con una bioseguridad de nivel 4 para su estudio.

Probaron la mezcla de terpenos y el aislado de CBD, pero notaron un efecto más protector cuando los administraron juntos. También debatieron la mejor manera de usar esta mezcla fitoquímica, escribiendo: "Como los pulmones son los órganos más afectados por COVID-19, el tratamiento preventivo directamente a los pulmones, posiblemente por inhalación, sería la vía de administración ideal para este tratamiento potencial”.

Marihuana y coronavirus: no esperes más

Estos primeros descubrimientos son, como mínimo, muy interesantes. La marihuana ha mostrado un gran potencial en una amplia gama de enfermedades y podría desempeñar un papel en el futuro de la pandemia de COVID-19. Sin embargo, no podemos sacar ninguna conclusión de estos primeros datos. Los estudios de células solo muestran una imagen muy borrosa de cómo los mismos tratamientos podrían funcionar en humanos. Pero estos hallazgos siguen una clara tendencia constante: el sistema endocannabinoide y la marihuana están dejando una huella importante en el mundo de la medicina.

Fuentes Externas
  1. Treatments for COVID-19 - Harvard Health https://www.health.harvard.edu
  2. The COVID lab-leak hypothesis: what scientists do and don’t know https://www.nature.com
  3. Structural and functional properties of SARS-CoV-2 spike protein: potential antivirus drug development for COVID-19 | Acta Pharmacologica Sinica https://www.nature.com
  4. Occurrence and transmission potential of asymptomatic and presymptomatic SARS-CoV-2 infections: A living systematic review and meta-analysis https://journals.plos.org
  5. Cytokine storm and COVID-19: a chronicle of pro-inflammatory cytokines https://royalsocietypublishing.org
  6. In quest of a new therapeutic approach in COVID-19: the endocannabinoid system https://www.ncbi.nlm.nih.gov
  7. Cannabinoids and COVID-19 - FullText - Medical Cannabis and Cannabinoids 2020, Vol. 3, No. 2 - Karger Publishers https://www.karger.com
  8. Cannabis for COVID-19: can cannabinoids quell the cytokine storm? https://www.ncbi.nlm.nih.gov
  9. Multiple clinical risks for cannabis users during the COVID-19 pandemic | Addiction Science & Clinical Practice | Full Text https://ascpjournal.biomedcentral.com
  10. Inhaled antibiotics to treat lung infection https://www.future-science.com
  11. In Search of Preventative Strategies: Novel Anti-Inflammatory High-CBD Cannabis Sativa Extracts Modulate ACE2 Expression in COVID-19 Gateway Tissues[v1] | Preprints https://www.preprints.org
  12. Cannabidiol Modulates Cytokine Storm in Acute Respiratory Distress Syndrome Induced by Simulated Viral Infection Using Synthetic RNA https://www.liebertpub.com
  13. Taming THC: potential cannabis synergy and phytocannabinoid-terpenoid entourage effects https://www.ncbi.nlm.nih.gov
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