Product successfully added to your shopping cart.
Check out
 

Parte 1 - Introducción
Finalmente, después de dos meses largos de floración y de un período de precrecimiento, has conseguido unos cuantos buds cultivados con tus propias manos. Pero la diversión no acaba. Aparte del cannabis, también podemos extraer un poco de polen o de hachís de agua de nuestra cosecha de plantas. Ambos principios son muy fáciles y eficientes. En resumen, la cosecha aún no termina aquí...

Ahora ya tenemos todos los buds de las plantas perfectamente almacenados para que se sequen, y los buds más pequeños ya están suficientemente secos para hacer una degustación. En un par de semanas más, todos los buds se habrán secado por fuera, pero por dentro todavía no. Los buds más grandes, necesitarán un poco más de tiempo. Los dejaremos secar lentamente en una habitación oscura lo suficientemente grande, o con un ventilador, para que expulsen toda la humedad.

Cuando las ramas de los buds se arranquen fácilmente, incluidas las de los buds más grandes, ya estarán listos para dejarlos madurar. Así, podrán desarrollar el gusto y el olor del cannabis. No te preocupes si el olor del cannabis no es lo bastante maduro durante las primeras semanas, algunas variedades necesitan más tiempo para desarrollar el olor característico y típico de la maría.

Parte 2 - Polen
Mientras tanto, también hemos puesto a secar una cantidad considerable de hojas y recortes. En función de la variedad de cultivo y del número de hojas que desarrolle la planta, deberías obtener una cantidad de hojas y recortes similar al peso obtenido de buds. Es decir, con 500 gramos de cannabis seco deberías obtener 500 gramos de hojas secas. Evidentemente, esta cantidad será algo superior con las variedades de más follaje y, siguiendo la misma lógica, si estás cultivando una variedad de poco follaje, la cantidad será inferior.

Sólo conservaremos las hojas que, evidentemente, tengan THC, es decir, las hojas que rodean los buds. También utilizaremos las hojas grandes y ricas en THC. El resto de hojas, las podremos separar. Esto se suele hacer, durante el manicurado de los buds, cuando primero arrancamos las hojas grandes y, después, recortamos con mucho cuidado los buds. De este modo, obtenemos dos montones de hojas durante el manicurado. En un montón dejamos las hojas grandes sin THC y en el otro, las hojas que sí lo tienen.
THC
No tiene sentido mezclar los dos tipos de hojas en un solo montón porque, al hacerlo, sólo se consigues reducir la calidad del hachís y que reciba más contaminación innecesaria por culpa de las hojas sin THC. En cualquier caso, es muy importante que se sequen completamente. Normalmente, este proceso tarda más que el secado de los buds. No basta sólo con que el material de las hojas esté seco; debe estar tan seco que cuando lo cojas con los dedos se desmenuce. Cuanto más seco esté, mejor y mejor rendimiento obtendrás de hachís.

Los cristales de THC se desprenden muy fácilmente del material cuando las hojas están ligeramente secas, es decir, cuando parecen bien secas pero todavía no se desmenuzan. En este punto, conseguirás muy poco cristal de THC. Nuestro objetivo es obtener la mayor cantidad posible de cristales de THC y juntarlos para obtener una buena cantidad de hachís. El polvo dorado de los buds tiene un efecto muy diferente cuando se fuma puro. Algunos fumadores prefieren un colocón suave y los efectos del hachís, en vez de un efecto más potente de los buds fumados.

Sólo es cuestión de gustos. Cuando líes un porro con buds bien secos, a menudo observarás que los dedos te quedan impregnados de una especie de polvo dorado. Estos cristales son de lo que estamos hablando. Lo mejor de todo este asunto es que, además de la cosecha regular de buds de cannabis, también puedes obtener una buena cantidad de hachís a partir de esta misma cosecha.

