Parte 1 - Introducción

Cada vez nos acercamos más al final y, en sólo un par de meses de floración, ya estaremos listos para sacar el polvo a las tijeras. Para obtener lo mejor de cada planta, tenemos que coordinar y armonizar todos los factores posibles. Después de todo, suelen ser las pequeñas cosas las que dan los mejores resultados. En este capítulo, explicaré todos los factores importantes que intervienen, y de qué manera podemos solucionar una deficiencia nutritiva.

El proceso de floración ya está en marcha, y en un par de semanas, los filamentos blancos empezarán a crecer en diferentes partes de la planta. En esta etapa, los buds crecen lentamente pero con seguridad. Como ya he dicho antes, no os olvidéis de separar las plantas macho de las plantas hembra. Las plantas macho que consigan desarrollarse, pronto empezarán a producir bolitas que en unas tres semanas ya estarán listas para abrirse y esparcir el polen por todos los lados, fecundando las hembras pilosas.

Las primeras tres semanas del periodo de floración es, en cierta forma, una especie de etapa de crecimiento. Después de poner las plantas a florecer, ajustando la iluminación a 12 horas de luz y 12 horas de oscuridad, empezará un proceso explosivo de floración (crecimiento); rápidamente pueden llegar a duplicar o triplicar su tamaño.

Especialmente si esta es tu primera experiencia de cultivo, es una sensación maravillosa, y como un milagro, ver como una pequeña planta se transforma en un gigante cada vez más grande, con buds que no paran de crecer y llenos de cristales de THC apilados. El olor característico de la planta aumenta cada vez más y ya casi es imposible dominar la tentación de coger algunos buds y empezar a disfrutar del primer canuto de la nueva cosecha.

 

Parte 2 - Alimentación para el crecimiento y la floración

Durante la etapa de floración, utilizaremos alimentos para la floración. Ya podemos guardar los nutrientes para el crecimiento que nos hayan quedado para la próxima cosecha, independientemente de la cantidad utilizada hasta el momento. Si has utilizado sustratos fertilizados, seguramente podrás pasar unas cuantas semanas si tener que darles ningún líquido. Naturalmente, el periodo de precrecimiento no debería durar demasiado ya que si no, tendremos que utilizar nutrientes para el crecimiento.

Durante esta etapa, sólo utilizaremos nutrientes Plagron; algunas marcas presentan un envase único de nutrientes que sirven tanto para el crecimiento como para la floración, mientras que otras diferencian entre los nutrientes para la floración y los nutrientes para el crecimiento. La mayoría de cultivadores, durante la primera o segunda semana del periodo de floración, continúan proporcionando nutrientes para el crecimiento a las plantas, ya que es una especie de etapa de transición, y las plantas aún tienen mucha sed de nitrógeno y otras sustancias de "construcción", necesarias para su rápido desarrollo.

Con esto, las plantas se hacen un poquito más grandes ya que los alimentos para la floración las estimulan para que concentren toda su atención (y recursos) en la formación de buds, y no en aumentar su tamaño. De esta forma, puedes utilizar la aportación de nutrientes para jugar un poco con el tamaño final de la planta. Si vuestras plantas ya tienen un buen tamaño y preferís que sean un poco más compactas por cuestión de espacio, entonces, sólo tenéis que darles alimento para la floración inmediatamente.

Al contrario, si las plantas son pequeñas y no llenan todo el espacio, para hacerlas crecer tanto como sea posible y estimularlas, tienes que continuar con la alimentación para el crecimiento un poco más. Evidentemente, estas diferencias no son muy grandes, pero todo ayuda. Unos cuantos centímetros por aquí y unos cuantos por allá, pueden suponer una bonita diferencia. Después de tres semanas de floración, observarás que las plantas han conseguido su tamaño máximo.

Ya no crecen en altura ni en anchura; ahora concentran todas sus fuerzas en desarrollar sus buds. En este momento, es importante darles alimentos para la floración ya que las plantas necesitan más fósforo y más calcio. Estos dos son algunos de los nutrientes más importantes para un buen desarrollo de los buds. Tampoco es una mala idea tener una botella de PK 13-14. El PK 13- 14 (yo utilicé el PK Plus de Plagron) es un alimento diferente para la floración, que se utiliza como suplemento en una floración normal.

Como ya habrás deducido por su nombre, contiene el fósforo y el calcio adicional que la planta necesita para regalarte unos buds grandes y gordos. Existen dos formas de administrar el PK 13-14. Puedes empezar con pequeñas dosis desde la primera semana, y aumentarla gradualmente cada semana, o puedes empezar con 0,25 ml / por litro en la primera semana y, a la tercera, ya le estarás dando 0,75 ml / litro. Normalmente, la etiqueta de la botella indica la cantidad necesaria que debes darle a la planta. La segunda manera consiste en esperar hasta el principio de la cuarta semana de floración, porque en ese momento es cuando empieza el auténtico desarrollo de los buds, y darles directamente 1,5 ml por litro, hasta el final de la etapa de floración.

