El cambio ha llegado a Canadá. Al menos esa es la impresión que el primer ministro Justin Trudeau quiere transmitir. Se trata de una promesa electoral que está a punto de cumplir y que podría tener consecuencias enormes. El apoyo de su Partido Liberal a la legalización de la marihuana recreativa podría ser un punto de inflexión. Actualmente ya se están implementando novedades hacia un mercado de cannabis regulado en todo Canadá.

Trudeau ha defendido este movimiento desde el enfoque de la reducción de daños. Afirma que los adolescentes canadienses tienen acceso más fácil a la marihuana que al alcohol, por lo que quiere eliminar el elemento delictivo del comercio de cannabis. Con una oferta de cannabis regulada de forma segura, los riesgos sanitarios en la preparación del producto se reducen drásticamente. Trudeau ha defendido continuamente sus planes para la legalización de la marihuana, incluso en un especial de VICE News.

¿QUÉ SUPONE LA NUEVA LEY?

Los cambios en las leyes referentes al cannabis están programadas para entrar en vigor el día nacional de Canadá, el 1 de julio de 2018. Se eliminarán las penas para adultos por posesión de menos de 30 gramos de cannabis. Las provincias y las reservas First Nation conservarán las competencias sobre la regulación de la venta de cannabis, que podría variar enormemente. En lo que respecta a la restricción de edad, se ha establecido la edad mínima para el acceso al cannabis en 18 años. Las provincias pueden optar por imponer un límite más alto, en 21 o incluso 25 años.

También existirá flexibilidad regional en la regulación de la venta y distribución de marihuana. Ontario y Nuevo Brunswick ya han trazado un modelo de dispensarios con licencia estatal similar a la forma en que se vende el alcohol. Independientemente de las diferencias regionales, se tendrán que cumplir estrictas normativas en cuanto a espacios y localizaciones, publicidad y empaquetado de los productos. También se permitirá que los ciudadanos canadienses cultiven hasta 4 plantas en casa. El gobierno ha diseñado esta ambiciosa política tras consultar a expertos, escuchar a la población y analizar la experiencia internacional. Por supuesto, su implementación ha sido polémica.

LA PROHIBICIÓN TODAVÍA ESTÁ VIGENTE

Lo que resulta controvertido para los canadienses no es el concepto de la marihuana recreativa en sí. Desde hace años tienen acceso al cannabis terapéutico mediante un sistema de salud de referencia a nivel mundial. El apoyo de la opinión pública hacia la marihuana recreativa ha sido bastante fuerte desde el cambio de siglo. Y la cultura del cannabis ya se ha desarrollado, especialmente en torno a la ciudad de Vancouver, en la costa oeste. Algunas de las ciudades más grandes ya cuentan con dispensarios que venden marihuana aprovechando un vacío legal.

Trudeau ha pedido que se respeten las leyes actuales hasta que los cambios surtan efecto en 2018. Esto ha llevado a un polémico aumento de las políticas prohibitivas y los cierres de esos dispensarios. Las operaciones policiales han detenido a miles de personas por actividades que ya no supondrán un delito con las nuevas leyes. Por ejemplo, emprendedores cannábicos como Marc y Jodie Emery fueron sentenciados a dos años de libertad condicional por cargos relacionados con drogas.

Aunque el avance de la legalización de la marihuana por todo el mundo es esperanzador, quienes quedan excluidos suelen caer en el olvido. Para que la reforma de la marihuana sea justa, es necesario un indulto retroactivo para pequeñas faltas relacionadas con drogas. Los planes del Partido Liberal no incluyen esto, dejando a muchos canadienses en una situación complicada por algo que pronto será completamente legal.

Dispensario de cannabis en Vancouver, Canadá

¿HABRÁ RETRASOS?

Durante este periodo de transición, la marihuana no ha sido despenalizada. Las leyes pasarán de la prohibición en junio de 2018, a uno de los mercados de cannabis más abiertos (y posiblemente más lucrativos) en julio de 2018. Su puesta en práctica no ha sido perfecta, pero el sistema será mucho más justo en un año, ¿no? Bueno, estos problemas de juventud podrían limitar el avance. La propia policía canadiense tendrá problemas para prepararse ante este cambio radical en la ley. Ya han solicitado al gobierno más tiempo para formar a sus agentes sobre la nueva legislación. 

Esto podría posponer la fecha de entrada en vigor para después del 1 de julio de 2018, al igual que la oposición del Partido Conservador en el Senado de Canadá. La legislación reformista fue aprobada por la Cámara de los Comunes, pero ahora debe pasar por el Senado. Los conservadores tienen más del doble de escaños que los liberales en el Senado. Se sitúan más a la derecha que los liberales y no se muestran tan a favor de la legalización de la marihuana recreativa. Defienden que la legislación no está lista y necesita un análisis en mayor profundidad.

La Cámara de los Comunes dedicó 8 meses a debatir la ley, ¿podría suceder lo mismo en el Senado? Esto retrasaría la legalización hasta 2019. Cualquier aplazamiento a mayores podría situar la fecha más próxima a las elecciones federales de final de 2019. Así que todavía existe la posibilidad de que todo esto fracase si se retrasa demasiado y un gobierno menos progresista llega al poder. Si las 11 vacantes en el Senado se pudiesen cubrir con defensores de la reforma, los cambios saldrían adelante. 

¿ESPERANZA PARA EL RESTO DEL MUNDO?

Suponiendo que los problemas pendientes se resuelvan, será legal disfrutar de la marihuana a partir del día nacional de Canadá. Esto garantizará un efecto palpable del legado de Trudeau: un auge en el número de tiendas cannábicas. Supondrá un gran negocio, que generará más de 23.000 millones de dólares según las estimaciones de Deloitte. Canadá tendrá el beneficio de ser pionero en el cultivo de cannabis. Hasta ahora solo Uruguay ha legalizado la marihuana a nivel nacional, y tienen un sistema de clubs de cannabis más restrictivo. La legalización del cannabis comercial en Canadá a nivel nacional es algo nuevo. Envía una señal muy importante desde un país a menudo considerado como estricto. 

Esto someterá a Estados Unidos a una mayor presión para avanzar en la legalización federal. El resto de países verá cómo un país grande, rico y con políticos de centro regula el sector del cannabis. El gobierno de Nueva Zelanda ya se ha comprometido a realizar un referéndum sobre la legalización de la marihuana recreativa. A medida que otros países sigan el ejemplo, los tratados internacionales sobre drogas tendrán que ser revisados. Ahora mismo, exigen de manera específica que los países apliquen activamente la prohibición del cannabis.

Con el cambio de actitudes en países tan diferentes, podríamos tener novedades sobre esos tratados en un futuro cercano. En un escenario optimista, los tratados internacionales podrían eliminar cualquier mención al cannabis en las dos próximas décadas. A partir de ese momento, dejaría de ser una droga ilegal bajo el derecho internacional. Se convertiría en otra materia prima más, y cada país decidiría sus propias regulaciones para la venta y el consumo. Teniendo en cuenta que esto cambiaría las reglas del juego para los amantes de la marihuana en todo el mundo, esperemos que Canadá pueda dar este atrevido primer paso.

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