Desde el anuncio de su candidatura para las elecciones de 2016 a la presidencia norteamericana en junio de 2015, Donald Trump ha acaparado la atención de los medios.

Su dura posición frente a la inmigración, la negación del cambio climático, el apoyo al aumento del gasto militar y comentarios ofensivos sobre las mujeres han dividido a una de las naciones más poderosas del mundo.

Sin embargo, un tema del que el presidente Trump ha hablado muy poco es el cannabis.

Durante los últimos años, los Estados Unidos han liderado el cambio hacia la legalización tanto para fines medicinales como recreativos. Cada vez más estados deciden legalizar la sustancia hasta cierto punto, creando un nuevo sector que se estima que supera los 7.000 millones de dólares.

La legalización del cannabis es sin duda uno de los aspectos que más une a los norteamericanos, ya que más de la mitad de la población votaría a favor de legalizar la droga por completo.

En este artículo, exploramos las expectativas de la marihuana en los Estados Unidos bajo la administración Trump. Para descubrir más artículos como éste, asegúrate de seguir nuestro blog.

UN ANÁLISIS DEL CANNABIS EN LOS ESTADOS UNIDOS

Antes de revisar la posición personal de Trump sobre la legalización del cannabis, es importante entender la legislación principal sobre la droga en el país.

Pasamos a analizar el movimiento por la legalización y la situación actual de esta sustancia a nivel federal.

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¿CUÁNDO COMENZÓ LA LEGALIZACIÓN?

Los EEUU declararon el cannabis como sustancia ilegal a principios del s.XX, entrando en vigor las restricciones federales más importantes en 1937, tras la aprobación de la “Ley de Tasación de la Marihuana” por parte del gobierno federal.

En 1970, el gobierno aprobó la Ley de Sustancias Controladas, que prohibía la marihuana y otras drogas y sustituía a la ley de 1937.

Aunque el movimiento para el cambio de estas políticas obsoletas y por la legalización del cannabis en los EEUU ha atraído mucha atención mediática en los últimos años, en realidad, empezó hace más de 20 años.

En los años 70 y 80, estados como Oregón, Maine, Texas y Colorado (entre muchos otros) empezaron a despenalizar el cannabis hasta ciertos niveles. En 1973, por ejemplo, la legislación de Texas se corrigió para declarar la posesión de hasta cuatro onzas como una falta menor.

El cambio de política más importante, que a menudo se considera el inicio del movimiento por la legalización, se produjo en 1996, cuando California aprobó la histórica Propuesta 215, legalizando el cannabis con fines terapéuticos en el estado.

¿ES LA MARIHUANA LEGAL EN LOS EEUU HOY EN DÍA?

A nivel federal, el cannabis sigue siendo una droga de categoría 1 según la Ley de Sustancias Controladas. Para que una sustancia se incluya en esta clasificación, deberá cumplir las siguientes características:

  • Un gran potencial de abuso.
  • Sin uso medicinal aceptado.
  • Imposible garantizar la seguridad de la droga para consumo bajo supervisión médica.

Excepto con una autorización específica, es ilegal producir, distribuir o vender cualquier sustancia de categoría 1.

A pesar de las leyes federales, algunos estados han decidido aplicar nuevas políticas hacia la legalización de la marihuana. 28 estados de los EEUU tienen en la actualidad programas de marihuana terapéutica y además 8 estados y el distrito de Columbia han legalizado la hierba tanto para fines medicinales como recreativos.

Aunque los estados tengan la capacidad para aprobar sus propias leyes, sigue siendo una violación de la ley federal distribuir cannabis en cualquier parte de los Estados Unidos. Los estados con programas de marihuana legal, sin embargo, tienen un poco de libertad adicional.

En 2014, el Congreso aprobó una ley presupuestaria que prohíbe al Departamento de Justicia usar fondos para perseguir los programas estatales de cannabis terapéutico. Esa cláusula sigue en vigor.

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TRUMP Y MARIHUANA: ¿QUÉ NOS DEPARARÁ EL FUTURO?

Es difícil descifrar la opinión exacta del presidente Trump sobre la marihuana.

En una entrevista con un canal de televisión de Denver, Trump declaró abiertamente que considera que los estados deberían decidir por ellos mismos si legalizar el cannabis o no.

"Creo en los estados. Así que pienso que debería ser cuestión de los estados, sin duda", afirmó.

Se podría decir que la principal amenaza de la administración Trump para el sector del cannabis y la legalización es su nuevo fiscal general, Jeff Sessions.

En abril de 2016, en una sesión del Senado sobre la reforma de la marihuana, Sessions afirmó que "la buena gente no fuma marihuana". También se le atribuyen declaraciones como que el cannabis es una droga de iniciación y que la legalización conllevaría un aumento del consumo de cocaína y heroína.

Sin embargo, muchos creen que es poco probable que Trump adopte una posición contraria a la marihuana.

El apoyo a la legalización alcanzó un máximo histórico en 2016, cuando un 60% de los norteamericanos se declaraba a favor de una legalización plena.

Además, muchos de los estados que apoyaron a Trump en las elecciones han legalizado la marihuana de alguna forma.

Tom Angell, responsable del grupo a favor de la legalización, Marijuana Majority, cree que no es probable que Trump intente desafiar a las estadísticas e ir contracorriente.

"Una política dura frente a unas leyes muy populares en un número de estados cada vez mayor crearía enormes problemas políticos innecesarios", declaraba a Business Insider en noviembre.

En otro reciente artículo en el mismo medio, Melia Robinson sugiere dos vías de actuación que Trump podría utilizar en el terreno de la legalización del cannabis.

En primer lugar, podría seguir dejando que los estados aprueben sus propias leyes sobre estas políticas, ignorando al mismo tiempo la legislación federal descaradamente. O bien podría apoyar el movimiento por la legalización de cara a la opinión pública, pero limitarlo en la práctica al mantener la marihuana como sustancia de categoría 1, practicando redadas en dispensarios y extendiendo el miedo en el sector o penalizando a los bancos que trabajen con él.

Por último, Trump también tiene la opción de intentar cargarse un sector con un valor estimado de 21.000 millones de dólares en 2021.

El futuro de la marihuana en los Estados Unidos es incierto con el gobierno actual, y no sabremos cuál es la verdadera posición de Trump mientras él no decida contárnosla. Hasta entonces, nuestra recomendación para quienes viven en un estado con marihuana legal es que disfruten mientras puedan.

 

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