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Normalmente, cuan cultivas a partir de semillas normales, la mitad de las semillas se convierten en plantas femeninas, y la otra mitad en masculinas. Esto implica mucho espacio desaprovechado en la sala de cultivo, lo que realmente se convierte en un problema para los cultivadores domésticos con poco espacio. Las semillas feminizadas ayudan con este problema al ofrecer a los cultivadores semillas que son en un 99,9% feminizadas. Sin embargo, existe una posibilidad de que la planta se vuelva masculina o se convierta en hermafrodita. Una planta hermafrodita es una planta femenina que produce flores masculinas, provocando los mismos problemas que causaría una planta masculina en la sala de cultivo.

La gran mayoría de plantas feminizadas no se convertirán en hermafroditas; sin embargo, parece que existen unos cuantos factores comunes que pueden influir en este aspecto. Hemos descubierto que, por norma general, los cultivadores con instalaciones más pequeñas son más propensos a tener este problema. El calor puede ser un problema principal en pequeños cultivos ya que puede provocar estrés a la planta. También existen otros factores que pueden provocar que la planta se vuelva hermafrodita, pero todos estos se pueden controlar. La temperatura en la sala de cultivo debería ser inferior a los 30ºC; entre 20ºC y 25ºC sería ideal, especialmente durante las primeras semanas.

La luz es otro factor principal, tanto la intensidad como la cantidad y el tipo de luz. Generalmente, no aconsejamos más de 40.000 lúmenes por metro cuadrado, que puedes obtener a partir de una bombilla de 400 vatios por metro, a una altura de 60 cm de las plantas. Cuando las plantas empiezan a florecer, puedes aumentar la cantidad de luz para que los buds puedan desarrollarse más.

También hemos descubierto que demasiada luz roja puede provocar hermafroditismo; recomendamos la Son-T Agro o la Green Power, adecuadas para el crecimiento y floración, con menos rojo y más azul. Desaconsejamos el uso de lámparas Son-T Plus ya que emiten demasiada luz roja; son adecuadas para la floración pero no son demasiado buenas para el crecimiento de plantas feminizadas.

La calidad del sustrato o del medio de cultivo también es importante. Para las plantas, es mejor unos niveles de nitrógeno (N) elevados y niveles de potasio (K) más bajos. El sustrato o medio de cultivo tampoco debería estar nunca demasiado seco ya que esto también puede provocar estrés en la planta.

En resumen, al cultivar semillas feminizadas debes evitar demasiada luz, especialmente la luz roja, las elevadas temperaturas, los medios de cultivo secos, los nutrientes con poca cantidad de nitrógeno y elevadas cantidades de potasio.