En resumen, el PK13-14 produce buds más densos y más duros, al dar a la planta todas las sustancias que necesita. No debes olvidar que en esta etapa tienes que ajustar la aportación de nutrientes a las necesidades de la planta. Ha desarrollado unas necesidades nutritivas muy diferentes de cuando necesitaba mucha alimentación para fortalecer su desarrollo durante las tres semanas anteriores. Si continúas dándole la misma cantidad de nutrientes que antes, corres el riesgo de fertilizarla en exceso muy rápidamente.

Si durante las primeras semanas, le has dado nutrientes cada día, es posible que ahora ya sólo los necesite cada dos días. Debes vigilarlo. Cada una de les plantas florece a su manera; los buds de algunas variedades crecen muy rápidamente entre la tercera y la quinta semana de floración, mientras que los buds de otras consiguen su peso definitivo en las últimas semanas.

Esto quiere decir que debes observar atentamente tus plantas (y escucharlas) para saber cuáles son sus necesidades nutritivas en cada momento. Me permito decirte esto porque muchos cultivadores novatos empiezan muy bien; creen que todo funciona a la perfección, pero al cabo de unas semanas, las necesidades de la planta cambian y el cultivador sigue con el mismo patrón, lo que producirá una cosecha muy pobre.

 

Parte 3 - Alimentación de las hojas

Las plantas florecen con ganas si se alimentan con Algal Bloom. Cada semana las rociamos con Phytamin Leaf Feed y con Repro Forte de Plagron como estimulador de la floración; con esto garantizamos un mejor transporte de azúcares desde las hojas a los buds. Cada dos semanas también les daremos enzimas. Estos enzimas limpian el medio eliminando las raíces muertas y reducen la acumulación de sales derivadas de la aplicación de nutrientes. Las plantas de semillero tienden a crecer en altura más temprano que los esquejes.

Así que, en este momento, serán considerablemente más altas y, por esta razón, te recomiendo encarecidamente que, si dispones de poco espacio en la habitación, las podes o las dobles. Dobla la planta atando un hilo en la corona del bud i tensándolo ligeramente hacia abajo. Al hacerlo, conseguirás el mismo efecto que podando la parte superior de la planta pero con la ventaja de que conservarás la corona del bud. Las ramas de la parte inferior de la planta se desarrollarán mejor y la planta producirá más buds a lo ancho.

En zonas de cultivo inferiores a 1,5 metres de altura, tendrás que podar o doblar las plantas antes, o darles un menor periodo de crecimiento. También es mejor darles menos alimentos que más, pero si sufrieran una falta severa de nutrientes que no puedes solucionar empezando de nuevo con el alimento de floración, entonces, la manera más rápida de solucionar el problema es dándoles alimento a través de las hojas. Prepara una mezcla de nutrientes como harías normalmente y rocía las plantas.

Las plantas también pueden absorber nutrientes a través de las hojas; la ventaja de hacerlo de esta manera es que el pH no se modifica. Es mejor que rocíes las plantas justo antes de apagar o de encender las lámparas. En caso de deficiencia grave, el problema de dar la solución de nutrientes a través del sustrato es que debes esperar a que la planta vuelva a tener sed. No tiene sentido darle una solución nutritiva cada día si no puede absorber realmente la que necesita. Tendrás que esperar, posiblemente más de lo que quisieras, antes de que la deficiencia se corrija adecuadamente.

Al combinar el riego con la aplicación de nutrientes a través de las hojas, la planta absorbe inmediatamente los alimentos que necesita. Normalmente, notarás una mejora a partir del día siguiente. Observarás que las manchas amarillentas de las hojas recuperan su color original. Si continuamos proporcionándoles agua y nutrientes a través de las hojas, las plantas pronto volverán a ser un mar de color verde.

Otra ventaja de la alimentación a través de las hojas es que puedes experimentar con toda seguridad para descubrir el tipo de carencia de tus plantas. A muchos cultivadores aún les comen las dudas de si es un problema de exceso o de falta de fertilización. Con el simple hecho de rociar las hojas con una solución de alimentación, puedes observar rápidamente si la planta reacciona positiva o negativamente y, a partir de aquí, podrás deducir el problema.

Es útil tener siempre a mano unas cuantas botellas llenas de nutrientes individuales (nitrógeno, fósforo y calcio). Así, podrás experimentar más fácilmente con tu problema de nutrientes. Supongamos que existe una falta de nitrógeno y, para corregirla, nos vemos obligados a utilizar una solución de nutrientes general. La planta también recibe lo que no necesita.

