¿Recuerdas aquella vez que fuiste a una fiesta donde todo el mundo fumaba marihuana y se produjo una gran pelea? No, yo tampoco. Te resultaría bastante complicado encontrar situaciones en las que el consumo de cannabis haya provocado violencia en lugar de unir a la gente. Por una vez, el estereotipo es cierto. Sí, efectivamente. La marihuana es más propensa a hacer que te pongas a tocar la guitarra y cantar una canción que buscar pelea.

El alcohol, por otra parte, tiene una larga tradición como catalizador de conflictos. A diferencia del cannabis, que eleva el pensamiento y activa el compromiso con la consciencia, el alcohol anula los sentidos y la capacidad de la mente para procesar información correctamente. El alcohol nos devuelve a un estado primitivo que suele producir tendencias agresivas. Así que si estabas pensando en tomarte una copa, quizás sería mejor que te hicieses un porro.

LO QUE OPINA LA CIENCIA

Si alguna vez has bebido alcohol y no te has metido en líos, es algo bastante normal. El alcohol afecta a todo el mundo de forma diferente y la mayoría puede consumirlo sin volverse agresivo. Para algunos, una bebida es suficiente para volverse conflictivos. El alcohol por sí sólo puede ser una sustancia divertida para consumir, aunque puede hacer que una situación se tuerza en un periquete. Cuando consumes alcohol por primera vez, provoca un efecto que elimina ciertos límites. Es relajante y por eso es tan popular. El problema es que el alcohol afecta a la percepción y puede causar un cruce de señales contradictorias en el cerebro.

El alcohol puede provocar que el consumidor malinterprete los comportamientos de otros o situaciones de índole social, que en otros casos daríamos por sentado. Consumir alcohol provoca tendencia a activar los mecanismos de defensa personal del individuo, que puede provocar malinterpretaciones de las intenciones de los demás. Estas malinterpretaciones son las que causan que los mecanismos de autodefensa se apoderen de la situación y surjan comportamientos agresivos. La marihuana, en cambio, produce el efecto contrario.

ESTUDIOS SOBRE ALCOHOL FRENTE A CANNABIS

Un estudio examinó el receptor cannabinoide CB1 y cómo afecta a la agresividad. Se descubrió que cuando "un compuesto que imitaba al THC" se introdujo en ratones, reducía drásticamente los niveles de agresividad. Cuando desarrollaron genéticamente ratones sin receptores CB1, descubrieron que esos animales presentaban una naturaleza más violenta. Así que el receptor CB1, al que se adhiere el THC una vez penetra en el flujo sanguíneo, tiene un papel importante en los comportamientos agresivos a nivel general.

Aunque los estudios sobre los efectos del cannabis sobre la agresividad son escasos, se han llevado a cabo multitud de investigaciones acerca del alcohol. Hay tanta información disponible, que el vínculo entre agresividad y alcohol se da por confirmado. Una vez más, esto no significa que cualquiera que consuma una cerveza se convierta en un lunático sin control. Sin embargo, para quienes presenten tendencia a comportamientos agresivos, el alcohol se considera un catalizador. Nadie puede negar la relación entre alcohol y agresividad si se valoran las estadísticas de delitos violentos vinculados al consumo de alcohol.

Se estima que hasta un 40% de los crímenes violentos se cometen bajo los efectos del alcohol. Cuando se trata del estado anímico, el alcohol, que actúa como depresor, puede aumentar los sentimientos de frustración. Estos sentimientos pueden desencadenar actos violentos, en respuesta a la desesperación. En lo que se refiere a agresiones personales, como asaltos sexuales o violaciones, el alcohol puede provocar un efecto más inmediato y violento. La incapacidad para procesar información e interpretar señales interpersonales correctamente resulta en una mayor cantidad de arrestos atribuibles al alcohol.

Elegir el cannabis en lugar de alcohol insalubres comportamiento agresivo adictivo alcoholismo

OTRAS RAZONES PARA DECANTARSE POR EL CANNABIS

Aunque a menudo se dice que un vaso de vino al día es bueno para la salud de tu corazón, las ventajas de consumir marihuana son muy superiores a las de beber alcohol. La lista de beneficios terapéuticos del cannabis sería imposible de enunciar aquí. Para empezar, el alcohol es básicamente azúcar, lo cual puede afectar negativamente a tus niveles de glucosa en sangre. El consumo abusivo de alcohol también se ha vinculado con el cáncer, mientras el THC y el CBD, los principales cannabinoides de la marihuana, han demostrado combatirlo.

El alcohol, además de no ser nada saludable y provocar comportamientos agresivos, puede ser adictivo. El alcoholismo no sólo destruye el cuerpo, destruye familias. Los alcohólicos saben que la dependencia mina relaciones y puede deshacer todo el trabajo que han dedicado a construir una vida feliz y saludable. A pesar de la propaganda anti-cannabis existente, la realidad es que la marihuana no es adictiva. Más allá del deseo de fumar un porro tras un duro día de trabajo, el cannabis no provoca dependencia física ni síndrome de abstinencia.

La principal razón para escoger el cannabis frente al alcohol es que el alcohol puede matarte. Así es, el alcohol es el responsable de más de 88.000 fallecimientos anuales causados por una exposición continuada a él. El alcohol causa enfermedades de corazón e hígado, así como muchas otras consecuencias secundarias que podrían derivarse de un mal funcionamiento de esos órganos. A día de hoy, la marihuana sigue siendo la sustancia recreativa más segura, a la que jamás se ha asociado ningún caso de muerte.

CONCLUSIÓN

Si te vas salir de fiesta por la ciudad y quieres pasarte un rato divertido en un entorno social, siempre podrías tomarte una copa. Lo más probable es que no te mate y tengas una noche agradable. El problema es que el alcohol está directamente vinculado con la agresividad, y aunque tú quizás no notes su efecto, nunca sabes si a tu alrededor hay alguien al que sí le afecta. En cambio, consumir cannabis es una forma segura, saludable y socialmente aceptable de pasar un buen rato sin ningún comportamiento violento.