Consulta uno de los debates más habituales entre los psiconautas: ¿Es la marihuana un alucinógeno?


Cuando se habla de experiencias psicodélicas, el LSD, las setas, el DMT y la mescalina suelen ser los principales temas de conversación. En comparación con estos psicodélicos clásicos, la marihuana actúa a través de una vía metabólica completamente diferente y tiende a producir efectos mucho más leves. A pesar de las claras diferencias entre masticar unos cuantos gramos de setas e inhalar un buen dab, la literatura científica ha clasificado siempre la marihuana como una sustancia alucinógena.

Los avances en nuestro conocimiento sobre los psicodélicos han creado una gran división entre los efectos psicoactivos de la marihuana y los "verdaderos" psicodélicos. Sin embargo, la investigación también sugiere que la marihuana puede inducir alucinaciones en algunas circunstancias. Pero, ¿son estas visiones verdaderamente psicodélicas o se trata de un signo revelador de trastornos mentales subyacentes? Sigue leyendo y te lo contamos todo.

Alucinaciones: un estado alterado definido

La palabra "alucinación" deriva del latín "alucinari", que significa "vagar en la mente". Desde un punto de vista clínico, una alucinación engloba cualquier fenómeno sensorial que ocurre únicamente dentro de la mente, sin ninguna fuente externa. Aunque suele estar asociado a alteraciones visuales, como patrones fractales y geométricos, las alucinaciones pueden ocurrir a través de diferentes núcleos sensoriales del cerebro. Estas experiencias se dividen en las siguientes categorías:

  • Visual
  • Auditiva
  • Olfativa
  • Táctil
  • Gustativa

Tener visiones, oír colores, ver sonidos y experimentar distorsiones sensoriales es habitual al consumir sustancias alucinógenas. Los consumidores también afirman haber tenido experiencias profundas como entrar en otras dimensiones y comunicarse con entidades conscientes.

Según algunas creencias indígenas, así como investigadores y académicos de la actualidad, estos eventos se consideran "reales" a su manera, lo que sugiere que estos estados alterados nos permiten percibir otros aspectos de nuestro universo. Por otro lado, otros psiconautas y científicos modernos creen que dichos fenómenos están derivados únicamente de la mera alteración de la química cerebral.

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Algunas personas sufren alucinaciones estando completamente sobrias. Estas experiencias pueden deberse a múltiples factores, como:

  • Enfermedad mental
  • Trastornos neurológicos
  • Fiebre
  • Medicamentos
  • Trastornos del sueño

Aunque estas experiencias se consideran igualmente alucinaciones, parecen ser diferentes a una típica experiencia psicodélica y normalmente no implican el consumo de sustancias químicas capaces de alterar la mente.

Mecanismo de acción de los alucinógenos clásicos

Los psicodélicos clásicos incluyen LSD, mescalina y psilocibina. Muchas culturas de todo el mundo han utilizado estas sustancias durante miles de años para inducir experiencias místicas y comunicarse con lo divino. Los consumidores occidentales modernos suelen consumir estas sustancias con fines recreativos, aunque muchos siguen asociando la experiencia con la espiritualidad.

Aunque los alucinógenos clásicos producen experiencias diversas, todos tienen algo en común: cada uno de ellos se une al receptor de serotonina 2A y lo antagoniza.

El sistema serotoninérgico juega un papel fundamental en el sistema nervioso y la señalización neuronal. La serotonina, la molécula de señalización que hay en esta red, regula el estado de ánimo, las emociones, la memoria, la recompensa y la función cognitiva. La interrupción de este sistema es la base de las experiencias alucinógenas que generan estas sustancias.

Comparación con la marihuana

La mayoría de las variedades de marihuana para fines recreativos contienen la molécula psicotrópica THC. Al inhalarlo, este cannabinoide llega a la sangre y se une a los receptores CB1 concentrados en el sistema nervioso central. Estos receptores pertenecen al sistema endocannabinoide, una red presente por todo el cuerpo que regula varios procesos fundamentales para la fisiología humana.

Curiosamente, el THC imita al cannabinoide (o "endocannabinoide") anandamida (AEA) que produce nuestro cuerpo. La anandamida también es conocida como la "molécula de la felicidad", y los investigadores creen que es la base del fenómeno de "la euforia del corredor", ya que la molécula ayuda a regular la motivación, el placer y la recompensa.

Al unirse a los receptores CB1, el THC provoca un aumento del nivel de dopamina. Esta molécula de señalización da lugar a sensaciones de euforia, risa y otros aspectos típicos del efecto de subidón de la marihuana. Por otra parte, la hierba también puede llegar a inducir efectos secundarios adversos, como paranoia, confusión y pánico.

