El ser humano lleva miles de años consumiendo cannabis. En la antigüedad, se descubrieron algunas de sus aplicaciones holísticas y fue utilizado como fuente de papel, cuerdas y alimentos. Pero fue en el siglo pasado cuando comenzaron realmente a desvelarse algunos de sus secretos mejor guardados.

Debemos agradecer a ciertos químicos, biólogos y otros investigadores científicos su valentía a la hora de dar los pasos necesarios para que hoy podamos disfrutar del conocimiento que tenemos sobre la marihuana. Hay figuras muy conocidas que ayudaron a descubrir los compuestos químicos de la planta y descifrar su forma de actuar en el cuerpo. Pero el nombre que más destaca entre todos es el del Dr. Raphael Mechoulam.

Raphael Mechoulam y su último descubrimiento: el EPM301

El Dr. Mechoulam ha allanado mucho el terreno durante su carrera. Los logros de este magnífico académico van desde el descubrimiento y aislamiento del THC hasta la revelación de componentes clave del sistema endocannabinoide, por lo que los investigadores modernos se apoyan mucho en su trabajo. Ahora, ha creado un ácido cannabinoide conocido como EPM301, que se muestra como una gran promesa para el futuro farmacéutico. Antes de adentrarnos en los detalles de su vida y obra, vamos a echar un vistazo a su último descubrimiento.

En 2020, año en el que celebró su 90 cumpleaños, el Dr. Mechoulam descubrió una forma para estabilizar los ácidos cannabinoides previamente volátiles. En ciertos casos, estos compuestos ejercen efectos más potentes que sus equivalentes "activados", sin embargo, su falta de estabilidad hace que no sean candidatos demasiado adecuados para la investigación y aplicación. Pero eso cambió cuando Raphael Mechoulam tomó contacto con ellos.

  • ¿Qué son los ácidos cannabinoides?

Los ácidos cannabinoides son compuestos naturales sintetizados que contienen los tricomas glandulares de las plantas de cannabis, esas pequeñas estructuras brillantes que forman una "escarcha" reluciente en la superficie de los cogollos.

Puede que te sorprenda saber que la marihuana cruda contiene muy poco THC y CBD. Sin embargo, estos cannabinoides comienzan su vida como ácidos cannabinoides. Por ejemplo, el CBD (cannabidiol) existe como ácido cannabidiólico en las flores de hierba cruda. Posee una estructura molecular diferente a la del CBD, ya que presenta un grupo adicional de átomos de hidrógeno, oxígeno y carbono, conocido como grupo carboxilo.

Cuando llenas un bong con flores ricas en CBD y las enciendes, el poder del calor convierte el CBDA en CBD antes de inhalar el humo. A través de un proceso llamado descarboxilación, el grupo carboxilo adicional sale de la molécula, creando el CBD.

¿Qué son los ácidos cannabinoides?

Siempre que fumamos, cocinamos o vaporizamos marihuana, convertimos todos esos ácidos cannabinoides en sus correspondientes cannabinoides. Pero, ¿nos estamos privando de los ácidos cannabinoides?

De hecho, los ácidos cannabinoides presentan algunas cualidades propias muy interesantes. Al tener una estructura molecular distinta, pueden influir en el cuerpo y en el sistema endocannabinoide de una manera diferente. La investigación en curso[1] continúa estudiando el potencial de los ácidos cannabinoides, con especial enfoque en sus efectos sobre la respuesta inmunitaria, el estado de ánimo, las molestias estomacales y las enfermedades degenerativas.

A pesar de sus propiedades únicas y prometedoras, los ácidos cannabinoides plantean un gran problema para las empresas que pretenden desarrollarlos en forma de medicamentos y suplementos. El calor no es lo único que los descarboxila y cambia su estructura. El almacenamiento prolongado y la exposición a los rayos UV pueden perturbar un ácido cannabinoide y convertirlo también en un cannabinoide activado.

Así era hasta que apareció el padre de la investigación del cannabis e hizo lo que mejor sabe hacer: revolucionar la ciencia de la marihuana.

¿Qué son los ácidos cannabinoides?
  • EPM301 y CBDA

El Dr. Mechoulam ha trabajado en varios laboratorios y con varios equipos durante su carrera. Actualmente, encabeza el equipo médico de EPM, un grupo farmacéutico que trabaja para desarrollar nuevas terapias a partir de cannabinoides sintéticos.

EPM ha dirigido sus esfuerzos de investigación hacia los ácidos cannabinoides. Reshef Swisa, el director ejecutivo de la empresa, ha declarado[2]: “aunque todo el sector está trabajando en los compuestos que se descarboxilan de la planta cuando comienza a secarse, a nosotros nos interesa más investigar lo que sucede en la propia planta”.

Reshef Swisa también ha destacado por qué muchas empresas farmacéuticas no están prestando atención al cannabis. Afirma que no muestran mucho interés porque no pueden patentar la fórmula de una molécula natural.

