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Aceite de chile con cannabis
Guía práctica para hacer en casa un condimento picante a base de aceite de oliva, chile y cannabis descarboxilado. Incluye equipo, temperaturas orientativas, consejos de seguridad, almacenamiento y una forma sencilla de estimar la potencia para usarlo en platos salados sin pasarte.
¿Quieres darle más picante y potencia a tus platos? Aprende a preparar en casa aceite de cannabis con chile para cocinar, añadir al final y crear recetas con sabor intenso. Es una versión rápida y muy sabrosa de un condimento clásico, que combina la untuosidad del aceite con el toque del chile y la profundidad del cannabis.
En esta guía te explicamos un método fiable que prioriza el sabor, el control y la consistencia, para que tengas un aceite de chile con cannabis que puedas usar de verdad en tu día a día. También aprenderás a mantener el proceso seguro, a estimar la potencia y a elegir los usos más adecuados.
¿Qué es el aceite de chile?
El aceite de chile es un aceite de cocina aromatizado que se infusiona con copos de chile, chiles secos o aromáticos frescos como ajo y jengibre. El resultado es un condimento potente que aporta picor, aroma y una textura sedosa a la comida, sin necesidad de preparar una salsa completa.
Si se elabora y se guarda correctamente en un tarro limpio y hermético, el aceite de chile también se conserva relativamente bien. Esa versatilidad —a medio camino entre condimento e ingrediente— hace que sea un básico perfecto para tener a mano cuando te apetece comer algo rápido pero con carácter.
¿Por qué usar aceite de chile infusionado con cannabis?
El aceite de chile con cannabis es un aceite de cocina multiusos que encaja de forma natural en platos salados. En lugar de preparar un comestible desde cero, puedes dosificar con una cucharita o con un chorrito, lo que facilita controlar cuánto tomas sin renunciar a un plato como toca.
Además, el chile, el ajo y otros aromáticos ayudan mucho a disimular las notas herbales y “verdes” que pueden destacar en un aceite de oliva infusionado con cannabis sin más.
Riesgos, seguridad y uso responsable
Los aceites de cannabis tipo comestible pueden tardar 30–120 minutos en hacer efecto, así que el mayor riesgo es pasarte con la dosis. Si repites demasiado pronto, los efectos pueden acumularse y volverse desagradables, con ansiedad, náuseas, mareo o una subida incómodamente intensa. Mantén las porciones pequeñas y espera antes de tomar más.
Al hacer aceite de chile, trata el aceite caliente con respeto. Mantén el fuego bajo, no dejes la sartén o el cazo sin vigilancia y evita añadir ingredientes húmedos, porque pueden provocar salpicaduras. Ten una tapa a mano por si necesitas sofocar una llamarada.
Guarda el aceite terminado con una etiqueta clara y fuera del alcance de niños y mascotas, idealmente en un armario cerrado con llave.
Por último, comprueba siempre la legislación local antes de preparar o usar infusiones de cannabis, y hazlo únicamente donde sea legal.
Equipo necesario
Reúne el siguiente material:
- Cazo o, idealmente, un baño maría para mantener un calor suave y estable.
- Termómetro de cocina (importante) para controlar la temperatura y evitar que el aceite se queme.
- Bote o botella de vidrio esterilizados con tapa hermética para el almacenamiento.
- Embudo y colador de malla fina o estameña para filtrar el material vegetal y los sólidos del chile.
- Guantes para manipular chiles y aceite caliente; la capsaicina se queda en la piel y las salpicaduras ocurren en un instante.
Tiempo de preparación e ingredientes
Calcula unos 10 minutos de preparación, 45–60 minutos de cocción suave y alrededor de 1 hora y 10 minutos en total (incluyendo el enfriado y el colado).
- 250 ml de aceite de oliva
- 2–5 g de cannabis descarboxilado, ligeramente molido
- 1–2 cucharadas de copos de chile (ajusta al gusto)
- 1–2 chiles secos, desmenuzados (opcional, para más picante)
- 2–4 dientes de ajo, ligeramente machacados (opcional)
- Una pizca de sal (opcional)
Elige un aceite de oliva de buena calidad, con un perfil de sabor limpio y bastante neutro. El virgen extra aporta más sabor, pero si es muy intenso puede resultar picante y tapar aromáticos más delicados. Con el picante, mejor empezar con moderación y subir en la siguiente tanda: el calor del chile se intensifica a medida que el aceite reposa.


Cómo hacer aceite de chile con cannabis: receta paso a paso
Este método utiliza un calor bajo y controlado para infusionar aceite de oliva con cannabis descarboxilado y chile, manteniendo los sabores vivos y ayudando a proteger los cannabinoides de temperaturas excesivas.
Paso 1: prepara los ingredientes
Empieza con una zona de trabajo limpia y sécalo todo a conciencia; el agua y el aceite caliente no se llevan bien. Mide el aceite de oliva, los copos de chile y el cannabis descarboxilado, para no ir con prisas cuando el cazo ya esté caliente.
Si vas a usar ajo, pela los dientes y machácalos ligeramente para que suelten sabor, sin convertirlos en trocitos difíciles de colar. Si usas chiles secos enteros, quítales el rabito y desmenúzalos o córtalos en trozos; si usas chiles frescos, lávalos, sécalos bien y córtalos en rodajas (ponte guantes para evitar la capsaicina en las manos). Deja los aromáticos y los chiles listos en montoncitos separados para poder añadirlos con calma y seguridad.