Así, si suponemos que tenemos una cosecha de 500 gramos de buds, y nos quedan unos 600 gramos de material seco, podremos obtener unos 60 gramos de hachís. Como norma general, obtendremos un 10% del total si utilizamos las hojas sobrantes bien secas. Naturalmente, aquí también se aplica el siguiente principio: cuanto mayor sea la calidad del material de las hojas, más cristales obtendremos, y mayor será el rendimiento. Por lo tanto, si has cultivado una variedad muy blanca, o cualquier otra variedad con una elevada producción de THC, lógicamente, obtendrás un mayor rendimiento de hachís.

Normalmente, conseguirás un rendimiento superior al 10% con el cultivo de interior; algunos productores han logrado obtener rendimientos superiores al 16% utilizando buenas hojas. En cultivos de exterior, la cantidad será inferior, sobre todo en otoño con el mal tiempo, lo que reduce los niveles de THC en las hojas y, por lo tanto, se reduce el rendimiento por debajo del 10%. Por eso es importante no sentirte presionado, y no mezclar 400 gramos de hojas ricas en THC con 200 gramos de hojas grandes, sólo con la falsa esperanza de producir 600 gramos de buen producto. Sólo podrás aprovechar 400 gramos.

Cuando hablo de mezclar, quiero decir que en vez de utilizar sólo hojas ricas en THC y perfectamente recortadas, utilices también las hojas grandes sin THC. Evidentemente, es agradable saber que tanto si la cosecha de buds es buena como si es mala, siempre podremos obtener una buena cantidad de hachís. Esto es útil si, a pesar de nuestros esfuerzos, hemos obtenido una cosecha pobre, como podría pasar con el cultivo exterior. Si esto ocurriera, podríamos hacer hachís a partir de toda la cosecha.
THC en una planta de cannabis
Parte 3 - Obtención del polen
El principio de fabricación del hachís es bastante sencillo y funciona gracias al desprendimiento de los cristales de THC. Hay diferentes sistemas para conseguirlo. Puedes utilizar un cedazo, espolvorear el material de las hojas y sacudirlo, o dejar que la criba vibre. Debe ser lo suficientemente fino como para que retenga todo el material y sólo deje pasar los cristales. También existen aparatos especiales para fabricar hachís, donde se pone una pequeña cantidad de hojas y se sacude manualmente.

Los molinillos más nuevos funcionan según el mismo principio. Actualmente, muchos molinillos ya incorporan un pequeño tamiz que permite recoger los cristales de THC en un compartimento separado mientras el cannabis pierde poca potencia. Te sorprenderá la cantidad de polvo de hachís que puedes recoger o, de hecho, perder si utilizas un molinillo normal o desmenuzas los buds con las manos. Pero si deseas procesar una gran cantidad de material de hojas, entonces, necesitarás un "polinador".

Un "polinador" es una máquina que utiliza la rotación de un tambor con un cedazo alrededor para desprender y recoger los cristales. Las hojas se ponen dentro del tambor y el motor las hace girar. El material se sacude por todas partes y, esta acción es la que hace que los cristales de THC se desprendan de las hojas. Al cabo de un rato (normalmente, con 30 o 40 minutos es suficiente), ya podemos parar el "polinador" y poner el polvo de hachís en un montón.

Si este polvo lo prensamos (antes de ponerlo a madurar durante un año, como mínimo), obtendremos el hachís. Este polvo prensado recibe el nombre de "polen" y se prensa para que mejore el sabor y el olor. También es más fácil hacerse un porro, y transportarlo. Un trozo de hachís prensado es más fácil de compartir que un montón de polvo pegajoso. De todos modos, de cuanta más calidad sea el hachís, menos compacto deberá ser.

Con un hachís de poca calidad, tendrás que prensar-lo más ya que los cristales estarán mezclados con más material vegetal, y les costará más engancharse entre ellos. Así como el material que utilices debe estar bien seco, también es aconsejable que lo dejes una noche en el congelador, sobre todo si tienes intención de utilizar el "polinador".

