Guía completa sobre plantas madre de marihuana.


Cuando encuentras una variedad de marihuana que te cambia la vida, quieres consumirla una y otra vez. La forma más fácil de reproducir tu descubrimiento favorito es sacando esquejes de una planta madre. El uso de plantas madre ofrece varias ventajas: las características de la cepa ya se conocen y se pueden repetir, la obtención de plantas hembra estará garantizada, y el crecimiento está más o menos estandarizado. Con los cuidados apropiados, podrás mantener con vida tus plantas de forma indefinida y disfrutar de ellas durante años.

Ventajas del uso de plantas madre

Si se hace en el momento adecuado, la clonación de plantas madre significa que un día estás cosechando y al siguiente tienes más plantas listas para cultivar. Con un programa solapado de cultivo, siempre tendrás plantas en fase de floración que estarán listas en cualquier momento.

Las plantas madre son una fuente ideal de plantas jóvenes para el método mar de verde (SOG). Unos esquejes de tamaño parecido formarán un dosel homogéneo sin fenotipos más altos o bajos de los que preocuparse, optimizando así la exposición a la luz y el potencial de producción.

Las plantas madre pueden ser tan grandes como quieras. Los cultivadores ambiciosos y con mucho espacio necesitan plantas grandes para sacar un gran número de esquejes. En entornos limitados en los que solo caben unas pocas plantas, será suficiente con una planta madre pequeña. La marihuana se puede manipular fácilmente para adaptarla a tus circunstancias personales.

Las características más estables estarán garantizadas cada vez que saques esquejes. Los cultivadores comerciales valoran mucho esta estandarización, y los domésticos aprecian en gran medida los resultados fiables.

Con los esquejes no hay peligro de tener plantas macho, lo que se traduce en un espacio de cultivo lleno exclusivamente de plantas hembra.

Ventajas del uso de plantas madre

¿Qué necesitas para cultivar una planta madre sana?

Aunque el mantenimiento de una planta madre pueda sonar como algo que requiere de mucho espacio y utensilios, en realidad es bastante sencillo. Aquí tienes una lista de todo lo que necesitas para cultivar una planta madre saludable:

  • Un espacio de cultivo de 80 × 80 × 150cm

Los armarios de cultivo pequeños funcionan bien, pero las plantas madre también pueden crecer en un armario ropero. Algunos cultivadores utilizan la práctica del bonsai para cultivar plantas madre pequeñas y sanas en espacios reducidos.

  • Luces de cultivo

La mayoría de los cultivadores utilizan lámparas fluorescentes de bajo consumo de aproximadamente 100-150W, para que sus plantas sigan creciendo a un ritmo saludable y manejable. Si quieres potenciar el desarrollo de tus plantas, o tienes varias plantas madre a la vez, te recomendamos pasarte a las lámparas de halogenuros metálicos.

  • Extractor (opcional)

Te recomendamos usar un extractor de 100-200cm³ para renovar el aire del cuarto de cultivo. También deberás plantearte el uso de un ventilador oscilante para mejorar la circulación del aire alrededor de tu planta madre.

  • Temporizador y termohigrómetro

Disponer de un temporizador para controlar el fotoperíodo de tus plantas es sumamente útil, así como un termohigrómetro para vigilar la temperatura y la humedad del espacio de cultivo.

Cómo elegir una planta madre

Las plantas madre se pueden cultivar a partir de semillas o esquejes, y permanecen en la fase vegetativa durante toda su vida. Cuando las plantas originales se han cultivado a partir de semillas, la elección de una planta madre requiere de cierta preparación. Es cuestión de esperar y ver qué pasa.

Llevar un registro detallado y con fotos de los rasgos de crecimiento y los efectos, ayuda a que no te confundas. Elige la planta que más destaque entre una cosecha de la misma cepa o la mejor de un cultivo con distintas variedades. Para la segunda semana de floración, las plantas macho habrán revelado su identidad y podrás eliminarlas.

Pero, ¿cómo sabes qué ejemplar merece la pena conservar como planta madre?

Cómo elegir una planta madre

¿Qué hay que buscar en una planta madre de marihuana?

  • Vigor: elige las plantas que germinen más rápido y presenten un crecimiento sano y vigoroso durante las etapas de plántula y vegetativa.
  • Salud de la raíz: una red radicular saludable es el corazón de una planta sana. A la hora de trasplantarlas, fíjate en las plantas que tengan las raíces más sanas, y recuérdalas cuando elijas tu planta madre.
  • Resistencia a las plagas: las plagas pueden arruinar una cosecha entera de cannabis. Deberás escoger una planta madre que tenga una resistencia natural a las plagas y los patógenos más comunes.
  • Hermafroditismo: no recomendamos clonar plantas hermafroditas ni conservarlas como plantas madre, ya que sus esquejes/plantas madre heredarán los mismos rasgos.
  • Potencial de floración: vigila la velocidad con la que tus plantas desarrollan sus cogollos, y la manera en que se forman. Deberás elegir plantas madre cuyos esquejes produzcan flores con una estructura homogénea, presenten una buena proporción de flores respecto a hojas, y ofrezcan una excelente producción de tricomas.
  • Fumada: cuando coseches tus plantas, asegúrate de dedicar un tiempo a analizar las flores después de un buen secado y curado. Examina el sabor y aroma de la cepa, su potencia, y el tamaño y calidad de la producción.