Además de esto, puede que haya identificado el mayor desafío a la hora de trabajar con ácidos cannabinoides: “los ácidos de la marihuana son muy inestables, lo que significa que se descomponen en cannabinoides con mucha facilidad. Si intentaras sacarlos de la planta o consumirlos, el calor de tu cuerpo los descompondría y se descarboxilarían”.

Sin embargo, el equipo de EPM apoya la opinión de que los ácidos cannabinoides ofrecen efectos más potentes que los cannabinoides resultantes. Para abordar los problemas de patentabilidad y volatilidad, EPM contrató al genio Raphael Mechoulam.

Durante su trabajo de investigación en la empresa, el Dr. Mechoulam superó el obstáculo de la degradación del ácido cannabinoide. Desarrolló una técnica que modifica los ácidos y los mantiene lo suficientemente estables como para que puedan utilizarse a nivel industrial.

El Dr. Mechoulam cogió el CBDA y lo estabilizó mediante un proceso químico llamado esterificación. Este procedimiento permite que el grupo carboxilo mantenga un control sobre el resto de la molécula de CBD, lo que significa que mantiene el CBDA intacto en situaciones que de otro modo separarían la sustancia química.

Este descubrimiento no solo aumentó la estabilidad, y con ello la utilidad del ácido cannabinoide, sino que permitió a EPM patentar esta forma de CBDA, a la que llamaron éster metílico del ácido cannabidiólico, o EPM301.

El EPM301 y sus posibles usos

Los investigadores de la marihuana están estudiando actualmente el potencial del CBDA para una serie de enfermedades, incluido el dolor neuropático[3] y el síndrome de Dravet[4].

El propio Dr. Mechoulam ha echado un vistazo a la investigación en desarrollo[5]: "comparamos nuestro compuesto no solo con los cannabinoides sino con los medicamentos existentes que se aplican hoy en día", y añadió: "por ejemplo, en la EII (enfermedad inflamatoria intestinal) comparamos nuestros compuestos a dos productos convencionales: uno es la prednisona (esteroides) y el otro es un fármaco biológico. En ambos casos logramos demostrar que la actividad de nuestro compuesto es muy similar a la común”.

El mítico investigador tiene una perspectiva optimista en lo que se refiere a su nueva creación. Espera que, en los próximos años, alcance un estatus similar al CBD en el mercado.

Reshef Swisa también ha compartido sus esperanzas sobre las posibles aplicaciones del EPM301 en el futuro. En general, hay buenas señales de que este ácido cannabinoide sintético llegue a los entornos clínicos.

El EPM301 y sus posibles usos

Dr. Raphael Mechoulam: ¿quién es el padre de la investigación moderna sobre el cannabis?

El descubrimiento del Dr. Mechoulam ha dado lugar a una revolución de los ácidos cannabinoides. Una vez más, su talento está allanando el camino hacia un futuro de la medicina basada en la marihuana. Aunque este hallazgo es impresionante, tan solo muestra la superficie de las contribuciones de este hombre al mundo de la ciencia del cannabis.

  • Entrada al mundo de la marihuana

Raphael Mechoulam nació en Bulgaria, y sus padres le llevaron a Israel en 1949. Allí, se especializó en bioquímica por la Universidad Hebrea de Jerusalén en 1952, a lo que después añadió un doctorado en química por el Instituto Weizmann de Rehovot.

Raphael Mechoulam tenía una clara inclinación por los compuestos químicos desde el principio. Al final, acabaría aplicando este conocimiento al campo de la marihuana. Recuerda el comienzo de su aventura con el cannabis como un complicado viaje en autobús en 1964. Después de que la policía israelí le entregase 5kg de hachís, tuvo que transportarlo de vuelta a su laboratorio en el Instituto Weizmann. Su equipo ya había descubierto la estructura química del CBD en 1963, y ahora tenían un conjunto completo de compuestos químicos de la marihuana con los que experimentar.

  • Descubrimiento y sintetización del THC y otros cannabinoides

Raphael Mechoulam no tardó mucho en hacer magia. Consiguió aislar el THC[6] de este hachís junto con su socio de investigación Yehiel Gaoni. En un artículo titulado "Aislamiento, estructura y síntesis parcial de un constituyente activo del hachís", los dos documentaron el proceso de cómo obtuvieron y descubrieron el cannabinoide psicotrópico a partir del material crudo.

Aunque Raphael Mechoulam y Yehiel Gaoni merecen todo el reconocimiento por este descubrimiento, es importante recordar que estaban continuando el trabajo realizado durante décadas por parte de investigadores anteriores a ellos. Dichos esfuerzos incluyen los de Robert Cahn, quien por primera vez aisló el CBN[7], un producto derivado de la degradación del THC.

