Hay muchos rumores sobre el cultivo de cannabis. A continuación, desmentimos 8 mitos comunes para ayudarte a entender en qué consiste cultivar marihuana de calidad.

1. CULTIVAR HIERBA ES CARO

Cultivar cannabis PUEDE ser caro. Pero no tiene por qué.

Es cierto que a muchos cultivadores les gusta tener mucho control sobre el crecimiento de sus plantas. Para ello invierten en materiales profesionales como lámparas, extractores, ventiladores, fertilizantes, sistemas de riego/iluminación automatizados, etc. Pero, para cultivar marihuana no hace falta todo eso.

Al aire libre, lo único que necesitas para obtener hierba de calidad es un lugar soleado, un tiesto con buena tierra, un poco de abono y paciencia. Dentro de casa tendrás que invertir en una lámpara de cultivo decente, pero hay muchas opciones asequibles. Si es posible hacerlo en el exterior, puedes cultivar unas pocas plantas por menos de 50€. En el interior, podrás crear un espacio de cultivo sencillo por menos de 100€.

2. CULTIVAR MARIHUANA ES DIFÍCIL

Al igual que el cultivo de cannabis puede resultar caro, también puede ser complicado. Pero no tiene por qué serlo.

Una vez más, si quieres ser muy detallista y controlar todos los aspectos del crecimiento de tus plantas, tendrás que leer bastante. Deberás investigar aspectos como el LST y el HST, macronutrientes y micronutrientes, etc. para poder entender a tus plantas y saber cómo manipularlas para que produzcan los mejores cogollos posibles.

Pero cultivar hierba también puede ser muy sencillo. Aún así, es recomendable leer algunos datos básicos para comprender mejor los aspectos fundamentales de la planta de cannabis, pero no hay que ser experto en jardinería para cultivar marihuana. De hecho, muchos principiantes empiezan simplemente poniendo semillas en el suelo. Una vez superada la fase del plantón, ocuparse de una planta de cannabis puede ser tan sencillo como regarla, alimentarla, y realizar una poda ligera.

Para obtener la información que necesitas para cultivar cannabis, echa un vistazo a los artículos sobre cultivo en nuestro blog.

3. CUANTOS MÁS FERTILIZANTES, MEJOR

Muchos cultivadores novatos cometen el error de atiborrar a sus plantas con fertilizantes, y no se dan cuenta de que las están perjudicando hasta que es demasiado tarde.

El cannabis necesita tres macronutrientes clave para sobrevivir: nitrógeno (N), fósforo (P) y potasio (K). Los abonos que venden en las grow shops llevan diferentes concentraciones de nutrientes en función de si son para la etapa vegetativa o la floración. Estos abonos suministran nutrientes directamente a las raíces de las plantas, para que los absorban rápido. Si no tienes cuidado, es posible que acabes sobrealimentando a tus plantas y les causes quemaduras por exceso de fertilización. Esto las estresará, retrasará su crecimiento, y puede que termine matándolas si no se soluciona a tiempo.

Para los principiantes, podría ser buena idea usar abonos orgánicos como el guano de murciélago. Este tipo de fertilizantes contienen todos los nutrientes que necesitan las plantas de marihuana, pero los liberan de forma más gradual, reduciendo el riesgo de que se produzcan quemaduras por nutrientes.

Otra alternativa es cultivar en un suelo enriquecido con abono, humus de lombriz y otros nutrientes orgánicos. Para obtener más información sobre cómo utilizar los nutrientes, lee este artículo.

4. REGAR LAS PLANTAS CON ZUMO REALZA SU SABOR

Sí, este mito es muy popular. Por desgracia, producir cogollos aromáticos no es tan sencillo como regar tus plantas con zumo de frutas.

El cannabis obtiene su característico aroma de unos compuestos conocidos como terpenos. Estos terpenos conforman los aceites esenciales de la planta, y se encuentran en grandes concentraciones en los tricomas que cubren los cogollos, las hojas y, en menor medida, los tallos de las plantas hembra. Algunos de los terpenos del cannabis son el mirceno, el linalool, el limoneno, el pineno, y el cariofileno.

Algunos nutrientes están diseñados para que las plantas produzcan más resina y un perfil terpenoide complejo. De forma alternativa, puedes alimentar a tus plantas con pequeñas cantidades de melaza en las últimas semanas de floración. Usar fertilizantes de forma restringida y exponer tus plantas a largos períodos de oscuridad durante los últimos días de la floración, también ayuda a aumentar la producción de tricomas justo antes de la cosecha. Pero, lamentablemente, regar con zumo de frutas no tiene ningún efecto.

Como Aplicar La Tècnica De Bajo Estrés A La Planta De Cannabist

5. LAS PLANTAS DE CANNABIS NECESITAN TIESTOS GRANDES Y MUCHO ESPACIO

Las plantas de marihuana pueden crecer mucho, y por lo general, se aconseja utilizar macetas de al menos 20 litros para obtener cosechas decentes. Pero eso no significa que sea imposible cultivarlas en tiestos pequeños.

El cannabis puede crecer en macetas de 10l. Ten en cuenta que tus plantas producirán cosechas menos abundantes, pero aún así podrás obtener una buena cantidad de cogollos. También puedes utilizar diversas técnicas de poda y entrenamiento para controlar y minimizar el crecimiento de tus plantas en tiestos pequeños.

6. LA CALIDAD DEL COGOLLO DEPENDE SOLAMENTE DE TUS HABILIDADES DE CULTIVO

Este mito es en parte cierto. Por supuesto que tus habilidades como cultivador van a influir mucho en la calidad de la cosecha, pero los genes que cultivas son igual de importantes.

Existen numerosas variedades de cannabis, cada una con sus rasgos propios. Si estás pensando en cultivar marihuana, independientemente de tus habilidades, es muy importante que inviertas en unas semillas de calidad provenientes de un banco de semillas profesional. Es la única forma de asegurarte de que vas a obtener un cogollo de calidad.

7. LAS SEMILLAS GENÉRICAS SON ESTUPENDAS PARA CULTIVADORES NOVATOS

Las “semillas genéricas” son las semillas que encuentras entre el cannabis que se compra en la calle. Mucha gente cree que estas semillas son ideales para los novatos, porque son desechables. Y es cierto que a veces se encuentran unos genes fantásticos en el fondo de una bolsita de hierba. Aunque por desgracia no es lo habitual.

Cuando germinas tu semilla genérica no tienes la menor idea de en qué tipo de planta se va a convertir. Si tienes experiencia, no te supondrá ningún problema, ya que tendrás los conocimientos y la habilidad necesaria para adaptarte a sus rasgos de crecimiento sobre la marcha. Pero como principiante, es posible que acabes con una planta muy alta o que tarda demasiado en florecer.

8. LA HIDROPONÍA ES LA MEJOR FORMA DE CULTIVAR MARIHUANA

La hidroponía es un tipo de cultivo en el que las plantas de cannabis se colocan en un medio inerte (como la perlita) y reciben todos los nutrientes mediante un sistema de alimentación por agua. Se puede utilizar para cultivar todo tipo de plantas, y es muy popular entre los cultivadores de cannabis. La hidroponía no es solamente una técnica muy avanzada, también puede ser muy cara. Y aunque se puede obtener una marihuana estupenda, no es apta para principiantes.

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