El frío intenso hace que los cristales de THC se desprendan más fácilmente. La situación ideal sería que pudieras hacer el hachís dentro de una cámara frigorífica o de alguna instalación similar para conservar una temperatura fría constante. Así, obtendrías el mejor producto pero, evidentemente, no todos tenemos estas instalaciones a nuestro alcance. De todos modos, si conoces a alguien que la tiene, no te pierda esta oportunidad.
polvo de hashSiempre es una maravilla observar la cantidad de polvo de hachís que se puede obtener a partir de una cantidad muy pequeña de hojas. Según la calidad de los buds, no es necesario extraer el polvo pero, evidentemente, si eres un auténtico aficionado al hachís y no te atrae fumar los buds, entonces, aprovecha toda la cosecha y pásala por el polinador.

Primero, asegúrate de romper bien todos los buds para que se desprendan todos los cristales. Este proceso aumentará drásticamente el rendimiento del hachís. También hay que comprobar que no quedan ramas (o los mínimos) a los buds porque pueden dañar el tamiz. Si se rompe una pieza del tamiz, cuesta mucho dinero y es un engorro.

A pesar de que un "polinador" o aparato similar cuesta entre 300 y 500 euros, es una inversión que amortizarás inmediatamente en la primera cosecha y producción de hachís. Además, dura muchos años. El único requisito previo que deberías tener en mente a la hora de decidirte por un aparato así, es que necesitas una buena cantidad de material de hojas cada pocos meses para poder hacerlo funcionar. No tiene mucho sentido comprar un "polinador" si sólo obtienes una pequeña cantidad y el aparato se pasa más horas en el armario que trabajando.

Parte 4 - Hachís de agua
El método más nuevo de fabricación de hachís de estos últimos años es la producción de hachís de agua. Funciona según los mismos principios que el "polinador", pero se utiliza agua helada y un proceso de batido para separar los cristales del material de hojas. Es un proceso más trabajado que la obtención simple de hachís, pero la calidad que se obtiene es muy especial.

Necesitamos unos cuantos objetos más que en el proceso normal. Para empezar, no coloques el material directamente en el tambor. Necesitamos un cubo con una capacidad de unos 20 litros. Dentro, colocaremos una bolsa tamiz especial. El kit para hacer "hachís de agua" está formado por dos bolsas o más, con un cedazo cosido dentro de cada una. Cada cedazo tiene unas medidas diferentes, de manera que los cristales que deja pasar un tamiz, los atrapa el otro.

Con muchos cedazos, los cristales de diferentes tamaños se recogen de forma separada. En vez de tener un gran montón de cristales en una bolsa, se obtienen varias bolsas de diferentes cualidades. Como los cristales de cada bolsa son diferentes, los efectos y el gusto también. Instalamos las bolsas en el cubo; la bolsa inferior es la que recogerá los cristales y sólo dejará pasar el agua. Encima de ésta, habrá todas las bolsas tamiz que contengan algún tipo de material de hojas y cristales de determinadas medidas.
hash water
Llenaremos el cubo con agua helada (unos 3 grados). Cuanto más fría esté, mejor, porque los cristales se desprender más fácilmente. Con una batidora de cocina en el cubo, batiremos el material; esta acción desprenderá los cristales. No la utilices con la potencia máxima para que no se reduzca el material a pulpa. Esto sólo haría que obtuviéramos un producto final de menor calidad. De nuevo te recuerdo que, antes de empezar, tienes que dejar el material una noche en el congelador.

Si la temperatura del agua del cubo no es lo suficientemente baja, puedes añadir cubitos de hielo. Esto sólo será necesario si no dispones de una conexión refrigeradora de agua para el grifo (normalmente el agua ya sale bastante fría y no hay que añadir cubitos). Lo que puedes hacer es, una hora antes de empezar a fabricar el hachís de agua, deja una botella de 1 o 2 litros de agua en el congelador. Esta agua estará bastante fría cuando la necesites y será perfecta para obtener un producto de buena calidad.

Procura que no esté en el congelador demasiado tiempo, si no, el contenido se congelará y no te irá bien. Si esto sucediera, puede cortar las botellas de plástico y utilizar el líquido congelado. La manera más sencilla de hacer hachís de agua sin complicarse en exceso la vida es con una batidora programada para que funcione durante 20 minutos, se pare durante 5 minutos y se vuelva a poner en marcha 20 minutos más.