Paso 2: calienta el aceite e infusiona
Vierte el aceite de oliva en un cazo o en un baño maría y caliéntalo suavemente, usando un termómetro para llevar la temperatura a unos 160 °C. Mantén el calor estable; si empieza a humear, está demasiado caliente.
Añade primero los aromáticos (como el ajo machacado) y los ingredientes del chile, y después incorpora el cannabis descarboxilado, removiendo. Mantén la temperatura y cocina durante 30–45 minutos, dando vueltas cada pocos minutos para evitar que nada se quede en el fondo o se pegue. Lo que buscas es un ligero burbujeo en el aceite, no freír.
Si prefieres proteger aún más el sabor y la potencia, puedes usar un enfoque de dos aceites: prepara por separado una pequeña tanda de aceite de cannabis a menor temperatura y, luego, mézclala con aceite de chile normal cuando ambos estén templados (no calientes). Remueve bien antes de colar.


Paso 3: colado y embotellado
Retira el cazo del fuego y deja que el aceite se enfríe durante 10–15 minutos, para poder manipularlo con más seguridad. Coloca un colador de malla fina (o una estameña) sobre una jarra resistente al calor y vierte poco a poco, usando guantes para protegerte de salpicaduras. No presiones los sólidos con fuerza; al estrujar puedes colar partículas finas que amargan el aceite y hacen que siga “cocinándose” en la botella.
Una vez colado, utiliza un embudo para pasar el aceite a tarros o botellas de vidrio esterilizados. Ciérralos bien y etiqueta con la fecha, los ingredientes y una potencia estimada, si la has calculado. Un etiquetado claro te ayuda a dosificar de forma constante y mantiene tu cocina organizada, sobre todo si guardas varios aceites infusionados.


Paso 4: almacenamiento
Guarda tu aceite de chile con cannabis en una botella o tarro de vidrio bien cerrado, en un lugar fresco y oscuro, lejos de los fogones o de una ventana soleada. La luz y el calor pueden degradar el sabor y los cannabinoides con el tiempo, así que lo ideal es usar una botella opaca o guardarlo en un armario.
Para mantener la mejor calidad, procura usarlo en un plazo de 4–6 semanas y, antes de cocinar, comprueba siempre que no haya olores raros ni aspecto turbio. Si has añadido ingredientes frescos, conserva el aceite en la nevera y úsalo antes, ya que la humedad puede acortar su vida útil. Mantén una etiqueta clara y guárdalo fuera del alcance de niños y mascotas.


Entender la dosis
Con los aceites de cannabis, la dosis importa, porque una vez que el THC se ha infusionado en una grasa es fácil añadir más de lo que pretendías, sobre todo con algo tan apetecible como el aceite de chile. El objetivo es la consistencia: quieres saber aproximadamente cuánto THC hay en una cucharadita para poder cocinar y servir de forma responsable.
Una estimación sencilla parte del porcentaje de THC de la hierba. Convierte ese porcentaje a miligramos por gramo y, después, ten en cuenta la cantidad de flor que has usado.
Por ejemplo, 1 g de cannabis al 20% de THC contiene aproximadamente 200 mg de THC (porque el 20% de 1.000 mg son 200 mg). Si infusionas 2 g, eso son 400 mg de THC en total antes de las pérdidas.
Las infusiones caseras no son perfectamente eficientes, así que mucha gente asume una tasa de extracción del 60–80%. Usando un 70% como cálculo prudente, esperarías unos 280 mg de THC en el aceite final. Si el volumen de ese aceite es de 200 ml, estaríamos hablando de aproximadamente 1,4 mg de THC por ml (es decir, unos 7 mg por cucharadita).
Los efectos de los comestibles tardan en notarse. El inicio puede ser de 30–120 minutos, y “rematar” demasiado pronto puede dar resultados más fuertes de lo esperado a medida que las dosis se acumulan. Quédate con la regla de siempre: empieza con poco y ve despacio. Prueba una cantidad pequeña, espera y, solo entonces, ajusta la próxima vez.
Cómo usar aceite de chile con cannabis
Piensa en el aceite de chile con cannabis primero como un aceite de acabado y, en segundo lugar, como un aceite para cocinar. Un chorrito pequeño sobre comida salada te da ese aroma intenso y el picante sin someter el aceite a temperaturas altas.
Va genial sobre fideos, arroz frito, dumplings, ramen y verduras salteadas. También puedes usarlo en marinadas y salsas. Si vas a calentarlo, hazlo suavemente y añádelo hacia el final de la cocción para conservar el sabor y facilitar la dosificación.