Un año después, en 1965, también fueron los primeros en sintetizar el THC[8] en forma de dl-Δ1-tetrahidrocannabinol. El Dr. Mechoulam y su equipo también descubrieron las estructuras químicas de otros cannabinoides durante la siguiente década, incluidos el CBG, CBC y varios ácidos cannabinoides.

Descubrimiento y sintetización del THC y otros cannabinoides

  • Revelación del sistema endocannabinoide (SEC)

Después del descubrimiento del THC, varios estudios en animales y humanos confirmaron que en realidad el THC era el principal compuesto psicotrópico de la marihuana. Sin embargo, los investigadores aún no sabían cómo conseguía el cannabinoide producir sus efectos.

Los científicos conocían la naturaleza lipofílica del THC: los cannabinoides se unen fácilmente a la grasa. Este conocimiento dio paso a la teoría de que la molécula actuaba en el cuerpo de una forma no específica. Algunos investigadores creían que el THC probablemente ingresaba a la zona rica en grasas de la membrana celular, donde flotaba y alteraba la conciencia a través de un mecanismo de acción no específico.

El trabajo del Dr. Mechoulam cambió rápidamente este punto de vista. En la década de los 80, el padre de la investigación del cannabis y sus colegas determinaron que los cannabinoides actúan a través de un mecanismo específico en el cuerpo[9]. Este hallazgo dio lugar a la búsqueda de receptores cannabinoides en tejidos de mamíferos.

Los investigadores descubrieron dos receptores acoplados a proteínas G que forman lo que ahora conocemos como sistema endocannabinoide canónico. Descubrieron el receptor CB1 (donde el THC se une para producir sus efectos) en 1988, y el receptor CB2 en 1993.

La presencia de receptores de cannabinoides en el tejido de mamíferos dirigió la atención hacia la búsqueda de moléculas de señalización endógenas que se unieran a ellos. El Dr. Mechoulam llegó el primero a la línea de meta, liderando un equipo de investigación que llegó a la conclusión de que la anandamida (la molécula de la felicidad) sirve como activador del CB1 y que el 2-AG también actúa para regular el sistema endocannabinoide.

El Dr. Mechoulam también contribuyó enormemente a la investigación de cannabinoides al diseñar y sintetizar una gama de cannabinoides sintéticos novedosos que se utilizaron durante la investigación para dirigirse a los receptores endocannabinoides. Estos incluyen:

  • HU-210: un análogo sintético del THC que se dirige al CB1 y CB2
  • HU-308: una molécula diseñada para dirigirse al CB2
  • HU-580: una forma sintética de CBDA que muestra más potencia que la molécula natural y se dirige a los receptores de serotonina

Una leyenda en la ciencia de la marihuana

Raphael Mechoulam ha demostrado su valía en el campo de la ciencia de la marihuana. Sus descubrimientos no solo han supuesto una mejor comprensión de la planta de cannabis, sino una visión más completa del cuerpo humano y sus sistemas.

Debemos mucho a este incansable académico. El Dr. Mechoulam ha recibido múltiples premios a “investigadores altamente citados” y se encuentra entre el 1% de los investigadores más importantes del mundo por los artículos citados en un campo de estudio específico.

La editorial científica BioMed Central entrevistó a Raphael Mechoulam en 2020 y le preguntó qué pensaba acerca del futuro de la investigación de la marihuana[10]. Dijo que le gustaría ver más ensayos clínicos en humanos sobre el cáncer y más estudios sobre el sistema endocannabinoide expandido. Si todo va bien, los deseos del doctor se harán realidad en un futuro próximo.

Fuentes Externas
  1. Cannabis Pharmacology: The Usual Suspects and a Few Promising Leads - PubMed https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov
  2. Father of cannabis research plans a new revolution nearly 60 years later - The Jerusalem Post https://www.jpost.com
  3. An evaluation of the anti-hyperalgesic effects of cannabidiolic acid-methyl ester in a preclinical model of peripheral neuropathic pain https://bpspubs.onlinelibrary.wiley.com
  4. Pharmacokinetics of Phytocannabinoid Acids and Anticonvulsant Effect of Cannabidiolic Acid in a Mouse Model of Dravet Syndrome https://pubs.acs.org
  5. More Potent Than CBD, THC: Dr. Raphael Mechoulam Explains His Latest Discovery https://www.forbes.com
  6. Isolation, Structure, and Partial Synthesis of an Active Constituent of Hashish https://pubs.acs.org
  7. 174. Cannabis indica resin. Part III. The constitution of cannabinol - Journal of the Chemical Society (Resumed) (RSC Publishing) https://pubs.rsc.org
  8. A Total Synthesis of dl-Δ1-Tetrahydrocannabinol, the Active Constituent of Hashish https://pubs.acs.org
  9. The 90th Birthday of Professor Raphael Mechoulam, a Top Cannabinoid Scientist and Pioneer https://www.ncbi.nlm.nih.gov
  10. The father of cannabis research: Q&A with Raphael Mechoulam - On Health https://blogs.biomedcentral.com
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