El hachís es una de las formas más agradables de consumir cannabis. Este concentrado de la vieja escuela induce un colocón eufórico y potente que en muchos aspectos es inigualable al de otros métodos de consumo de hierba. El hachís es, básicamente, un bloque o bola de tricomas concentrados que se puede fumar o vapear igual que las flores. Los tricomas son unas glándulas pequeñas que se encuentran en los cogollos y que segregan una resina con cannabinoides como THC y CBD. Es fácil ver por qué el hachís puede ser tan potente.

A quienes les guste la variedad, se alegrarán de saber que el hachís no solo se puede fumar o vapear para experimentar su efecto. También se puede utilizar para elaborar comestibles potentes y deliciosos. La mantequilla de hachís es un producto muy fácil de preparar que aporta una gran flexibilidad a la hora de elaborar comestibles.

Esta mantequilla se puede añadir a una gran variedad de comidas, desde postres a platos principales, lo que permite que el consumidor obtenga el subidón del hachís con sus recetas favoritas. Este método de consumo no solo es mucho mejor para los pulmones, también induce un efecto mucho más fuerte y duradero. Esto se debe a que el THC se procesa de forma distinta. Los comestibles de cannabis no se deben infravalorar. Asegúrate de que tanto la situación como el entorno sean óptimos, y que puedas dedicar las siguientes horas a pasar un buen rato.

El mejor hachís para cocinar este tipo de mantequilla es el seco. Un exceso de humedad podría darle una consistencia pobre al producto final.

Hash Butter

UTENSILIOS E INGREDIENTES

Antes de empezar a cocinar, deberás disponer de todos los utensilios para que tu labor sea lo más fácil y fluida posible. Para hacer mantequilla de hachís se necesita:

  • Hachís seco (1-3g, dependiendo de la potencia deseada)
  • Vaso de medición
  • Olla o cazuela
  • Papel absorbente
  • Batidor o cuchara
  • 2 barritas (1 taza) de mantequilla sin sal
  • Recipiente resistente al calor

INSTRUCCIONES

Para conseguir la máxima potencia, deberás descarboxilar el hachís antes de cocinar con él. Es muy fácil: ponlo en un recipiente para horno y caliéntalo a 120 grados centígrados durante unos 20 minutos. Sácalo del horno, deja que se enfríe, y ya está listo para usar.

PASO 1

Pon 4 tazas de agua en la cazuela a fuego medio. Mientras el agua se calienta, coloca un trozo de papel absorbente en la encimera y empieza a desmenuzar el hachís en trozos pequeños. Esto acelerará el proceso de mezcla.

PASO 2

Cuando el agua esté caliente, pero no hirviendo, añade la mantequilla y reduce el fuego. Deja que la mantequilla se derrita en el agua sin hervir. Utiliza el batidor o la cuchara para revolver la mezcla y ayudar a que se disuelva la mantequilla.

Cómo hacer mantequilla de hachís

PASO 3

Cuando la mantequilla se haya disuelto, es momento de añadir el hachís. Mézclalo bien a fuego lento. Deja que la mezcla hierva a fuego lento durante un mínimo de 30 minutos, hasta que el contenido de la cazuela empiece a adquirir un tono marrón o verde oscuro. Cuanto más tiempo hierva, más potente será la mantequilla. Si la dejas hervir a fuego lento entre 1 y 4 horas, obtendrás una mantequilla altamente psicoactiva.

PASO 4

Una vez que la mezcla haya hervido durante 30 minutos o más, retírala del fuego y échala en un recipiente resistente al calor. Mételo al frigorífico hasta que se haya solidificado. Durante este proceso, el agua y la grasa con cannabinoides se separarán. Deshazte del agua y vuelve a dejar la mantequilla en la nevera hasta que vayas a cocinar.

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