Las adicciones y muertes por calmantes y antidepresivos se han convertido en un problema de salud pública en los EEUU y Canadá. Ahora los pacientes recurren a la marihuana medicinal para tratar sus enfermedades sin riesgos ni efectos secundarios graves. Se ha publicado un nuevo estudio que no gusta a las grandes farmacéuticas.

La marihuana medicinal puede proporcionar tratamientos efectivos para el dolor y muchas enfermedades graves. Un nuevo estudio acaba de demostrar que los pacientes estadounidenses están comenzando a recurrir a la hierba para sustituir a los calmantes. La gran cantidad de enfermos que ahora se decantan por derivados del cannabis en lugar de opioides u otros medicamentos sintéticos preocupa a las grandes compañías farmacéuticas.

David y Ashley Bradford trabajan como investigadores en la Universidad de Georgia, EEUU. Recientemente han publicado un estudio en el diario "Health Affairs" señalando que los americanos están consumiendo menos analgésicos, opioides y otros medicamentos dañinos en los estados donde la marihuana terapéutica es legal. El estudio ha tenido repercusión en diversos periódicos y medios de comunicación, dado que además en los EEUU y Canadá el abuso de analgésicos se ha convertido en una seria amenaza para la salud pública.

Los científicos recogieron información relevante de la base de datos de medicamentos recetados y financiados por Medicare de 2010 a 2013. Medicare es el servicio de salud público de los EEUU para mayores de 65 años, o pacientes de ciertas enfermedades más jóvenes. Las cifras globales mostraron que en los 17 estados norteamericanos donde hay una regulación del cannabis medicinal, las prescripciones de analgésicos y otros medicamentos cayeron considerablemente en comparación con estados donde todavía no disponen de una legislación sobre marihuana terapéutica.

antidepresivos tratamiento analgésico médica píldoras farmacéuticas PARECE SER QUE LAS GRANDES FARMACÉUTICAS ESTABAN ENCANTADAS CON LA ENORME ADICCIÓN A LOS CALMANTES Y ANTIDEPRESIVOS EN EEUU

La industria farmacéutica siempre ha ejercido presión en contra de la marihuana. En los últimos años, el lobby farmacéutico ha influenciado a la Agencia Antidroga Americana y otras autoridades para limitar lo máximo posible las enfermedades y el número de pacientes habilitados para el consumo de marihuana medicinal. Conseguían proteger sus beneficios muy bien, a pesar de que a consecuencia de su negocio había una población enganchada a los analgésicos, antidepresivos y pastillas que afectan al estado de ánimo.

Además de la avaricia del sector farmacéutico, los dolores crónicos son difíciles de combatir sin usar drogas que causan graves efectos secundarios y una dependencia física. Los analgésicos de receta como los opiáceos son altamente adictivos y pueden ser mortales: en los Estados Unidos fueron culpables de 16.000 muertes en 2013 y el número ascendió a los 25.000 en 2015. Se estima que 2 millones de personas están de alguna forma enganchadas a este tipo de medicaciones. El negocio de los calmantes es enorme, al igual que el mercado de sustancias psicotrópicas legales, y ambos podrían solucionarse con la marihuana terapéutica, según muchos estudios científicos.

HECHOS Y CIFRAS SOBRE PACIENTES PASÁNDOSE AL CANNABIS MEDICINAL

Según el análisis de los Bradford, el número de estadounidenses que abandonan o reducen su consumo de sedantes, antidepresivos y otros medicamentos ha sido impresionante en estados con marihuana medicinal regulada: el médico medio recetó 265 unidades de antidepresivos menos en cada uno de esos últimos años, y 562 unidades menos de medicamentos contra la ansiedad. El mismo doctor tipo prescribió 486 dosis menos de medicación contra ataques epilépticos y 541 menos para combatir náuseas. Gran parte de la opinión pública quedó impresionada por el hecho de que un médico de cabecera recetase de media 1.826 dosis de calmantes menos en un sólo año.

