Durante la campaña para la legalización en Colorado en 2014, uno de los argumentos más poderosos era que la recaudación de impuestos del comercio legal de cannabis fuese destinada a educación.

Hasta cierto punto, la idea ha sido un éxito. Los impuestos derivados de este nuevo mercado también han sido dilapidados en la construcción de infraestructuras muy necesarias. Pero desde 2014, se han inyectado directamente en el sistema público de educación unos 80 millones de dólares. Algunos se han destinado a levantar nuevos colegios, mientras otros se han traducido en becas de manutención.

Pero esta no es la historia completa. Teniendo en cuenta la situación general, solo es una gota en medio del océano. Un estudio indica que las escuelas públicas necesitan 18.000 millones de dólares en costes de construcción durante el próximo año. Los impuestos del cannabis han financiado una cantidad microscópica del total que necesita el sistema educativo.

¿Dónde está el resto?

LA CONSTERNACIÓN DE LA EDUCACIÓN PÚBLICA

Para algunos europeos es difícil comprender la situación a la que se enfrentan los colegios públicos de los Estados Unidos, en Colorado y en cualquier otro estado. No todas las guerras que se libran en este campo de batalla tienen que ver con la financiación, pero sí muchas.

Durante buena parte de las tres últimas décadas (como mínimo), los colegios públicos estadounidenses han ido perdiendo terreno. Pero no son los únicos, puesto que en general los servicios públicos han ido decayendo.

De hecho, la razón por la que los impuestos derivados del comercio de marihuana son tan significativos tiene en realidad dos caras.

La razón principal se debe a que se trata del único sector de los Estados Unidos en el que los impuestos estatales no son deducibles de los federales. Esto significa que el impacto que produce una industria estatal se queda en casa, aunque por supuesto sea terrible para la industria en cuestión. Pero en este caso concreto, es positivo para los residentes locales y sus escuelas. No obstante, este enfoque especial y la financiación de impuestos también ayudan, ya que reservan para un cierto uso fondos que no se pueden gastar en ninguna otra parte.

Sí, este dinero aporta algo en un sistema que se encuentra en distintas fase de abandono. ¿Pero cuál es su impacto real aquí y en otros lugares?

Educación impuestos cannabis

POR QUÉ ESTO ES UN PROBLEMA

Desde el principio, la legalización del cannabis ha sido una batalla que se ha librado en múltiples frentes. El argumento de los impuestos al pecado siempre ha estado en primera línea. Y políticamente hablando es un razonamiento legítimo, dado que la legalización también recupera dinero del mercado negro.

El dinero marca la diferencia en los Estados Unidos, especialmente en aquellas situaciones en que la mayoría de la infraestructura pública, no solo los colegios, se está tambaleando. Y el negocio de la legalización ha demostrado ser la tabla de salvación de los gobernadores de la nación. Muchos de ellos incluso son republicanos hoy en día.

Si echamos un vistazo a las cifras, no es difícil ver por qué. La legalización a nivel nacional podría generar fácilmente una cantidad cercana a los 30.000 millones de dólares anuales en recaudación de impuestos.

Y estado por estado, eso es mucha pasta.

Además, otros estados han seguido el ejemplo de Colorado. En Oregón, por ejemplo, el 40% de la recaudación estatal procedente del cannabis se destina a educación. Sin embargo, esto no ocurre en otros estados. Muchos parecen estar abriendo los ojos a una nueva realidad debido al dinero caído del cielo gracias a este nuevo sector.

Pero aquí llegamos al principal problema. Todo el mundo sabe que se trata de un interesante mercado nuevo que se puede gravar con impuestos. Y por esa misma razón, también es otra manera de privar al gobierno federal de estos ingresos.

Ahora mismo, en los Estados Unidos se está llevando a cabo un esfuerzo coordinado para debilitar al gobierno federal. Esto supone contraer los servicios, pero también los ingresos. Reclasificar la droga a nivel nacional significaría justo lo contrario. Hay muchas razones por las que, incluso ahora, la reforma a nivel federal podría tardar mucho más tiempo del que debería.

Existe una necesidad y ansia real por la recaudación de impuestos directamente de la fuente de la que emanan. Aunque la legalización a nivel federal resolvería muchas cuestiones, desde problemas financieros hasta la asistencia sanitaria, también privaría a los estados de una fuente directa de ingresos gracias al mercado más dinámico del país en este momento.

Bienvenido a la complejidad de la reforma.

POR QUÉ ESTO NO ES UN PROBLEMA EN EUROPA

Fuera de los Estados Unidos, este tipo de conversación no lleva a ninguna parte. Sí, los impuestos que el sector produce son importantes, al igual que el empleo, la investigación y otros ingresos que genera la industria.

Sin embargo, otros países no han visto cómo las bases de sus impuestos se desmoronaban tanto como en los Estados Unidos. Los presupuestos de la educación pública tampoco dependen tanto de los impuestos sobre la propiedad local. Y esto es especialmente cierto en Europa, donde tener vivienda en propiedad, por lo general, es menos habitual.

Y aunque los impuestos al vicio son realmente atractivos para quienes defienden la legalización en todas partes, la doble conexión con la educación, más concretamente, lo es mucho menos. Además, el "consumo de drogas", especialmente el de drogas blandas, siempre se ha tratado más como un problema de salud pública que como un delito.

En Europa, todas estas fuerzas están dando un nuevo color al debate sobre los impuestos. Por ejemplo, los activistas suizos han empleado esta idea del "impuesto al pecado" para lanzar con éxito un mercado gravado de baja concentración de THC (básicamente CBD), que por fin está comenzando a funcionar. Está claro que el siguiente paso será la legalización total basada exclusivamente en la recaudación de impuestos.

El sector en Holanda, aunque mucho más regulado, también comenzará a generar impuestos identificables. Sin embargo, estos impuestos se dedicarán a los canales habituales existentes en la actualidad. Por tanto, el gasto público en educación también se verá afectado como parte de un todo.

Dispensario de impuestos de marihuana educación pública

DÓNDE PODRÍA ESTAR EL PUNTO DE INFLEXIÓN EN EUROPA

Existen dos lugares ahora mismo en Europa en los que un sector de la marihuana regulado podría tener un impacto enorme sobre la base impositiva. Y esta se podría destinar específicamente a educación, o bien a un fondo general. O a la investigación médica. Y estas dos últimas opciones son las más probables.

¿Dónde es más probable que ocurra esto? En España y en Grecia.

En España, la Generalitat de Cataluña básicamente ha decidido adoptar "totalmente" el modelo de Colorado.

Esto se traduce en que la cultura de los clubes de cannabis estará conectada con cultivos regulados. Y esto también significa que irán asociados a impuestos. Si bien este entorno es básicamente "sin ánimo de lucro", lo cierto es que siempre existen impuestos unidos a este tipo de modelo, comenzando por los inmuebles y el material de cultivo.

En Grecia, la situación parece aún más prometedora. Dada la pésima situación económica general, parece que los griegos van camino de establecer un auténtico paraíso mediterráneo. Imagínate Jamaica, pero con fabulosas ruinas milenarias. Esta es una idea que ahora mismo podría estar fácilmente sobrevolando el salón de juntas de cualquier banquero alemán. En especial ahora que Alemania acaba de legalizar el consumo medicinal. En Grecia, la recaudación de impuestos se empleará sin duda para financiar la educación, pero también para reflotar la credibilidad de un gobierno en bancarrota.

Visto con perspectiva, la verdad es que Grecia ha llegado a este momento más rápido que los Estados Unidos.

Y ni siquiera han tenido que hacer presidente a Trump.

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