El cannabis se ha utilizado como remedio medicinal durante miles de años. A pesar de ello, esta hierba ha atravesado un periodo de estigmatización durante el siglo XX. ¿Qué pasó para acabar viviendo esta situación? La marihuana, de la que hay registros en textos médicos chinos como cura para todo, quedó en el olvido de la ciencia moderna, a la sombra de las políticas legislativas prohibicionistas. Y obviamente, también se enfrentó a enemigos religiosos. Además, por si no hubiese suficiente, dos guerras mundiales también influyeron en esta realidad.

En otras palabras, ha habido pocas sustancias más perseguidas en la historia de la humanidad. Con la excepción de la Inquisición española y el holocausto nazi, la legalización ha sido una batalla con pocos paralelismos. Todavía nos estamos empezando a enfrentar al sufrimiento que ha causado. Actualmente, en Canadá se está debatiendo este tema a nivel federal. El gobierno se opone a eliminar los antecedentes penales de los "delincuentes" arrestados por una droga que el país ha dejado de considerar ilegal.

Es decir, durante los últimos 100 años, no sólo se consideraba peligroso el consumo, la posesión o el cultivo de marihuana. Internacionalmente, cualquier tipo de asociación con la droga se percibía de forma negativa. Y esto incluye a quienes la intentaban investigar, incluso si su objetivo era descubrir nuevas aplicaciones medicinales.

En cualquier caso, la caza de brujas no pudo imponerse en todas partes. Y en este contexto apareció Raphael Mechoulam. A día de hoy es famoso por múltiples razones y se le considera, por ejemplo, el "descubridor del THC". Aunque también se le suele conocer como el "padre del sistema endocannabinoide".

En el sentido moderno, estos títulos son más que merecidos. Casi en solitario, este discreto científico israelí ha conseguido devolver al cannabis al panorama médico internacional. Aunque como decimos, no fue una trayectoria completamente solitaria. Los avances de Mechoulam y otros colegas han afectado también al cambio político. Esto, a su vez, ha ayudado a la carrera de Mechoulam. Sin embargo, durante su vida profesional se ha enfrentado a retos ante los que otros sucumbieron. Todo en el nombre de la ciencia. También se trata de una historia de superación. Y las conexiones con el holocausto no son casuales.

THC CBD investigación Raphael Mechoulam

LOS INICIOS DE SU CARRERA

Mechoulam sobrevivió al holocausto de niño. Al igual que tantas otras familias, la suya emigró a Israel desde Europa tras la Segunda Guerra Mundial. Por el camino, siendo hijo de médico, fue acumulando titulaciones en bioquímica en varios países. Empezó estudiando la farmacología de los cannabinoides en un momento en el que tenía que ir a la comisaría de policía a recoger su materia prima. En 1963, siendo un joven investigador, consiguió aislar el CBD. En 1964, él y su equipo de colaboradores consiguieron aislar también el THC.

A partir de ese momento, Mechoulam desafió literalmente multitud de ataques políticos con los resultados de su trabajo. No siempre fue fácil, pero los logros continuaban llegando. Aunque el descubrimiento del propio sistema endocannabinoide se resistió hasta veinte años más tarde. Básicamente, al principio de este siglo, el trabajo de Mechoulam sencillamente consiguió que el debate sobre el cannabis entrase en una nueva era.

Cómo obtuvo todos estos éxitos es una historia diferente. Prácticamente sin apoyo de nadie (exceptuando algunos trabajos en Canadá), se convirtió en el único receptor de fondos públicos para la investigación de cannabinoides en Estados Unidos. Con esta financiación y un nombre en la escena científica, Mechoulam era el mejor situado para liderar el cambio. Y se concentró en hacerlo con ciencia pura y dura.

Su trabajo, dicho de otra forma, permitió avanzar entre el caos. Y su equipo consiguió resultados justo en un momento en donde el ambiente por fin era el adecuado para empezar un nuevo debate. A medida que las noticias sobre el trabajo de Mechoulam con el sistema endocannabinoide se empezaban a extender, la política internacional estaba cambiando. En los Estados Unidos, los estados de la costa oeste desafiaron las leyes federales. Mientras en Europa, la lucha antidroga ya había empezado a perder intensidad.

La escena de los coffeeshops holandeses jugó un papel importante en todo esto también. Debido a los vacíos legales alrededor de la propia droga en Holanda, la cultura de las semillas permitió un laboratorio de genéticas semicomercial sin igual en ninguna otra parte del mundo. A estas alturas, los estudios de Mechoulan ya habían atraído el interés del ejército israelí. Primero con muestras pequeñas y luego en cifras cada vez mayores, los soldados del ejército fueron expuestos al cannabis. La mayoría de los ensayos iniciales se limitaban a lesiones cerebrales y trastornos por estrés postraumático. Y todos ellos se basaban en el trabajo de Mechoulam. A su vez, todo el cannabis llegaba al país desde Holanda.

