Sexo y cannabis. Este tema ha llevado a muchos científicos y aficionados a la marihuana a intentar comprender la conexión entre el cannabis y la función sexual. Hay quien afirma que el consumo de marihuana aumenta su excitación sexual, otros defienden lo contrario. ¡Veamos cuál es la realidad!

Un nuevo estudio indica que el cannabis puede ser beneficioso para hombres con disfunción eréctil y trastornos de eyaculación retardada, así como para mujeres con trastornos de la excitación sexual. El estudio fue llevado a cabo por investigadores de la Universidad Masaryk, la Universidad Carolina y la Universidad de Catania.

En sus teorías, los investigadores ponen de manifiesto las grandes contradicciones entre efectos positivos y negativos de la marihuana sobre la función sexual. Durante siglos, los efectos del cannabis sobre el comportamiento sexual han sido objeto de estudio: algunos dicen que es un afrodisíaco y otros todo lo contrario. Este efecto opuesto de la marihuana se produce tanto en hombres como en mujeres.

La teoría afirma que el descubrimiento del sistema endocannabinoide y la identificación del Δ9-THC abren las puertas al tratamiento potencial de disfunciones sexuales con cannabis, ya que se ha descubierto que el cannabinoide endógeno AEA (anandamida) afecta al sistema endocannabinoide, que a su vez puede influir en la función sexual.

La diferencia experimentada entre el placer sexual y el "efecto afrodisíaco" tras el consumo de cannabis se explica en el apartado "Estudios Humanos" del informe. Las pruebas muestran que una cantidad relativamente grande de la experiencia motivacional, hedónica y perceptual del acto sexual de los consumidores de marihuana, se ve afectada de alguna forma, en ambos sexos. Los efectos motivacionales (afrodisíacos) y hedónicos (placer) son los más habituales entre los participantes, apreciándose un mayor incremento del placer que del efecto afrodisíaco.

La conclusión del estudio confirma que en términos de función sexual en humanos, la dosificación de la marihuana es un aspecto significativo. En dosis bajas puede ser beneficioso, en dosis elevadas, debilitante. En los ensayos preclínicos, dosis reducidas de anandamida facilitaban comportamientos sexuales específicos mediante los receptores CB1. En cambio, grandes dosis de marihuana inhibían aspectos de la función sexual a través de la activación del canal TRPV1, que puede generar efectos adversos en el comportamiento sexual. Por tanto, el cannabis podría tener aplicaciones potenciales para tratar trastornos sexuales permanentes si la dosis y el contenido de cannabinoides son los idóneos.

El estudio también sugiere que es necesario seguir investigando para tener una perspectiva sólida acerca de las interrelaciones entre cannabis y función sexual, debido a la complejidad de la fisiología y las patologías del comportamiento sexual. Es necesario seguir descubriendo más interrelaciones entre marihuana y receptores, subpoblaciones neuronales, regiones del cerebro, regímenes hormonales, etc.

CONCLUSIÓN: HIERBA Y FUNCIÓN SEXUAL

Es tremendamente interesante que los científicos estén atando los cabos que unen el consumo de marihuana y diversos efectos positivos. Este estudio sugiere que el cannabis en bajas dosis tiene consecuencias positivas sobre la función sexual, mientras que colocarse hasta la médula puede tener efectos adversos. Es importante seguir avanzando en la aceptación de la marihuana en el mundo científico, puesto que llegar al detalle de las interrelaciones entre cannabis y nuestros organismos es fundamental. Y recuerda, siempre debes leer ciertos blogs y artículos desde el escepticismo. Simplemente porque un titular diga que el cannabis cura disfunciones sexuales, no significa que en tu caso vaya a funcionar, como afirma el estudio que aquí analizamos. Así que, si disfrutas de la marihuana en tu vida sexual, haz lo que creas más conveniente.

 

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