Aunque actualmente no está clasificada como una sustancia alucinógena, la gente ha asociado durante mucho tiempo la hierba a experiencias místicas. Los hindúes de la India y los budistas de Nepal beben Bhang de marihuana para lograr estados trascendentales. Los rastafari fuman marihuana para acercarse a Jah. Incluso los consumidores de hierba ocasionales comparten experiencias de ideas y pensamientos filosóficos.

Comparación con la marihuana

Sin embargo, la marihuana no induce viajes psicodélicos a otras dimensiones ni provoca experiencias extracorporales, por lo menos no al mismo nivel que los verdaderos psicodélicos. Esto tiene sentido al comparar la acción farmacológica de la marihuana frente a los psicodélicos.

Dicho esto, algunos consumidores siguen afirmando que experimentan alucinaciones cuando consumen marihuana. En algunos casos, estas experiencias se deben a que el THC podría acentuar trastornos mentales subyacentes, como la psicosis. Pero el THC también puede llegar a provocar alucinaciones en personas sanas.

Un artículo publicado en la revista "Cannabis and Cannabinoid Research" analiza una experiencia alucinógena[1] después de haber consumido una dosis elevada de marihuana. Después de vaporizar 25mg de THC, el individuo indicó que había tenido alucinaciones diferentes a las provocadas por los psicodélicos clásicos. A pesar del pequeño tamaño de la muestra, los investigadores sugieren que la marihuana podría inducir una experiencia alucinógena a través de un mecanismo diferente al de otras sustancias psicodélicas.

Extractos y comestibles: ¿la última frontera?

Está claro que fumar un blunt o un bong puede subir el estado de ánimo, mejorar el sabor de la comida y sumergirte en conversaciones filosóficas y existenciales. Sin embargo, las posibilidades de vivir un viaje psicodélico después de fumar marihuana siguen siendo escasas. Por ello, la búsqueda de vivir subidones cada vez más intensos ha llevado a los consumidores de marihuana a echarle imaginación al asunto.

El ser humano lleva miles de años comiendo elaboraciones a base de marihuana. Cuando ingerimos cannabinoides, las moléculas pasan a través del aparato digestivo y llegan al hígado antes de entrar en la sangre. El hígado convierte el THC en 11-hidroxi-THC, un metabolito conocido por producir efectos psicotrópicos más intensos. Los comestibles pueden tardar más tiempo en surtir efecto, pero te avisan cuando lo hacen. Los informes anecdóticos describen experiencias psicotrópicas muy diversas, desde la mera relajación hasta estados alucinógenos en toda regla. Cuando comparamos una dosis de 1mg de THC con una de 11-hidroxi-THC[2], el último produce resultados mucho más intensos.

Los concentrados de marihuana pueden ser una forma eficaz de saturar el sistema endocannabinoide con cannabinoides. Los extractos de espectro completo proporcionan grandes dosis de una amplia gama de fitoquímicos de la marihuana que trabajan juntos en una danza sinérgica conocida como efecto séquito. Los terpenos y otros cannabinoides actúan junto con el THC para producir un efecto intenso y completo. La presencia de CBD y terpenos relajantes como el mirceno y el linalool podría hacer que los extractos de espectro completo sean menos propensos a inducir una experiencia alucinógena.

Por el contrario, los aislados ofrecen una concentración de THC de alrededor del 99%. La dosificación de cantidades tan altas de este cannabinoide podría acercar la mente a un estado alucinógeno.

¿Es la marihuana un verdadero alucinógeno?

Bueno, depende de a quién preguntemos. Algunos consumidores indican haber vivido viajes psicodélicos simplemente fumando marihuana. Otros afirman que se necesitan más de 100mg de THC para ayudarlos a despegar. Lo que sí sabemos es que el THC no actúa como un típico psicodélico. Sin embargo, la investigación preliminar sugiere que podría catalizar su propio tipo de alucinaciones a través de diferentes mecanismos. También sabemos que la marihuana actúa de manera diferente en cada persona; solo tú puedes saber cómo te hace sentir realmente la marihuana. Disfruta de la hierba, ¡experimenta con ella y comprueba hasta dónde puedes llegar!

Fuentes Externas
  1. “Hallucinations” Following Acute Cannabis Dosing: A Case Report and Comparison to Other Hallucinogenic Drugs https://www.ncbi.nlm.nih.gov
  2. Comparative pharmacology of Delta9-tetrahydrocannabinol and its metabolite, 11-OH-Delta9-tetrahydrocannabinol - PubMed https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov
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