En un mundo ideal, querrás escoger una planta que rinda excepcionalmente en todos estos aspectos. Pero ten en cuenta que las plantas no son perfectas, y es probable que tengas que hacer concesiones a la hora de elegir una como planta madre. La decisión final será cuestión de elegir las características que más aprecies en una planta.

Cómo escoger una planta madre cultivada a partir de semilla

Cuando germinas un lote de semillas de marihuana, lo más probable es que las plantas resultantes presenten una gran variabilidad fenotípica. Aunque se venden como una misma cepa, algunas plantas podrían ser más altas y tener entrenudos más amplios, mientras que otras pueden ser más pequeñas y frondosas. El color del follaje también puede variar ligeramente, así como el tamaño y la forma de las hojas y el olor y el sabor de los cogollos que producen.

Esto se debe a que la mayoría de las semillas de marihuana del mercado actual son polihíbridos F1: la primera generación de semillas resultantes del cruce de dos híbridos no estabilizados. A diferencia del maíz, el trigo y prácticamente cualquier otro cultivo agrícola, el cannabis aún no está sujeto a las estrictas técnicas de cría que ayudan a estabilizar las distintas variedades vegetales.

Aunque esto significa que las semillas de marihuana pueden producir unos resultados inesperados, también brinda un montón de posibilidades al ofrecer a los cultivadores y criadores la oportunidad de trabajar con plantas con una gran variedad de características.

Cómo escoger una planta madre cultivada a partir de semilla

Si cultivas a partir de semillas, te recomendamos sacar esquejes de todas tus plantas durante las semanas 2-3 de la fase vegetativa. Espera a que los esquejes se enraícen y dales al menos dos semanas de crecimiento vegetativo antes de pasar a la floración (todo ello mientras mantienes las plantas originales en la etapa vegetativa). Esto te dará la oportunidad de valorar el crecimiento vegetativo, el potencial de clonación y el desarrollo de cogollos de cada una de las plantas. Esto es lo que hay que buscar a la hora de elegir una planta madre cultivada a partir de semilla:

  • Umbral de estrés: después de sacar esquejes de tus plantas, deberás llevar un control de cuáles han tolerado mejor y peor el estrés de la poda.
  • Potencial de enraizamiento: comprueba qué esquejes se han arraigado más rápido.
  • Crecimiento vegetativo: durante las 2-3 semanas de crecimiento vegetativo de los esquejes, fíjate en cuáles crecen más rápido y con un follaje más saludable. Si cultivas en interior, querrás tener plantas con un espacio internodal corto.
  • Potencial de floración: cuando los esquejes empiecen a florecer, observa la rapidez con la que desarrollan los cogollos, si se forman correctamente, qué producción de resina ofrecen, y qué aroma tienen. Fíjate también en si los cogollos se adaptan bien al entorno de cultivo. Si, por ejemplo, tienes problemas de humedad o calor, considera la posibilidad de elegir una planta que produzca flores más sueltas y aireadas que sean menos propensas al moho.
  • Calidad de la cosecha: tras cosechar, secar y curar los esquejes, prueba todas las plantas para hacerte una idea de su sabor, aroma y potencia.

Cómo abonar una planta madre de marihuana

Dado que las plantas madre se mantienen en un periodo vegetativo constante, deberás asegurarte de que puedan absorber nitrógeno y otros micronutrientes. Lo ideal es alimentarlas con fertilizantes ecológicos (como vermicompost o té de compost) para favorecer la vida microbiana del sustrato, lo que a su vez ayuda a sanear el medio de cultivo y evita la acumulación de sales en la zona de la raíz.

Puedes fertilizar tus plantas madre como lo harías con cualquier otra planta. Algunos cultivadores optan por dar a sus plantas madre fertilizantes específicos con una concentración más ligera de nutrientes.

Mantenimiento de plantas madre

Mantener una planta en la etapa vegetativa durante meses (o incluso años) requiere de cierta cantidad de trabajo por parte del cultivador. Sin unos cuidados adecuados, las plantas madre podrían desarrollar deficiencias nutritivas y problemas radiculares, o adquirir un tamaño difícil de manejar. Aquí tienes cómo mantener una planta madre sana y feliz para que produzca los mejores esquejes.

  • Poda apical periódica

El topping o poda apical es fundamental para controlar el tamaño de las plantas madre. Poda tus plantas temprano, unas dos semanas tras el comienzo de la fase vegetativa. A medida que las ramas nuevas vayan creciendo en dirección a la luz, pellízcalas y aplica una técnica de LST para mantener su altura a raya y crear un dosel uniforme. Continúa con el topping de forma periódica para que se acostumbre a crecer dentro de los confines del armario/cuarto de cultivo.