Este ciclo debe durar una hora y media. Es importante que vayas comprobando que la batidora funciona bien y está bien fijada para que no se rompa y estropee toda la operación (y las bolsas). Si funciona bien, no hace falta que te estés plantado. No utilices accesorios de batir con bordes puntiagudos. Repito: no tenemos que hacer un batido de marihuana. Bastará con remover suavemente y utilizar agua helada para desprender los cristales de THC.

Es fácil ver si lo estás haciendo bien o no. Si el agua se vuelve de un color amarillento- marrón-dorado, entonces, puedes estar seguro que contiene una buena cantidad de cristales. Puesto que utilizarás el proceso de extracción de agua para fabricar hachís, el producto final tendrá mucha menos contaminación y, por tanto, la calidad y la pureza aumentarán. Los efectos y la potencia del hachís de agua también son muy diferentes del hachís normal.

Lo tienes que probar para apreciarlo. El hachís de agua puede llegar a ser muy potente por los consumidores inexpertos. No todas las variedades de cannabis son igual de adecuadas para fabricar hachís de agua; algunas variedades pierden parte de su sabor. Por ello, es mejor actuar como los enólogos y probar los dos métodos cuando cultives una nueva variedad, de esta manera, podrás determinar qué método es el mejor para fabricar hachís con esta variedad en particular. Fabricar hachís de agua ya es toda una experiencia en sí.

El momento de sacar la bolsa final del cubo es mágico, cuando la agites hacia adelante y atrás y la abras para ver todos los cristales amarillos en una pila. También es cierto que para fabricar hachís de agua, cuanto más seco esté el material, más buena cosecha de cristales obtendremos. Por otro lado, la calidad será ligeramente inferior. La ventaja de hacer hachís de agua es que, incluso, puedes trabajar con material de hojas verdes.

El rendimiento que obtendrás al utilizar recortes de hojas frescas será ligeramente inferior, pero la calidad será muy buena ya que las hojas estarán menos contaminadas que el material seco.
cannabis crystal
Parte 5 - Bubbleator
El hombre es, principalmente, una criatura holgazana, y uno de los principales inconvenientes de todo el proceso de "trabajar con hielo", si se puede llamar así, es la dificultad de trabajar de manera segura con la batidora. De repente no puedes decir: "¡Oh! ¡Me parece que quiero hacer hachís de agua!". En primer lugar, necesitas una batidora adecuada que funcione de manera segura para esta operación.

Esto puede desanimar a más de un productor a la hora de hacer esta excelente variedad de hachís. La empresa que fabrica el "Polinador" presentó, no hace mucho, el Bubbleator, diseñado para producir hachís de agua rápidamente. Ciertamente, el Bubbleator es una batidora y se parece a una pequeña lavadora. Sólo tienes que poner los recortes de las hojas en una gran bolsa tamiz que colocarás dentro del Bubbleator.

A continuación, lo llenarás de agua helada y, tan sólo moviendo una manivela, podrás batir la mezcla durante 15 minutos. La ventaja de este sistema es que no debes utilizar una batidora doméstica y todo se hace con mucho menos esfuerzo y complicaciones. Deja que el Bubbleator se vacíe en las bolsas cedazo y obtendrá los cristales que tanto deseas.

Creo, de verdad, que el Bubbleator convencerá a muchos nuevos cultivadores de hacer un giro en la producción de hachís de agua y de olvidarse del pesado juego de "A la caza de la batidora". Puedes comprar el Bubbleator de forma separada o con las bolsas de congelación incluidas.

Los auténticos amantes del hachís lo dejan madurar como mínimo un año antes de consumirlo. Sin duda vale la pena reservar, como mínimo, una parte de tu cosecha. Si lo haces cada año, pronto conseguirás una buena despensa llena de hachís de excelente calidad.

Buy Autoflowering Cannabis SeedsBuy Feminized Cannabis SeedsBuy Medical Cannabis Seeds