Los coffeeshops holandeses llevan atrayendo aficionados al cannabis desde los años 70. Los dispensarios, por otro lado, han empezado a aparecer en Canadá y Estados Unidos en los últimos años. Pero su antigüedad no es lo único en lo que se diferencian. En este artículo, analizamos las diferencias entre dispensarios y coffeeshops, y lo que se puede esperar de ambos.

COFFEESHOPS: LA BASE DEL TURISMO HOLANDÉS

Los archiconocidos coffeeshops de Holanda nacieron en la década de los 70, cuando el gobierno de este país se dio cuenta de que la creación de una sociedad sin drogas era algo imposible. Por lo que adoptó un enfoque más abierto y centrado en la reducción de daños, en lugar de penalizar a los consumidores y permitir la existencia de un mercado negro de sustancias como el cannabis y el hachís.

Bajo esta nueva política de tolerancia (o "gedoogbeleid"), el gobierno holandés legalizó la venta de marihuana y hachís a través de coffeeshops autorizados. En la actualidad, estos establecimientos son la base del turismo holandés, y atraen millones de turistas a Ámsterdam y a otras grandes ciudades.

Los coffeeshops suelen ir desde pequeños establecimientos modestos a grandes locales llamativos, como el Bulldog en el barrio rojo de Ámsterdam. Los que están situados en el centro suelen atraer más turistas, mientras que los más apartados de las zonas céntricas atraen más a los residentes. Algunos locales, como Boerejongens, ofrecen un ambiente exclusivo y venden productos selectos (como una línea completa de Amsterdam Genetics). Pero, en esencia, los principios por los que se rigen los coffeeshops son siempre los mismos; cualquiera puede entrar y comprar un poco de marihuana.

La calidad de la hierba de los coffeeshops varía. Como siempre, hay algunos locales que se aprovechan de los turistas ofreciendo hierba de baja calidad a precios desorbitados. Por eso, siempre es buena idea pedir consejo a alguien que viva allí. Pero, en general, los coffeeshops holandeses ofrecen una gran variedad de cannabis, canutos preliados, hachís y comestibles de calidad. También hay que mencionar que la marihuana holandesa es bastante fuerte, por lo que es aconsejable tomarse la visita con tranquilidad.

La venta de alcohol y tabaco está prohibida en los coffeeshops. Tampoco pueden vender más de 5 gramos de cannabis al día al mismo cliente, anunciar la venta de sustancias, ni vender a menores de 18 años. Un coffeeshop holandés decente suele tener una buena selección de zumos, aperitivos, bollería, café, té, etc. Algunos ofrecen un ambiente más festivo, mientras que otros cuentan con un entorno más relajado, ideal para leer un libro, escuchar música o charlar con amigos.

Si no eres de Europa, esto es muy importante: los europeos tienden a fumar cannabis mezclado con tabaco. Por lo que la mayoría de canutos preliados que se venden en los coffeeshops holandeses contendrán tabaco. Si prefieres fumar marihuana a secas, pregunta en el coffeeshop que visites.

Para obtener más información, consulta esta lista de nuestros coffeeshops favoritos de Ámsterdam.

Los Coffeeshops y Los Dispensarios

DISPENSARIOS: LAS TIENDAS DE CANNABIS ESTADOUNIDENSES

Los dispensarios de cannabis son una nueva invención que ha surgido como resultado de la legalización de la marihuana en estados como California, Colorado, Nevada y Washington, entre otros. Estos establecimientos están sujetos a distintas reglas y ofrecen unos productos muy diferentes a los de los coffeeshops holandeses.

La mayoría de los dispensarios funcionan de forma parecida a una farmacia; el cliente llega, le sirve un budtender, y se lleva a casa lo que ha comprado. Y aunque algunos dispensarios de California dejan que sus clientes consuman cannabis en el local, no es lo habitual. En la mayoría de estados en los que la hierba es legal (como Colorado, Nevada o Washington), el consumo en espacios públicos o abiertos es ilegal.

Al igual que los coffeeshops, los dispensarios pueden presentar diferentes ambientes y ofrecer diversos servicios, además de tener productos de distintas calidades a precios variables. Algunos solo atienden a consumidores de marihuana medicinal, y por lo tanto, ofrecen un servicio distinto a los que solo sirven a consumidores con fines recreativos. Otros dispensarios son para ambos tipos de clientes, y cuentan con diferentes puntos de venta para sus productos recreativos y medicinales.

A diferencia de los coffeeshops holandeses, los dispensarios no siempre venden hierba a cualquier persona adulta. Algunos, solo pueden vender a quienes sean residentes del estado, mientras que otros, únicamente venden a pacientes registrados o a consumidores con fines recreativos. A veces, te podrás registrar en el momento, y otras, tendrás que hacerlo antes de realizar la compra. Todo depende de las leyes del estado en el que te encuentres.

Un buen dispensario te ofrecerá un servicio personalizado para ayudarte a encontrar los mejores productos de cannabis en base a tus necesidades y preferencias. Los dispensarios deben estar limpios, y los dependientes suelen ser auténticos profesionales, tanto en la forma de atender a los clientes como en el manejo de los productos. Los productos que ofrecen los dispensarios suelen diferir bastante, pero la mayoría dispone de una buena selección de flores, concentrados, vaporizadores bolígrafos y comestibles. Algunos también venden esquejes, herramientas para el cultivo y semillas.

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