En 2008, el gobierno israelí ya estaba empezando a integrar el cannabis en su medicina militar convencional. Esto significaba trasladarlo también al resto de la población. Los médicos especializados en cannabis seguían, básicamente, las directrices de Mechoulam.

Gobierno de Israel Cannabis investigación

VÍNCULOS CON EL PASADO, PERO CENTRADOS EN EL FUTURO

El suministro de marihuana holandesa para la investigación israelí también comenzó a tener consecuencias en Europa, que se percibieron fundamentalmente en entornos académicos. Así, el trabajo de Mechoulam empezó a ejercer su influencia en el continente mucho antes del cambio de siglo.

En el Reino Unido, esta influencia se dejó notar en 1998, cuando GW Pharmaceuticals recibió nuevas licencias del gobierno británico para investigar medicamentos basados en cannabinoides. El gobierno alemán también avanzó en esta dirección, gracias principalmente a los vínculos históricos entre Israel y Alemania. El reconocimiento que Mechoulam recibe en Alemania es tan importante, que el gobierno básicamente ha asumido los descubrimientos científicos de este refugiado de guerra. Incluso antes de la legalización de la marihuana con fines terapéuticos, Alemania ya financiaba bastantes proyectos de investigación sobre el cannabis. En algún caso, hablamos incluso de proyectos que estudiaban ámbitos bastante "esotéricos" de la hierba.

Ha pasado mucho tiempo desde que el gobierno alemán dejó de apoyar el razonamiento de que el cannabis no tiene eficacia médica. Y estamos refiriéndonos a Alemania, ese país de donde ha salido el "estudio científico" que dice que el cannabis causa esquizofrenia.

La fuerza del cambio es tan intensa y, en cierto modo, inesperada gracias al trabajo de Mechoulam. Además, curiosamente, esto ya sucede desde hace tiempo. Como ejemplo, la Universidad de Dortmund consiguió reproducir la composición química de los cannabinoides a partir de la levadura de cerveza. La Universidad Ruhrgabeit está en el medio de la nada, sin embargo, también recibe financiación del gobierno para producir cannabinoides.

Y todo esto, en definitiva, gracias al trabajo y el empeño de este hombre.

¿QUÉ NOS DEPARA EL FUTURO?

Mechoulam sigue siendo una voz muy influyente en el debate sobre las aplicaciones de los cannabinoides. Su trabajo se usa cada vez más como referencia a nivel internacional, especialmente en lo que respecta a los efectos de los cannabinoides en niños. Esta implicación directa de su trabajo está cambiando la legislación de muchos países, sobre todo en Europa y el mundo occidental.

Lo más interesante será ver cómo esta información sobre el cannabis se integra de nuevo en la medicina occidental y quizás incluso en las tecnologías utilizadas para administrarlo.

La ironía en toda esta historia es que el trabajo de Mechoulam, aunque valioso, no ha hecho más que acercar la medicina occidental a la china. Cuando ambas se combinen por fin, estaremos ante un futuro fascinante.

De hecho, la acupuntura china de cinco puntos también estimula regiones del cuerpo que pueden afectar a la función del sistema endocannabinoide. Si tenemos en cuenta que el cannabis terapéutico actúa de la misma forma a través de otra vía, las implicaciones son muy importantes. Tanto que ya hay registros de ello en la literatura medicinal china de hace miles de años.

Como resultado del trabajo de Mechoulam, estamos a punto de presenciar cómo oriente y occidente se encuentran a medio camino. Con nuevos tipos de bases de datos y análisis, incluyendo "big data", muchas de las preguntas acerca de los cannabinoides que todavía no habían sido resueltas, están a punto de ser contestadas. Con esto nos referimos a bases de datos donde el único idioma es la "ciencia".

Cultivo de cannabis en interiores

¿EL INTERRUPTOR GENERAL DE NUESTRO ORGANISMO?

Hay muchas evidencias que sugieren que el sistema endocannabinoide es el regulador central del cuerpo humano. Todas ellas basadas en el trabajo de Mechoulam. Y todos estos descubrimientos son conocimientos fundamentales sobre la salud humana. Por ejemplo, dependiendo de dónde y cómo se apliquen, los cannabinoides parecen estimular o reducir el apetito. También controlan el dolor, la presión y la espasticidad. También ayudan al organismo a combatir infecciones e inflamaciones.

Además, tampoco afectan a los impulsos de la respiración, a diferencia de los opioides. Cuando la comprensión científica de estos compuestos se traslade a bases de datos que van más allá del lenguaje humano, quién sabe lo que saldrá a la luz. Los símbolos chinos, hebreos o ingleses caerán por su propio peso ante la información numérica y los modelos estadísticos.

En palabras de los israelíes, los efectos del trabajo de Mechoulam son revolucionarios. Están cambiando el rumbo de la medicina moderna, pero también el de los gobiernos. Empezando por la propia legislación israelí, pero por supuesto, el impacto de la carrera profesional de Mechoulam se deja sentir lejos de sus fronteras y está cambiando la historia internacional.

 

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