SIEMPRE HAY ALGUIEN…

Algunos de los mejores recuerdos son esas fiestas donde alguien empieza a rular un bong. Antes de que te des cuenta, la habitación está llena de un humo delicioso y todos se lo están pasando bien. Excepto, obviamente, esa persona; la que ha dado demasiadas caladas y está convencida de estar viviendo una experiencia extracorporal.

Aunque esto suele llevar a unas risas y bromas a su costa, resulta que esta persona tal vez no pueda evitar el hecho de que la marihuana le afecte de forma diferente. Es cierto que el nivel de tolerancia general, el estado mental, e incluso la forma física juegan un gran papel en cómo reaccionamos a los cannabinoides que entran en nuestro cuerpo. Sin embargo, hay una diferencia que comparten todos los consumidores de cannabis: una estructura genética única.

¿QUÉ TE DIFERENCIA DE TUS AMIGOS?

Nuestro ADN define quiénes somos. Cada persona es diferente, ya sea alta o baja, o tenga el pelo rubio o moreno. Heredamos nuestra genética a través de la combinación de ADN proporcionada por nuestros padres. En su gran mayoría, los fragmentos de nuestro ADN son copias del código genético de nuestros progenitores. A no ser que se produzcan mutaciones genéticas del ADN. Y no del tipo que te hacen volar de tejado en tejado, o volverte invisible, sino del tipo que puede hacer que sientas los efectos de la marihuana con mayor intensidad.

Las investigaciones han demostrado que estas mutaciones pueden extenderse a un gen en particular que influye sobre la capacidad cognitiva, en presencia de THC. Las personas con “polimorfismo funcional” en el gen COMT-Val experimentaron un mayor deterioro de la memoria a causa del THC; en cambio, los portadores del gen COMT-Met no se vieron afectados. La susceptibilidad del cannabis a nuestras variaciones de ADN está causada por la forma en que esta sustancia interacciona con nuestro cuerpo.

COMT Val Gene and COMT Met Gene

EL ROL DEL SISTEMA ENDOCANNABINOIDE ES DECISIVO

Nuestro sistema endocannabinoide está compuesto de endocannabinoides (cannabinoides producidos endógenamente, por el propio cuerpo) y una amplia gama de receptores cannabinoides distribuidos por todo el sistema inmunitario, aparato digestivo, sistema nervioso central, y zonas específicas del cerebro. Los endocannabinoides pueden producir efectos similares a sus primos, los fitocannabinoides (cannabinoides producidos por las plantas, como el THC y el CBD). Los efectos biológicos varían, en función de la estructura genética del cannabinoide, y de la ubicación o el tipo de receptor. Este es el motivo de que el THC provoque colocones, y el CBD no. El tetrahidrocannabinol afecta a una serie de receptores diferentes.

Imagina que el sistema endocannabinoide es un interruptor, que solo se activaría con THC al fumar marihuana, y entonces te quedarías colocado. Suena bastante simple. Ahora añade varios interruptores, repartidos por diversos lugares. Cada uno de estos interruptores se activa únicamente en presencia de determinados cannabinoides. Si te imaginas el consumo de marihuana de esta manera, es fácil ver por qué cada persona reacciona de forma diferente. El cannabis implica pulsar varios interruptores del sistema endocannabinoide, y todos estos están influenciados por las variaciones de ADN, de modo similar al gen COMT mencionado anteriormente.

Un estudio publicado en 2016 descubrió que esas mutaciones genéticas raras, que hemos comentado, también afectan al sistema endocannabinoide. Los descubrimientos preliminares mostraron que las “variaciones genéticas poco comunes” del sistema endocannabinoide provocaban que algunos pacientes produjeran mayores niveles de endocannabinoides. Esta mayor presencia podría llevar a unos mejores mecanismos de superación, en cuanto a depresión y ansiedad.

LOS EFECTOS DEL CANNABIS SON UNA GENERALIZACIÓN

Las diferencias heredadas del ADN de nuestros progenitores, y la posibilidad de mutaciones menores, significa que todos, y nos referimos a absolutamente todo el mundo, reaccionaremos de forma ligeramente diferente al fumar marihuana. Pero, por supuesto, hay efectos generalizados.

Estos efectos pueden incluir aumento de apetito, sensaciones de euforia, ojos enrojecidos y letargo, por nombrar algunos. Sin embargo, habiendo tantos factores respecto a la forma en que nos sentimos al fumar, la línea entre estar bien y estar demasiado fumado es delgada. Algunos estudios sugieren que la variación genética podría aumentar el riesgo de sufrir psicosis en los consumidores de cannabis. Muchos testimonios anecdóticos también afirman experimentar una paranoia o ansiedad intensificada al consumir marihuana. La verdad es que, con tantas variables, es imposible saber con seguridad cómo reaccionarás al cannabis.

No importa si es la primera vez que fumas, o si simplemente estás probando una cepa nueva. O puede que estés fumando tras un día estresante en el trabajo, cuando normalmente disfrutarías de la hierba en momentos más alegres. En cada situación, tu reacción al cannabis puede cambiar. La clave está en empezar poco a poco, e ir tanteando el terreno. Cuando estés cómodo con los efectos producidos por la hierba, puedes empezar a ampliar tus horizontes.

La próxima vez que sufras un blancazo con tus colegas, puedes explicar educadamente que no puedes remediarlo. En parte, es cosa de tu genética...

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