El 1 de septiembre fue un día importante para los enfermos de Tasmania. Esta isla situada junto a la costa sur de Australia ha empezado su programa de cannabis medicinal.

El programa, llamado Controlled Access Scheme o CAS, subvencionará el coste de los medicamentos. El gobierno ha asignado 3,75 millones de dólares australianos para financiar el programa. Los pacientes tendrán que pagar unos 40 dólares al mes.

Su principal prioridad son los enfermos de epilepsia, aunque Tasmania no pone ninguna restricción respecto a quién puede consumir marihuana medicinal. Se espera que el programa se amplíe rápidamente. Los enfermos con dolor crónico y cáncer también serán admitidos muy pronto.

El Departamento de Salud y Servicios Sociales de Tasmania ha publicado información sobre cómo participar.

A pesar de ello, los defensores están preocupados por la forma en que se va a gestionar. Los pacientes deberán inscribirse primero y contar con el respaldo de sus médicos. Además, el gobierno ha señalado que las aprobaciones se llevarán a cabo caso por caso.

El enfoque australiano sigue siendo un enfoque experimental, lo que significa que no hay un programa oficial. También significa que algunos pacientes podrían quedarse al margen, y que aún no se ha establecido un proceso sencillo.

En otros países, esta es precisamente la mayor frustración tras la legalización. Los que más necesitan la droga no pueden obtenerla.

Dicho esto, parece que los enfermos van a tener una gran variedad de productos de cannabis para elegir. Los pacientes tendrán acceso a gotas, pastillas, cápsulas, cremas y espráis bucales.

No obstante, se ha dejado muy claro que fumar marihuana como medicamento no es una opción. Al menos, por ahora.

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¿UN SUMINISTRO PARA EL MERCADO AUSTRALIANO?

Estratégicamente, el programa estatal de Tasmania se ha lanzado en un momento interesante. Australia lleva preparando un programa federal de cannabis desde el pasado otoño, pero el programa tasmano se considera importante por otra razón: podría proporcionar cannabis medicinal a todo el mercado federal australiano.

¿Por qué?

Tasmania es una isla situada a solo 240km al sur de la masa continental de Australia, de la que está separada por el estrecho de Bass, que es relativamente poco profundo y fácil de cruzar en barco.

El país también tiene un clima ideal para el cultivo de cannabis. De hecho, suministra alrededor del 40% de la cosecha legal de opioides del mundo. Tasmania Alkaloids ha anunciado que también ha obtenido aprobación del gobierno para entrar en el mercado de cannabis. Esta empresa estableció una asociación estratégica con AusCann a principios de año. Otra compañía que parece estar dando el mismo paso es Tasmania Botanics. Y otras 25 empresas también han solicitado permiso para cultivar o procesar cannabis. El gobierno ya ha confirmado que se concederán otros permisos adicionales según sea necesario.

Los cultivadores ya operan en un estricto secreto y con fuertes medidas de seguridad. De hecho, hasta la ubicación de los cultivos debe ser secreta.

LA EXPORTACIÓN E IMPORTACIÓN DE CANNABIS FORMA PARTE DEL DEBATE

Si Tasmania se convierte en la principal fuente de cannabis medicinal de Australia, ocurrirán varias cosas.

La primera es que se creará una situación de estrangulamiento de la oferta para Australia, lo que forma parte del plan del gobierno en estos momentos. Si toda la marihuana, o su mayoría, proviene de una isla, sería una forma perfecta de controlar la oferta. También significa que los cultivadores del continente estarían en desventaja por su ubicación.

En lo político, podría dar lugar a una lucha interna. Otros productores también querrán tener oportunidad de formar parte de este negocio.

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¿Y EL CANNABIS RECREATIVO?

La marihuana no es como la heroína. Empezando por el hecho de que no es adictiva y es imposible morir de una sobredosis. Pero no parece muy probable que Australia esté dispuesta a tratar el aspecto recreativo durante los próximos años. Sin embargo, las restricciones al cultivo podrían iniciar el diálogo hacia la reforma recreativa, como está ocurriendo en otros lugares del mundo.

A corto plazo, esta decisión también indica otra cosa: que el cannabis medicinal australiano será mucho más caro. La marihuana "importada" o de largo trayecto es como cualquier otro cultivo, es más barata cuando se cultiva y consume relativamente cerca.

Por lo que una plantación en una isla segura podría ser algo bueno para la economía tasmana. Pero, ¿y para el resto? Lo más probable es que suponga una pesadilla logística.

Además, el cannabis es un cultivo de gran valor económico y los cárteles internacionales de drogas no son algo del pasado; como tampoco lo son los piratas, especialmente en alta mar. Hay muy pocas razones para creer que este tráfico vaya a estar libre de atención o ataques criminales.

Y luego está la cuestión de que las "exportaciones" de cannabis siguen siendo muy controvertidas. De hecho, Israel ha decidido empezar a exportar cannabis medicinal. Las empresas canadienses son, con esta nueva excepción, las únicas que sortean con éxito las restricciones de la ONU sobre drogas.

Tasmania conoce perfectamente el negocio restringido de las drogas. ¿Podrían sus empresas llevar este comercio a pacientes de todo el mundo?

El próximo año, en particular, se espera que se produzca una escasez mundial de marihuana medicinal. ¿Podría el cannabis tasmano salir al rescate? Esto también parece ser parte del plan del gobierno, pero, ¿qué ocurrirá con los enfermos de Tasmania?

UNA MERCANCÍA INTERESANTE PARA EXPORTAR EN EL SIGLO XXI

En realidad, este paso "interno" coloca a Australia en el centro de una nueva forma de comercio internacional. Y eso es lo que preocupa a los defensores domésticos.

Si se centran en suministrar al mercado extranjero, ¿afectará a los pacientes de Australia y Tasmania?

Una muy buena pregunta.

También será interesante ver cómo estos países desarrollan sus programas medicinales en los próximos años.

Con este nuevo avance, Australia no solo está iniciando un programa de investigación médica para los enfermos crónicos australianos. También está lanzando al país a un mercado global de la marihuana que apenas está comenzando a expandirse.

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