Este estudio demuestra clara evidencia de que el número de recetas controladas por Medicare se redujo drásticamente en aquellos lugares donde los pacientes tenían libertad para optar por derivados del cannabis para luchar contra su enfermedad. Las dolencias más comunes tratadas con marihuana y mencionadas en este estudio fueron: ansiedad, depresión, dolores crónicos, náuseas, epilepsia y espasmos, trastornos del sueño o adicciones a sustancias. Entre los resultados positivos de la normalización de la marihuana en Norteamérica, podríamos mencionar también una reducción del consumo y abuso de medicación nociva y drogas duras, como la heroína o el alcohol.

Tras sólo unos cuantos años de experimentos sobre la legalización del cannabis en los EEUU, parece que esta reforma ha cambiado los hábitos de prescripción: un gran número de pacientes escoge los efectos terapéuticos naturales de la planta de marihuana en lugar de los graves efectos secundarios de las drogas sintéticas, a menudo letales. Además, el cannabis es más barato que la mayoría de los productos farmacéuticos patentados a los que puede sustituir. A algunas grandes farmacéuticas no les gusta esto.

LAS COMPAÑÍAS FARMACÉUTICAS REDUCEN SUS BENEFICIOS, LOS PACIENTES GANAN INDEPENDENCIA

El consumo de marihuana terapéutica de los pacientes americanos ha reducido los costes de Medicare en unos 165 millones de dólares en 2013. Cuando todos los estados norteamericanos tengan legislación efectiva sobre marihuana medicinal en vigor, el ahorro de los servicios de salud públicos llegará a alrededor de 470 millones al año. Desafortunadamente, esto ocurrirá porque Medicare no subvencionará el cannabis terapéutico, tal y como ya sucede en la actualidad. Los pacientes tienen que pagar por sus medicinas derivadas de la marihuana, mientras muchos medicamentos nocivos son financiados por el gobierno federal a través de Medicare.

A pesar de este sistema de salud público injusto, común en muchos otros países, este nuevo estudio sobre hábitos de prescripción contribuye enormemente a demostrar la preferencia de los pacientes sobre calmantes, opioides y otras drogas, incluso teniendo que soportar los costes. Esto se produce porque los pacientes son conscientes de que los cannabinoides pueden sustituir o complementar otros tratamientos efectivamente, en especial los más peligrosos.

Obviamente, la "Drug Enforcement Administration" (DEA) debería plantearse ahora la reclasificación del cannabis como sustancia de Categoría I a Categoría II a nivel federal. Esto significaría que en un futuro próximo el cannabis medicinal pueda ser apoyado por Medicare para ciertas dolencias. Si se reclasificase la marihuana, los seguros médicos privados también cubrirían los costes de sus pacientes. Este flujo de dinero dejaría de pasar por manos de las compañías farmacéuticas tradicionales, y estas grandes multinacionales dejarían de ingresar casi 500 millones de dólares cada año.

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LAS RELACIONES ENTRE MÉDICO Y PACIENTE PODRÍAN CAMBIAR

Tras muchos años de grandes ingresos gracias a los calmantes y diversos tipos de drogas psicotrópicas, las grandes farmacéuticas podrían percibir cierta reducción de sus ingresos en la línea de negocio del tratamiento del dolor y pastillas para el "bienestar". La marihuana se convierte en un desafío para los modelos de decisión de la sanidad al trasladar al paciente algunos factores, y en ocasiones incluso la producción del tratamiento en sí. Los doctores están acostumbrados a recetar dosis concretas de medicamentos estándar. Con el cannabis medicinal tendrían que cambiar sus métodos, ya que es complicado controlar las tomas de cannabinoides del paciente, y ellos podrían escoger entre las diferentes variedades y derivados de marihuana que mejor se adapten a sus necesidades terapéuticas concretas.

 

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