  • Poda aérea de las raíces

Uno de los principales retos del mantenimiento de plantas madre es que permanecen en la maceta durante largos periodos de tiempo. Las plantas que se dejan en tiestos demasiado tiempo pueden desarrollar pudrición y enredos en la raíz, lo que a su vez podría causar deficiencias nutritivas, un crecimiento atrofiado y problemas de plagas.

Para que las raíces de tu planta madre estén sanas, cultívala en una maceta de tela que recorte la raíz de forma natural. Estos recipientes cauterizan los brotes radiculares de dominancia apical con una fina película de aire a medida que se abren paso por el sustrato. Esto impide que las raíces lleguen a las paredes de la maceta, permitiendo que aguante unas semanas más en el mismo recipiente; en lugar de tener que cortar la raíz una vez al mes o así, como con los tiestos tradicionales.

Cada vez que podes tu planta madre, ponla boca abajo para inspeccionar la zona de la raíz. Si las raíces han empezado a crecer en círculos alrededor del sustrato en la forma del recipiente, deberás recortarlas con unas tijeras de podar limpias. Lo ideal sería cortarlas a la mitad de su tamaño original. Trasplanta tu planta, llena la maceta con más sustrato si es necesario, y riégala bien.

Aunque pueda parecer contrario a la lógica, recortar las raíces de una planta madre es un paso esencial para conservar la salud de la planta y protegerla de problemas radiculares mientras permanece en la misma maceta durante meses o años.

  • Fase de crecimiento vegetativo permanente

Las plantas madre deben permanecer indefinidamente en la fase de crecimiento vegetativo. Esto significa que deberán recibir más de 12 horas de luz cada 24 horas. Si están junto al resto de plantas en fase vegetativa, tendrás que recibir el ciclo de luz estándar de 18/6. Si se encuentran en un espacio propio y quieres reducir la tasa de crecimiento, un ciclo de 14/10 las mantendrá en la fase vegetativa, pero crecerán más despacio. Si quieres sacar más esquejes lo antes posible, mantén un ciclo de 18/6 y crecerán más rápido.

El uso de una lámpara de halogenuros metálicos para aprovechar el espectro azul de su luz favorecerá la vegetación. De forma alternativa, plantéate usar LED de espectro completo.

Fase de crecimiento vegetativo permanente

¿Cuándo se pueden sacar esquejes de una planta madre de cannabis?

Podrás empezar a sacar esquejes de tu planta madre a partir de la segunda semana de crecimiento vegetativo. Si la planta es joven, te recomendamos sacar solo 2-3 esquejes a la vez. A medida que crezca, podrás empezar a sacar más esquejes de forma gradual.

¿Con qué frecuencia se pueden sacar esquejes de una planta madre?

Tras la poda, te recomendamos darle a tu planta madre al menos dos semanas de descanso para que se recupere antes de seguir sacando esquejes. Sacar demasiados esquejes a la vez, o no dejar suficiente tiempo para que se recupere, podría estresar a la planta, atrofiando su desarrollo y haciéndola más vulnerable a las plagas y las enfermedades.

Cosechas continuas: el sueño de cualquier cultivador

Con la ayuda de una planta madre sana y un procedimiento de clonación adecuado, podrás obtener múltiples cosechas anuales de cogollos de calidad. Esta práctica, conocida como método de la cosecha continua, consiste en sincronizar los procesos de clonación y recolección de modo que los esquejes nuevos estén listos para florecer en cuanto los anteriores hayan sido cosechados.

Preguntas y Respuestas

🌱 ¿Cuántos esquejes se pueden sacar de una planta madre?
Depende del tamaño, la salud y la edad de la planta. Nosotros recomendamos sacar 2-3 esquejes a la vez de plantas madres pequeñas y jóvenes. Las plantas madre grandes y frondosas, por otro lado, pueden tolerar que cortemos unos 6-8 esquejes simultáneamente.
🧫 ¿Cuántos esquejes puede producir una planta madre?
Las plantas madre pueden producir un número prácticamente ilimitado de esquejes. Sin embargo, tendrás que dejarlas descansar al menos dos semanas entre clonaciones para evitar que se estresen. Muchos cultivadores reemplazan a sus plantas madre cada 6-12 meses con un nuevo esqueje.
🌲 ¿Se puede clonar una planta demasiadas veces?
El perfil genético de una planta madre no se modifica con el paso del tiempo, por lo que no existe un límite de veces que se puede clonar. Mientras esté sana, una planta madre debería ser capaz de producir esquejes saludables durante tanto tiempo como desees.
💡 ¿Cuántos vatios necesita una planta madre?
Las plantas madre no necesitan mucha luz. Te recomendamos proporcionarles unos 150W para que crezcan sanas. Algunos cultivadores optan por dar a sus plantas madre menos luz, obligándolas a estirarse y producir mejores esquejes.

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