Es más fácil tener una botella separada con nitrógeno. Así, sólo aportaremos a la planta los niveles de nitrógeno que necesita, sin influir en el resto de componentes fertilizantes. Este sistema de botellas es especialmente útil para los cultivadores de exterior, cuando están en el proceso de hacer crecer plantas grandes en macetas y deben proporcionarles grandes cantidades de nitrógeno.

Es una buena idea, especialmente durante las olas de calor, rociar las plantas con una solución de nitrógeno, o simplemente aumentar el porcentaje de nitrógeno en el agua de riego. Evidentemente, este mismo proceso se puede utilizar para las carencias de calcio y fósforo.

 

Parte 4 - Ventilación

Con el fin de conseguir una buena floración, las plantas deben tener bastante dióxido de carbono. Durante las horas del día, necesitan CO2 para un crecimiento y una floración enérgicos. Cuanto más CO2 haya en el aire, más rápido crecerán las plantas y tolerarán mejor las temperaturas elevadas. La disposición de tu zona de cultivo es muy importante. El espacio óptimo es aquel en el que la parte inferior de un lateral está llena de agujeros que permiten la entrada de aire y en el otro lateral hemos instalado un extractor, cuanto más arriba mejor.

Esta distribución ofrece una circulación óptima del aire, desde un lado al otro de la habitación. El aire que entra, rico en CO2, fluye por encima de las plantas y las plantas lo utilizan; a continuación, el extractor succiona y expulsa el aire sin CO2, permitiendo que el aire fresco entre de nuevo por los agujeros de la parte inferior. Si el cultivo es más grande y utilizas algún tipo de ventilador, puedes colocar un Air-sock o filtro para la entrada de aire de la parte superior de la habitación.

El ventilador funciona exactamente al revés que el extractor: en lugar de succionar el aire, lo insufla. Cuando cultivamos en espacios pequeños, no es necesario, ya que con una bomba es suficiente para renovar el aire. Un Air-Sock es un trozo de tela larga, de entre 3 y 5 metros. Si únicamente utilizamos un ventilador, normalmente, sólo conseguiremos la entrada de aire frío en uno de los laterales de la habitación, lo que quiere decir que la temperatura no será óptima, ni el CO2 se distribuirá de manera uniforme por encima de las plantas.

El Air Sock funciona de la manera siguiente: se fija en la parte superior del ventilador y, este se fija en el techo. Cuando se enciende el ventilador, el Air-Sock se llena con el aire que entra, que recorre un espacio de entre 3 y 5 metros de la habitación. Después de esto, el aire rico en CO2 se distribuye de manera uniforme por toda la habitación, y el efecto de todo esto es que las plantas pueden disfrutar mejor del aire fresco. Además, el aire frío del exterior tiene tiempo de calentarse y, por lo tanto, el clima es casi perfecto. Es simple pero eficaz.

Una ventilación escasa produce un crecimiento y una floración más débiles, las plantas no pueden desarrollarse correctamente y las hojas amarillean. Un ventilador giratorio también es otra pieza importante en la zona de cultivo. No sólo garantiza una buena circulación del aire si no que, además, mezcla el aire caliente con el aire frío. Las plantas también agradecen un poco de brisa.

Gracias a esta brisa, desarrollarán unos tallos gordos y se convertirán en arbustos pequeños y compactos. Además, como ya sabes, un tallo grueso determina, en gran medida, la cosecha que obtendremos de cada planta. En general, las plantas con tallos más gordos también son mejores productoras.

 

Parte 5 - Formación de los buds

Para la mayoría de plantas, las semanas más importantes del periodo de floración son de la tercera a la quinta. Puesto que en este momento la mayoría de las plantas estarán invirtiendo casi toda su energía en desarrollar sus buds, durante estas próximas semanas aumentarán de tamaño muy rápidamente. Ha llegado la hora de asegurarnos que todo va sobre ruedas.

El principio de la tercera semana también es la última oportunidad que tenemos para rociar las plantas con un pesticida orgánico. Los buds aún no son muy compactos ni pesados. Como prevención, puedes rociarlas ahora, y no tendrás que esperar hasta la quinta semana, cuando quizás los buds ya estén llenos de bichos. En este momento, ya no es aconsejable rociarlas.

En esta etapa no tenemos mucho más que hacer, aparte de darles los nutrientes necesarios y disfrutar del espectáculo de creación gradual de los buds. Aparecen más y más filamentos blancos y, de manera lenta pero segura, crecen pequeños buds, unos dentro de otros, para crear un solo bud enorme.

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