Aunque sabemos que son sobre todo ganas de llamar la atención, no nos podemos resistir ante nombres como Alaskan Thunderfuck, Zombie Killer o Face Melt. Si además ganan una Copa o se dice que son geniales en un foro sobre cannabis, su venta está prácticamente garantizada.

Esto no es nada nuevo. Lleva pasando desde los años 70. Solo que entonces eran la Road Kill Skunk y la Acapulco Gold.

¿De dónde sacan esos nombres? ¿Significan algo? ¿O simplemente estamos pagando más por la misma hierba por tener un nombre original?

Echemos un vistazo a la historia de los nombres para averiguarlo.

AL PRINCIPIO, LAS VARIEDADES LLEVABAN EL NOMBRE DE SU PAÍS DE ORIGEN

En los viejos tiempos, el cannabis era simplemente cannabis. Pero después, los trotamundos llevaron variedades autóctonas procedentes de diferentes partes del mundo a mecas de la cría como Ámsterdam o la costa oeste de Estados Unidos. Estos nuevos especímenes se solían llamar como su país de origen.

La Afghan provenía de Afganistán, la Thai de Tailandia, la Hindu Kush de la región montañosa de Afganistán y Pakistán, la Oaxacan de México, y la Lamb's Bread de Jamaica. Por lo visto, los rastafaris fueron los primeros en poner nombres peculiares.

Más adelante, los distribuidores se dieron cuenta de que vendían su marihuana más rápido y por más dinero si le daban un nombre exótico y decían que procedía de un entorno tropical. Así es cómo adquirieron su nombre variedades como la Acapulco Gold (anteriormente conocida como Mexican Sativa) y la Panama Red.

Hindu Kush

Hiundu Kush, Afghanistan and Pakistan.

VARIEDADES NOMBRADAS POR SUS RASGOS ESPECIALES

Algunas de las variedades iniciales se bautizaban en base a una cualidad única. La Skunk fue la primera. Un cruce de Afghan, Acapulco Gold y Colombian Gold, tenía un intenso aroma dulzón que hacía pensar que alguien acababa de atropellar a una mofeta. Fue el primer híbrido estabilizado, y posteriormente se utilizó para crear otros, algunos con la palabra Skunk en el nombre y muchos otros sin ella.

Otras variedades antiguas denominadas según sus rasgos principales son la Cheese (un fenotipo de Skunk de aroma fuerte), la White Widow (llamada así por su capa gruesa de resina blanca como la nieve) y la Blueberry (un cruce de Afghan x Thai que huele a arándanos maduros).

NOMBRES DE CRUCES: MONÓTONOS PERO PRECISOS

A medida que se creaban más híbridos, los nombres de las variedades se convertían en fórmulas basadas en los de sus padres. Algunos criadores no tenían ganas de inventarse un nombre interesante, así que simplemente optaban por Northern Lights x Skunk o Afghan Kush x White Widow.

Otros eran un poco más creativos. La Blueberry x Cheese se convirtió en Blue Cheese, la Critical x Northern Lights en Critical Lights, y la Hawaiian Sativa x White Widow en Hawaiian Snow.

CRIADORES DE ÉXITO Y NOMBRES DESCABELLADOS

En la actualidad, todo vale en lo que respecta a los nombres de las variedades. Los criadores no quieren revelar demasiada información sobre lo que contienen sus nuevos cruces, porque saben que si son un éxito, todo el mundo intentará copiarles. También intentan destacar entre los demás, porque hay una fuerte competencia.

Así es como tenemos nombres que son casi aleatorios. Pueden ser totalmente inventados, como Puff Puff Pass Out, en honor a algún famoso, como la Obama Kush, o tener cierta relación con una marca conocida que ni siquiera tiene nada que ver con la marihuana, como Girl Scout Cookies, Gorilla Glue o Zkittlez.

COPIAS, COMPETENCIA Y COPYRIGHTS

Cuando la venta de semillas de cannabis se convirtió en un gran negocio, las imitaciones empezaron a campar a sus anchas. Tan pronto como un criador creaba una variedad popular, la competencia se apresuraba a copiarla. O, al menos, comercializaba semillas con el mismo nombre. A veces, eran legítimas, y otras, vendían genéticas de dudosa calidad para obtener beneficios rápidos. Pero todo el mundo afirmaba que sus semillas provenían de la madre original o habían conseguido un esqueje.

DJ Short, creador de la Blueberry original, trabajó en varios bancos de semillas, y siempre se llevaba sus genéticas con él. Por otro lado, tres criadores distintos sostienen que crearon la White Widow, más o menos en la misma época, pero nadie sabe quién dice la verdad.

White Widow

¿QUÉ OCURRIRÁ A CONTINUACIÓN?

Los nombres pegadizos son muy interesantes. Está muy bien alardear del cultivo de una Purple Panty Dropper o una Budzilla, pero la mayoría de estos nombres solo tienen un valor lúdico. En realidad, no aportan nada. A medida que el alcance global del cannabis continúa expandiéndose, es necesario un enfoque más homogéneo para que los clientes sepan lo que están comprando.

Esta es la razón por la que existe cierta tendencia a la cartografía genética y a una mayor transparencia a la hora de etiquetar las semillas. Si esta tendencia continúa, los consumidores podrán comparar la composición genética de cada semilla antes de comprar. Según los expertos, esta acción revelará que muchas de las variedades actuales son meras copias unas de otras, y que solo se diferencian en el nombre para que resulten más comercializables o para eludir infracciones de copyright. Algunas podrían ser incluso la misma variedad cultivada durante varias décadas, pero con un nombre más atractivo y un precio más alto.

Sin embargo, es importante recordar que las condiciones de cultivo afectan a la calidad final del cogollo tanto como los genes. Todo, desde la experiencia a los fertilizantes, pasando por la iluminación y el medio de cultivo, afecta a la producción, potencia, sabor y perfil cannabinoide de una planta. Si quieres comprobarlo, comparte un paquete de semillas con un amigo y compara los resultados tras la cosecha. Prácticamente en todos los casos, habrá más de una diferencia importante.

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