Dinamarca es una nación pequeña, pero bien acomodada, en el corazón de Escandinavia. A menudo, suele encontrarse entre los primeros puestos de las listas de países más felices, sanos y seguros a nivel mundial. Los modelos económicos nórdicos en Dinamarca han contribuido a un estándar de vida elevado y a una situación política relativamente estable. Se mantienen en la vanguardia progresista en muchos temas, y además cuentan con unos niveles de derechos civiles y libertades democráticas más elevados que la mayoría de países. El 2018 podría ser el año en que finalmente se suban al carro de la libertad cannábica.

Desde el 1 de enero de 2018, los productos con marihuana para uso medicinal estarán disponibles para los pacientes daneses. En diciembre de 2017, el parlamento votó y aprobó un período de prueba de 4 años para poder acceder a marihuana de uso terapéutico. Una ola de legalización de marihuana medicinal está extendiéndose por Europa, con ejemplos recientes como Alemania, Italia, Luxemburgo, Holanda y la República Checa. No obstante, en estos momentos en que Dinamarca está viviendo un debate abierto sobre el cannabis con fines recreativos, ha prevalecido un enfoque prudente. Echemos un vistazo a lo que está sucediendo en Dinamarca.

LEGISLACIÓN SOBRE CANNABIS EN DINAMARCA

En Dinamarca es ilegal comprar, vender, consumir o cultivar marihuana. Si la policía te sorpende con hasta 10g de cannabis, podrían multarte con 2000 coronas danesas (unos 270€). Si te encuentran con una cantidad igual o mayor, podrías pasar varios años en la cárcel. A pesar de estas duras restricciones, los daneses siguen consumiendo marihuana y defendiendo que se legalice su venta. Encuestas realizadas por TV2, en el 2016, muestran un país dividido respecto a esta cuestión. El 43% apoyaba la legalización, mientras que otro 43% se oponía, con un 3% de indecisos y un 11% que no apoyaba ninguna opción.

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LA CIUDAD LIBRE DE CHRISTIANIA

En Dinamarca, existe el caso de “La Ciudad Libre de Christiania", en el centro de la ciudad de Copenhague. En los años 70, los okupas reclamaron 34 hectáreas de una zona militar abandonada. Declararon una micro-nación soberana, organizada a través de políticas anarquistas. Bajo riesgo de simplificar demasiado, en Christiania no hay nada prohibido por ley hasta que no se llegue a un consenso entre los residentes. Existen ciertas prohibiciones, como la violencia, las insignias de moteros o las drogas duras, pero no se prohíbe el cannabis. Esto llevó a la aparición del llamado “Distrito Verde” en Christiania, donde tanto daneses como turistas podían comprar marihuana abiertamente.

Pero, según el gobierno danés, la legislación del país seguía aplicándose en estas tierras ya que eran de su propiedad. Tras décadas de disputas sobre la situación legal de Christiania, se llegó a un acuerdo. A partir del 2012, los residentes han pagado el terreno a precios inferiores a los de mercado. Su comunidad sigue prosperando y atrayendo al turismo. Y también continúa la venta libre de marihuana en el Distrito Verde. Esto es tolerado esporádicamente por la policía danesa.

CANNABIS MEDICINAL

Una cosa es que una comunidad “new age” tolere la venta de marihuana. Pero, ¿qué hace falta para que toda una nación apruebe leyes a favor de los derechos de los consumidores de cannabis? El argumento de la marihuana terapéutica ha resultado más popular entre el público danés. Con la acumulación de pruebas acerca de las aplicaciones médicas de los cannabinoides, la difícil situación de algunos pacientes necesitados se ha ganado la simpatía del público. Se plantearon inquietudes sobre el posible suministro de marihuana medicinal al país, a través de importaciones problemáticas. La compañía canadiense Aurora Cannabis podría tener la solución a este problema, ya que planea establecer su mayor plantación en Europa, en la ciudad danesa de Odense. Asociándose con la empresa danesa Alfred Pedersen & Søn, se espera que produzcan 120.000kg de marihuana al año

MEDICINAS ESPECÍFICAS

Por el momento, los únicos medicamentos derivados del cannabis aprobados son fármacos con cannabinoides sintéticos, como Sativex, Marinol y nabilona. Solo se permite su prescripción para el tratamiento de esclerosis múltiple, lesiones medulares, dolores crónicos y efectos de la quimioterapia. Pero, bajo este período de prueba de 4 años, esto podría ampliarse a otros tratamientos y medicamentos. Ahora, los médicos podrán recetar productos cannábicos para otros problemas, pero necesitarán argumentos persuasivos para probar que el tratamiento está "justificado profesionalmente". Algunos médicos son reacios a tan siquiera intentarlo. Si en los próximos 4 años se aprueban suficientes solicitudes, podría suponer la ampliación a otras medicinas, aceites e incluso a cogollos de marihuana.  

¿QUÉ DEPARA EL FUTURO?

De un modo u otro, parece que Dinamarca va a entrar en el juego del cultivo con el proyecto de Odense. Cuenta con el apoyo de Canadá, donde se espera que en el verano de 2018 se establezca una industria del cannabis totalmente regulada. Con un número creciente de países abiertos al consumo terapéutico de marihuana, ¿cambiará también el rumbo de la legalización del cannabis recreativo? En el caso de Dinamarca, hay una fuerte posibilidad de que los votantes urbanos lo apoyen. Los políticos municipales de Copenhague quieren poner a prueba una serie de coffeeshops al estilo holandés. El gobierno danés ha negado la aprobación de estas propuestas. Pero, dada la experiencia de la ciudad con la comunidad de Christiania, la idea de aislar el mercado del cannabis de elementos criminales es atractiva. Permanece atento a los acontecimientos que puedan producirse en este país, conocido por su postura progresista. Los avances producidos aquí podrían acabar mostrando el camino a seguir en otros lugares.

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